22 Jun 2012

Reivindicación de los Malvados

Escrito por: Damián G. Ponce el 22 Jun 2012 - URL Permanente

Estoy indignado. Ya, ya sé que no es novedad la expresión concreta. Pero es que se me llevan los demonios. Mucho.
Esta vez no es por la falta de trabajo, ni porque el del Supremo se haya ido de parranda durante años a nuestra costa, que son muy buenas razones.
Lo que me motiva esta mañana para darle a la tecla es algo que puede parecer más banal, menos importante y trascendental.

Se trata de cómo la industria del cine se está cargando los mitos con que nos alimentamos de pequeños. ¿Se han dado cuenta de cómo Hollywood ha cogido cuento tras cuento y los ha ido dinamitando uno a uno, en una enfermiza relectura que adapta algo que no era políticamente correcto a sus cánones?

Señoras, señores, fauna autóctona y ajena: los cuentos nunca han sido políticamente correctos. Siempre han sido duros, secos, traumáticos, dolorosos. Pretendían enseñar, aleccionar, proteger, y para ello, al pie de la chimenea, se recurría a lo truculento para que esas lecciones queadaran, en lo posible, grabadas a fuego.

Caperucita: no confíes en extraños.

Hansel y Gretel: no desafíes a la autoridad paterna por cruel que pueda parecer.

EL flautista de Hamelin: paga siempre tus deudas.

La sirenita: Niñas, no confiéis en los varones o preparaos para su traición.

Y muchos, muchos más. Me baso en los cuentos tal como se relataban, tal como se leían al amor de la lumbre. Y ahora, los cubren de purpurina, tratan de hacer de cada uno de ellos una lección de democracia republicana americana y aun así tratan de hacer algo aún más deleznable si cabe: humanizar al villano.

Toda esta parrafada venía a dar a este punto: la nueva película de Robert Stromberg (quien hizo el diseño de producción de Avatar y Alicia en el País de las Maravillas, la última insulsez de Burton; como dijo Kevin Smith: en Hollywood cuando caes, caes hacia arriba; y así un peluquero acabó siendo productor de cine) que se va a centrar en Maléfica.

Nada más y nada menos que la mala más mala del cine moderno. Nacida de las tinieblas de la mente de Disney en 1959 (cuando Disney gustaba de hacer pelis de índole traumática, al estilo de los cuentos clásicos y no las paparruchas de los últimos tiempos del "buen rollito"). Eligieron a la actriz Angelina Jolie para encarnar a la villana que hechizó, todo glamour ella en la sala del trono, a la princesa Aurora. Un dibujo animado terrible y estilizado, con un rostro entre Bette Davis y Olga Mara, de rasgos duros, fuertes, piel verde, mirada desdeñosa, uñas de cuervo y una lengua mil veces más afilada que una espada. Con grandes frases como "al fin y al cabo, el amor lo vence todo", seguido de una risotada malvada, que destilaba bilis y mala leche; capaz de hacerse odiar por sus planes retorcidos y sin la que, reconozcámoslo, la Bella Durmiente habría sido un pastel infumable.

Ahora la Jolie comentó: "Puede sonar un poco a locura, porque parece que les estés diciendo que sean unas villanas, pero las jóvenes verán algo bueno en ella" y "Maléfica es una gran persona. Pero no es perfecta. Está lejos de ser perfecta". “Espero que al final el espectador vea a una mujer capaz de ser muchas cosas ya que sólo porque se proteja y sea agresiva no quiere decir que deje de tener otras cualidades positivas”,

¡NO! No quiero entender a un villano. No quiero que me digan que es malo porque no lo abrazaron lo suficiente de pequeño. No me interesa que lo conviertan en un llorón como han hecho con la madrastra en la última de Blancanienves, con una Charlize Theron que se come la pantalla pese a la ausencia de guión. Una mala que más que conquistar el mundo pretendía conquistar el diván de su psiquiatra por ser bella, y una Kristen Pokerface Stewart que se pasea por la peli con menos de diez frases en toda ella y una arenga que pronuncia con el gesto de "deme medio kilo de alcachofas".

¿Por qué humanizarlos? Hades era un traidor irredento por asuntos de familia, pero no lloraba por ello. El flautista se convirtió en poco menos que un secuestrador en masa. El lobo de caperucita no era un adolescente cachondo: era un animal salvaje e inteligente. Por todos los dioses, ¡dejen a los malos ser malos! Maléfica era un mal bicho que le da todo el sentido al cuento. No me interesa que no fuera la más popular del insti o si la tenían pastoreando vacas: quiero que sea la mala. No necesita mi simpatía, como mucho mi admiración por ser alguien que va contracorriente y va a hierro a por lo que quiere. La justicia del fuerte. Maléfica es mala. No una incomprendida.

(declaraciones: Europa Press )

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6 comentarios Escribe tu comentario

La Rizos

La Rizos dijo

¡Cuánta razón! Los malos tienen que ser malos, porque si no los buenos no se ven tan buenos. Eso es lo que ha pasado por ejemplo con Blancanieves.

Yo recuerdo cuando era peque que lo mejor de la peli llegaba cuando salía el malo y se me cogía un pellizco en el estómago. Cuando los malvados nos hacían temer, temblar, nos daban rabia y nos atraían al mismo tiempo.
Ahora parece que el malo tiene que ser, en el fondo, buena persona. ¡Y un carajo!

¡A eso venía yo a referirme! El malo tiene que ser malo. Sin malo no hay peli. Los cuentos nos enseñan el blanco y el negro. La vida la escala de grises.
¡¡Gracias por el comentario, Rizos!! ;)

Doctor Jack Ryder

Doctor Jack Ryder dijo

A ver, a mí no me parece estrictamente mal que se nos cuente qué hay detrás de esa maldad. A veces, cuando se hace bien, puede dar historias interesantes. Sí, es cierto, el Joker es el Joker y no necesitábamos saber qué era antes de ser un hijo de puta de sonrisa desfigurada, pero ¿a que moló la historia de "La Broma Asesina"?

El problema viene cuando lo hacen mal. Cuando la historia anterior al villano no le hace justicia. Anakin: Darth Vader era un temible e imponente señor del Sith, ¿cómo me pones a ese llorón gilipollas que no es capaz de ver que se está confiando en el mismo Palpatine que le dijo "mata a mi aprendiz que ya no me sirve"? Ese no era Darth Vader, lo siento. Hannibal Rising: ¿venganza? Qué incorrección.

Con esta película yo quiero esperar a ver. Tampoco me han gustado las declaraciones de la Angelines, pero no sé por qué me da que lo que vamos a ver es Wicked versión La Bella Durmiente. Lo importante aquí es: ¿veremos realmente una evolución, de esa encantadora y adorable mujer con cuernos de buey que puede hacer grandes cosas aunque diste de ser perfecta hasta esa bruja hija de puta capaz de embrujar a todo un reino? ¿O será un "jo, qué mal me siento, qué mal me ha tratado el mundo, VENDETTA" y punto?

Habrá que esperar a ver. Cuando un villano mola lo suficiente, nunca es NECESARIO que nos cuenten su origen; pero si lo cuentan bien, puede ser interesante.

Vale. Me encanta tu última frase, Doctor: "Cuando un villano mola lo suficiente, nunca es NECESARIO que nos cuenten su origen; pero si lo cuentan bien, puede ser interesante".
Pero el problema es que no suelen contralo bien.
De todas maneras, la industria de contar el por qué de los malos en el cine es algo relativamente novedoso, al estilo de las "precuelas", y cegados por el verde del dólar, no suelen hacer una buena interpretación o una buena historia.
Por eso reivindico: el malo tiene que ser malo, y punto. Lo demás es pura paja. Que puede molar más o menos, pero pura paja...

Lluvia

Lluvia dijo

Maléfica es mi malvada favorita junto con la madrastra de Blancanieves, si las descafeinan ¿qué nos queda?, los arquetipos han estado ahí desde siempre y si les quitan su esencia apaga y vámonos.
Podemos empatizar con los malos pero no deberían acabar dando lástima, perderían su atractivo.
Hay que reconocer que muchas historias nos presentan a los villanos más interesantes que al héroe: son seguros de sí mismos, tienen poder, libertad, desafían lo prohibido y su carisma llega a encandilar.
La lección de la historia es: ten cuidado con las tentaciones que mira lo que pasa. Vale, está bien, pero que no la conviertan en lo que no es. Los malos son malos por naturaleza, que los dejen estar.

El menda de las camisetas

El menda de las camisetas dijo

Macho, estaba leyendo tu artículo y se me venía una y otra vez la figura de VADER a la cabeza (no puedo ponerlo en minúsculas, lo siento).
VADER es un icono del mal. Mal puro, mal encarnado, un leal sirviente de la oscuridad que no permite que nada ni nadie se interponga entre el y su objetivo.
Y era ese VADER el que nos gustaba. Era ese ser siniestro, poderoso e impasible, oculto tras una máscara que ocultaba su patética humanidad, que le despojaba de ella, como muestra visible de que el mismo ya había renunciado a ella hacía mucho.
Y llegó la nueva trilogía. Y ese no era mi VADER. Ese era un vadercillo.
Bastante gilipoyas, por cierto.

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