05 Sep 2008

Casual Day

Escrito por: Señor Capullo el 05 Sep 2008 - URL Permanente

Al poquito de entrar yo aquí se marchó la directora financiera. Era una mujer joven, de treinta y pocos años y alta. Cuando digo alta, quiero decir que era más alta que yo, vamos. Y estaba muy delgada. Cuando se quitaba las gafas de pasta y se soltaba el pelo podíamos decir que tenía su atractivo. Indudablemente era maja. Al menos era la única que me daba los buenos días al cruzarnos y la única que me invitó a café en la máquina (aunque esto no sé si es bueno del todo).

Supongo que se cansó de los marrones, de las pullas y de los malos modos generales y se marchó a otro trabajo en el que no era directora de nada, y menos de finanzas. Creo que fui de los pocos de los que se despidió.

En su lugar contrataron a un tipo. De unos cuarenta años, de complexión fuerte, pelo canoso peinado hacia atrás y gafas de pasta... que parece que va con el cargo. Después de la semana de cortesía empezaron a darle por todos lados, como corresponde por la empresa en la que trabajamos y el cargo que ocupa. En realidad lo del cargo es lo de menos... ya he contado que hay muy mal ambiente por aquí. Como quiera que yo todavía no le he dado ningún palo, ni tampoco es algo que yo haga habitualmente, y que incluso le he ayudado con algún marrón, sobre todo cuando estaba relacionado con la informática, podemos decir que nos llevamos bien. Supongo que entre los nuevos tenemos que ayudarnos. Yo no soy tan nuevo, pero sigo teniendo esa sensación... quizá porque no termino de adaptarme del todo. El problema está en que siempre que tiene una duda o alguna pega me llama. Y, en esta ocasión, el problema lo tenía una de sus chicas... así que me llamó, a pesar de que hay un departamento entero dedicado al soporte y de que no es mi trabajo... pero fui a ver qué pasaba.

En realidad era una tontería, aunque requería ejecutar una serie de programas en un orden concreto... tampoco voy a entrar en detalles, no quiero aburriros con datos técnicos. Era laborioso y me llevó mi tiempo y en esas estaba cuando la chica de compras, la que se fue a Gandía con su novio, rubia, con un color dorado muy bonito en la piel después de una semana de sol por cada lado (el típico vuelta y vuelta que muchas chicas y algunos chicos practican) y un super escote profundo (e hipnótico) se me acercó, me plantó dos besos (por eso de que había vuelto de vacaciones) y se sentó en la mesa donde yo estaba trabajando, para charlar.

Obviamente, y porque era verdad, le dije lo guapa que estaba y lo bien que le sentaba el bronceado, intentando por todos los medios a mi alcance no mencionar a Jessica Alba en ningún momento, y eso que no estaba intentando ligármela ni nada. Pero uno es alumno aplicado y los buenos consejos hay que seguirlos.

- Ya te queda poco para irte, ¿No?
- Pues sí... estoy de un tenso ya...
- A ver qué podemos hacer...

Y se me puso a masajear los hombros y la espalda. Y lo hacía bien la muchacha. Con un poco más de aceites esenciales, un poco menos de ropa y, sobre todo, en otro entorno, habría sido perfecto.

Paró casi enseguida... no hay que olvidar que en la oficina a uno le hacen un traje por menos de esto.

Al poco se nos unió la chica del departamento comercial, la que me dio otros dos besos por eso de que también estaba recién venida de las vacaciones, e igualmente morena. Y una tercera, de incidencias, que no había venido de vacaciones precisamente, pero que vio jolgorio y se unió a la charla.

- ¿Cuánto te falta parta irte a Nepal? – Me preguntó la chica del departamento comercial.
- Apenas tres semanas – les dije
- ¿Te vas a Nepal? – Preguntó la de incidencias.
- A escalar montañas – dijo la de compras.
- Bueno, a escalar, lo que se dice escalar... no. Sólo voy a recorrerlas un poco
- ¿Y has hecho ya testamento? – preguntó la del departamento comercial. Obviamente estaba bromeando.
- No, que va. No va a pasar nada...
- No sé como estás tan tranquilo... pueden pasar muchas cosas... fíjate los de Barajas del otro día. - comento la "alegre" de incidencias.
- Eso no vuelve a pasar... y de lo demás... pues ya me preocuparé entonces, cuando vea lo que pasa... dice un dicho, seguro que chino, que si tienes un problema y no lo puedes solucionar... ¿De qué te preocupas? Y si lo puedes solucionar... ¿De qué te preocupas? Pues eso... que no me preocupo.
- Pues yo no estaría tan tranquila – sentenció la de incidencias.
- Por eso no vienes... ¿No?

Las otras se rieron. En ese momento apareció por lontananza un jefe de los gordos, y las chicas se retiraron. Y yo me marché... ya había terminado mi trabajo allí.

Por la tarde, ya tarde, bajé otra vez por la zona. Iba a poner un fax personal, y ya no quedaba ni el recuerdo de nadie... excepto el director de finanzas, enfrascado en alguno de los marrones propios de su cargo. Me vio y se acercó. Tenía ganas de charla.

- Así que a Nepal, eh? Te va a encantar... yo estuve el año pasado en Argentina... al sur... con el hielo y eso... ¿Cómo se llama?
- La Patagonia...
- Sí, La Patagonia... pues eso, que te va a gustar.

Dos cosas: Espero que este tipo sepa más de números que de geografía... por el bien de la empresa. Y dos... la gente habla... mucho.

04 Sep 2008

Relato: Yo maté a Barack Obama

Escrito por: Señor Capullo el 04 Sep 2008 - URL Permanente

Obama está de moda. Obama es noticia. Todo el mundo habla de él y del cambio, casi revolución, que supondría su elección para la casa blanca. Y yo he matado al candidato, por lo menos en este relato. Creo que es algo posible... y no soy el único. Joaquín Ricarte Aventín, en su blog Todo lo que sube baja, escribió el 29 de agosto una entrada titulada: Cuatro razones para pegarle tres tiros a Obama. Vienen los cuatro jinetes del Apocalipsis, en la que se hacía eco de la opinión de muchos blogueros norteamericanos y en la que me he basado para el relato. ¿Qué tiene esto que ver con el tema que nos proponía Ana esta semana? Casi nada... digamos que Obama es poco esotérico (aunque si sale elegido podría considerarse como un truco de magia). Eso sí, podríamos decir que la inspiración me vino de una manera un poco mística.. Por cierto... ya sé que había dicho que esta semana cambiaría un poco de registro... pero es que no he andado con tiempo. Espero que os guste.

- Cariño... ¿Eres tú?
- Sí
- ¿Y cómo lo sé?
- ¿Quieres que te diga dónde tienes ese lunar que me vuelve loco?
- Vale, vale, eres tú... ¿Cómo es eso?
- ¿Sabes cómo es Guantánamo? Pues muy parecido... bueno, a lo mejor aquí son un poco más duros... pero tenemos un mono naranja igualito...
- ¿Estás bien?
- Bueno... a ratos...
- ¿Cómo se te ocurrió matar a Barack Obama?
- Era mucho dinero, cariño... pusieron encima de la mesa diez millones de Dólares... y otros veinte al terminar el trabajo...
- ¡Treinta! Una barbaridad... pero era Obama... era la esperanza para mucha gente... ¡Pero si hasta tú votaste por él en las primarias!
- Es que no fue nada personal... eran treinta millones de dólares... y un trabajo fácil... sólo había que matar al candidato antes de que fuera presidente...
- ¿Quiénes lo ordenaron?
- No lo sé... quería cambiar muchas cosas, muchos de los que antes ganaban saldrían muy perjudicados. Eso son poderosos enemigos... los fabricantes de armas, las aseguradoras médicas y los fabricantes de medicamentos... las petroleras... hasta los fabricantes de coches le tenían miedo...
- Ya...
- Supongo que entre todos treinta millones de dólares era calderilla...
- ¿Cómo lo hiciste?
- Con tanto dinero se pueden comprar unos juguetes impresionantes... de mi etapa en la Agencia conocía a unos cuantos ingenieros sin escrúpulos... hacerme con un rifle de mira telescópica accionado por control remoto no fue complicado. El problema fue que trabajara en frecuencias a las que no llegaban los inhibidores... aunque eso lo resolví de una manera, digamos, más tradicional... ya sabes... un módem enganchado a un teléfono... ja ja... con eso no contaban. Tenía un refresco de imagen de un segundo, pero durante el discurso no se movía demasiado, así que... fue sencillo...
- ¿Entonces qué pasó?
- Pasó lo que tenía que pasar...
- ¿Y el dinero?
- Lo que me sobró de los diez millones lo escondí en un lugar seguro...
- ¿Dónde?
- ...
- ¿Cariño?
- ...
- Señora... lo he perdido...
- Tráigalo de vuelta otra vez...
- Frank... ¿Está ahí?... Frank... si estás ahí... ¡manifiéstate!... Frank... vuelve de entre los muertos... Frank ¡manifiéstate!
- ¿Está? Dígame que está... usted es la medium... ¡Haga que vuelva!
- Lo siento señora... se ha ido... para siempre...
- ¿Para siempre? No puede ser... yo.. yo... no puedo quedarme sin saber donde está el dinero...
-Y lo que es peor... ¡yo me he quedado sin que ustedes se dieran el ultimo achuchón!

Tomando prestada la costumbre de nuestro querido amigo Escocés, os pongo una canción como banda sonora... obviamente, no podía ser otra...

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01 Sep 2008

Van un español, un francés y un inglés…

Escrito por: Señor Capullo el 01 Sep 2008 - URL Permanente

Esto, que puede ser el comienzo del típico chiste donde al final se demuestra que los españoles somos más listos, es, en realidad, el resumen del cumpleaños que tuve el sábado por la noche. Para ser más exactos debería decir… van un español, un francés, un ingles… y doce mujeres en vestido de noche a un cumpleaños...

Doce mujeres. En principio, debería de haber sido una buena noticia… o sea… muy mal se tienen que poner las cosas para que, entre doce mujeres en vestido de noche, no haya una con la que ligar ¿no? Teniendo en cuenta que el francés y el inglés ya venían con su pareja respectiva, me dejaba un margen de diez a uno. Bueno, nueve a uno, quitando a mi amiga la del cumpleaños. Nueve a uno es un porcentaje muy bueno ¿Verdad?

Se daba otra circunstancia… una de las doce, la mujer del francés, estaba visiblemente embarazada. De siete meses, nada menos. Así que tenía una barriga enorme. Aunque no tanto, según la opinión de todas. Para estar embarazada de siete meses, claro… porque para tener gases a mí me habría asustado un poco. No estaba gorda, o eso es lo que opinaban todas las mujeres de la sala. Yo no sé mucho de embarazos. Lo único que sé es que una amiga mía, al séptimo mes de embarazo, parecía un modelo a escala real del planeta Marte… pero es que cogió mucho peso... así que a lo mejor tenían razón.

No sé si os ha pasado a vosotros alguna vez. Si en una cena hay una mujer embarazada y otra de las comensales ha sido madre, la conversación invariablemente gira en torno al embarazo. Multiplicad eso por diez. Porque diez de las doce eran madres. Y dos de ellas reincidentes.

Ligar no ligué (tampoco iba para eso), pero me enteré que la toxoplasmosis es una enfermedad que se puede contraer comiendo carne cruda. “¿Carne Cruda?” Dije yo. El jamón es carne cruda. Menos mal que la prohibición de comer carne cruda sólo recae en la madre. Pero es terrible… el niño puede hasta morir y todo. Así que no se puede comer jamón, ni jugar con la caca de los gatos (esta parte me quedó un poco en duda… o sea… ¿Quién juega con la caca de los gatos?). Ni comer pescado… aunque creo que eso no tiene que ver tanto con la toxoplasmosis como con el anisakis… que no es una bebida griega a base de anís, sino un parásito que tiene el pescado… en fin.

Otra cosa que descubrí es que hay una prueba obligatoria para las madres de cierta edad que consiste en pincharles con una aguja muy larga en la tripa y extraerles líquido amniótico... amniocentesis lo llamaron. Lo analizan y saben si el niño “viene bien”. El otro día, cuando os conté lo de mi miedo proverbial a las agujas, Escocés dijo que la epidural te la ponen también si eres hombre y te tiene que hacer una artroscopia de rodilla. Vale… pero de la amniocentesis seguro que me libro…

Por fin mi amiga cambió de conversación y me preguntó por mi viaje a Nepal… y para qué queremos más… una de las mujeres había estado en Nepal. ¿Algo a destacar? Sí… bajaban en camilla a los montañeros (a juzgar por sus palabras, a cientos) con mal de altura… queman a los muertos en piras funerarios en mitad de la plaza… pero lo peor es que sólo hay verdura para comer… pero si te gustan esos países exóticos…

Por cierto… la charla fue en su mayoría en inglés, porque el hombre no sabía español y, por el contrario, los demás sí sabíamos inglés… o, al menos, algo más que “My father is poor and my taylor is rich”… así que no me vino mal para practicar. Para practicar largos periodos de silencio…

Ahora que… cuando se marchó me desquité.

Tengo que ser sincero con vosotros: la noche estuvo bien. Terminé a las 5 de la mañana, por lo que todo no giró entorno a los embarazos… pero es que me gusta quejarme… ya sabéis.

29 Ago 2008

Hablando de nada

Escrito por: Señor Capullo el 29 Ago 2008 - URL Permanente

Como dijo Pablo Neruda, puedo escribir los versos más tristes esta noche. Más que los versos, el post. Puedo escribir el post más triste esta noche. Pero no triste en plan, jo que pena... y llorar a moco tendido. No. Triste en plan... triste. Mejor os lo explico.

Parece mentira. Con lo que yo he sido... con la vida tan curiosa e interesante que yo tenía... pues nada. No me ha pasado nada en la última semana. Absolutamente nada. Con decir que lo más interesante a destacar es que me tengo que tomar la pastilla de la fiebre tifoidea... en fin, es lamentable. Y eso que tengo planes para mañana. Estoy planeando afeitarme la barba. Y eso será quizá lo más interesante que me pase en todo el día.

Jo, qué triste.

En el trabajo estoy de tarde. El peor turno que le puede tocar aun ser vivo y a un gran número de seres muertos. La mañana la pierdo en vete tú a saber qué y, sin darme cuenta, tengo que salir pitando por la puerta para irme a currar. Y en el curro... pfff. Mierda pa’mí. Porque no hay gran cosa que se pueda hacer. Mi jefe se va de vacaciones la semana que viene y no quiere problemas. Así que tenemos todo parado. Aplicando el dicho “Virgencita, virgencita, que me quede como estoy”. Y, coño, es verano, por lo que todo el mundo se las arregla para no estar en la oficina hasta muy tarde. Así que estoy solo. Como la una. Como un tío feo en una discoteca. Pero sin cubata. Y en esas estamos... esperando que suene el teléfono para hablar con alguien...

Lamentable.

Lo más excitante que me ha pasado es que el relato de los jueves está batiendo todas las marcas de lecturas. ¿Por su calidad? ¿Por su innegable humor? ¿Por el asombroso conocimiento del que he hecho gala sobre la mitología escandinava? No... Por David Bisbal. Es impresionante. Resulta que en la introducción que siempre hago del cuento, he mencionado a éste cantante. De pasada. De hecho no tienen nada que ver con el cuento. Pues bien... el todopoderoso Google, en su infinita sabiduría, Google es grande, alabado sea Google, ha decidido que mi post tiene que salir el primero de la lista de noticias cuando se busca “David Bisbal”. Como lo oís. Y resulta que todo el mundo ha decidido saber de éste hombre. Me imagino que se quedarán con un palmo de narices cuando vean que de David Bisbal nada de nada... si acaso una Valquiria... pero poco más.

Enlace de lalistaWIP.com

Por lo demás, nada más.

¿Es o no es triste?

28 Ago 2008

Relato: Una tarde de domingo

Escrito por: Señor Capullo el 28 Ago 2008 - URL Permanente

En cualquier pueblo de tamaño medio (y de algunos pequeños también) hay dos nombres de bar que son casi obligatorios. Yo creo que son una especie de franquicia. Tenemos por un lado el Bar "la estación", y por otro Cafetería "Oasis". Algo parecido pasa con las fiestas de los pueblos. Siempre hay una actuación de una orquesta que se llama "Paraíso". Si son los mismos, deben de dar más conciertos que David Bisbal. Esto poco tiene que ver con el tema de esta semana... bueno, sólo un poco: esta semana Elefante nos obliga a tratar el tema del Paraíso... Ésta es mi propuesta.

No tenía ni idea de cómo había llegado hasta allí. Sólo recordaba estar corriendo ladera abajo junto a sus compañeros, a toda velocidad, gritando a más no poder... para, acto seguido, encontrarse allí sentado.

Todo era demasiado desconcertante.

Aunque no tenía ni idea de dónde estaba, pese a no reconocer nada de lo que había a su alrededor, no se sentía nervioso. Es más, una paz como la que no había conocido en la vida le llenaba por dentro. Estaba muy a gusto. Incluso satisfecho.

Se dio cuenta que estaba casi desnudo. Sólo llevaba una fina y apretada prenda de tela muy suave al tacto tapándole sus partes. “Es como no llevar nada”, pensó, mientras se rascaba un testículo distraídamente, “Pero a la vez”, continuó, “mantiene todo en su sitio”. Se percató de que tenía algo en la mano. Estaba frío, muy frío. Era cilíndrico, de no más de un palmo de alto, de metal y tenía una abertura en la parte superior. Vio que el cilindro frío de metal tenía unas extrañas inscripciones en la superficie lisa, que no supo identificar. Olfateó, por instinto, los efluvios que manaban del interior del cilindro y reconoció inmediatamente lo que era. Un sorbo le permitió averiguar que se trataba de una cerveza mucho más suave que la que él solía tomar con sus camaradas, pero estaba muy buena. Apuró toda la bebida de un trago y emitió un sonoro eructo.

Estaba sentado en una especie de trono, pero muy mullido y suave, calentito y confortable. Los pies, descalzos, en alto, apoyados sobre una mesa baja donde había unos recipientes de colores con cosas también de colores dentro. Se hizo con uno de los recipientes y cogió una pequeña bolita amarilla, extrañamente ligera y esponjosa. La olfateó y determinó que era comestible. Pese al intenso sabor, que le recordó vagamente a queso, no le resultó desagradable. Se metió un puñado de esas bolas en la boca.

Entonces se dio cuenta de que había otro extraño objeto junto a los recipientes de comida. Era de un palmo de largo y fino, de color oscuro, y tenía muchas piezas rectangulares con inscripciones. Por instinto apretó una de esas piezas y, de pronto, un objeto que estaba enfrente de él y del que no se había percatado se iluminó. Se asustó un poco, pero pronto la curiosidad pudo más que el miedo, y se fijó en que en ese objeto plano se veía una especie de pradera verde donde había gente. Gente que corría, y que daba patadas a una bola. Parecían estar jugando a algún tipo de juego y tenía pinta de divertido. En un determinado momento uno de los hombres introdujo la bola de una fuerte patada entre unos postes blancos y todos los que llevaban la ropa del mismo color se abrazaban. Los otros no parecían muy contentos. Se concentró en el juego y volvió a rascarse un testículo con la soltura que da haberlo hecho toda la vida.

La comida esponjosa le dio sed y deseó un trago de cerveza. Miró a su alrededor, buscando con la mirada algún cilindro de metal como el de antes. Pero apenas le dio tiempo a mirar alrededor otra vez, porque en ese momento entró una mujer en su campo de visión. Alta, rubia, guapa y desnuda, se dirigía hacia él sonriéndole. Llevaba una bandeja en las manos, con unos cuantos cilindros como el que tenía antes, y más cuencos con comida esponjosa. Se inclinó sensualmente delante de él, contorneando las caderas, y dejó sobre la mesa baja el contenido de la bandeja.

- ¿Deseas alguna cosa más? - le susurró con voz musical la mujer - ¿Más cerveza? ¿Comida? ¿Sexo?
- ¿Sexo?
- Claro, estás en el Vingólf.
- ¿Contigo?
- O con cualquiera de mis hermanas...
- ¿Hay más?
- Muchas...

No sabía que elegir. Tenía algo de hambre, y la cerveza le apetecía mucho. Pero también hacía tiempo que no veía una mujer así, y menos desnuda... estaba indeciso.

La indecisión le duró una milésima de segundo. Alargó su mano para acariciar el pecho de la joven y...

- Olaf!!
- ¿Eh? ¿Cómo?
- Olaf, ¿estás bien?
- ¿Qué?
- Espera, no te muevas... tienes una flecha clavada en el costado
- Eric... ¿Dónde está la mujer desnuda?
- ¿Qué mujer?
- La que traía la cerveza...
- Macho, tú deliras
- Que no... que había una valquiria desnuda... y me traía cerveza... me dijo que estaba en el Vingólf.
- Claro, y ahora me dirás que viste a Odín
- No, a Odín no le vi...
- Y a los gigantes de hielo... ¿Los viste?
- No...
- Pues si no viste a Odín ni a los gigantes de hielo, en menuda mierda de Valhalla has estado...
- Pero había unos tíos pegando patadas a una bola en una pradera... y había cerveza... y se estaba tan a gusto...
- Te veo bien. Así que te dejo aquí un rato solo, ¿vale? Parece que ya hemos tomado esta aldea... voy a ver si saqueo un poco por los dos... y déjate de valquirias... ¿Cómo vas a entrar tú en el Valhalla? Ya nos lo contó padre... sólo los guerreros más valientes van al Valhalla a reunirse con Odín, para la lucha final con los Gigantes de Hielo... para el Ragnarök... y tú todavía no has matado a nadie...

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Otra cosa. No suelo acompañar a un relato con nada, pero en esta ocasión me ha venido a la memoria un vídeo un poco bestia que trata sobre el paraíso... más o menos. Aviso que puede herir susceptibilidades

22 Ago 2008

Desmoralizado

Escrito por: Señor Capullo el 22 Ago 2008 - URL Permanente

Panorámica desde Cuello Arenas

El cielo plomizo amenazaba con volver a descargar agua de un momento a otro. Las nubes eran las dueñas y señoras de la Tierra. O, al menos, de la tierra que de divisaba en todas direcciones. Las cumbres de las montañas, como dientes puntiagudos al borde de la planicie, apenas se intuían entre la niebla. El viento movía las briznas de matojos que había a los lados del camino, que se extendía marrón y pedregoso hacia el infinito. Hacia la niebla.

La montaña solitaria por señor Capullo, en Flickr

Ya había descansado lo suficiente. No lo suficiente, pero me estaba quedando frío. Y, según mis cálculos, todavía me quedaban tres horas más de marcha. Me sentía mal. No sé si era por el cielo plomizo, la amenaza de lluvia o por el hecho de que me había retirado, que no había podido continuar, mientras mis amigos seguían adelante montaña arriba. Por primera vez en mi vida me había dado la vuelta en una ruta.

Después de tantos años caminando por la montaña he aprendido a escuchar a mis pies, a mis piernas, a mis pulmones… a mi corazón. Y ellos, por unanimidad, me habían dicho que no estaría en condiciones de seguir. Y mi cerebro no encontró motivos para seguir sufriendo. Porque no había sentido a continuar cuando no se veía nada alrededor. Porque no había ninguna gracia en mojarse. Porque teníamos claro que no podríamos llegar a la meta. Y así no había motivación.

Una cascada

En realidad hice oídos sordos a sus súplicas de parar durante un buen rato. El orgullo manejaba los mandos y no estaba dispuesto a dar su brazo a torcer. Es como cruzar una peligrosa línea. Antes de eso, nunca me había retirado. Después…

Pero había que ser realista. La paliza del día anterior fue demasiado fuerte. Ya estoy mayor y el cuerpo no recupera igual. En otros tiempos, tiempos más lozanos, diez horas de ruta y sólo tres de sueño no habrían sido impedimento… incluso habría sido de los últimos en irme a descansar... una caña más, un chiste nuevo. Pero esos tiempos parecen que han pasado, me temo. Ahora, 3.000 metros de desnivel acumulado pesan en las piernas como zapatos de hormigón. Y te arrastran al fondo…

El puente  romano

Tengo que reconocer cierta decepción. Decepción conmigo mismo. Esperaba estar mejor, después de tanto entrenamiento. Pero tengo que reconocer que los dos últimos meses han sido muy laxos. Demasiadas quedadas y demasiado saltarme el entrenamiento. Demasiadas cañas. Demasiados panchitos. Demasiado trasnochar. Demasiada juerga y poca montaña. Y eso se paga.

Pero cuando sale el sol...

Sé que en Nepal no haremos 10 horas de marcha. Y, desde luego, no habrá machadas de 3.000 metros de desnivel (entre subida y bajada) del tirón. Pero aún así esperaba estar mejor. No he pasado la prueba de fuego, el test de aptitud. Y me da igual que mis amigos, para animarme, me digan que la ruta del primer día era de nivel muy alto. Me da igual que me digan que el segundo día hice 18 kilómetros y seis horas de ruta. Eso son paños calientes. Yo sé que tenía que haber estado mejor. A 5.000 metros de altitud no habrá posibilidad de dar la vuelta. Y no quiero hacer un viaje tan largo para sufrir.

El refugio de la Brecha

La lectura final: tengo 30 días para intentar recuperarme. Así que se terminaron las cañas y las tapas. Y, desde luego, nada de trasnochar y salir de copas.

Tengo que tomármelo en serio.

NOTA: Todas las fotos, menos la panorámica del principio, perteneces a la ruta: De Bujaruelo a la Brecha de Rolando. Por cierto, por alguna extraña razón no me deja colocar las fotos donde quiero. Para ver el post maquetado en condiciones, podéis verlo en Wordpress

21 Ago 2008

Relato: Campeón

Escrito por: Señor Capullo el 21 Ago 2008 - URL Permanente

Esta semana en el club de los jueves el tema elegido es... ¡Ninguno! Libre, como el viento, como los taxis, como los solteros... en fin, creo que se ha entendido el concepto. Con eso de los Juegos Olímpicos, me he calzado las zapatillas de correr y he escrito esto. Espero que os guste.

Sólo oigo mi respiración, el plas plas de las zapatillas golpeando el suelo y el corazón botando alocado en mi pecho. No sé cuánto tiempo llevo corriendo... parece que toda la vida. Y tengo la sensación de que nunca podré parar, que correré y correré hasta que un día no pueda dar un paso más y caiga fulminado.

El camino es polvoriento y hace calor. No se mueve ni una brizna de hierba, ni una espiga de trigo del campo que se extiende hasta donde la vista alcanza. A lo lejos, en la inmensa llanura, se vislumbra el enorme cartel publicitario de un banco amigo con inmejorables hipotecas, aunque siempre parece estar a la misma distancia... esa es mi meta, el final de la carrera. Por hoy. El final de la carrera, el final de todas las carreras, no será hasta dentro de unos meses. Meses de sacrificios. Meses de dolores. Muchos meses. Pero yo sigo corriendo.

Paso a paso el campo de trigo desaparece. Cada una de las espigas verdes se transforma en un entusiasta espectador de la carrera, que jalea y anima como un solo ser, con una sola voz. El camino polvoriento es ahora asfalto agrietado. Hay pancartas y banderas. Algunos padres llevan a sus hijos en los hombros y todos dan palmas... es increíble la fuerza que puede llegar a transmitir la multitud enfervorecida. Pero esa sensación es momentánea.

Un kilómetro para el final. Sólo un kilómetro.

La meta. Un enorme arco de plástico rojo, hinchado, con una banderola con la palabra “Meta” escrita en grandes letras rojas. Un cronómetro digital “Citizen” cuenta el tiempo de carrera. Pero el sudor y el cansancio nublan mi visión y no veo el tiempo que llevo. Me seco el sudor con la muñeca y...

...y el tiempo se detiene. Allí está ella, a unos metros de la meta, mirándome directamente a los ojos. Sus enormes ojos azules brillan de felicidad, de orgullo... y sonríe. Me sonríe a mí. Esos ojos inmensos tienen un poder... siempre lo han tenido. No puedo defraudar a esos ojos, no puedo verlos tristes. No puedo decepcionarlos. Por arte de magia el dolor del pecho desaparece. Por arte de magia la pesadez de las piernas se esfuma como si nunca hubiera existido. Por el arte de la magia de ese azul tan profundo, de esa mirada llena de admiración.

Acelero.

No lo puedo evitar. Al cruzar la meta alzo los brazos en señal de triunfo, como si hubiera ganado la carrera, como si los otros ochocientos y pico corredores que han entrado antes que yo no hubieran existido. He rebajado el tiempo que me había propuesto como objetivo, pero en realidad me da igual. Sólo tengo un pensamiento en la cabeza: tengo que encontrarla y compartirlo con ella...

Pero es inútil. No está. No ha estado nunca. Mi cerebro la imaginó, ahí, junto a la meta, con el único propósito de superarme, de llegar.

Maldito cerebro.

Caigo de rodillas. La fatiga puede conmigo, pero el dolor que siento en el pecho es aún peor. No puedo evitar que una lágrima, sólo una, resbale por mi mejilla hasta el asfalto.

Por pura voluntad me levanto del suelo. Tengo que recoger el diploma... después de todo he terminado la carrera y he superado mi marca. Me lo he merecido.

Tengo que saber cuándo es la próxima carrera... marcarme un nuevo objetivo... a fin de cuentas, yo iba para campeón del mundo, ¿no?

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19 Ago 2008

El culete

Escrito por: Señor Capullo el 19 Ago 2008 - URL Permanente

Apenas quedan ya 38 días para que me marche a Nepal y seguimos con los preparativos. Ya queda más o menos claro, dependiendo de las condiciones que nos encontremos por allí, que nos dedicaremos básicamente a caminar por las montañas, algo a lo que dedicaremos casi dos semanas. Eso sí, no haremos nada espectacular: ascenderemos a un monte pequeño que hay por allí, de unos 5.500 metros de altitud. Pueden parecer muchos metros, pero teniendo en cuenta que esta montaña tiene a los Annapurnas alrededor, todos en torno a los 8.000 metros, parecerá una mísera colina en comparación…

Uno de los preparativos necesarios para evitar problemas es la vacunación contra enfermedades exóticas. En realidad Nepal no es una zona de riesgo, así que no hay vacunas obligatorias, aunque sí unas cuantas recomendadas. Y eso es lo que estuve haciendo ayer… vacunarme.

Nunca me han gustado las agujas. Me dan miedo, la verdad. Así que evito siempre que puedo ponerme inyecciones. Es superior a mí. Yo será donante de sangre si hubiera otra forma de sacarla. Obviamente nunca he probado la heroína y me hago los análisis justos. Y doy gracias por haber nacido hombre y no necesitar la Epidural…

Había pensado en ponerme nada más que el tratamiento para la fiebre tifoidea. Además, se puede tomar en pastillas, por lo que no era necesario inyectar nada dentro de mí. Pero la doctora tenía otra idea. Resulta que en el plan de vacunación habitual determina que todos tenemos que estar vacunados contra la Hepatitis. Y, ya puestos, sería recomendable que me pusiera un recordatorio del tétanos y la difteria. Así que yo que pensaba salir con unas pastillitas, salí con tres vacunas. De las de agujas puntiagudas y todo.

Ayer me las pusieron. Dos de las tres han reaccionado y tengo la zona dolorida e hinchada. Lo que sumado a las agujetas de la paliza del fin de semana me transforma en una especie de piltrafa humana.

Sólo una cosa: que el tío, el ATS, diga “vamos a ponerla en el culete”, no hace que sea más agradable que le pinchen a uno, la verdad. Es más, creo que hace que la situación de estar con el calzoncillo bajado y reclinado sobre la camilla, con un tío trajinando por allí atrás, sea más que incómoda...

Por cierto, un dato que me pareció significativo de los tiempos nuevos que corren. En la cartilla de vacunación que me dieron había dos casillas reservadas para el nombre del médico y de la enfermera. Con esas letras: médico y enfermera. En el espacio del médico ponía: Mª Eugenia. En el de la enfermera ponía: José Antonio.

No sé, me hizo gracia.

14 Ago 2008

Relato: El mirón

Escrito por: Señor Capullo el 14 Ago 2008 - URL Permanente

¿Quien no ha echado una mirada furtiva de vez en cuando? Es excitante, ¿Verdad? Eso de observar a alguien sin que se sepa observado. Algo tendrá porque es una práctica que se lleva haciendo desde que el hombre es hombre. Si no... ¿De qué el éxito de programas como Gran Hermano? Creo que es parte de la condición humana... Esta semana el tema elegido para el Club de los Jueves es "Le Voyeur", que yo he traducido libremente como "El mirón", aunque en español tiene una carga peyorativa. A lo mejor en francés también, pero como no sé idiomas... en fin. Mi propuesta, la segunda en realidad después de la que publiqué el martes, Todos somos mirones, trata sobre un mirón profesional. Espero que os guste.

Yo antes era de los que actuaban… ¿saben? Un tipo muy emprendedor. Pero eso me duró poco… apenas una semana… jaja… creo que me cansé. Nunca me gustó tener que trabajar, ya saben… Y ya no hago nada. Lo he dejado. Ahora sólo me dedico a mirar. Me divierto mucho más, qué quieren que les diga… hay tanto que ver… y como tengo tanto tiempo libre… oiga, que yo ya trabajé lo mío… ahora le toca a los demás. Yo… yo sólo miro.

Cuando empecé a cogerle gustillo a eso de mirar sólo me fijaba en las grandes cosas… ya saben… temas importantes… una visión más en conjunto. Pero ahora… creo que me he profesionalizado. Soy más minucioso. Me fijo en los pequeños detalles. Creo que en los detalles está el secreto. Una sonrisa, un brillo de ojos, un temblor involuntario de los labios. Me chiflan… Tengo que admitirlo, siento preferencia por las jovencitas. Pero no… no me malinterpreten… no es nada sexual… creo de verdad que en ellas está el futuro… no sé si me explico… son… son… no sé, no tengo palabras… son lo más bonito que hay… si se me permite la expresión. Pero ustedes me entienden, ¿no?

Desde aquí se ve de todo… se podrán imaginar… mucha cosa mala, que la hay también. Pero en eso casi no me fijo. No es mi problema ¿no? Allá cada cual con su vida… no estoy para pasarlo mal… Y es tan divertido… acérquense… miren… ¿Ven a esa madre con el carrito de bebé? ¿No es entrañable? Pues resulta que el bebé es hijo del frutero… se lo digo yo, que me entero de todo… y no se lo ha dicho a su marido. Si es que hay cada uno por ahí… ése que se sienta en el banco del parque era violonchelista en una filarmónica o algo así… y ahora se dedica a dar de comer a las palomas… y ése… ése es mi favorito… escribe poesías en las servilletas de papel y las regala por la calle… se escapó de un psiquiátrico la semana pasada… pero no teman… no es peligroso…

Ya sé. Hay mucha gente que protesta… que me acusa de no hacer nada. Vamos a ver ¿qué quieren que yo haga? Bueno, vale… podría hacer muchas cosas, con todo lo que sé y eso… pero… ¿Por qué he de tomar yo esa responsabilidad? ¿Quién soy yo para hacer y deshacer? Vale, soy Dios… pero… ¿Saben ustedes todo el curro que tiene hacer todo lo que hay en la tierra y en el cielo? ¿Y en una semana? Joder… que yo ya trabajé mucho…

Echad una ojeada a otros relatos de los compañeros del Club... pero no hagáis sólo de mirones... actuad... y, a ser posible, comentad...
Carmen
Cástor Olcoz
Crariza
Elefantefor
Escocés
Janpuerta
Karmen-JT
Pat
Un Español más
Xarbet

12 Ago 2008

Relato: Todos somos mirones

Escrito por: Señor Capullo el 12 Ago 2008 - URL Permanente

Esta semana en el club de los Jueves tenemos que escribir sobre un tema muy concreto: Le Voyeur, el mirón. Pensando en ello y gracias a la inestimable ayuda de los medios de comunicación se me ocurrió este texto. Ya sé, hoy estamos a martes y el club de los jueves siempre lo hacemos... los jueves. Pero es que es un tema de tanta actualidad que no me he podido resistir. El jueves, por supuesto, habrá otro relato diferente.

Una columna de tanques de guerra avanzan por una carretera. Hay civiles que miran con temor y una enorme columna de humo se eleva en el horizonte. Una voz en off, femenina y neutra, traduce las declaraciones del Primer Ministro:

“Instamos a las autoridades de Georgia a que paren inmediatamente la agresión contra Osetia del Sur, que paren todas las violaciones de los acuerdos de cese al fuego y que respete los derechos legales y los intereses de otra gente"

La imagen cambia de pronto, y se suceden una serie de escenas muy rápidamente: Una lanzadera de misiles soltando al aire su carga letal, un avión descargando bombas sobre la ciudad. Una mujer ensangrentada llorando entre las ruinas de un edificio. La voz en off sigue con la crónica:

La batalla por tomar el control de la ciudad más importante del enclave secesionista se intensificó durante la pasada madrugada con enfrentamientos que, según oficiales rusos, se ha cobrado la vida de más de 2.000 personas, tras los "cientos de muertos" que reconoció ayer…

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Seis tipos en bicicleta por una carretera. Visten de vivos colores y todos llevan dorsales. Corren muy deprisa. La voz en off, esta vez masculina, comenta la jugada:

Último kilómetro… último kilómetro… ahí hay un pequeño… nada… unos poquitos metros de subida… para girar ligeramente a la izquierda… encarar el peaje…

Los ciclistas aumentan la velocidad. Dan pedales como locos, poseídos por el ansia de ganar. Apenas quedan ya quinientos metros para la meta.

A ver quien es el primero en lanzar el sprint… hay que medir mucho la distancia… cuidado con… que todos los metros que pasen son a su favor… a esa subida ya no le queda casi nada… cuando pasen por el arco… ya todo es… más o menos… falso llano… Vamos Samu… aprieta los dientes… vamos… el asturiano… corriendo para España… por la izquierda Samuel Sánchez… vamos Samuel, vamos Samuel… Samu… Samu… vamos Samu… Samu, Samu… Samu campeón…Campeón”

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Un coche blanco aparece en primer término. Tiene todo el frontal reventado, el motor hecho trizas… hay piezas por el suelo y una gran mancha de aceite. Un policía inspecciona el otro vehículo. Es rojo y también tiene el frontal destrozado. Hay varios cuerpos cubiertos con mantas en el arcén. La voz en off dice:

El accidente ocurrió pasadas las diez de la mañana en el kilómetro 25 de la carretera CM-401, entre las localidades toledanas de Polán y Gálvez. El siniestro se pudo producir, según las pesquisas iniciales, por una conjunción de elementos, ya que uno de los dos vehículos implicados invadió el carril izquierdo de forma antirreglamentaria, pero lo hizo en una recta donde hay bastante visibilidad. Por ello, los agentes barajan también la posibilidad de que el conductor se hubiera distraído al adelantar.

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¿Dónde pondrán una película? Esto es un rollo… Tengo hambre… a ver qué me preparo para comer…

Los textos de las noticias están sacados de El País y la prueba ciclista de Televisión Española

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Memorias de un gusano de seda

Yo soy un tipo normal. Ni alto, ni bajo. Ni guapo ni feo. Ni gordo ni flaco. Ni listo ni tonto. Un tipo del montón. Del montón de los tipos normales. Si cogieran a alguien al azar como representativo de los tipos normales, me cogerían a mí. Seguro. Todo el mundo tiene un amigo que se me parece. Pero no me interpretéis mal. El hecho de ser un tipo del montón no me convierte en un ser anodino y gris. Es sólo que siempre hay a mí alrededor alguien más alto, más guapo, más inteligente y más gracioso que yo. A veces incluso son el mismo. Y, claro, así pasa… que me cuenta mucho trabajo llamar la atención del bello sexo. Sí amigos… las mujeres.

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