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    <body>&lt;STRONG&gt;&lt;IMG class=imgizqda id=img_2 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/cosa-publica/IMG_3136.jpg"&gt;JOS&#201; GREGORIO HERN&#193;NDEZ GALINDO&lt;/STRONG&gt;

&lt;STRONG&gt;&lt;/STRONG&gt;

&lt;STRONG&gt;&lt;/STRONG&gt;

&lt;STRONG&gt;&lt;/STRONG&gt;

OTRA vez las investigaciones de la Fiscal&#237;a y la Procuradur&#237;a en las oficinas del DAS, para que dentro de muchos meses, cuando ya nuevos hechos hayan dejado en el olvido el impacto de lo que ahora revela la revista &lt;STRONG&gt;Semana&lt;/STRONG&gt;, nos digan que no se encontr&#243; nada; que no hay pruebas; que todo est&#225; borrado; y que cualquier herida se ha sanado con la ca&#237;da de algunos mandos medios contra los cuales, sin embargo, no se tiene ning&#250;n cargo.
Olvid&#233;monos de una vez por todas de cualquier posibilidad de conocer qui&#233;n o qui&#233;nes ordenaron las &#8220;"chuzadas"&#8221;, y de establecer cu&#225;l fue el objetivo -desde luego escabroso- que con ellas se persegu&#237;a (aunque todos nos lo imaginamos fundadamente), tanto en el caso de los magistrados de la Corte Suprema como en el de los pol&#237;ticos, abogados, columnistas y periodistas cuyas conversaciones privadas fueron interferidas y grabadas ilegalmente por los intrusos fantasmas.
Pero, ante eso -que ya sabemos ocurrir&#225;-, se debe decir que el esc&#225;ndalo actual deja al descubierto una de dos cosas: un mal&#233;volo plan de Estado contra jueces, opositores, comunicadores y cr&#237;ticos del Gobierno, cercenando libertades esenciales y obstruyendo la administraci&#243;n de justicia mediante procedimientos polic&#237;acos propios de las dictaduras; o bien un organismo de seguridad dependiente en forma directa, en calidad de Departamento Administrativo, del Despacho presidencial, pero que se encuentra fuera de control y que escapa a las prescripciones e instrucciones del mando al que est&#225; constitucionalmente sometido. En esta segunda hip&#243;tesis, se tratar&#237;a de un &#8220;"paraorganismo"&#8221;, es decir, de un organismo criminal paralelo al oficial, o incrustado en el oficial, que usa sus equipos y su personal, y que aprovecha la estructura creada por la ley para ponerla al servicio de los m&#225;s oscuros intereses.
Las dos posibilidades son igualmente detestables; gravemente da&#241;inas para la supervivencia de un sistema democr&#225;tico; ostensiblemente peligrosas para el normal funcionamiento de las instituciones y para el ejercicio de las libertades. Y por las dos -la una por acci&#243;n, la otra por omisi&#243;n-, debe asumir su responsabilidad quien tiene a cargo ese organismo: el Presidente de la Rep&#250;blica.
Y ello no s&#243;lo por ser este asunto ya recurrente, repetido y hasta ahora impune, sino por cuanto los fusibles ya se quemaron: la anterior Directora del DAS renunci&#243; a ra&#237;z del segundo o tercer esc&#225;ndalo, y el actual Director acaba de llegar.

***

Otra vez sufre la imagen de Colombia en el exterior, y crece el desprestigio del Gobierno ante la comunidad internacional, como si no hubiera sido suficiente todo lo que se ha dicho y escrito en los medios del mundo acerca de la &#8220;"parapol&#237;tica"&#8221;, la &#8220;"yidispol&#237;tica"&#8221;, los &#8220;"falsos positivos"&#8221;, el uso abusivo del emblema de la Cruz Roja en la Operaci&#243;n Jaque, los enfrentamientos del Presidente con la Corte Suprema de Justicia, la persecuci&#243;n a periodistas no afines al r&#233;gimen&#8230; En fin, las recientes denuncias sobre interceptaciones telef&#243;nicas y grabaciones ilegales -que no son nuevas, y que se han denunciado p&#250;blicamente en muchas oportunidades, en medio de las m&#225;s rotundas negaciones por parte del Ejecutivo-, narradas por los mismos funcionarios del DAS, y que se han perpetrado contra magistrados, pol&#237;ticos de oposici&#243;n, informadores y columnistas, nos exhiben de nuevo en el extranjero como un sistema en el que se han perdido en la pr&#225;ctica las garant&#237;as de los m&#225;s elementales derechos de las personas, la libertad pol&#237;tica de los opositores, y donde la administraci&#243;n de justicia no puede llevar a cabo su labor sin la injerencia arbitraria e il&#237;cita de agentes estatales. Lo pero es que no se trata s&#243;lo de imagen, sino de hechos. 


Las explicaciones del Gobierno no convencen: las funda primordialmente en el hecho de que algunos funcionarios suyos tambi&#233;n aparecen como &#8220;chuzados&#8221;. Si ese fuera un argumento para excluir la responsabilidad del Ejecutivo, a &#233;ste le quedar&#237;a bien f&#225;cil la coartada: ordenar la interceptaci&#243;n de comunicaciones de los personajes considerados &#8220;"blancos leg&#237;timos"&#8221;, autorizando a los ejecutores de la interceptaci&#243;n para incluir en la &#8220;chuzada&#8221; a algunos funcionarios de la administraci&#243;n. 


No debemos olvidar que ya hace m&#225;s de un a&#241;o, y en el interior de la Polic&#237;a Nacional, hubo gran esc&#225;ndalo -que, por cierto, no concluy&#243; en nada diferente a la extra&#241;a ca&#237;da de 12 generales de ese cuerpo civil armado, sin embargo no comprometidos ni sindicados por las interceptaciones-, pues jam&#225;s pudo establecerse qui&#233;n o qui&#233;nes impartieron las ordenes selectivas que fueron all&#237; ejecutadas. 


Tampoco puede ignorarse que la anterior Directora del DAS renunci&#243; en noviembre a ra&#237;z de la divulgaci&#243;n de documentos oficiales internos, en los que se instru&#237;a al personal del DAS sobre seguimiento, interceptaci&#243;n y vigilancia a dirigentes del Polo Democr&#225;tico. Tampoco en esa oportunidad se pudo establecer de d&#243;nde proven&#237;an los designios y las ordenes. 


Como en el caso de los &#8220;falsos positivos&#8221;, muy probablemente todo culminar&#225; en el hallazgo de chivos expiatorios de rango medio y bajo, y los autores intelectuales quedar&#225;n en la impunidad. 


Preocupa en alto grado lo que expresaba a SEMANA una de sus fuentes: &#8220;Ac&#225; se trabaja por blancos y objetivos que puedan ser una amenaza a la seguridad del Estado y del Presidente. Dentro de esos est&#225; la guerrilla, las bacrim (bandas criminales), algunos narcos. Pero dentro de esos blancos tambi&#233;n est&#225;n, y es obvio como parte de una de las funciones del DAS, controlar a algunos personajes e instituciones para mantener informada a la Presidencia. Por ejemplo, c&#243;mo no va a ser misi&#243;n del DAS controlar a Petro, que es un ex guerrillero y es de la oposici&#243;n. O a Piedad C&#243;rdoba, por sus v&#237;nculos con Ch&#225;vez y la guerrilla&#8230;&#8221;. (&#8230;) &#8220;Cualquier persona o entidad que represente un eventual peligro para el gobierno debe ser vigilada por el DAS. Y en ese orden de ideas desde hace m&#225;s de un a&#241;o se empez&#243; a considerar y tratar como un 'blanco' leg&#237;timo las actividades de la Corte, y algunos de sus miembros". &#191;Habrase visto semejante cosa? 









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    <title>INTERCEPTACIONES ILEGALES EN COLOMBIA</title>
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