14 Jul 2008
Caminando bajo la lluvia
Ayer, sábado, se cumplía el segundo aniversario del día que conocí a Huracán. Qué le vamos a hacer, yo recuerdo esas cosas. Llamadme sentimental, si queréis. O idiota. Lo acepto. Llamadme Capullo si ese es vuestro deseo. En realidad no tiene ningún mérito acordarme de esta fecha… entre otras cosas por que es la fecha en la que mi grupo de amigos de la montaña organizamos la primera salida oficial de verano… lo que viene a ser más o menos, la primera salida en la que lo más importante es pasar el mayor tiempo posible tumbado, refrescarse en las aguas heladas de una poza y, ya por la noche, asistir al tradicional concierto de música popular en el pueblo de turno. En realidad es como ir a la piscina, pero a una muy exclusiva y que no mucha gente conoce.
Este año no iba a ser diferente. Bueno, sí, este año no iba a invitar a Huracán a venir, como hice el año pasado. Entre otras cosas porque no me parecía adecuado y, bueno, trabajaba todo el día y no iba a poder. Así que podríamos decir que, si bien recordaría todo lo que hicimos aquella ocasión, y eso es posible que me dejara un poco melancólico, intentaría disfrutar del momento.
Quisieron los astros que no me acordara de Huracán en todo el día.
Corrió la voz de la jornada veraniega entre los amigos… y estos llamaron a otros amigos. Y algunas amigas llevaron a otras amigas. Y entre esas amigas de amigas estaba… Tofu. Sí… la misma chica que conocí el día de mi cumpleaños el verano pasado y con la que hubo un intento de establecer una relación (y digo intento porque después de tragarme una sesión de diapositivas inmensa, descubrí que no éramos de la misma forma de pensar precisamente). Entre las 20 personas que asistieron a la convocatoria estaba ella, con unas pequeñas botitas de montaña y su cara preciosa mirándome desde el otro lado del claro, junto a su amiga. Estaba más guapa de lo que la recordaba, algo más morena y con el pelo un poco más largo. Los mismos labios carnosos y los ojos negros y grandes. Y sus pequitas juguetonas. Y su mismo pasado en el OPUS, y su vegetarianismo feroz. Nos dimos dos besos y ella, mientras me tocaba el brazo (algo que parece que se está convirtiendo en una costumbre), me preguntó por mi vida.
El cielo estaba nublado y, unas densas nubes negras parecían tener prisa por llegar a nuestro encuentro. No era un día para bañarse en aguas heladas, pero como ante todo somos montañeros, decidimos que daríamos una vuelta y, lo mismo con suerte abriría el día. No obstante, como medio responsable del grupo que soy, recordé a todo el mundo que no se olvidara de llevar el chubasquero… por lo que pudiera pasar.
Lo que pasó fue que a medio camino, en ese punto en el que da lo mismo avanzar que retroceder, porque estás a la misma distancia del coche elijas el camino que elijas, empezó a llover como si hubiéramos hecho algo. Una lluvia torrencial y salvaje, de grandes gotas. Y todo el mundo, como locos, fue sacando sus chubasqueros. ¿Todos? No, todos no. Tofu no tenía chubasquero… ella pensaba que lo llevaba pero se lo dejó en casa. Así que hice lo que cualquier hijo de vecino habría hecho en mi lugar… le di el mío.
Esto, que puede parecer un acto idiota, aunque muy cortés, es en realidad un acto muy idiota y sumamente peligroso para mi salud. Porque estaba lloviendo y no hacía calor precisamente… además, tenía ropa seca… pero no suficiente ropa seca. Por ejemplo: esos pantalones que se estaban calando eran los únicos pantalones que tendría todo el día… así que opté por quitármelos y guardarlos en la mochila. El resto se empapó. Para los curiosos diré que llevaba un bañador debajo.
Para que os hagáis una idea: yo tenía la pinta del que se ha metido vestido en una piscina y al que, una vez fuera, le han echado cubos de agua sin parar. Sólo que, además, empezó a granizar. Y extraviamos el camino, por la confusión que siguió al granizo… lo que añadió más caminata y más agua al global de la ruta.
Al final la cosa no pasó a mayores. Incluso salió el sol un poco. Y ese momento de paz permitió que Tofu y yo habláramos un rato. Resulta que sigue bailando, pero dejó la ONG. Esa actividad la cambió por ser cabeza de lista por su tierra en un partido político de esos alternativos en las elecciones de marzo. Incluso me animó a que me pasara por la sede para hablar con ellos porque “mis habilidades sociales les podrían venir bien”. Supongo que se referirá al hecho de que conozco a mucha gente. Decliné la oferta… si ya es complicado compaginar todas las actividades que ya llevo, como para meterme en más. También me dijo que seguía siendo vegetariana, pero que le había costado algún que otro disgusto y una o dos relaciones. Me dieron ganas de decirle que lo de ser vegetariana a lo mejor no era la causa… pero tampoco quería entrar en detalles. Eso sí: conseguí que se riera unas cuantas (muchas) veces. Es que soy encantador cuando quiero…
Bajamos al pueblo a comer de restaurante y a secarnos. Ella no se quedó al concierto, porque era muy tarde y su amiga se tenía que ir (aunque me ofrecí a llevarla a su casa si se quedaba). El concierto fue un poco demasiado malo. Y hacía mucho frío… yo al menos tenía el frío metido en los huesos. Todavía lo tengo, aunque el haberme pasado toda la mañana al sol ha ayudado mucho…
Ahora me iré a por Huracán a la salida del Hospital. Quedamos en que hoy cenaríamos juntos. Ella me insistió y yo no puse pegas… supongo que querrá contarme algo de su próximo viaje a Inglaterra. Está muy emocionada y es un tema recurrente cuando hablamos. Yo tengo otros planes secretos: digamos que celebraremos el aniversario aunque ella no lo sepa…
Por cierto, mientras caminaba bajo la pertinaz lluvia, no hacía más que tararear esta cancioncilla. Digamos que cierta persona podría haber protagonizado su propio musical de haber aceptado mi oferta…
Sobre este blog
Memorias de un gusano de seda
Señor CapulloYo soy un tipo normal. Ni alto, ni bajo. Ni guapo ni feo. Ni gordo ni flaco. Ni listo ni tonto. Un tipo del montón. Del montón de los tipos normales. Si cogieran a alguien al azar como representativo de los tipos normales, me cogerían a mí. Seguro. Todo el mundo tiene un amigo que se me parece. Pero no me interpretéis mal. El hecho de ser un tipo del montón no me convierte en un ser anodino y gris. Es sólo que siempre hay a mí alrededor alguien más alto, más guapo, más inteligente y más gracioso que yo. A veces incluso son el mismo. Y, claro, así pasa… que me cuenta mucho trabajo llamar la atención del bello sexo. Sí amigos… las mujeres.
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.
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9 comentarios · Escribe aquí tu comentario
karmen-jt dijo
Tu destino es recordar esa fecha sino por una cosa por otra (pudo ser tu primer día de neumonia). Pero si te lo tomas con sentido del humor no hay fenomeno atmosférico que pueda contigo. Solo una pregunta: ¿le dejaste tu chubasquero porque tú eres así? ¿o porque en ese momento eras el único que estabas cerca de ella? ¿o todavía te gusta? ¿o eres el único caballero del grupo? Yo es que no lo hubiera cogido (pero el detalle te lo hubiera agradecido muchisimo).
La canción, muy apropiada si.
Un beso.
Señor Capullo dijo
Yo es que soy así, Karmen... llamadme machista si queréis, pero es que veo una dama en apuros y se activa el chip del caballero andante... en cierta forma me sentía obligado. Por ser el medio responsable del grupo, por ser ella... no sé.
Lo cierto es que ella lo rechazó, obviamente. Dijo que para que me mojara yo se mojaba ella... pero es que soy muy convincente. Le dije que aguanto muy bien el frío (cosa que es verdad) que tenía ropa de recambio en el coche, que me dejaba el bañador y no habría gran estropicio... así que al final no pudo negarse. Además, llovía mucho.
Apropiadísima canción... sólo que yo no cantaba... y menos bailaba...
Un beso
Una lectora anónima dijo
A veces no eres tan capullo:-)
elisa- dijo
Sr. C, y no podrían haber compartido el chubasquero?
Todo un caballero, sí senor, lo tuyo no tiene remedio... Un besazo!!!
Señor Capullo dijo
Mujer... Tofu es pequeñita, pero no tanto como para entrar en un chubasquero conmigo dentro... y no, no tengo remedio... un beso.
un-espanol-mas dijo
La frase final demoledora ... eso si con o sin lluvia, siempre rodeado de mujeres hermosas. O por lo menos se intenta... Un abrazo.
Señor Capullo dijo
Español, tú también estás rodeado de mujeres hermosas... quitando a la Novia de Shrek (que ha salido por estas páginas recientemente) creo que hay pocas mujeres que no lo sean (y que conste que no digo esto porque haya una mayoría de lectoras femeninas... sólo hay que darse una vuelta por la calle y mirar alrededor)
Un abrazo, compañero
Danny dijo
Lo que son las cosas... Gene Kelly grabó esta escena con 40 de fiebre... si es que una buena pulmonía a tiempo es una victoria. O algo así...
Bueno, bueno, buenooooooooo... así que ya escuchas música en tu cabeza... pues todo es empezar, que lo sepas.
Un abrazo y una pinta, tovarich.
Señor Capullo dijo
Además de la música en mi cabeza, escucho voces... y, a veces, veo muertos...
Va a ser que el que tiene 40 de fiebre soy yo
Acepto el abrazo y, la pinta, si es de negra, también...
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