Cable a tierra
Nunca tenemos mucha conciencia de lo que nos pudimos perder, hasta que lo hacemos. Lo más normal es justificar la decisión de no ir, con las pocas ganas de salir entre semana, o el día largo de trabajo, o la fiaca de conseguir la entrada. En general hacemos eso frente a estímulos como estos que en el fondo sabemos que nos van a sacudir la estantería, que seguro nos van a movilizar emociones anestesiadas a la fuer...





