12 May 2008
Las (buenas/malas) influencias
El domingo Mala me comentó algo muy interesante en el relato del taller de los jueves. Era una reflexión muy corta, quejándose de que al final la culpa de que el tipo fuera un capullo (pero de los malos, no de los tontos, como yo) fuera de la mujer… y eso me ha traído a la mente algo que escribí en mi cuaderno de las ideas hace algún tiempo en relación a las influencias…
En este preciso momento, mientras lees esto, la masa de tu cuerpo está ejerciendo una fuerza de atracción sobre la pantalla del ordenador, el ratón, y las revistas de tías en pelotas de debajo del colchón. La única razón por la que no se pegan a tu cuerpo es que, en realidad, la fuerza con la que las atraes es muy pequeña (para que te hagas una idea, es lo mismo que me pasa con las tías… las atraigo, pero no lo suficiente). Según dijo Sir Isaac Newton, “todas las cosas se atraen con una fuerza inversamente proporcional al cuadrado de sus distancias (incluso las revistas de tías en pelotas)”. Y es una Ley Universal.
La gente que cree en la astrología afirma que la posición de las estrellas en el momento del nacimiento puede tener una gran influencia sobre el destino de la gente. Incluso hay algunos que pretenden disfrazar de ciencia a este argumento aludiendo a la Ley de Newton. Lo que pasa es que, en el momento del nacimiento, hay alrededor del retoño otro montón de cosas con una fuerza gravitacional mayor sobre el bebé que la lejana constelación de Leo. El tamaño de los brazos de la matrona, el monitor de las constantes, el pie derecho de la madre o la videocámara con la que el asustado padre enfoca a donde asoma ya la cabeza del desdichado neonato… cualquier cosa que haya cerca ejerce una influencia mucho mayor que las estrellas. Así que podemos decir que, para una correcta predicción del futuro, los astrólogos deberían tener en cuenta todo esto…
Por contra, la influencia que ejerce la luna es enorme. Se trata de un cuerpo de gran masa que se encuentra relativamente cerca de la tierra y, ella sola, atrae toda el agua del océano produciendo las mareas, por ejemplo, o regula la menstruación de las mujeres (y para manejar a las mujeres hay que ejercer mucha influencia, ¿no?).
Y pensando sobre las mareas, la luna y las estrellas, me he dado cuenta que existen otra influencias mucho más fuertes que la Luna o las estrellas. Y no, no estoy hablando de política (por una vez que no lo haga tampoco va a pasar nada, ¿Verdad?). Me refiero a la influencia que ejerce sobre nosotros alguna persona en concreto. Hay gente así. Gente que está ahí, y que encauza tu vida en una u otra dirección.
Pongamos que conoces a alguien, llámala X, y resulta que es una mala influencia. De pronto dejas de hablarte con tu familia, le das importancia a cosas como que tu hermano nunca te ha invitado a una cerveza a pesar de ganar más que tú, o que te gustan los perros caniche, y que te mueres por tener uno pese de ser alérgico de nacimiento... y es cuando todo el mundo dice: "Macho, como has cambiado", y se callan el "Pero para mal" por temor a que esa mala influencia haga que dejéis de ser amigos.
Pero la diosa fortuna tiene a bien poner en tu camino una buena influencia, llámala W, y de pronto te ves comiendo ensaladas para perder peso, tú que pensabas que la verdura era eso que comían las vacas para no ser antropófagas. O haciendo deporte y pensando que es por voluntad propia. Te reconcilias con tu hermano (el agarrado de antes), tu familia vuelve a hablarte, incluso te conviertes en un tipo popular en las reuniones navideñas. Aprendes a conducir, buscas un trabajo mejor, te hace ver las cosas desde puntos de vistas inéditos para ti... En resumen, W hace que te esfuerces por ser mejor persona... porque de forma inconsciente tiendes a intentar estar a su altura... que es más o menos como intentar alcanzar la luna. Y esa, amigos, es una gran influencia...
Esto fue lo que escribí en mi cuaderno verde de las ideas. Ahora añado una pequeña reflexión:
Querer a alguien y que ese alguien te quiera es una enorme suerte al alcance de unos pocos. Si ese alguien es tan especial que, además de quererte como eres, te estimula, te abre nuevos horizontes, te aporta experiencias… entonces no hay nada más que se pueda pedir… excepto el ser lo mismo para esa persona.
¿No?
Sobre este blog
Memorias de un gusano de seda
Señor CapulloYo soy un tipo normal. Ni alto, ni bajo. Ni guapo ni feo. Ni gordo ni flaco. Ni listo ni tonto. Un tipo del montón. Del montón de los tipos normales. Si cogieran a alguien al azar como representativo de los tipos normales, me cogerían a mí. Seguro. Todo el mundo tiene un amigo que se me parece. Pero no me interpretéis mal. El hecho de ser un tipo del montón no me convierte en un ser anodino y gris. Es sólo que siempre hay a mí alrededor alguien más alto, más guapo, más inteligente y más gracioso que yo. A veces incluso son el mismo. Y, claro, así pasa… que me cuenta mucho trabajo llamar la atención del bello sexo. Sí amigos… las mujeres.
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.
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11 comentarios · Escribe aquí tu comentario
Noe dijo
Que gran reflexión, me has dejao KO
Un besiño!
un-espanol-mas dijo
Si de en la ecuacion despejas la X, y dejas Y=(W+Tu)/2... Pues ademas de dar positivo, el resultado es equivalente y reciproco en ambas personas ... No hay nada como tener influencias sanas, y no hablo de dietas ... Un abrazo .
Daniel MacGill dijo
Me ha encantado, Lord K (hala, te he elevado de rango por la puta cara). Eso sí , eso de "al alcance de unos pocos"... Pues depende de cuánto te lo curres... que el azar no existe, es cuestión de condiciones iniciales. Te lo dice un experto (en el plano teórico). Así que...
Suerte con tus condiciones iniciales.
Ana dijo
Sí. Quizá no está sólo al alcance de unos pocos pero lo de que es suerte... vamos, más que la primitiva. Pero también creo, desde mi cómoda posición teórica, que quizá es mejor que la gran influencia sobre uno sea uno mismo, y una vez autoconvertido en astro rey podrá mirar a la luna cara a cara. Que seguro a ella le gusta mucho más. Un beso.
pat dijo
Estoy de acuerdo con Ana, pero tb con Kike. Los astros siempre pueden ser más grandes, y siempre pueden ser mejores. Y hay gente que consigue sacar lo mejor de uno, que sea mejor. Y eso es genial. A eso hay que aspirar. (A sacar lo mejor de quienes nos rodean, y a rodearnos de quienes sacan lo mejor de nosotros...) Un beso
Señor Capullo dijo
Noe, ya sé... cuando me pongo con las leyes fundamentales de la física me suelo quedar solo... un beso.
Español, el valor de W es constante y siempre es infinito...
Reina de Inglaterra (el artista anteriormente conocido como Escocés), los condicionantes iniciales son importantes, pero en esto la química tiene mucho que decir... yo es que soy de la escuela feromónica... ya sabes, endorfinas, serotoninas... esas porquerías...
Ana, es verdad, uno tiene que tener potencial y, si es posible, ser capaz de sacarlo sin ayudas externas. Pero yo parto del hecho de que todos tenemos un gran potencial, tanto para lo bueno como para lo malo, y no siempre somos capaces de aplicar todo ese potencial. Con ayuda externa a veces es más fácil cambiar el punto de vista... o si es alguien con diferentes sensibilidades, percibir otras realidades... por eso creo que es ideal que sea en los dos sentidos... o sea, que ambas partes se complementen... ¿no?
Pat, eso ya no es la influencia de una estrella... es la influencia de toda una constelación, con todos su planetas gaseosos externos y su círculo de planetas rocosos internos, sus lunas y demás cuerpos planetoides... y algún cinturón de asteroides que otro. Yo tengo suerte, porque mis amigos son de ese tipo de influencias... beso.
Patita de Goma dijo
Uf pa que me haces pensar??? pedazo de reflexión no??? osea, que por nosotros mismos no somos todo lo que podemos ser a si estamos con alguién que dependiendo de como sea nos haría o mejores o peores?? ya me he líao?? lo que tengo claro es que estoy de acuerdo con tu reflexión......que una ha sido unas veces de comída rápida y otras de ensalada (como ha sonao eso no????).........lo bueno supongo, es que me ha quedado mayor abanico de posibilidades a la hora del almuerzo. Estoy esperando al hombre que me haga comer sushi aún jeje muaks
Señor Capullo dijo
Lo que digo, Patita, es que uno es como es, con sus defectos y sus virtudes. Y que, al igual que la fuerza de gravedad, lo que tenemos cerca nos influye. Inevitablemente. No hace falta tener a alguien bueno al lado para sacar lo mejor de nosotros mismos... se puede dar espontáneamente, pero como un aditivo para la gasolina, una persona que te aporta cosas positivas, hace que funciones mejor...
Es como los huevos con patatas... un plato exquisito... pero con chorizo están más buenos... ¿No?
Un (nutritivo) beso
mala dijo
Cuando dejamos que nos manipulen ( para bien o par mal) en el fondo estamos manipulando. Es un... "tú vas a quererme a cualquier precio".
Beso.
Ah!... y me alegra que te haya quedado claro que la mujer del otro post...era una santa
david-fluxa dijo
Es cierto que hay personas que provocan el efeto 'marea' allá por donde pasan.
me alegra conprobar que sigues en forma.
una abraçada
Señor Capullo dijo
Mala, creo que hay un pequeño matiz de diferencia entre Manipular e Influir... para mí la diferencia es que en el primer caso se busca un beneficio personal al cambiar la forma de pensar de una persona... en el segundo no, simplemente se actúa sin esperar nada...
En cuanto a la mujer del relato, creo que era una mala influencia, pero no por acción, sino por inacción... o sea, por no hacer nada por su marido.
Amigo David, cuanto tiempo!! Yo, más que el efecto marea, lo llamo efecto Huracán... por eso puse ese mote a la niña. Abrazos.
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