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    <body>&lt;FONT face=Arial size=2&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;DIV align=center&gt;&lt;FONT face=Arial size=2&gt;&lt;IMG height=423 src="http://groups.msn.com/isapi/fetch.dll?action=MyPhotos_GetPubPhoto&amp;amp;PhotoID=nHACsGz8H51vg5Q7sYtw6K6kxQw4n0IavuupV!mlAjnvEOJ888UXSwzAqVB1jSEa9" width=299&gt;&lt;/FONT&gt; &lt;/DIV&gt;&lt;DIV align=center&gt; &lt;/DIV&gt;&lt;DIV align=center&gt;&lt;/DIV&gt;&lt;DIV align=center&gt;&lt;DIV align=center&gt;&lt;FONT face=Verdana color=#cc9933 size=5&gt;&lt;STRONG&gt;El Renacimiento en la Tradici&#243;n Budhista &lt;/STRONG&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/DIV&gt;&lt;P align=center&gt;&lt;FONT color=#cc9933&gt;&lt;FONT face=Verdana size=5&gt;&lt;STRONG&gt;Reginald Ray &lt;/STRONG&gt;&lt;/FONT&gt;
&lt;/FONT&gt;&lt;P align=left&gt;&lt;FONT color=#cc9933&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;FONT face=Verdana size=5&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/STRONG&gt;
&lt;/FONT&gt;&lt;P align=left&gt;&lt;FONT color=#cc9933&gt;&lt;FONT face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;STRONG&gt;ENTRE LAS RELIGIONES DEL MUNDO, puede decirse que el budismo es &#250;nico, por la importancia que concede a la comprensi&#243;n del nacimiento, la muerte y el paso a la existencia siguiente, o en otras palabras, la reencarnaci&#243;n (&lt;EM&gt;punarbhava&lt;/EM&gt;), como se denomina al conjunto de estos tres fen&#243;menos en la tradici&#243;n. La mayor&#237;a de los occidentales piensan que la reencarnaci&#243;n es una creencia popular asi&#225;tica, seg&#250;n la cual las personas nacen una y otra vez, de acuerdo con la ley del karma. Aunque tal idea es en esencia correcta, pasa por alto otros dos aspectos primordiales de la doctrina: en primer lugar, el hecho de que la reencarnaci&#243;n ocurre entre una y otra vida, pero tambi&#233;n opera constantemente en la vida ordinaria; en segundo lugar, que la reencarnaci&#243;n ocurre de manera distinta en el caso de la gente com&#250;n y en el de los santos. De esta forma, en el presente trabajo examinamos estas importantes dimensiones de la teor&#237;a budista de la reencarnaci&#243;n, a saber, el tr&#225;nsito de una vida a la siguiente entre la gente com&#250;n y en el contexto de la vida ordinaria, y la forma en que ocurre entre los santos. &lt;/STRONG&gt;&lt;/FONT&gt;
&lt;/FONT&gt;&lt;P align=left&gt;&lt;FONT color=#cc9933&gt;&lt;FONT face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;STRONG&gt;Es bien sabido que el budismo suele adoptar una actitud pr&#225;ctica frente a los asuntos religiosos, lo cual tambi&#233;n es cierto en el caso de la reencarnaci&#243;n. El budismo no s&#243;lo teoriza sobre estos fen&#243;menos, sino que tambi&#233;n los examina de manera experimental. Esta exploraci&#243;n es posible mediante diversas t&#233;cnicas de meditaci&#243;n que hacen que la mente sea cada vez m&#225;s sensible y ampl&#237;an su capacidad de percepci&#243;n m&#225;s all&#225; de los l&#237;mites de conciencia de una persona normal. Gracias a ello, los meditadores budistas han aprendido e inferido muchas cosas sobre la muerte y el renacimiento que no son asequibles a la medici&#243;n cient&#237;fica y a los tipos de comprobaci&#243;n colectivos y estandarizados que &#233;sta ofrece. En las siguientes p&#225;ginas se examina la experiencia de la reencarnaci&#243;n a partir del saber popular sobre los santos budistas del pasado y el presente. &lt;/STRONG&gt;&lt;/FONT&gt;
&lt;/FONT&gt;&lt;P align=left&gt;&lt;FONT color=#cc9933&gt;&lt;FONT face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;STRONG&gt;El budismo, como otras religiones, se interesa por la muerte y el renacimiento no s&#243;lo para beneficio de los agonizantes y los muertos, sino tambi&#233;n para ayudar a los vivos. Las ense&#241;anzas budistas sobre la muerte y el renacimiento se han aplicado tradicionalmente para instruir a los moribundos, ayudar a que los deudos comprendan y acepten la muerte de la persona amada, e incluso para auxiliar a la persona fallecida en la continuaci&#243;n de su viaje. Asimismo, las ense&#241;anzas incluyen pr&#225;cticas de meditaci&#243;n que la gente debe cultivar a fin de prepararse para su propia muerte, pero tambi&#233;n para investigar los fundamentos mismos de la mente. En el Tibet, por ejemplo, una pr&#225;ctica avanzada consist&#237;a en una meditaci&#243;n que reproduc&#237;a la experiencia de la disoluci&#243;n psicol&#243;gica que ocurre al momento de la muerte. Al atravesar de manera consciente ese territorio desconocido y aterrador, el meditador pod&#237;a ir m&#225;s all&#225; de la conciencia condicionada y entrar en contacto con ese n&#250;cleo incondicionado, radiante y libre de obstrucciones de la mente. &lt;/STRONG&gt;&lt;/FONT&gt;
&lt;/FONT&gt;&lt;H2 align=left&gt;&lt;FONT face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color=#cc9933&gt;Renacimiento ordinario: muerte y reencarnaci&#243;n en vidas sucesivas &lt;/FONT&gt;&lt;/H2&gt;&lt;P align=left&gt;&lt;FONT color=#cc9933&gt;&lt;FONT face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;STRONG&gt;De acuerdo con el budismo, cuando el cuerpo f&#237;sico muere, nuestra mente &#8211;que es, de hecho, una forma m&#225;s sutil de la conciencia&#8211; se separa de &#233;l. En vida, la conciencia es modelada y condicionada por las tendencias k&#225;rmicas que la persona ha acumulado a lo largo de incontables vidas y, al morir, la conciencia sutil lleva consigo dichas tendencias, en su tr&#225;nsito hacia el renacimiento. Durante el proceso de la muerte, luego de la extinci&#243;n sucesiva de los sentidos, la conciencia se retira a su lugar de reposo, en el centro del coraz&#243;n. En el caso de una persona com&#250;n, la percepci&#243;n consciente disminuye en forma gradual y al momento de morir le sobreviene una p&#233;rdida de conciencia, similar a la que experimentamos cuando nos quedamos dormidos. Pasado alg&#250;n un tiempo despertamos, pero en un principio no nos percatamos de que hemos muerto, hasta que, seg&#250;n dicen los textos, ciertas experiencias nos revelan lo que ha ocurrido: cuando tratamos de hablar con nuestros familiares o amigos, ellos no perciben nuestra presencia ni escuchan nuestras palabras; si nos paramos frente al sol, no proyectamos sombra alguna; si caminamos sobre la arena, no dejamos huellas. Finalmente, nos damos cuenta de que nos hemos separado de la vida, que hemos muerto. &lt;/STRONG&gt;&lt;/FONT&gt;
&lt;/FONT&gt;&lt;P align=left&gt;&lt;FONT color=#cc9933&gt;&lt;FONT face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;STRONG&gt;Entonces sigue un estado posterior a la muerte, que puede ser breve o muy prolongado. Seg&#250;n la tradici&#243;n tibetana, con la muerte se inicia un periodo que dura 49 d&#237;as, durante los cuales existimos en el &lt;EM&gt;bardo&lt;/EM&gt;, el estado intermedio entre la muerte y el renacimiento. Es una existencia puramente mental; la conciencia no tiene sino un cuerpo muy sutil, creado por la mente. En ese estado seguimos teniendo experiencias, pero, al no estar sustentadas en la existencia f&#237;sica, son extraordinariamente v&#237;vidas, extra&#241;as y atemorizantes. La conciencia ordinaria ans&#237;a con desesperaci&#243;n hallar una nueva encarnaci&#243;n f&#237;sica, reafirmar su existencia, para lo cual busca aquello que le es familiar o, en otras palabras, el mismo tipo de situaci&#243;n que ten&#237;a cuando muri&#243;. En t&#233;rminos budistas, intenta ligarse a una situaci&#243;n que coincida con su estado k&#225;rmico al momento de morir. &lt;/STRONG&gt;&lt;/FONT&gt;
&lt;/FONT&gt;&lt;P align=left&gt;&lt;FONT color=#cc9933&gt;&lt;FONT face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;STRONG&gt;En su b&#250;squeda de un cuerpo y un entorno que le sean familiares, la conciencia es atra&#237;da por un hombre y una mujer cuya uni&#243;n pueda ofrecerla la continuidad k&#225;rmica que ans&#237;a. Seg&#250;n el budismo, la concepci&#243;n ocurre cuando, por una parte, una hembra puede quedar embarazada y, por la otra, una conciencia busca la situaci&#243;n k&#225;rmica que surgir&#225; a partir de esa concepci&#243;n. Cuando esas condiciones concurren, la &#8220;fertilizaci&#243;n&#8221; tiene lugar, la mujer queda encinta y la conciencia encuentra un nuevo hogar. &lt;/STRONG&gt;&lt;/FONT&gt;
&lt;/FONT&gt;&lt;P align=left&gt;&lt;FONT color=#cc9933&gt;&lt;FONT face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;STRONG&gt;Pero no todos renacen en cuerpos humanos. El karma acumulado de algunas conciencias las conduce a otros reinos de existencia. En el budismo se conocen seis, todos ellos de naturaleza sams&#225;rica y condicionados por el karma, pero diferentes por la cantidad relativa de sufrimiento o felicidad que se vive en cada uno de ellos. Se dividen en tres reinos inferiores: el de los seres infernales, el de los esp&#237;ritus hambrientos y el de los animales, y tres reinos superiores: el de los humanos, el de los semidioses y el de los dioses. &lt;/STRONG&gt;&lt;/FONT&gt;
&lt;/FONT&gt;&lt;P align=left&gt;&lt;FONT color=#cc9933&gt;&lt;FONT face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;STRONG&gt;De los tres inferiores, el m&#225;s bajo es el reino de los infiernos del calor ardiente y el fr&#237;o g&#233;lido (&lt;EM&gt;naraka&lt;/EM&gt;), que se caracteriza por un entorno en extremo agresivo y doloroso. Las conciencias cuyo karma ha sido generado por la ira y agresi&#243;n incontroladas y por el da&#241;o ocasionado a otros seres renacen en el reino de los infiernos, el cual corresponde a ese estado mental. Arriba de &#233;ste se encuentra el reino de los esp&#237;ritus hambrientos (&lt;EM&gt;preta&lt;/EM&gt;), que sufren un sentimiento constante de miseria f&#237;sica y psicol&#243;gica, y padecen una sensaci&#243;n intensa de hambre y sed. El karma que genera una vida basada en el deseo, la avaricia y la ambici&#243;n, y que s&#243;lo ve en los dem&#225;s un medio para lograr sus fines conduce al renacimiento en este lugar. Tambi&#233;n renacen aqu&#237; las conciencias de las personas cuya vida fue interrumpida prematuramente y no pudieron desprenderse de su apego a ella. Estos esp&#237;ritus merodean entre los vivos durante muchos a&#241;os, o incluso siglos, y frecuentan los sitios que conocieron, tratando de ponerse en contacto con los vivos y de saciar su sensaci&#243;n de insatisfacci&#243;n. &lt;/STRONG&gt;&lt;/FONT&gt;
&lt;/FONT&gt;&lt;P align=left&gt;&lt;FONT color=#cc9933&gt;&lt;FONT face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;STRONG&gt;El reino superior de los tres inferiores es el de los animales, caracterizado por la ignorancia y las conductas fijas. Las conciencias que nacen aqu&#237; son aquellas que en otras vidas se comportaron de manera torpe y necia, y que voluntariamente ignoraron todo lo que fuera ajeno a su rutina, con lo que causaron da&#241;o a otros o ignoraron sus necesidades. En los tres reinos inferiores lo que predomina es el sufrimiento, mientras que en los tres superiores hay menos dolor y m&#225;s felicidad. El reino inmediato superior al de los animales es el de los humanos (&lt;EM&gt;manusya&lt;/EM&gt;), en el que se vive un equilibrio relativo de sufrimiento y felicidad. El reino humano es el m&#225;s propicio para lograr la iluminaci&#243;n y s&#243;lo en &#233;l puede alcanzarse el estado de un Buda. La ventaja del reino humano es que en los dos superiores la felicidad es tal que los seres no encuentran la motivaci&#243;n para cambiar su situaci&#243;n, mientras que en los inferiores el sufrimiento es tanto que los seres no son capaces de distanciarse lo suficiente de &#233;l para aprender de sus experiencias y cambiar. S&#243;lo en el reino humano se sufre lo necesario para que surja la motivaci&#243;n de buscar el desarrollo espiritual, pero no a tal punto que las personas sean completamente abatidas por el dolor. &lt;/STRONG&gt;&lt;/FONT&gt;
&lt;/FONT&gt;&lt;P align=left&gt;&lt;FONT color=#cc9933&gt;&lt;FONT face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;STRONG&gt;Por arriba del reino humano se encuentran los reinos de los dioses (&lt;EM&gt;deva&lt;/EM&gt;) y de los semidioses (&lt;EM&gt;asura&lt;/EM&gt;), en los que la felicidad es muy grande y el lapso de vida sumamente extenso. Renacer en estos dos reinos superiores es el resultado de la amabilidad y generosidad practicadas en vidas anteriores. Sin embargo, pese a lo positivo de su existencia, los seres de estos dos reinos viven a&#250;n inmersos en el &lt;EM&gt;samsara&lt;/EM&gt;, pues el apego a su situaci&#243;n produce semillas k&#225;rmicas que tarde o temprano los har&#225;n caer. &lt;/STRONG&gt;&lt;/FONT&gt;
&lt;/FONT&gt;&lt;H2 align=left&gt;&lt;FONT face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color=#cc9933&gt;Renacimiento ordinario de un instante al otro, en el lapso de una vida &lt;/FONT&gt;&lt;/H2&gt;&lt;P align=left&gt;&lt;FONT color=#cc9933&gt;&lt;FONT face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;STRONG&gt;La doctrina de la reencarnaci&#243;n en cuanto al tr&#225;nsito de una vida a otra est&#225; relacionada con una concepci&#243;n m&#225;s sutil, seg&#250;n la cual la reencarnaci&#243;n tiene lugar dentro de las funciones mismas de la mente. El budismo ense&#241;a que el concepto de un &#8220;yo&#8221; s&#243;lido y continuo no proviene de la realidad, sino que es una idea que imponemos a nuestra experiencia fundamental de transitoriedad y discontinuidad. Sin embargo, nos aferramos a la existencia de un &#8220;yo&#8221; porque ansiamos ser, existir, continuar, ser cada vez m&#225;s, obtener poder y control, nunca cesar, nunca morir. La oposici&#243;n entre nuestro af&#225;n de querer ver un &#8220;yo&#8221; s&#243;lido y el hecho real de que &#233;ste no existe es lo que produce el sufrimiento continuo de la existencia humana. Cuando la realidad no es lo que deseamos y nos empecinamos en que as&#237; sea, lo que resulta es sufrimiento. Mientras m&#225;s negamos lo que en verdad experimentamos, m&#225;s intenso es nuestro dolor; mientras m&#225;s luchamos, m&#225;s egoc&#233;ntricos, neur&#243;ticos, indiferentes a los otros y perversos nos volvemos. &lt;/STRONG&gt;&lt;/FONT&gt;
&lt;/FONT&gt;&lt;P align=left&gt;&lt;FONT color=#cc9933&gt;&lt;FONT face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;STRONG&gt;No obstante, la vivencia de la impermanencia y la discontinuidad que todos experimentamos, por subliminal que sea, revela la percepci&#243;n de una inteligencia excepcionalmente clara. Es esta inteligencia, inherente a todos los seres, la que percibe las cosas tal como &#233;stas son (&lt;EM&gt;yathabhutam&lt;/EM&gt;). Esta percepci&#243;n o inteligencia es anterior al ego y es lo que se llama la naturaleza b&#250;dica (&lt;EM&gt;buddha-gotra&lt;/EM&gt;), fundamental a todo ser humano. Por el contrario, la creencia en un &#8220;yo&#8221; permanente es contingente, incidental y relativamente superficial. Puede velar en mayor o menor grado la naturaleza b&#250;dica, pero no puede destruirla, da&#241;arla o siquiera empa&#241;arla. Por mucho que nos esforcemos en negar lo que es verdad (que no existe un &#8220;yo&#8221;) e insistamos en lo que no lo es (&lt;EM&gt;que existe&lt;/EM&gt;), nunca tendremos &#233;xito del todo. Mientras m&#225;s neur&#243;tica sea nuestra actitud a este respecto, m&#225;s deberemos luchar para defender nuestra ilusi&#243;n y m&#225;s da&#241;o haremos a otros como resultado de ello. &lt;/STRONG&gt;&lt;/FONT&gt;
&lt;/FONT&gt;&lt;P align=left&gt;&lt;FONT color=#cc9933&gt;&lt;FONT face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;STRONG&gt;Seg&#250;n el budismo, la concepci&#243;n convencional de la muerte est&#225; inseparablemente ligada a la idea de un &#8220;yo&#8221;, pues presupone la idea de algo que hoy realmente existe y que, en alg&#250;n momento, dejar&#225; de existir. Si bien, para nosotros la muerte significa la extinci&#243;n del &#8220;yo&#8221; que consideramos ser, en realidad eso ocurre de manera constante, en cada momento de la existencia. La idea del &#8220;yo&#8221; (y el &#8220;yo&#8221; no es otra cosa que una idea), como el resto de nuestros conceptos, nace, vive transitoriamente y desaparece. En otras palabras, esa muerte del &#8220;yo&#8221; que tanto tememos es parte integral y constante de nuestra experiencia. Sin embargo, no nos percatamos de ello debido a nuestro miedo a la no existencia, a nuestra obstinada ignorancia, y a la inercia de nuestras estrategias de evasi&#243;n, conocidas como karma, que hemos desarrollado a lo largo de vidas incontables. Pero, como lo mencionamos antes, todos estamos subliminalmente conscientes de la muerte constante del &#8220;yo&#8221;, a cada momento, y es esto lo que nos produce tanto miedo a la muerte f&#237;sica. &lt;/STRONG&gt;&lt;/FONT&gt;
&lt;/FONT&gt;&lt;P align=left&gt;&lt;FONT color=#cc9933&gt;&lt;FONT face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;STRONG&gt;As&#237;, cada instante de vida lleva en s&#237; la muerte de nuestro amado &#8220;yo&#8221;, muerte que es seguida por un renacimiento &#8211;determinado por la ignorancia y las formaciones k&#225;rmicas&#8211;, de otra &#8220;encarnaci&#243;n&#8221;, por as&#237; decirlo, de la idea del &#8220;yo&#8221;. Este proceso continuo de muerte y renacimiento, seg&#250;n el budismo, no difiere en esencia del proceso que ocurre cuando morimos f&#237;sicamente y renacemos. El proceso es exactamente igual, salvo que en la muerte y renacimiento de instante a instante tomamos el mismo organismo f&#237;sico como base de nuestro concepto del &#8220;yo&#8221; (nuestro cuerpo f&#237;sico en esta vida), mientras que, al morir f&#237;sicamente, debemos buscar otro soporte f&#237;sico, otro cuerpo. &lt;/STRONG&gt;&lt;/FONT&gt;
&lt;/FONT&gt;&lt;P align=left&gt;&lt;FONT color=#cc9933&gt;&lt;FONT face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;STRONG&gt;Pero, a&#250;n queda una pregunta importante sin responder. &#191;Si no existe un &#8220;yo&#8221; permanente, qu&#233; produce la continuidad de un momento al otro y de una vida a la siguiente? Como es obvio, existe cierto tipo de continuidad: nadie se convierte en una persona completamente distinta a cada momento, y el budismo insiste en la continuidad k&#225;rmica entre las vidas sucesivas. Dicho de manera simple, lo que renace una y otra vez no es otra cosa que una idea, la idea del &#8220;yo&#8221;; es la creencia arraigada que tiene cada persona de que &#233;l o ella es una entidad substancial y continua, la cual persiste al ignorar la realidad de las cosas. Esta ignorancia tiene como base ciertos patrones de evasi&#243;n, que permanecen de un instante al otro y de una vida a la otra. Pero tal permanencia es una ilusi&#243;n, no una realidad substancial. Cada momento de ilusi&#243;n condiciona y da lugar al siguiente momento de ilusi&#243;n, que tendr&#225; la misma estructura. Sin embargo, entre un instante y otro hay una lapso, en el cual la idea ilusoria del yo podr&#237;a ser desterrada. La sucesi&#243;n de esas ideas sobre el yo, discontinuas pero k&#225;rmicamente ligadas, se llama &#8220;flujo de vida&#8221; (&lt;EM&gt;samtana&lt;/EM&gt; en s&#225;nscrito, &lt;EM&gt;gy&#252;&lt;/EM&gt; en tibetano). El flujo de vida lleva consigo todos los efectos de las acciones pasadas y, por la ignorancia, &#233;stas dan lugar a una serie incesante de renacimientos. Cada nacimiento de la conciencia est&#225; condicionado por los nacimientos anteriores y, a su vez, determina las condiciones del siguiente nacimiento. &lt;/STRONG&gt;&lt;/FONT&gt;
&lt;/FONT&gt;&lt;P align=left&gt;&lt;FONT color=#cc9933&gt;&lt;FONT face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;STRONG&gt;No obstante, una vez que el velo de la ignorancia cae tras la experiencia de la iluminaci&#243;n, el flujo de vida cesa. Ciertamente, la persona iluminada seguir&#225; viviendo hasta que la inercia k&#225;rmica de su existencia f&#237;sica se agote, pero una vez que muera no volver&#225; a renacer. La idea del &#8220;yo&#8221;, basada en la ignorancia, se habr&#225; desvanecido con la iluminaci&#243;n y, sin tal idea, no hay renacimiento. Es interesante que, en esas personas, incluso la &#8220;reencarnaci&#243;n&#8221; de instante a instante no opera como lo hace en la gente com&#250;n. Esto lo ilustran las biograf&#237;as de los grandes maestros realizados, en las que suele describ&#237;rseles como imprevisibles y sin esa continuidad de la personalidad que la mayor&#237;a de nosotros atribuye a la individualidad. &lt;/STRONG&gt;&lt;/FONT&gt;
&lt;/FONT&gt;&lt;H2 align=left&gt;&lt;FONT face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" color=#cc9933&gt;Reencarnaci&#243;n extraordinaria: los tulkus o lamas encarnados &lt;/FONT&gt;&lt;/H2&gt;&lt;P align=left&gt;&lt;FONT color=#cc9933&gt;&lt;FONT face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;STRONG&gt;El renacimiento en alguno de los seis reinos por lo general ocurre como resultado de la fuerza ciega del karma, que genera la compulsi&#243;n irrefrenable de recuperar el territorio del ego. Sin embargo, algunas personas renacen en los seis reinos por una motivaci&#243;n diferente. Son individuos que, mediante la pr&#225;ctica espiritual, han logrado una gran realizaci&#243;n. En estas personas la inercia k&#225;rmica que lleva al renacimiento en el &lt;EM&gt;samsara&lt;/EM&gt; se ha agotado total o casi totalmente y, a menos que hubiera alg&#250;n otro motivo, dejar&#237;an de renacer. &lt;/STRONG&gt;&lt;/FONT&gt;
&lt;/FONT&gt;&lt;P align=left&gt;&lt;FONT color=#cc9933&gt;&lt;FONT face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;STRONG&gt;El budismo ense&#241;a que la comprensi&#243;n de la realidad siempre va acompa&#241;ada de la compasi&#243;n. A medida que se vislumbra la sabidur&#237;a, cada vez con m&#225;s claridad, surge un sentimiento m&#225;s profundo de afecto y bondad hacia los otros seres, y el desarrollo de la compasi&#243;n lleva de manera natural a la aspiraci&#243;n de ayudar a los seres sensibles que a&#250;n est&#225;n atrapados en el ciclo del nacimiento y la muerte. Los practicantes del budismo Mahayana obedecen a esta aspiraci&#243;n, al tomar el voto del &lt;EM&gt;bodhisattva&lt;/EM&gt; de continuar renaciendo en el &lt;EM&gt;samsara&lt;/EM&gt; hasta que todos los seres hayan alcanzado la iluminaci&#243;n. En los &lt;EM&gt;bodhisattvas&lt;/EM&gt; m&#225;s avanzados, dicho voto los hace seguir renaciendo en los seis reinos, aun mucho despu&#233;s de que su compulsi&#243;n eg&#243;ica de renacer ha cesado. Dado que el apego a la idea del ego ya no constituye el &#8220;pegamento&#8221; que mantiene unido el &#8220;flujo de vida&#8221; del &lt;EM&gt;bodhisattva&lt;/EM&gt;, debe ser otra fuerza la que cumpla esa funci&#243;n: es la aspiraci&#243;n y el voto del bodhisattva lo que mantiene unida la fuerza de la vida en una continuidad y lo que le permite a &#233;l o ella seguir renaciendo. &lt;/STRONG&gt;&lt;/FONT&gt;
&lt;/FONT&gt;&lt;P align=left&gt;&lt;FONT color=#cc9933&gt;&lt;FONT face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;STRONG&gt;Antes de su iluminaci&#243;n, el Buddha Shakyamuni era un &lt;EM&gt;bodhisattva&lt;/EM&gt; con ese alto nivel de realizaci&#243;n y, a partir de &#233;l, ha habido innumerables personas realizadas que tambi&#233;n han decidido renacer motivadas por la compasi&#243;n. Algunas han sido budistas, otras no. Dentro del budismo, los bodhisattvas renacidos han sido a menudo identificados y, en ocasiones, incluso formalmente reconocidos. En la India, por ejemplo, se consideraba que los grandes santos t&#225;ntricos (&lt;EM&gt;siddhas&lt;/EM&gt;) con frecuencia eran este tipo de reencarnaciones (&lt;EM&gt;nirmanakaya&lt;/EM&gt;) y surgi&#243; el concepto de linajes formalmente reconocidos de encarnaciones sucesivas del mismo santo. En otras palabras, el santo mor&#237;a, renac&#237;a y se le reconoc&#237;a como la reencarnaci&#243;n del maestro fallecido. Giuseppe Tucci menciona el caso del gran &lt;EM&gt;siddha&lt;/EM&gt; (gran adepto t&#225;ntrico) Nagarjuna, como ejemplo. El concepto de un linaje reconocido de encarnaciones sucesivas de un santo se desarroll&#243; a&#250;n m&#225;s en el Tibet, en la tradici&#243;n de los &lt;EM&gt;tulkus&lt;/EM&gt; o lamas encarnados. Es conveniente examinar esta tradici&#243;n con m&#225;s detalle, pues es un ejemplo primordial del concepto budista de la reencarnaci&#243;n en los santos. &lt;/STRONG&gt;&lt;/FONT&gt;
&lt;/FONT&gt;&lt;P align=left&gt;&lt;FONT color=#cc9933&gt;&lt;FONT face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;STRONG&gt;En la tradici&#243;n Mahayana del Tibet, cuando una persona santa mor&#237;a, se cre&#237;a que, por su voto de &lt;EM&gt;bodhisattva&lt;/EM&gt;, renacer&#237;a en el mismo lugar o cerca del pa&#237;s para seguir trabajando en beneficio de todos los seres sensibles. Despu&#233;s de pasado cierto tiempo de su fallecimiento, iniciaban la b&#250;squeda para encontrar su reencarnaci&#243;n. Una vez encontrado, el ni&#241;o &#8211;en ocasiones de apenas dieciocho meses de edad&#8211; era reconocido oficialmente. Si, como a menudo suced&#237;a, su predecesor hab&#237;a sido abad de un monasterio o grupo de monasterios, se le instalaba de nuevo en su antigua posici&#243;n y se le educaba para que, cuando alcanzara la mayor&#237;a de edad, asumiera plenamente las responsabilidades de su encarnaci&#243;n anterior. &lt;/STRONG&gt;&lt;/FONT&gt;
&lt;/FONT&gt;&lt;P align=left&gt;&lt;FONT color=#cc9933&gt;&lt;FONT face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;STRONG&gt;La palabra tibetana &lt;EM&gt;tulku&lt;/EM&gt; (&lt;EM&gt;drul-ku&lt;/EM&gt;, o &lt;EM&gt;nirmanakaya&lt;/EM&gt; en s&#225;nscrito) est&#225; formada de dos partes: &lt;EM&gt;ku&lt;/EM&gt; (&lt;EM&gt;kaya&lt;/EM&gt; en s&#225;nscrito) y &lt;EM&gt;tul&lt;/EM&gt; (&lt;EM&gt;drul&lt;/EM&gt;; &lt;EM&gt;nirmana&lt;/EM&gt; en s&#225;nscrito). &lt;EM&gt;Ku&lt;/EM&gt; es el t&#233;rmino honor&#237;fico para un &#8220;cuerpo&#8221;, referido no a un cuerpo ordinario, sino a uno puro, libre de ignorancia y neurosis. &lt;EM&gt;Tul&lt;/EM&gt; designa algo que es creado o modelado. As&#237;, el t&#233;rmino &lt;EM&gt;tulku&lt;/EM&gt; o su correspondiente s&#225;nscrito, &lt;EM&gt;nirmanakaya&lt;/EM&gt;, denota un ser f&#237;sico que ha alcanzado la realizaci&#243;n total y, estrictamente hablando, se refiere a la encarnaci&#243;n humana de un buda totalmente iluminado. Por otra parte, la tradici&#243;n tibetana reconoce varios niveles de &lt;EM&gt;tulkus&lt;/EM&gt;. S&#243;lo los pocos que se encuentran en la categor&#237;a m&#225;s alta se considera que han logrado la iluminaci&#243;n (aunque, incluso para ellos, la iluminaci&#243;n c&#243;smica de un buda se encuentra a&#250;n muy lejos). &lt;/STRONG&gt;&lt;/FONT&gt;
&lt;/FONT&gt;&lt;P align=left&gt;&lt;FONT color=#cc9933&gt;&lt;FONT face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;STRONG&gt;El primer cap&#237;tulo de la vida de un &lt;EM&gt;tulku&lt;/EM&gt; sumamente realizado inicia, de hecho, con la muerte y la existencia despu&#233;s de la muerte de su encarnaci&#243;n anterior. A diferencia de una persona com&#250;n, cuando muere un &lt;EM&gt;bodhisattva&lt;/EM&gt; de gran realizaci&#243;n no pierde la conciencia, sino que permanece en un estado de paz y lucidez, en el cual las experiencias del &lt;EM&gt;bardo&lt;/EM&gt; no se viven como amenazas, sino como manifestaciones de la energ&#237;a del ser. Al no sentir la compulsi&#243;n de renacer por el terror o el deseo, sino llevado por su compasi&#243;n hacia todos los seres sensibles, el &lt;EM&gt;bodhisattva&lt;/EM&gt; de gran realizaci&#243;n puede elegir la situaci&#243;n en la que haya de proseguir su labor de ayudar a todos los seres sintientes. Dado que, en el budismo tibetano, los &lt;EM&gt;tulkus&lt;/EM&gt; desempe&#241;an un papel central en la organizaci&#243;n y la vida espiritual de la comunidad mon&#225;stica y de sus relaciones con los laicos, la localizaci&#243;n de su encarnaci&#243;n se considera de capital importancia. El reconocimiento de los &lt;EM&gt;tulkus&lt;/EM&gt; se lleva a cabo mediante un proceso multifac&#233;tico. La parte m&#225;s importante de &#233;ste es la intuici&#243;n de un gran &lt;EM&gt;guru&lt;/EM&gt;, un maestro que posee una percepci&#243;n libre de obstrucciones y que, en ocasiones, conoci&#243; a la encarnaci&#243;n anterior, por lo que, con solo mirar al ni&#241;o, puede decir si es la aut&#233;ntica reencarnaci&#243;n. La intuici&#243;n tambi&#233;n puede manifestarse a trav&#233;s de visiones o sue&#241;os. &lt;/STRONG&gt;&lt;/FONT&gt;
&lt;/FONT&gt;&lt;P align=left&gt;&lt;FONT color=#cc9933&gt;&lt;FONT face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;STRONG&gt;Algunas veces, los responsables de reconocer a los &lt;EM&gt;tulkus&lt;/EM&gt; acuden a lugares sagrados en busca de tales visiones. Uno de estos lugares era el lago Lamoi Lhato, cerca de Lhasa, famoso porque en &#233;l se obten&#237;an diversos tipos de visiones y gu&#237;a espiritual. Por ejemplo, para el reconocimiento de Su Santidad, el decimocuarto Dalai Lama, el regente viaj&#243; a ese lago y, durante su meditaci&#243;n, tuvo una visi&#243;n decisiva, que le permiti&#243; encontrar al nuevo Dalai Lama. &lt;/STRONG&gt;&lt;/FONT&gt;
&lt;/FONT&gt;&lt;P align=left&gt;&lt;FONT color=#cc9933&gt;&lt;FONT face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;STRONG&gt;Las intuiciones, sue&#241;os y visiones de los grandes &lt;EM&gt;gurus&lt;/EM&gt; constituyen la parte central del proceso de reconocimiento de las reencarnaciones, pero tambi&#233;n otros factores ofrecen indicios y confirmaciones importantes. En ocasiones, los fen&#243;menos que rodearon la muerte de la encarnaci&#243;n anterior brindan pistas iniciales sobre d&#243;nde buscar a la nueva encarnaci&#243;n; otras veces, la identificaci&#243;n de los &lt;EM&gt;tulkus&lt;/EM&gt; es facilitada por las indicaciones que deja un maestro antes de morir. Por ejemplo, entre los m&#225;s altos miembros de la orden principal de encarnaciones de Karmapa, es tradicional que el maestro que va a fallecer deje una carta en la que, a veces, revela informaci&#243;n muy precisa sobre la identidad que tendr&#225; en su pr&#243;xima encarnaci&#243;n y sobre c&#243;mo puede ser hallado. &lt;/STRONG&gt;&lt;/FONT&gt;
&lt;/FONT&gt;&lt;P align=left&gt;&lt;FONT color=#cc9933&gt;&lt;FONT face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;STRONG&gt;Asimismo, los padres de una encarnaci&#243;n pueden ofrecer indicios importantes. Se dice que cuando la conciencia de un &lt;EM&gt;tulku&lt;/EM&gt; entra en el vientre de su futura madre ocurren fen&#243;menos inusuales. Por ello, a la madre de un ni&#241;o que se cree puede ser un &lt;EM&gt;tulku&lt;/EM&gt; se le pregunta si experiment&#243; algo excepcional en el momento de la concepci&#243;n de su hijo. As&#237;, por ejemplo, una pastora humilde del este del Tibet, que fue madre de un &lt;EM&gt;tulku&lt;/EM&gt;, manifest&#243; que el d&#237;a de la concepci&#243;n hab&#237;a so&#241;ado que un ser entraba en su cuerpo, como un rayo de luz. &lt;/STRONG&gt;&lt;/FONT&gt;
&lt;/FONT&gt;&lt;P align=left&gt;&lt;FONT color=#cc9933&gt;&lt;FONT face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;STRONG&gt;Tambi&#233;n se dice que cuando un &lt;EM&gt;tulku&lt;/EM&gt; nace ocurren fen&#243;menos inusitados, por lo que los padres, parientes y vecinos de la aldea anotan cualquier suceso extra&#241;o que hayan presenciado durante el nacimiento del posible &lt;EM&gt;tulku&lt;/EM&gt;. Pueden ocurrir fen&#243;menos como la floraci&#243;n de las plantas fuera de estaci&#243;n, la aparici&#243;n de un arcoiris en el cielo, la transformaci&#243;n de la leche en agua, o que los parientes tengan sue&#241;os inusuales. &lt;/STRONG&gt;&lt;/FONT&gt;
&lt;/FONT&gt;&lt;P align=left&gt;&lt;FONT color=#cc9933&gt;&lt;FONT face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;STRONG&gt;En sus primeros a&#241;os de vida, los peque&#241;os &lt;EM&gt;tulkus&lt;/EM&gt; suelen mostrar conductas poco comunes, como reconocer y mostrar afecto por los amigos y disc&#237;pulos de su encarnaci&#243;n anterior; saber, sin haber sido ense&#241;ados, c&#243;mo se realizan ciertos actos rituales y tradicionales; o permanecer sentados y sin hablar durante largos periodos. Quienes deben establecer la autenticidad de un &lt;EM&gt;tulku&lt;/EM&gt; tienen que indagar si hubo ese tipo de fen&#243;menos. &lt;/STRONG&gt;&lt;/FONT&gt;
&lt;/FONT&gt;&lt;P align=left&gt;&lt;FONT color=#cc9933&gt;&lt;FONT face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;STRONG&gt;Una vez que existe cierta certeza de que se ha localizado a una encarnaci&#243;n, la persona es sometida a diversas pruebas para determinar si es capaz de identificar correctamente los objetos que pertenec&#237;an a su encarnaci&#243;n anterior. Ch&#246;gyam Trungpa Rinpoch&#233; platicaba la forma en que hab&#237;a sido puesto a prueba, a los dieciocho meses de edad: &#8220;Pusieron frente a m&#237; pares de objetos iguales y, en cada ocasi&#243;n, eleg&#237; el que hab&#237;a pertenecido al d&#233;cimo &lt;EM&gt;tulku&lt;/EM&gt; Trungpa; entre ellos hab&#237;a dos bastones y dos rosarios; tambi&#233;n hab&#237;a peque&#241;os pedazos de papel con nombres escritos en ellos y, cuando me preguntaron en cu&#225;l de ellos estaba escrito su nombre, escog&#237; el correcto.&#8221; &lt;/STRONG&gt;&lt;/FONT&gt;
&lt;/FONT&gt;&lt;P align=left&gt;&lt;FONT color=#cc9933&gt;&lt;FONT face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;STRONG&gt;De manera similar, al futuro decimocuarto Dalai Lama se le mostraron dos rosarios negros, dos rosarios amarillos, dos tambores rituales y dos bastones. Uno de cada par hab&#237;a pertenecido al Dalai Lama anterior y, sin fallar, el peque&#241;o ni&#241;o eligi&#243; los objetos correctos. &lt;/STRONG&gt;&lt;/FONT&gt;
&lt;/FONT&gt;&lt;P align=left&gt;&lt;FONT color=#cc9933&gt;&lt;FONT face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;STRONG&gt;Una vez reconocido, el nuevo &lt;EM&gt;tulku&lt;/EM&gt; por lo general es llevado a su monasterio, junto con su madre, si es demasiado peque&#241;o. Ah&#237; recibe varios tipos de entrenamiento. Se nos ha dicho que, en el caso de &lt;EM&gt;tulkus&lt;/EM&gt; excepcionalmente realizados, el proceso de ense&#241;anza a veces se asemeja m&#225;s a un mero acto de recordar algo ya conocido, que al aprendizaje de algo nuevo. El Dalai Lama nos relat&#243; que, cuando tom&#243; el rosario y el tambor ritual de su encarnaci&#243;n anterior, de inmediato se colg&#243; el rosario en el cuello y empez&#243; a tocar el tambor, haciendo ambas cosas de la manera prescrita. Tambi&#233;n afirma que, en ocasiones, los peque&#241;os &lt;EM&gt;tulkus&lt;/EM&gt; son capaces de cantar textos que no hab&#237;an aprendido antes, al menos en su vida presente. Asimismo, Trungpa Rinpoch&#233; relataba que, cuando lleg&#243; el momento de que aprendiera el alfabeto tibetano, pudo dominarlo por completo en una sola lecci&#243;n. &lt;/STRONG&gt;&lt;/FONT&gt;
&lt;/FONT&gt;&lt;P align=left&gt;&lt;FONT color=#cc9933&gt;&lt;FONT face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"&gt;&lt;STRONG&gt;En el contexto budista, este tipo de fen&#243;menos se consideran manifestaciones naturales de la claridad y conciencia que conservan los &lt;EM&gt;tulkus&lt;/EM&gt; a lo largo de las experiencias de la muerte, el estado intermedio y el renacimiento. La gente com&#250;n podr&#237;a tener recuerdos similares de sus vidas previas, salvo que la muerte y el proceso sucesivo que lleva al renacimiento se experimentan como terror&#237;ficos y traum&#225;ticos, por lo que se bloquea el recuerdo de la existencia anterior. &lt;/STRONG&gt;&lt;/FONT&gt;
&lt;/FONT&gt;&lt;P align=left&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;FONT face=Verdana color=#000000&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/STRONG&gt;
&lt;P align=left&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;FONT face=Verdana color=#000000&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/STRONG&gt;
&lt;P align=center&gt;&lt;FONT color=#cc0000&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;FONT face=Verdana&gt;&#161;&#161;&#161; Sarvam&#226;ngalam !!!&lt;/FONT&gt;&lt;/STRONG&gt;
&lt;/FONT&gt;&lt;P align=center&gt;&lt;FONT color=#cc0000&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;FONT face=Verdana&gt;( &#161;&#161;&#161; Que todo sea auspicioso !!! )&lt;/FONT&gt;&lt;/STRONG&gt;
&lt;/FONT&gt;
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    <title>El Renacimiento en la Tradici&#243;n Budhista por Reginald Ray</title>
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