30 Mar 2011
Esa estúpida corrección política
Acabo de volver de hacerme el café. Llevo una mañanita de aúpa, y lo que me queda, y eso que, conforme escribo estas líneas no han dado las diez y diez de la mañana.
Justo al lado de la ventana, venatana al lado de la cual tengo el ordenador, se escucha el dulce y penetrante sonido de una broca industrial taladrando el hormigón del edificio. Las obras del bloque empiezan a parecer un muestrario de tipos de tortura indirecta: no te dejan dormir, taladran dentro de tu casa, fuera de ella, te vuelven majaras a los gatos (ahora mismo uno de ellos ha salido escopeteado por el pasillo y se ha estampado contra la puerta)...
En fin. Me hago el café, haciendo caso omiso de las obras, pero muy dispuestas ellas a hacerse notar, mientras los obreros ponen cara de que circunstancias y de que no va con ellos, y siguen dándole a la broca. ¡Qué le van a hacer, sólo es trabajo, nada personal!.
Y cuando vuelvo del café, me siento ante el ordenador con la sensación de llevar un fonendoscopio en un concierto de Cannibal Corpse (Brutal Death Metal, qué les voy a decir...) cuando leo algo en El País que me deja frío. Y no es nada de política española, por esta vez. Que no suele dejarme frío, por añadidura; al menos con la ralea que tenemos por ahora y que han hecho, con nuestro silencio cómplice, de este país, un cagadero.
Leo que a resultas de los funestos acontecimientos vividos en Fukushima, Japón, ya saben, terremoto, maremoto, nuclearmoto, los políticos y cadenas de televisión de Alemania, Austria y Suiza que son megaenrollados y sensibles como pocos, (todos conocemos de la sensibilidad germana, de ese carácter abierto y jovial que les caracteriza) han decidido censurar capítulos de la serie norteamericana Los Simpsons, en los capítulos que hacían referencia a la energía nuclear (núu-celar, se dice núu-celar, nos aclaró Homer en algún capítulo, entendido él). ¡Y ya está! Porque haciendo eso, mostramos solidaridad, habrán pensando los austro-suizo-germanos, y callamos a Greenpeace.
Y me pregunto yo, entre boquete y boquete de la broca: ¿Qué sentido tiene ese súbita muestra de estúpida corrección política y censura mediática? ¿Se va a arreglar el desastre censurando capítulos de la serie, capando cualquier chiste o crítica sobre lo nuclear? Porque otra cosa no, pero en dicha serie más críticos no han podido ser, desde que empezó en el 87 con la energía nuclear. Los chistes que hacen sobre fusiones del núcleo y fugas radiactivas, el pez de tres ojos y mostrando una central nuclear que tiene más grietas y fallos de seguridad que material radiactivo no son precisamente amables. Ya desde la cabecera de la serie, en la que se ve, entre la música famosísima escrita por Danny Elfman, a un Homer sacárse una barra verde brillante y tirarla por la ventanilla del coche.

Pero eso no será todo. Me lo estoy viendo venir. En España nos caracterizamos por estar a la vanguardia, oh, sí. Y somos más papistas que el Papa, así que espero con ansia las próximas acciones del gobierno en este sentido (da igual que sea el socialista, si hubiera otro gobierno caería igual, presa de esta caracterísitica histórica nuestra, impresa en nuestros genes a base de años de estupidez, complejos, navaja, envidia y petulancia): Pintarán las centrales de rosa, las clausurarán y guardarán el material radioactivo en las cuevas de Altamira, y retirarán la palabra Nuclear del diccionario de la RAE, donde tendrán que batirse con Reverte, Marías y compañía, que los recibirán como gato panzarriba y se parapetarán tras ediciones del Diccionario.
Me veo venir que la estúpidez acabará por apocar el único don que nos diferencia de los animales, y no me refiero a la capacidad de matar por nada, sino al raciocinio.
Porque censurando Los Simpsons acabamos con la amenaza de lo Nuclear. Y Parecemos más guays y enrollados. Me recuerda a la medida de intentar remasterizar películas antiguas para quitar el tabaco. Y pondrían piruletas, seguro, si pudieran.
Yo me quedo mirando, desde la barrera, con la broca taladrando, afanosa ella, y la reberberación que repercute en mi cerebro.
Siempre suyo,
D.
(Como muestra de la crítica de Los Simpsons a la Energía Núclear les dejo este link, dado que no sé por qué el editor de este blog, que tiende ha hacer lo que le da la gana, no me deja anidar el vídeo :S)
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