05 May 2008
Despellejando animales vivos
Este post es un acto de contrición y arrepentimiento previos a la realización de un trabajo periodístico inmoral que ya no estoy a tiempo de rechazar. Pido disculpas al mundo, a los animales torturados y despellejados vivos y, más que a nadie, a mí mismo y a mi gatita, que no pinta nada en todo esto pero que fue un animalito maltratado en su día.
Confieso no haber tenido estómago suficiente (ni narices, ni huevos, ni ganas ni nada) para ver ni una quinta parte de este vídeo de la organización PETA (People for the Ethical Treatment of Animals). Las imágenes tienen cerca de dos años de antigüedad, pero su actualidad sigue siendo tristemente rabiosa: animales más o menos simpáticos (conejos, mapaches y cualquier bicho con piel valiosa para hacer zapatos, carteras, bolsos o cintos) son confinados en habitáculos minúsculos hasta, un buen día, ser golpeados de manera salvaje con el objetivo de romperles tantos huesos como sea posible antes de despellejarlos vivos, cuando aún agonizan y luchan por su mísera existencia. PETA denuncia que tal práctica es común y que éste es el origen de más de la mitad de las pieles importadas cada año por Estados Unidos.
¿Tenéis el estómago lleno?
Pledge to go fur-free at PETA.org.
Si os habéis quedado con ganas de más, recomiendo encarecidamente la película Earthlings ("Habitantes de La Tierra"), narrada por Joaquin Phoenix. Está disponible en youtube en diez cortes, locutada en inglés por el propio actor y subtitulada en español. El sexto corte es el dedicado a las pieles, pero cada cual es más bello, más crudo, más real y más desalentador.
Para el que no tenga tiempo, estómago o ganas de verla, dejo aquí una cita de la película, cita del premio Nobel de literatura en 1978 Isaac Bashevis Singer:
"Cada vez que Herman reflexionaba sobre la matanza de animales y peces, tenía el mismo pensamiento: en su comportamiento hacia otras criaturas, todos los humanos eran nazis".
Sobre este blog
Los ojos de Blimunda
Sergio Manuel GutiérrezLos ojos de Blimunda ven cosas que a los demás se ocultan o que, sin más, éstos no quieren observar pese a tenerlas frente a sí.
Según Mario Benedetti, un optimista es un "pesimista lúcido"; un pesimista, "un optimista bien informado". Nadie hubiera podido describir mejor no mi personalidad, sino mis aspiraciones. Aspiraciones de lucidez, ni más ni menos. En el tiempo en que vivimos, quién sabe cuán cercano del apocalipsis medioambiental que todo lo cambiará, no es posible permanecer en la inopia colectiva: la dignidad reside en la acción, en el compromiso cotidiano con los desfavorecidos y con los que sufren y en la permanente lucha por la transformación de un mundo injusto que, para colmo, se irá a pique más bien pronto que tarde.
Machado dedicó estas palabras a los jóvenes: "O la política la hacéis vosotros, o se hará contra vosotros". Extendamos la frase del poeta a la gran mayoría de los ciudadanos y asumamos la siguiente sentencia de Goethe, en la seguridad de la nimia, y a la vez transcendental, importancia de nuestros actos: "Los hombres que piensan seria y profundamente no son bien vistos por el público".
Mis tags
Enlaces
Buscar
Suscríbete
Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

