En 2100, todos calvos...
Hay una especie de máxima periodística que impide publicar futuras catástrofes, por muy evidentes que éstas les parezcan a las personas más autorizadas. Dicha máxima forma parte de la teoría general según la cual un lector sólo atiende a aquello que le produce satisfacción, una recompensa personal e íntima plasmada de manera usual en confirmación de las propias expectativas o ideologías. Quizá por eso, también por pura ignorancia, leo con muchísimo retraso los negros augurios de un emine...
Habla de: rajoy, lovelock, medioambiente, tierra, 2100





