Relato: El último verano (III)
En el anterior capítulo de "El último verano", Mari Paz, la prima mayor, llega tarde por la noche a casa de la abuela. Emilio está despierto en la habitación que comparte con ella y su otra prima. Este es el final de la historia. Mari Paz entró en la habitación. Era tarde y la luna se habría visto alta en el cielo de haber una ventana por la que mirar. Todos debían de dormir. Tiró de la cadena que hacía de interruptor de la bombilla colgada del techo y una luz amarillenta inundó ...
Relato: El último verano (II)
Tal y como conté ayer, Emilio regresa a casa de su abuela y recuerda el último verano que pasó allí. La historia continúa así: Cuando Emilio las vio bajar del coche estaba demasiado enfadado como para fijarse en cómo eran sus primas. Sólo veía a dos niñas cargadas con dos grandes maletas, seguramente llenas de ropa. ¿Dónde pretendían meter todo eso? En la pequeña habitación no había espacio para nada más. Ni para ellas. Tendrían que marcharse. Sería lo mejor. Su abuela se daría cuenta...
Relato: El último verano (I)
La vida imita al arte. ¿O es al revés? No sé. Os presento un relato que escribí en un momento de inspiración. Puede que os recuerde cierta entrada que ya publiqué hace poco sobre algo que no se puede olvidar. Por supuesto me he inspirado en ella para escribir el relato. Aquí os dejo la primera parte. La vieja casa. La casa del pueblo. Hacía años que no la visitaba, y le resultó extraño que esa navidad la familia quisiera celebrar la Nochebuena precisamente en ella. Su madre le había ...
El primer chocho no se olvida
Todavía recuerdo el primer chocho que vi. Por aquella época eso se llamaba chocho, como lo nuestro se llamaba pilila. Son cosas de la edad, supongo. Ahora habría usado otro tipo de palabra, más sonora, quizá… y que rima con moño. Pero con seis años yo no usaba esas palabras. A lo mejor las pronunciaba bajito, sin que nadie me oyera… Aquel chocho pertenecía, como no podía ser de otra manera, a mi prima mayor, a la mayor de mis primas. No es que estuviéramos jugando a los médicos ni nada p...
La madre del Señor Capullo
Para los que beben mucho existe una cosa llamada alcohólicos anónimos. Para lo que tienen problemas con las drogas, están las clínicas de desintoxicación. Los adictos al sexo tienen psicólogos y completos programas que incluyen inyecciones de bromuro(1). Para los adictos a la comida hay dietas de adelgazamiento y candados para la nevera. Pero para los adictos al tenis… ¿Qué hay? Llevo casi un año escribiendo mis desventuras en este blog y no he escrito ninguna entrada sobre mi madre....
Un monólogo de humor
El sábado por la noche será el concierto de Eme Navarro y los The Homeless Bones en la sala La Leyenda de Madrid. Ya estuve en el concierto que dieron en la Sala Bourbon Café hace unos meses. Tocan bien estos chicos, así que no faltaré, como creo que no faltarán un gran número de blogueros de esta nuestra comunidad… Entre los muchos defectos que tengo hay uno que, a veces, me saca de mis casillas: tengo lo boca muy grande. Y no me refiero a su tamaño físico, sino más bien a la habili...
El Señor de los Anillos
La semana pasada hice un post sobre la princesa Leia. En realidad no sobre la autentica Princesa Leia, sino sobre mi amiga a la que yo llamo así. Curiosamente ese día se batieron todos los récords de audiencia desde que se pusieron las estadísticas. Y el post ha sido uno de los más leídos. En fin, esto me ha hecho pensar que en la comunidad hay muchos fans de Star Wars. Como yo. Cuando tenía, no sé, como 7 u 8 años pasé el verano en casa de unos familiares. Acababan de inven...
La niñez del Señor Capullo (II)
Sigo con el relato de los primeros años del Señor Capullo. A los 12 años mis padres decidieron complicarme la vida un poco. Nos fuimos a vivir a otra localidad y, por tanto, hubo un cambio de colegio. Y cuando uno ya tiene labrada una reputación, ha sido delegado de clase cuatro años consecutivos, tiene a sus amigos hechos y demás, es duro… sobre todo porque también es una edad muy mala. Uno ya no es un niño pero tampoco un hombre y, en fin, empiezan a sal...
Sobre este blog
Memorias de un gusano de seda
Señor CapulloYo soy un tipo normal. Ni alto, ni bajo. Ni guapo ni feo. Ni gordo ni flaco. Ni listo ni tonto. Un tipo del montón. Del montón de los tipos normales. Si cogieran a alguien al azar como representativo de los tipos normales, me cogerían a mí. Seguro. Todo el mundo tiene un amigo que se me parece. Pero no me interpretéis mal. El hecho de ser un tipo del montón no me convierte en un ser anodino y gris. Es sólo que siempre hay a mí alrededor alguien más alto, más guapo, más inteligente y más gracioso que yo. A veces incluso son el mismo. Y, claro, así pasa… que me cuenta mucho trabajo llamar la atención del bello sexo. Sí amigos… las mujeres.
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.
La Taberna del Escocés
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