07 May 2012

Escrito por: sus1973 el 07 May 2012 - URL Permanente

La presidenta del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de representantes y una periodista del Diario El Mundo se refieren a los países latinoamericanos como "regímenes latinoamericanos". Y me pregunto, y ¿cómo llaman entonces a un país que ha abolido por decretazo los derechos conseguidos por los trabajadores en los últimos 30 años, que ha recortado, sectorizado, privatizado y comercializado el derecho a la educación y a la salud, no gratuita, porque ya la pagamos con nuestros impuestos, que le roba a los pobres para dárselo a las entidades bancarias que no tienen para hipotecas pero si para indemnizar a sus directivos con millones de euros?. Democracia.

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06 Dic 2011

Lo real para el ser parlante

Escrito por: sus1973 el 06 Dic 2011 - URL Permanente

http://www.youtube.com/watch?v=GzQNglDv9DA&feature=related

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05 Jun 2011

Muammar Al-Gaddafi, La Oportunidad de un Imperio en Decadencia

Escrito por: sus1973 el 05 Jun 2011 - URL Permanente

“Víctima y asesino, reunidos en una sola caricia”

Europa, creadora de los más altos valores culturales, artísticos y científicos, la gran nación de naciones, la meca de los estados civilizados, la sede de la Santa Iglesia protectora de la familia y las más elevadas normas éticas impuestas al individuo. La vieja Europa de grandes producciones artísticas y culturales llevadas a cabo por el discurso y la lucha de individuos y colectivos que supieron ir más allá de la tiranía de los estados, la iglesia y la familia. Esa misma que a su vez parió desde sus entrañas el hambre. Madre de la esclavitud y la propiedad privada, la que une y separa, blasfema y reza, protege y mata en busca de una globalidad delirante y perversa, justificada y apoyada por el brazo del poder eclesiástico, por el brazo del poder económico del acto de fe, nada aprendió de las consecuencias de su falsa moral.

Nuestra desilusión debería ser manifiesta, sin embargo hoy en España, apenas se ha escuchado alguna voz de denuncia frente a la atrocidad de la guerra en la que nuestros líderes nos han embarcado. Un silencio que recuerda la mudez de la mayoría del pueblo americano cuando su gobierno sembró el caos en Irak en la búsqueda de supuestamente, armas de destrucción masiva que podían “acabar con el mundo”. Cumpliendo con el deseado mito del héroe que demandan los espectadores del cine americano, respaldaron una incursión que creyeron iba a ser “pan comido”, pero no contaron que frente a su agresión había gente preparada para la guerra y dispuesta a defender hasta la muerte su cultura, familia, costumbres, religión y valores.

Hoy por hoy el fracaso, la destrucción y la desolación son evidentes, y nadie poderoso es capaz de denunciar la falta de misericordia de Estados Unidos por su afán de hacerse con el petróleo mundial. Todo lo contrario, nos invitan a identificarnos con su delirio, con el cual queda justificada cualquier matanza en el libre curso de las pulsiones primitivas más destructoras que creíamos domeñadas por la cultura, la palabra y la civilización.

Un derecho sobre la vida del otro solo aplicable para los que ostentan el poder, y prohibido y castigado en todos los casos para el ciudadano común. El asesinato, el robo y la tortura, solo son legales para el estado. Y una ley que no es aplicable para todos es la base de un totalitarismo nazi donde lo diferente es rechazado hasta el punto de proclamarle o desearle la muerte, y lo semejante se construye solo por la identificación con los héroes inmortales, que solo existen, a pesar de las campañas publicitarias del negocio religioso, político y moral, en la literatura. Por lo que, que Estados Unidos tenga impunidad cuando existen pruebas, a pesar de las cortinas de humo, las nefastas puestas en escena y los ineficaces ocultamientos de las torturas impuestas a individuos y pueblos, es el sustento de la más radical de las dictaduras contra las que a su vez paradójicamente luchan los imperios civilizados. Es la base de la desconfianza que incita, bajo el mismo calibre de medida, el desmoronamiento de la moral y la vía libre para la delincuencia en una masa sometida a la ‘estupidización’, donde queda inhabilitada toda libertad, si es que pudiéramos decir que esta existe.

Bajo la justificación paradójica de la paz por medio de la guerra, se apoyan en la racionalización de las pasiones más primitivas, arcaicas y brutales. Una guerra que se sirve de intereses económicos amparados por la inconsistencia de un fantasma bajo la dialéctica infructuosa del control. Control incontrolado y supeditado a las leyes Edípicas con el que o retienen mezquinamente o nos pringan a todos, literalmente, de mierda.

Entendemos que en la búsqueda de una solución desesperada por la decadencia inminente frente al gigante chino y el crecimiento de América Latina, Francia, Reino Unido, España y Estados Unidos tratan de robar “legalmente” el rentable petróleo libio a costa de la muerte de seres humanos, como usted y como yo, semejantes y diferentes. Personas que sueñan, se equivocan, aman, tienen proyectos, miedos, deseos, anhelos, odios, alegrías, locuras.

Y parece que no importa que nuestros ideales se rompan y la desconfianza aflore, la mayoría de los intelectuales, galardonados, premiados, escritores y tertulianos de la actualidad, siguen sin denunciar la situación porque la única revolución que soportan es la onanista.

Así, conservamos un mutismo que mantiene la falsa seguridad del equilibrista que ni siquiera cuenta con las ráfagas de viento que ese día puedan azotar. Muertos en vida, incapacitados para el goce y la alegría, ajenos a todo, nos hacemos esclavos en un sometimiento religioso donde la perfección y la eternidad nos alivian el displacer de la incertidumbre y la culpa. Una promesa de sentimientos seguros de propiedad y adhesión que la masa sustenta llevándonos vagabundos hacia la destrucción de las tan difícilmente conseguidas adquisiciones éticas, por si las piernas nos tiemblan cargando el fusil a la orden de matar. Enamorados y más cerca de la imbecilidad, nos hacemos cómplices del verdugo en la adoración de una tela de colores ondulante y desgastada por el crujir del cielo, que veneramos por una ansiada salvación. Imposible y solo transmutable, ya que nuestro devenir humano no puede escapar a su condición. Y además, la salvación ¿de quién?.

Si no todo el pueblo libio está en contra de Gaddafi, cómo es posible “salvar al pueblo libio de la brutalidad de Muammar Al-Gaddafi”. ¿Porqué no han intervenido en otros países con dictadores semejantes en crueldad y locura?, ¿porqué no con Siria, Túnez o Egipto?, ¿porqué no destinan todo ese dinero lapidado en la guerra, para que niños, mujeres y hombres tengan opción, no ya ni siquiera a la educación, al arte, o la cultura, que tengan opción a la comida?. La feroz defensa, las dificultades con las que se están encontrando países con una superioridad bélica evidente y la cruel realidad, ponen en cuestión el argumento de los invasores.

Pero no crean ustedes que estas manifestaciones hablan ni mucho menos a favor de Muammar Al-Gaddafi. Cuando las potencias occidentales que ahora le hacen la guerra le daban la mano e integraban a su país como miembro de la Comunidad Internacional, Gaddafi ya era un líder sanguinario que patrocinaba el terrorismo. A pesar de esto, fue calificado como un “coronel revolucionario”, “idealista” y “líder hábil”, para que se fuera bajando los pantalones, sin mucho éxito, sino tan solo el ingreso de petroleras extranjeras que al fin y al cabo, mejoraban la situación económica de Libia.

Su movimiento revolucionario, basado en la tiranía y la violencia, no dio sus frutos en el intento de unificarse con otros países Africanos, e incluso con países árabes en la lucha contra Israel, y por consiguiente contra Estados Unidos, siempre interesado en su petróleo y que a su vez había fracasado en varios intentos de derrocar al dictador. Parte de la historia, si, pero llena de crímenes.

Gadaffi no es un diplomático cualquiera y mucho menos un islamista cualquiera. Tuvo la inteligencia de ir más allá de los preceptos del Islam e integrar a la mujer en el ejército, creando para sí un grupo de guardaespaldas de solo mujeres, de las cuales, me la juego, la mayoría deben estar enamoradas del dictador, lo cual es, un arma letal. Hay que tener cuidado, ya que no es un neurótico, durante años ha construido una realidad en la cual vive, siguiendo adelante con una lucha anticapitalista, en pro de una supuesta ideología socialista criminal, con la que se ha llevado y se llevará por delante miles de vidas humanas si es necesario. Una lucha por el poder, a costa de la violación de los derechos humanos y la coerción de la libertad de expresión. Coerción contra la que debemos luchar a pesar de que las pretensiones rocen lo imposible, dado el gran poder de los que lo ostentan para imponer la represión, también en el mundo occidental.

La revuelta de parte del pueblo libio y Occidente estaba esperando su oportunidad. Estamos en guerra, lo queramos o no, luchando contra armas e ideologías que nosotros mismos vendimos, rompiendo poco a poco Europa, cómplices del marketing terrorista y del terrorismo moderno de Estados Unidos que solo ve atemorizado en el futuro, su ocaso.

Tendríamos que dar el paso hacia la ciencia para aceptar que la muerte, aunque nos mientan, no es una contingencia, es una construcción certera. Pero hasta que nuestra actitud sobre Ella no cambie, seguiremos siendo o los corderos o los asesinos, polos de una misma dialéctica, frente al advenimiento de nuestra propia decadencia.

Susana Lorente
Psicóloga – Psicoanalista

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22 May 2011

ENFERMEDAD MENTAL El Cerebro y el Inconsciente

Escrito por: sus1973 el 22 May 2011 - URL Permanente

El concepto de enfermedad mental ha sufrido múltiples transformaciones según el desarrollo de la civilización y la historia del pensamiento. Historia que más que pasado, es el presente de muchas investigaciones y publicaciones científicas actuales. Lo queramos o no continuamos en algunas frases, pensándola aún, por ejemplo, desde el punto de vista mágico-animista y religioso, ¿o acaso nadie de ustedes ha considerado en alguna ocasión y aunque luego lo descartaran, a una persona echando espuma por la boca y convulsionando como poseída por un demonio?. Lo cierto es que no es nada novedoso, en Mesopotamia ya se pensaba que eran personas poseídas por un espíritu maligno y eran tratadas con métodos mágico-religiosos, que aún hoy, en muchos contextos y sociedades, se siguen utilizando.

Pero más que meternos con la religión y las “curaciones” mágico-religiosas que podríamos trabajar en otro escrito, nos llama la atención el afán “localizacionista” y “animalista” de otras disciplinas actuales dedicadas al estudio y tratamiento de la salud mental que nos remontan al año 31 a.C.

Y no queremos decir con esto que el tema no sea de una gran complejidad ni mucho menos, pero localizar la enfermedad mental en el cerebro, entender las pasiones, los conflictos y los deseos insastifechos como disfunciones orgánicas o bioquímicas, ha sido una labor que desde los griegos se ha venido llevando a cabo y ante lo que la medicina y la psiquiatría ha avanzado mucho. Sin embargo, ellos mismos reconocen que hay algo que se les escapa y que no terminan de solucionar: no pueden entender porqué una persona después de un tratamiento farmacológico vuelve a recaer en la misma o en otra enfermedad mental reiteradamente; no terminan de comprender cómo es posible que un enfermo mejore más con un placebo, que otra persona con la misma dolencia tomando la medicación indicada para su caso; ni cómo es posible que el periodo de internación en un hospital se reduzca para aquellos que tienen con quien conversar y que están acompañados, no les digo ya con un tratamiento especializado basado en la palabra, como lo es el psicoanálisis. El objetivo, sin embargo, no tendría que ser la comprensión de nada, sino la aceptación y la formación dentro de un modelo científico que dé respuestas a estos interrogantes y que nos permita plantear otros nuevos dentro de esta línea de pensamiento, es decir, dentro de la construcción de un saber no sabido que posibilite trabajar de manera efectiva en el tratamiento de las enfermedades mentales.

El pensamiento científico en el campo de la psiquis, el arte, la cultura y la vida cotidiana, sin la Teoría del Inconsciente, está estancado. Tal es la situación que siguen habiendo investigaciones que comparan nuestro psiquismo con el de un animal y su instinto. En realidad, aprendimos de los animales el concepto de familia que junto al amor, nos protege de la extinción a cambio de una prima de placer, así como nos recuerda que provenimos de una especie que se reproduce por sexuación. Pero el ser humano a diferencia de los animales, habla, “tiene” inconsciente, en vez de instinto “tiene” pulsión, su cuerpo más allá de lo biológico está constituido por palabras y dispone de facultades para la erogeneidad, el erotismo y a su vez, la belleza. Somos imperfectos, y en esa imperfección morimos aunque nos hayamos pasado la “vida” negándolo. De esta manera, es imposible extrapolar los resultados de una investigación realizada con ratas, al ser humano. Otro argumento entre los ya mencionados, es que estas investigaciones no hablan de las decisiones que tomaría un ser humano, sino del comportamiento y el cerebro de las ratas.

La plasticidad cerebral y sus funciones no alcanzan a dar cuenta del deseo inconsciente, el cual, es vértice de todo diagrama posible para lo psíquico, tanto para el goce de la vida, como para el goce malogrado del sufrimiento. Un deseo que no es destino sino acto, presente en un tiempo fuera del tiempo cronológico, un sin-sentido, solo con-sentido o con múltiple sentido en función de lo que cada uno haga. Nos tendríamos que preguntar inevitablemente sobre el deseo y el goce de un sujeto que por más acciones que emprende en la vida siempre se ve abocado a continuos fracasos.

La complejidad del ser humano abole la relación causa-efecto, ya no podemos echarle la culpa ni a las condiciones meteorológicas, ni al cerebro, ni a los demonios, ni a la razón, ni a los sentimientos, ya que todo esto, es una ilusión.

Freud construye el concepto de inconsciente de manera teórica pero con efectos prácticos, y todo lo que creíamos real para las ciencias de la mente se trastoca. A partir del psicoanálisis la conciencia es un órgano perceptual, con las limitaciones que esto conlleva, el tiempo no corresponde a ninguna cronología y la memoria no es exactamente lo que ocurrió en el pasado. La palabra no es la cosa. Independientemente del significado, ningún término define o designa directamente un objeto ya que no existe una relación lineal entre lo dicho y la “realidad” exterior o interior, para el ser humano. La palabra más que definir, crea la cosa, lo que quiere decir que se produce una realidad significante para otro significante. La palabra, como sexual, obedece a un orden simbólico en el que en vez del instinto, opera la pulsión sobredeterminada por las leyes inconscientes del lenguaje, donde la verdad es construida, temporalmente, entre lo que se dicen las palabras entre sí.

Añadido a esto, el objetivo del psicoanálisis no es curar nada, sino la buena práctica con la asociación libre, la transferencia y la interpretación-construcción, aspectos que hacen de la curación su efecto secundario inevitable. Una teoría, un método y una técnica que va a permitir que el sujeto construya otra historia de deseos. Y cuando hablamos de sujeto, hablamos de un individuo en análisis.

Decimos entonces que la interpretación debe estar dentro de los límites de la ciencia, y la escucha, una vez establecido el deseo de hablar del paciente, dentro del imaginario universal de la poesía. La atención flotante planteada por Freud hace referencia a un saber inconsciente, donde el buen psicoanalista no tiene ni debe de recordar nada, ni las interpretaciones que le hicieron, ni la supervisión, ni lo que estudió, solo, que ya es bastante, escuchar desde ese imaginario donde cualquier palabra se puede combinar con cualquier otra, construyendo una realidad novedosa hasta para el mismo psicoanalista, ya que si conoce la interpretación que le va a dar al paciente desde la teoría psicoanalítica, no es ni interpretación, ni psicoanálisis, puesto que entonces lo que ha hecho previamente es lo que hace la psiquiatría y la psicoterapia, alinear al sujeto al diagnóstico, no atenderlo como ser hablante sino como enfermo e interpretar su discurso creyendo que la verdad está en el contenido manifiesto.

Hablar es la única enfermedad del ser humano. Para poder llegar a ser hablante el niño tuvo que darse cuenta de la diferencia sexual que nos constituye como seres mortales. Un saber que sin ser sabido opera en nuestro psiquismo y que no estamos muy dispuestos a aceptar dadas las exigencias impuestas por la Ley Edípica que conlleva.

Construir un deseo que nos permita el goce de vivir es posible más allá de los diagnósticos psiquiátricos demandados por muchos pacientes para continuar encasillados en el estereotipo. El cambio a otras posibilidades de designarse es factible para todos, ya que los mecanismos que operan en la enfermedad son los mismos mecanismos que operan en la normalidad. Sin embargo, cada uno en cada frase, establece una relación diferente con la realidad: para algunos dos más dos son cuatro, pero no lo soportan; otros dicen que ni hablar, que dos más dos, son cinco; y otros que se acercan más a la “normalidad”, dicen que dos más dos son cuatro, y que esta suma es susceptible de transformarse en sesiones de psicoanálisis.

Susana Lorente Gómez
Psicóloga Psicoanalista
www.susanalorente.com

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14 May 2011

El “Legítimo Psicoanalista”

Escrito por: sus1973 el 14 May 2011 - URL Permanente

El tratamiento psicoanalítico cura muchas enfermedades mentales, ayuda a vivir mejor a quien no es considerado como "enfermo" y es fundamental en la curación de enfermedades psicosomáticas. El paciente mejora notablemente con el tratamiento, en su vida, con sus relaciones sociales, su trabajo, su sexualidad, etc., más allá de que la curación sea o no el objetivo del psicoanálisis. El psicoanálisis abre y desvía la mirada clavada en el ombligo (que no es necesariamente sinónimo de consciente, sino una nueva manera de vivir, de actuar, de pensar con un saber no sabido) a una realidad futura ante la cual estaba ciego, es decir, sana el deseo.

El concepto de "legítimo psicoanalista" no es un ser, ni un estado, más bien tiene que ver por un lado con una decisión y por otro, con el cumplimiento de unos requisitos muy específicos, como son: estar en formación continua y permanente estudiando los textos de Freud; estudiar también a los científicos, escritores y psicoanalistas que 111 años después de la publicación de la Interpretación de los Sueños han sido los únicos que realmente han leído ha Freud: Lacan, el cual afirmó insistentemente ser Freudiano, pero parece que pocos quisieron escucharle; y Menassa, que recoge a Freud, a Lacan, y a Marx, sumando a su vez la poesía, como herramienta imprescindible para la escucha del psicoanalista, entre otras cosas. Lo que se sale de aquí es otra cosa, no digo ni bien ni mal, pero otra cosa diferente al psicoanálisis.

Otros de los requisitos son: estar en tratamiento psicoanalítico permanentemente, si trabaja hasta su muerte, hasta su muerte; escribir textos científicos y publicarlos; pertenecer a un grupo o Escuela donde lleve a cabo toda su actividad formativa; supervisar con un mayor...etc. Un hombre solo no existe, pero un “psicoanalista” solo, sin cultura, sin contacto con el mundo actual, el arte, la poesía, tampoco.
En cuanto a la práctica psicoanalítica debe estar marcada por los límites de la ciencia, sin embargo en su escucha debe ser posible combinar “cualquier” cosa con “cualquier” otra y eso lo facilita la poesía. Si los propios límites, si los prejuicios, si la moral y si la fantasía dificultan o empobrecen los resultados del trabajo, el psicoanalista debe psicoanalizarse más y mejor. Lo que no quiere decir que deba tener capacidad de nada, ni controlar nada, ni tener empatía de nada, ya que eso nos indicaría que no está haciendo el trabajo de formación y análisis que se le exige. Trabajar como psicoanalista no es cualquier cosa, es el único trabajo que exige la transformación del sujeto en formación.

Y a pesar de que sea un requisito legal tener la conformidad de las instituciones para desempeñar la labor, ningún título, ninguna “autoridad sanitaria” del estado tiene hoy por hoy el criterio para decir que un psicoanalista es un psicoanalista, porque están a años luz de lo que eso significa, porque si han leído una página de Freud la han leído mal y luego han ido diciendo que esas “porquerías” que se les ocurrió mientras leían es lo que dice Freud, porque el modelo de los estados no permite lo que exige el psicoanálisis: seres humanos, que vivan como mortales, que lleguen a alcanzar una cuota de felicidad a través del trabajo, el amor, las producciones sociales, etc. Producir para el estado personas que piensan más allá de sus modelos pone en riesgo su poder, por lo que si aceptan el “psicoanálisis” es a través de teorías que lo deforman a la justa medida de intereses económicos, políticos, narcisistas y egoístas. El psicoanálisis requiere cierta distancia, más no ignorancia de la ideología del estado, la familia, la religión y la moral.

El inconsciente no está en ninguna profundidad, y la asociación libre no es la catarsis, Freud la descartó como técnica hace muchos años. Yo creo que lo que nos deberíamos preguntar es: ¿vivimos aún antes del 1900?, ¿antes del 1867?, ¿en la época victoriana tal vez?. Tenemos mucho trabajo por hacer.

Susana Lorente.
Psicóloga-Psicoanalista

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11 Ene 2011

LOS TOPICOS DE LA SALUD

Escrito por: sus1973 el 11 Ene 2011 - URL Permanente

Escuchamos frecuentemente a nuestro alrededor que “la salud es lo más importante”, “primero estar sanos, lo demás es secundario” o “hay que cuidarse para estar sano”. Y no está mal empezar por ahí, sin embargo, a la hora de pasar a la acción posiblemente nos demos cuenta que a esas frases tendremos que sumarles otras más acordes con nuestros objetivos saludables, ya que comprobamos que los resultados no acompañan nuestras incipientes buenas intenciones.

¿Se ha preguntado usted qué es la salud?. La OMS la define como el estado de completo bienestar físico, mental y social, ¿es eso posible?, ¿la salud sólo es la ausencia de enfermedad?.

Desde el psicoanálisis no se puede separar el cuerpo ni de lo psíquico, ni de lo social, por lo que tanto en la producción de salud como de enfermedad debemos pensar al individuo desde esas tres instancias, las cuales, a su vez, pueden generar tres órdenes de enfermedad: orgánico, psíquico y psicosomático. El síntoma tal como lo plantea Freud, es más del orden social y tiene que ver entre otras cosas, con la relación del individuo con la realidad. En la neurosis, el individuo huye de la realidad que conoce refugiándose en la fantasía, sin embargo en la psicosis el sujeto transforma una realidad que desconoce, en los dos casos las dificultades para el amor y el trabajo son notorias. ¿Cómo sería un sujeto normal?, sería aquel que conoce la realidad pero no huye de ella sino que la transforma.

Es así como entre el neurótico, el psicótico, y el sujeto normal, existen semejanzas y diferencias. La semejanza es que en los tres los mecanismos son los mismos, todo individuo reprime, forcluye, niega, es decir, no existe una diferencia cualitativa entre ellos, ya que si la hubiera, el neurótico no sería curable. La estructura del aparato psíquico es el mismo en los tres: consciente-inconsciente, superyó-ello-yo. Procesos inconscientes, conscientes, represión, negación. ¿Acaso alguien puede decir no haber realizado nunca algún ritual obsesivo?, sin embargo eso no nos cataloga como obsesivos, no se puede decir que seamos enfermos, aunque en algunos momentos o en algunas frases caigamos en posiciones neuróticas, histéricas, perversas, etc. Lo que determina la enfermedad es la manera particular de cada sujeto de renunciar al deseo, el modo en que pacta con la Ley.

Y es que la enfermedad del ser humano es no aceptar ser mortal, hablante, sujeto del lenguaje, es decir, la enfermedad del sujeto es no saberse mortal. De esta manera los síntomas que podrían ser tan solo de la palabra, se hacen carne en el sujeto, incapacitándolo para hablar o escribir, aunque esté en plenas facultades de hacerlo, inhabilitándolo para trabajar o amar. Un sujeto que aún mortal no se quiere saber mortal, un sujeto que busca “el estado de completo bienestar físico, mental y social”, cuando la completud es imposible en el ser humano, está más cerca de Dios que del ser humano. Los errores, los actos fallidos, los lapsus, los sueños, son manifestaciones de nuestro inconsciente, hablan de una verdad, del deseo. Aceptar que nos pasan estas cosas es un paso hacia la salud. Si un denominado psicótico va a la consulta a la hora de su sesión, toca el timbre, se tumba en el diván y habla, ya no es un psicótico, ya es un sujeto en análisis.

La salud, de esta forma, no es el fin, la salud es los medios mismos para conseguirla, es cuando puedo gozar de ser un ser mortal, que habla y cuya sexualidad es su palabra. Es la capacidad de sustituir, es decir, de desplazamiento frente a una pérdida, la posibilidad de transformar las frases que remiten a una ideología familiar, a los modelos del estado, por otras. Sumar nuevas palabras, una ruptura que desemboque en una nueva manera de vivir. La salud, tendrá que ver con la capacidad de aceptar el desequilibrio, la incertidumbre, ya que la armonía para el sujeto psíquico no existe, eso no quiere decir que no podamos buscarla, aunque no la encontremos.

Una manera de hacerlo es a través del psicoanálisis y la creación. Si no existe una degeneración del aparato, si no es una cuestión de herencia, si la salud no es un estado anterior que debamos reconstruir sino una producción del sujeto, si el cotidiano vivir se encuentra sobredeterminado por las frases que se pronuncian, la posibilidad de tratamiento es factible, la posibilidad de construir un nuevo sujeto por medio del trabajo psicoanalítico es viable.

Susana Lorente
Psicóloga-Psicoanalista

Cuadro: La Venus de Velazquez

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17 Sep 2010

¿Qué es el psicoanálisis?, ¿en qué consiste un tratamiento psicoanalítico?

Escrito por: sus1973 el 17 Sep 2010 - URL Permanente

Hay dos interrogantes que se plantean muy frecuentemente las personas que están considerando comenzar un tratamiento psicoanalítico: qué es el psicoanálisis y en qué consiste un tratamiento psicoanalítico.

Vamos a empezar diciendo que el psicoanálisis es la ciencia del lenguaje cuyo objeto de estudio es el inconsciente. Esto quiere decir que para llegar a entender las complejas relaciones que funcionan tanto en los procesos de salud como de enfermedad, el psicoanálisis estudia los mecanismos inconscientes que se dan en dichos procesos y las leyes del lenguaje, ya que tal como hablamos así vamos construyendo nuestra vida. Por lo tanto en un tratamiento psicoanalítico lo que importa es transformar la posición que tenemos en el lenguaje para permitir transformar la manera como nos relacionamos con la realidad, con los otros, permitir hacernos cargo de nuestro propio deseo, transformar nuestras ideas, gozar de situaciones distintas a las que nos hacen sufrir, aprender a vivir, todo esto si la persona lo desea por supuesto. Es un trabajo de construcción, de suma, de transformar un “Yo pienso” en un “Yo deseo”, lo cual supone un hacer. Es un trabajo de construcción no para recuperar una salud perdida, y esto es importante, sino para producir una nueva salud.

El tratamiento psicoanalítico no tiene ninguna contraindicación, ni siquiera de edad, ya que para el psicoanálisis se trata del sujeto, y el sujeto no tiene edad, en todo caso la única edad que puede tener un sujeto es la de sus prejuicios. Y cualquier situación vital es un buen motivo para consultar, no solo cuando se padece una enfermedad como una depresión o una fobia, sino también por obsesiones que pueden impedir o perturbar trabajar demorando o realizando ineficazmente una tarea, dificultades en el estudio, celos, problemas con la pareja, o simplemente querer modificar algún aspecto de la vida que genere algún padecimiento.

Según a qué pensamiento esté sujeto, así vive, por lo que para vivir mejor el futuro no lo piense más, comience su psicoanálisis.

Susana Lorente
Psicóloga Psicoanalista
www.susanalorente.com

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14 Jun 2010

EL PSICOANALISTA

Escrito por: sus1973 el 14 Jun 2010 - URL Permanente


"Lo perfecto es el mecanismo que muestra en todo acto humano la imperfección, la falta. Hay días del futuro que nunca viviré, aunque viva mil años, hay días del futuro muertos para mí, y eso es perfecto."

Miguel Oscar Menassa

(Del documental "Inundación")

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29 May 2010

PORQUÉ ACEPTAR UNA PÉRDIDA ES UN PROCESO TAN DOLOROSO

Escrito por: sus1973 el 29 May 2010 - URL Permanente

“Melanconlía I” de Alberto Durero

Si alguien a quien amamos muere o nos abandona, si una guerra reduce a polvo los cuadros y las estatuas que hoy admiramos, las obras de nuestros poetas y pensadores, y esta guerra encima nos hace perder la patria y cambiar de país, podemos sentir un amargado hastío del mundo o una rebeldía contra esa fatalidad. Es como si no pudiéramos aceptar que todo el esplendor está condenado a desaparecer en la nada. La idea de que la vida y la naturaleza no son inmortales, viven y mueren, no son estables, nos agobia hasta tal punto que nos dejamos embargar por una tristeza que malogra el goce de lo bello por su transitoriedad. Pero si el mundo que nos rodea es transitorio, si la naturaleza cambia constantemente, nosotros somos también transitorios, temporales, mortales.

Nuestra capacidad amorosa llamada libido cuya carga está puesta en un objeto, queda en libertad cuando lo perdemos, se sustrae de él para poder tomar otros objetos como sustitutos, es decir, se desplaza hacia otros nuevos, aunque también puede retornar transitoriamente al yo en un proceso normal de lo que denominamos duelo. Este proceso puede ser doloroso ya que el yo aunque tenga conocimiento de lo que ha perdido en el duelo, no se resigna tan fácilmente a desprenderse de su objeto amoroso, por lo que en su afán por mantenerlo es capaz de introyectarlo e identificarse con él, manteniendo en cierta medida su relación y negando de alguna manera la pérdida. Es así como un duelo se puede transformar en una melancolía.

La melancolía se caracteriza psíquicamente por un estado de ánimo profundamente doloroso, una cesación de interés por el mundo exterior, una pérdida de la capacidad de amar, en general la inhibición de todas las funciones y la disminución de amor propio.

En la melancolía el sujeto ha sufrido una pérdida inconsciente (a diferencia que en el duelo, el sujeto no sabe lo que ha perdido) influida por una ofensa o un desengaño inferido por la persona amada o equivalente (que puede haber acontecido en la realidad o no). En este sentido hay que tener en cuenta que las relaciones amorosas se caracterizan por su ambivalencia, lo que quiere decir que la libido puesta en un objeto (la persona amada, el ideal, la patria, la libertad, etc.) está acompañada de sentimientos tanto de amor como de odio que están en juego, pudiendo generar conflictos con el objeto de la relación. Estos conflictos que se mantenían en el “exterior” con el objeto amado se ven trasladados a un conflicto entre el yo y la conciencia moral del sujeto. Esto es debido a lo que aludimos anteriormente: el yo en su afán por mantener su objeto puede introyectarlo, transformarlo en una parte del propio yo, identificarse con él a través de un proceso de la regresión de la elección de objeto narcisista al narcisismo.

La persona puede exteriorizar este conflicto en el reproche de haber deseado la pérdida del objeto o incluso ser culpable de ella. Continuos reproches y acusaciones con los que se somete y abruma. En realidad, estos reproches están dirigidos a otra persona, al objeto erótico perdido, pero vueltos contra el propio yo. Freud dice: “La mujer que compadece a su marido por hallarse ligado a un ser tan inútil como ella, reprocha en realidad al marido su inutilidad, cualquiera que sea el sentido que dé a estas palabras.” Son como un autocastigo con el que se consigue una venganza y un tormento para los que ama por medio de la enfermedad y para los que no puede demostrar directamente su hostilidad.

Son personas que se sienten empobrecidas, pequeñas, sufren frecuentemente de insomnio, rechazan alimentarse, no rinden en su trabajo, no se creen dignos de la estimación de nadie, se humillan delante de los demás y compadecen a los suyos, sus familiares y amigos, por hallarse ligados a una persona tan despreciable como ellos. Y estas cosas las dicen, las comunican a todo el mundo como si en este rebajamiento hallaran una satisfacción sádica, una satisfacción de las tendencias de odio que están orientadas hacia ese objeto, pero que se ven retrotraídas al propio yo del sujeto.

Esta necesidad de autocastigo puede abrigar tendencias suicidas que hacen muy peligrosa la melancolía. El sujeto contempla y en algunos casos ejecuta su propia destrucción sin darse cuenta de que en ese acto al que desea matar es a otro.

Si usted ha contemplado la posibilidad de suicidarse, pregúntese: ¿a quién quiero matar? y por favor, consulte con un psicoanalista.

Susana Lorente

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16 Feb 2010

Radio Televisión Española con Menassa en la 2

Escrito por: sus1973 el 16 Feb 2010 - URL Permanente

"Cuando envejezca
cuando mi piel se caiga,
porque soy incapaz de sostenerla,
entonces, mi palabra, levantará la voz.

Agonizando, el canto,
se hace más fuerte que viviendo."

MOM

Entrevista a Miguel Oscar Menassa, Candidato al Premio Nobel de Literatura 2010.

Escuchala aquí:

http://www.rtve.es/alacarta/la2/ultimos/index.html?page=2#693163

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Sobre este blog

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LO REAL: UNA MIRADA PSICOANALITICA

PSICOANÁLISIS

Psicóloga y Psicoanalista especializada en la Atención Clínica de pacientes así como en Evaluación y Selección de Personal, con Master en Dirección de Recursos Humanos. Con consulta clínica en Madrid está en formación continua como Psicoanalista desde el año 2002 en la Escuela de Psicoanálisis y Poesía Grupo Cero.
Autora de la ponencia “El Fenómeno de la Transferencia en la Neurosis”,XVI Congreso Internacional Grupo Cero sobre Clínica Psicoanalítica.
Ha realizado jornadas, cursos y talleres sobre el narcisismo, la vida sexual humana, los sueños, etc.

POESIA

Integrante desde el año 2007 del Taller de Poesía de la Escuela de Psicoanálisis y Poesía Grupo Cero.

Publicaciones: Revista semanal de poesía “Blog Grupal de Poesía”; Página de poesía Grupo Cero; Revista semanal de poesía “La Fábrica de Poetas”.

Premios: Premio con diploma honorífico como cuarta clasificada en el I Certamen de Poesía de Camarma de Esteruelas 2010 al poema “Más Suave que el Delirio de la Tierra”; Premio Concurso de Poesía: II Día Internacional de la Poesía en Segovia 2011, al poema “Amor”.

www.susanalorente.com

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