11 Oct 2008
SI FUÉSEMOS NIÑOS…
Carlos Ruíz Zafón - Juego de niños (La sombra del viento)
(por blancoycanela)
Sobre este blog
L'apprendista di trovatore
suriAunque soy aprendiz de todo -por más que la vida colme de conocimientos a este curioso incorregible- en este rincón dedico mi tiempo al bello arte de la palabra, que no es otro –como todo arte- que el de transmitir emociones.
Como no puede ser de otra manera, pretendo equilibrar, lo más atinadamente posible, la profundidad del mensaje con el acierto en la elección del mensajero (la propia palabra) con el fin de agradar los sentidos e inflamar el ánimo del lector.
Y pretendo transmitir mi alegría, mi espíritu inquieto, mi pasión desmedida, mi coraje verbal y vital…
Soy aprendiz de trovador… Feliz me haría hacer de la trova mi camino y mi sustento… Pero eso no está en mis manos… el buen lector sentenciará…
Suri
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8 comentarios · Escribe aquí tu comentario
paco-nadal dijo
¡Ah, si de verdad fueramos niños! Y no hubieramos perdido la capacidad de asombrarnos. Yo es ya lo único que trato de no perder en mis viajes, la capacidad de asombro. Gracias por tu visita, te dejó allí una contestación a tu comentario. saludos.
Anónimo dijo
Te regalo mi muñeca de trapo
un soldadito de plomo , la luz de la luna
dos hojitas, un delfín de cristal
la piedrecita de un paseo por el río
las aves en su amanecer con sus trinos
dos gotitas de rocío
y un barquito de cáscara de nuez
Diana dijo
Si un día nos despertáramos niños, volveríamos a vivir las mismas ilusiones, a repetir las mismas inocentes travesuras (¡hermosa inocencia!) y a perseguir las mismas fantasías.
Yo volvería a contemplar el cielo en posición de campana, con la cabeza entre las piernas a modo de badajo, soñando que volaba, que el azul e infinito me atraía hacia sí para realizar un viaje fantástico... Y volvería a ser una niña mandona en los juegos, peleona a veces, y “repipi” en la escuela... Y volvería a adorar a los gatitos recién nacidos y a “armar un Cristo” porque me dejaran todas las camadas... Y volvería a apasionarme por los muñecos llorones de ojos redondos, que parecían bebés, y a despreciar a las Barbies de ostentosas cabelleras... Y seguramente volvería a ser una niña asustadiza en la oscuridad de mi habitación y aterrorizada ante las olas del mar..., y otra vez, como siempre, volvería a buscar refugio y sosiego en los cálidos brazos de mi madre...
¡Bendita, bendita infancia!
suri dijo
Me alegra leer lo que expones, Paco, porque creo que toda nuestra vida, entre otras muchas cosas, es una lucha por volver a la infancia, por recuperar esa alegría espontánea y que no necesita de justificaciones, por derribar las barreras de la desconfianza para encontrar al ser humano cabal y tibio en su vitalidad, por deshacerse de la injustificada complejidad de nuestra vida de adultos, por recuperar la confianza en nuestra existencia.
Y esos son, precisamente, algunos de los rasgos que creo que definen tu vida. Tu mirada es como la de esas cámaras fotográficas que necesitan de mucho tiempo para quedar impresionadas, tal vez porque lo más importante que se impregna en nosotros lo hace en eso que llamamos alma: es el diálogo del alma que impregna el ambiente con nuestra propia alma. ¿Y qué buscamos? Conocer profundamente… ¿Para qué? Para encontrar sentido…
Gracias por tu comentario. Y mi respeto y mi enhorabuena por tu obra, grande en extensión, en contenido y en éxito.
suri dijo
Acepto tus regalos, anónim@ visitante. Y yo te regalo mi patito de goma para la bañera, los coches de carreras (los de miniatura –los otros son para fardar-), el avión que quería volar pero nunca se desprendía de mi mano, el velero que tanto adoraba yo pero que siempre se me caía hacia un lado (un modelo también… que los yates son para mí solo). Y, puestos a tirar la casa por la ventana, te regalo todo aquello bueno que deseé ser alguna vez y nunca fui… y mis mejores deseos.
Gracias por tu encantador comentario. Me has sorprendido, me has hecho sonreír y me has llenado de ternura. ¿Qué más puedo pedir…?
suri dijo
¡Bendita! ¡Bendita! ¡Bendita infancia! ¡Claro que sí, Diana…! Repaso tu vocabulario: ilusiones, travesuras, hermosa inocencia, fantasías, cielo, soñando que volaba, mandona, peleona, adorar, apasionarme, asustadiza, refugio, sosiego, calidos brazos, madre…
Las palabras que pronunciamos o escribimos son como nuestra tarjeta de presentación “vital”, algo así como el pulso de nuestra existencia emocional. Las tuyas hablan de una infancia desbordante de vitalidad y rebelde, de una niña feliz a la que adoras, de alguien que, sin sernos ajeno del todo, nos queda un tanto lejano, de un ser limpio que tal vez haya que recuperar. Aunque tal vez no sea una cuestión de recuperar lo que todavía somos sino de abandonar lo que no somos.
Gracias por tu enriquecedor comentario. He disfrutado leyéndolo.
Anónimo dijo
suri dijo
Acepto tus regalos, anónim@ visitante. Y yo te regalo mi patito de goma para la bañera, los coches de carreras (los de miniatura –los otros son para fardar-), el avión que quería volar pero nunca se desprendía de mi mano, el velero que tanto adoraba yo pero que siempre se me caía hacia un lado (un modelo también… que los yates son para mí solo). Y, puestos a tirar la casa por la ventana, te regalo todo aquello bueno que deseé ser alguna vez y nunca fui… y mis mejores deseos.
Gracias por tu encantador comentario. Me has sorprendido, me has hecho sonreír y me has llenado de ternura. ¿Qué más puedo pedir…?
http://es.youtube.com/watch?v=VDewuyoEtwU&feature=related
suri dijo
Vuelvo a aceptar encantado tu regalo y su preciosa música e imágenes...
Me lo estás poniendo difícil pero, ¡ya está...! ¿Qué es aquello que los niños saben hacer magistralmente y ningún adulto podemos imitar "ni por asomo" (bueno, una de esas muchas cosas)?
Una pista: es contagioso...
http://es.youtube.com/watch?v=GK46hzj2n1g
(a utilizar copia y pega que no se puede enlazar la dirección)
Suri l'apprendista
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