27 Oct 2008

Nepal (3) - Trekking

Escrito por: Señor Capullo el 27 Oct 2008 - URL Permanente

Después de contaros el primer impacto cultual en Katmandú, y el viaje por carretera más típico y pintoresco que he hecho en mi vida, hoy continuo con las aventuras en Nepal.

Un amable lugareño

Cuando nos planteamos hacer el viaje a Nepal teníamos muy claro que una parte importante del mismo estaría dedicado a caminar por la montaña. Uno no se va al país que tiene ocho de las diez montañas más altas del mundo para navegar en barco (porque no tiene mar), o para tomar el sol… o comprar cantidades ingentes de cuencos tibetanos (aunque eso también lo hicimos). A Nepal se va a andar… y si no… dedícate a otra cosa.

Marsyangdi Nadi con toda su furia

No somos nuevos en eso de andar por la montaña. Quizá no hayamos coronado cumbres muy altas en la península… comparadas con las de allí, desde luego que no, pero la rutina de andar la llevamos bien aprendida. Y la rutina de andar comienza siempre muy temprano en la mañana. La hora habitual de levantarse… las seis y media… pero una hora antes ya hay luz. Y lo siguiente es comer un desayuno fuerte… que aporte energías para el resto del día. Y, hala, a andar…

Vistas de Tal, junto al rio

Yo dividiría el trekking en dos mitades: hasta el día de aclimatación, y después del día de aclimatación. La primera parte, de lo que va éste capítulo, no difiere mucho de otras rutas hechas en España (salvo por la presencia imponente de varios picos de más de 6.000 metro de altura siempre en la cabecera del valle). Escasos desniveles aunque casi siempre hacia arriba, un camino bien definido junto al torrente impetuoso del río Marsyangdi Nadi, muchas poblaciones entre medias donde comprar agua o comida… incluso la vegetación es parecida. De vez en cuando una caída de agua de más de 100 metros de altura nos recuerda que estamos en Nepal y no en Burgos. Pero por lo demás, no es muy diferente a andar por los Pirineos o por Picos de Europa.

La empresa de transportes local

El camino no es una pista especial para senderistas. En realidad se trata del camino que los habitantes de la zona usan para comunicar sus aldeas. Y no es un camino apto para vehículos, a pesar de estar en buenas condiciones (para andar), así que toda la mercancía, toda la comida y bebida o las bombonas de gas, hay que llevarla a lomos de algún caballo o de algún serpa. Así que no es raro que cada cierto rato nos crucemos con unos u otros en su incesante transporte de mercancías. Esto hace que el camino sea muy vivo, y que no sólo haya occidentales equipados con lo último para la montaña, sino que hay una gran cantidad de pastores, serpas o arrugadas viejecitas con sandalias de esparto cruzándose continuamente con nosotros. Para todos ellos está reservada la palabra “Namastey” que es como el “Hola, buenos días” pero en su lengua. Según parece ser, significa “Que el dios que llevas dentro te sea propicio”.

A veces el camino pasa por estrechos desfiladeros y profundos barrancos

Nuestro guía dividió la ruta en cinco jornadas entre Bhulbhulé y Manang, que es el lugar donde se suele hacer la aclimatación normalmente. Así que teníamos cinco días para recorrer los 70 kilómetros entre las dos poblaciones y pasar de 840 metros sobre el nivel del mar a los 3.540, una altura superior al Mulhacén, y sólo un poco por debajo del Teide. En Manang haríamos una parada y luego seguíamos más arriba… otros 2.000 metros más… aunque no quiero adelantar acontecimientos.

¡Y todavia las hay más altas!

A ver… no voy a tratar de describir todo el itinerario que seguimos, entre otras cosas porque no pretende ser una guía de la ruta ni nada por el estilo (y porque creo que sería un peñazo inleible). Podría deciros que de Bhulbhule llegamos a Ghuermu (un pueblecito acogedor con una caída de agua de más de 200 metros de altura), que luego hicimos noche en Tal (y no es una forma de hablar, es que el pueblo se llama así). La siguiente noche la pasamos en Koto (la pequeña aldea anterior a Chame... que sí tenía conexión a Internet. cuando había luz.) La siguiente noche la pasamos en Pisang (Lower Pisang, y no Upper Pisang... algo así como villarriba y villabajo, pero sin paellera gigante y sin Fairy) y, por último, llegamos a Manang, donde hicimos la aclimatación. Pero es que deciros eso es como no decir nada, entre otras cosas porque esas poblaciones no aparecen en el mapa (en Google Maps, por lo menos no).

Un paisaje hermoso

El haber empezado a principios de octubre nos quitó de la gran oleada de turistas de las siguientes semanas. Digamos que nos la jugamos con el Monzón, a cambio de evitar la masificación de sólo unos días después. Aún así había mucha gente y de muchas partes del mundo. Españoles éramos unos 11, había un nutridisimo grupo de Israelíes que nos doblaban en número (y triplicaban en jaleo) y franceses y alemanes, aunque en menor número. Con algunos de ellos hicimos más migas... con otros menos y, en fin, siempre esperábamos que no nos tocaran en el mismo lodge los Isrraelíes... no por nada, pero es que eran ruidosos y dejaban los baños... en fin, con eso de que el agua es un bien preciado en Isrrael no debían de saber lo que era tirar de la cadena (o usar el cepillito). Con todo a mí me hizo tilín una de las isrraelíes... rubia y guapa... pero cuando la primera noche empezaron la cena cantando una canción religiosa cogidos de las manos y uno de sus compañeros (que hablaba español) nos dijo que estaban celebrando el año nuevo judío... pensé que, para intentar intimar con una chica religiosa, tenía otras opciones en España que me obligaran a hablar menos en inglés...

Por unas cosas u otras solíamos ser los últimos en abandonar los lodges. Digamos que nos lo tomábamos con calma. Y luego, durante la ruta, nuestro buen ritmo nos permitía pasar a los demás grupos con cierta facilidad. Especialmente cuando el camino picaba hacia arriba. La experiencia en este caso es un grado y parecíamos ser de los más experimentados del lugar (con notorias excepciones, claro).

Al fondo una recua de caballos cargados de San Miguel

Tengo que reconocer que yo tenía mis dudas. ¿Habría sido la preparación suficiente, o me había quedado corto? Después del test de Ordesa había intensificado el entrenamiento y, bueno, me sentía bien... pero estamos hablando de los Himalayas... coño, eso son palabras mayores ¿No?. Por mi experiencia en rutas de varios días de marcha sé que el primer día uno siempre está muy fuerte. Serán las ganas o será que no hay ni gota de cansancio… pero el primer día puedes andar durante horas. Luego lo pagas el segundo día, claro… y el tercero, si no recuperas bien. De hecho, el tercer día es la clave de todo. Si llegas al tercer día sin ampollas y sin dolores musculares graves, casi seguro que no tendrás problemas (torceduras excluidas, claro). El tercer día ya llevas kilómetros y cansancio acumulado en el cuerpo, suficientes como para ver la reacción de los músculos. Sentía, además, la responsabilidad añadida de haber arrastrado a Lentillas al viaje, casi obligándola. Y temía que ella sufriera durante las dos semanas de marcha, ya que por motivos de trabajo apenas había podido prepararse un poco. Esa era la incógnita que había que resolver. Bueno... y la de andar en altitud...

El descanso de los pies

Solíamos andar tres horas, más o menos, antes de parar a comer en algún lodge a lo largo de la ruta. Ya hablaré de las comidas nepalesas y sus características en más profundidad, pero os adelanto que esas paradas eran lo suficientemente largas como para recuperar completamente. Después otro par de horas más hasta el lugar donde pasar la noche. Y ya está. Esto nos dejaba la mayor parte del día libre para descansar las piernas... normalmente andando más (que si ese templo de allí tiene buena pinta... que si a ver dónde lleva ese camino, etc). Sinceramente, nosotros estamos acostumbrados a algo más de esfuerzo.

Claro que ese ritmo estaba pensado para no quemarnos antes de llegar a las estapas en altitud... las que de verdad exigían más esfuerzo... pero eso lo contaré en otro capítulo.

Próxima entrega: Nepal (4) - Los Annapurnas.

Como es habitual la maquetación correcta está en Wordpress.

Botón de Bitacoras
Si haces click en el icono estás votando en Bitacoras
Etiquetas: , , , , , , , , , , ,

18 comentarios · Escribe aquí tu comentario

blasftome dijo

Pues, mira, el ritmo que llevas al contarnos las cosas es casi -también- de aclimatación. Muy bien medidos los "tempos" de descripción y muy relajante el contenido.
¡¡Perfecto!!.
Muy interesante, de verdad. Ahora, comienzas a darme más envidia.
De la mala.
Un abrazo.

compartir coche

compartir coche dijo

Joooo... qué envidia de viaje!
un saludo

Señor Capullo dijo

Supongo que ahora, que ya estamos a tanta altura, empezaré a ser más descriptivo con mis propias sensaciones... o no... que todo puede ser. Yo sí que tengo envidia de tus viajes, amigo... a mis compañeros de vacaciones les tenía fritos... que si mi amigo Blas habría hecho esto, que si mi amigo Blas habría hecho esto otros... en fin. Un abrazo.

Compartir (es amar), pues es un viaje al alcance de cualquiera... sólo hay que coger un avión y calzarse las botas de andar...

fernando-flores dijo

supongo que -como todos- lo que siento ahora es envidia.
A la espera de seguir leyendo ...

Jenny dijo

Hola Sr. capullo
me encanta al ritmo que llevas el relato
besos

NuriaNómada dijo

Este capítulo me ha gustado más, ya has entrado en materia y lo describes con gracia. El test de Ordesa debe estár en el manual de montañeros, di que sí. Así que querías más caña...ahí te quiero ver.
Que el dios que llevas dentro te sea propicio, señor K. Besos.

Señor Capullo dijo

Fernando, te digo lo que a compartir (es amar), es un viaje fácil... un avión y luego, hala, a caminar...

Jenny, un ritmo relajado, como el que llevábamos allí... ¿No?

Nuria, es que si lo miras bien... te llevan la mochila, te traen la comida... y andas poco... quería tener la sensación de estar en el Himalaya... de sufrir, como los pioneros... y no sentirme como la Barby montañera con dos serpas de regalo... bueno, el Ken montañero... también dicen que cuidado con lo que deseas... porque lo mismo lo consigues. Seguiré contando. Besos

un-espanol-mas dijo

Anda coño entonces esto es el Treking??? ;)))) , tu predisposicion a andar ya la conociamos, asi como a las rubias aunque sea israeli, ahora ¿que tal con el mal de la altura? ¿Agota? Ya que a veces parece que querias mas mucho mas, y te quedaste con las ganas. Eso si la cronica y reportaje riete de la BBC. Se echa de menos alguna instantanea del Sherpa Jefe... Un abrazo

Señor Capullo dijo

Español, me tiran más las morenas... quizá porque son más propias del producto nacional. Y si andan, mejor que mejor. La segunda parte del apartado Trekking irá destinada a los días por encima de 3.500 metros, que fueron muy intensos. Pero de momento, y hasta que termine de catalogar todo el material fotográfico, es posible que me desvíe un poco de ese tema y trate otros más... bueno, no quiero adelantar acontecimientos. Pero creo que a Patita le gustará...

Habrá foto de Chewan... pero es que todavía no he llegado hasta ella... es que tengo mucho material.

Y, además, han pasado cosillas este fin de semana... a ver de donde saco yo tiempo para todo.
Un abrazo, compañero (y espero verle el miércoles)

un-espanol-mas dijo

Vale, pues a esperar más acontecimientos... y los del finde me has dejado... ¿en suspenso?... va a ser que no, el miercoles toca guardia-curro-toca-pelotas... pero bueno ya nos vemos o charlamos. Un abrazo y se espera la continuidad de la saga...

karmen-jt dijo

Pues fijate que yo me canso sólo de leerte, y tú todavía dices que era un ritmo relajado y llevable. Eso si, da gusto, me alegro de haber llegado tarde y poder leer de un tirón el cuarto, porque me he quedado con ganas de seguir subiendo.

Señor Capullo dijo

Español, menuda mierda. A mí por poco me enmarronan en otra guardia... pero he conseguido librarme por los pelos... eso sí, tendré que devolver el favor...

Créeme que si estás habituada a andar, o a hacer algo de deporte (y no demasiado) el ritmo era muy llevable. Había gente de todos tipos... y casi todos llevaban el mismo ritmo que nosotros. Sí que es verdad que se dio algún caso de tendinitis y dolores musculares... una de las isrraelies cojeaba ostensiblemente cada vez que la veíamos. Pero esos problemas se suelen dar cuando uno no sabe escuchar a sus piernas... y se empeña en ir más deprisa... pero eso es cuestión de ir con alguien que sabe, nada más...

la tierra del vino

la tierra del vino dijo

Que maravilla los colores de la ropa , la piel, el cielo…Las calles, los hombres, la nueva generación y los niños y su sonrisa “honesta”. Que placer debe ser estar allí y percibir tanto contraste.

Señor Capullo dijo

De hecho, los niños tendrán otro capítulo para ellos solos... aunque tengo que ver cómo enfocarlo...

Huranita. dijo

Aaaaahhh!! Ya has publicado 3 capítulos más!!! Corre Moni, corre. No estoy yo ya para estos trotes! Ay, mis piernas, ay mi espalda! Voy, voy,uf!
¿Ves? Yo no podría darme esas caminatas tan largas. Eso sí, si me llevas a unas más cortitas, me apunto. Yo las hago tipo niños, a su mismo nivel y resistencia. Desde luego, ésta por el Nepal, por sus paisajes y sobre todo, retratos, me parece de lo más atractivo.
Con la palabra "Namastey" saluda muchas veces Casajuntoalrío. No sabía que tuviera una traducción tan bonita.
Pd: jejeje, por fin apareció chica, ya sabía yo, ya.

Señor Capullo dijo

Rutas con niños... la verdad es que no he hecho muchas, carezco de la materia prima, o sea, niños... pero creo que están muy bien... y, al poco tiempo, aguantan más que los adultos... también hemos visto niños (occidentales, se entiende) por Nepal en las rutas... no muchos pero alguno había... Besiños

Ali dijo

¿Cuéncos tibetanos? ¿Qué diferencia hay entre un cuenco tibetano y uno de cuenco de Cuenca?
¡Seguro que Lentillas tiene más aguante que esos Serpas que os guiaban!
Besito

Señor Capullo dijo

Los cuencos tibetanos son unos cuencos hechos de metal (de hecho, de una aleación de siete metales: plata, oro, mercurio, estaño, plomo, cobre y hierro. Estoy seguro que los dos que compré yo no tenían ni un gramo de oro o de plata, pero para el caso, es lo mismo) Se utilizan golpeándolos o frotándolos con una baqueta y producen un zumbido que ayuda a la meditación... que despierta a los vecinos si se hace a altas horas de la noche y que queda monísimo en el mueble del salón.

En cuanto al aguante de Lentillas, todos menos ella creen en él... está mal que yo lo digo (porque sabiendo el cariño que le tengo, mi opinión no vale mucho) pero es fuerte como un roble... y puede estar destrozada, pero siempre tiene una sonrisa para la cámara o una palabra de aliento... es una lástima que no tenga una hermana gemela...

Escribe tu comentario


Si prefieres firmar con tu avatar, haz login
Inserta un emoticono

Sobre este blog

Avatar de Señor Capullo

Memorias de un gusano de seda

Yo soy un tipo normal. Ni alto, ni bajo. Ni guapo ni feo. Ni gordo ni flaco. Ni listo ni tonto. Un tipo del montón. Del montón de los tipos normales. Si cogieran a alguien al azar como representativo de los tipos normales, me cogerían a mí. Seguro. Todo el mundo tiene un amigo que se me parece. Pero no me interpretéis mal. El hecho de ser un tipo del montón no me convierte en un ser anodino y gris. Es sólo que siempre hay a mí alrededor alguien más alto, más guapo, más inteligente y más gracioso que yo. A veces incluso son el mismo. Y, claro, así pasa… que me cuenta mucho trabajo llamar la atención del bello sexo. Sí amigos… las mujeres.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

ver perfil »

Tags

Suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):