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    <body>&lt;blockquote&gt;En la radio suena una canci&#243;n: "No s&#233; vivir sin ti, si t&#250; no est&#225;s aqu&#237; ya nada importa, mi vida no tiene sentido sin tu amor...". Si pensamos detenidamente en el verdadero significado de esta letra tan rom&#225;ntica e inofensiva, nos daremos cuenta de que en realidad entra&#241;a mucho peligro...
La codependencia est&#225; dentro del apartado de las adicciones. Codependencia se define como el ciclo de patrones de conducta y pensamientos disfuncionales que producen dolor y que se repiten de manera compulsiva como respuesta a una relaci&#243;n enferma y alienante. El codependiente no puede vivir sin la persona objeto de su adicci&#243;n, ya sea un familiar, amigo, compa&#241;ero de trabajo o pareja. En una relaci&#243;n de estas caracter&#237;sticas, el codependiente se funde y se confunde con la otra persona hasta el punto de llegar a perder su propia identidad. "Lo da todo" por el otro, de modo que sus deseos y necesidades quedan relegados a un segundo plano, lo que, obviamente, deviene en una negaci&#243;n de s&#237; mismo. Esta autonegaci&#243;n crea en el individuo codependiente una constante sensaci&#243;n de ansiedad y de vac&#237;o insaciable. El miedo al abandono es su mayor miedo, aunque no el &#250;nico, tambi&#233;n teme por su propia identidad e independencia.&lt;/blockquote&gt;
&lt;img src="http://www.tantrasivaita.com/imagenes/textos/codependencia01.jpg" vspace="15" hspace="15" align="right" alt="codependencia"&gt;
El amor es una experiencia esencial. Todos acariciamos el deseo de tener amor e intimidad en nuestra vida. Pero algo tan natural se ha vuelto dif&#237;cil. &#191;Por qu&#233;? Porque para tener verdadera intimidad, para disfrutar de aut&#233;ntico amor, hemos de respetarnos y aceptarnos tal cual somos, seres &#250;nicos y perfectos, dignos de amar y ser amados. Es nuestra condici&#243;n de seres humanos. Todos y cada uno de nosotros estamos equipados para amar y ser felices. Es m&#225;s, esta deber&#237;a ser nuestra verdadera tarea en este planeta, laboratorio perfecto para drenar nuestros sufrimientos y limpiar nuestro pasado, rompiendo, con la claridad de nuestra conciencia, el c&#237;rculo vicioso de nacimientos y muertes en el que nos vemos inmersos, ad infinitum...

Para tener amor e intimidad hemos de derribar nuestras fronteras y estar dispuestos a "desnudarnos" y "entregarnos". S&#243;lo esa confianza plena puede ayudarnos a salir de nuestro aislamiento. Y esto no es tarea f&#225;cil. M&#225;s a&#250;n, nos da terror. Invertimos tanto en nuestra coraza, la hemos moldeado tan cuidadosamente y hecho tan sofisticada, que ya no sabemos vivir sin ella y, aunque nos lo propusi&#233;ramos ahora mismo, tampoco sabr&#237;amos c&#243;mo deshacernos, as&#237; de repente, de esa malla que hemos tejido alrededor de nuestro ser y que ahora nos mantiene prisioneros.

Desde que venimos al mundo nos han ense&#241;ado a no ser responsables. Nos han ense&#241;ado a depender, a ser responsables frente a nuestros padres, nuestra familia, amigos, sociedad, y una larga lista de condicionantes sociales, absurdos e in&#250;tiles. Nos inculcan la creencia de que hemos de vivir con arreglo a lo que es "&#250;til", -&#191;&#250;til para qui&#233;n?-, y de que tal cual somos, no somos adecuados. As&#237; que parece que para ser dignos de amor, aceptaci&#243;n y respeto, debemos esforzarnos un poco m&#225;s en aparentar lo que no somos, si no, no "encajas". &#201;sta es la basura del actual paradigma universal: ser en serie, franquiciados. Y bajo esta demanda, el amor se ha convertido en un mercader&#237;o barato. Y en nuestros corazones s&#243;lo reinan la soledad, el dolor, la desesperanza y el miedo.

Poco a poco, hemos ido domesticando nuestro ser salvaje hasta convertirnos en felpudos. Y si queremos recuperar nuestra dignidad y nuestra capacidad de amar, toda pose, m&#225;scara y mentira, toda hipocres&#237;a y sumisi&#243;n debe desaparecer de nuestras vidas. Intimar significa abrirse, dejar que otro ser entre en nosotros, estrechar lazos, compartir, bajar la guardia, pero no quiere decir sometimiento. Sabemos que eso de abrirnos nos expone y nos coloca en el pantanoso terreno de la vulnerabilidad, sabemos que es arriesgado y que puede dolernos mucho, pero esa es la manera. Y si amamos de verdad, &#191;a qu&#233; tenerle miedo?, s&#243;lo por el sencillo hecho de amar, la felicidad llena nuestras vidas y nos ilumina. Amar es un regalo divino. Sin embargo, siempre esperamos algo a cambio, siempre encontramos un motivo para ensuciar el amor de inter&#233;s y de miedo. Entonces el amor ya no es m&#225;s amor. Y a esto, precisamente, es a lo que llamamos: codependencia.

&lt;i&gt;Todos estamos infectados de codependencia, porque en esta vida terrena el miedo es m&#225;s fuerte que el amor ...Y si no, "quien est&#233; libre de pecado..."&lt;/i&gt;

La codependencia se manifiesta de distintos modos. Para algunas personas es una forma de dependencia: no pueden poner fin a su relaci&#243;n, a&#250;n sabiendo de que no hay amor ni crecimiento en sus vidas, porque esa es la &#250;nica forma de sentirse importantes; otras personas, cambian de pareja constantemente, incapaces de sostener una relaci&#243;n estable, &#237;ntima y profunda; y hay una tercera categor&#237;a, la de los que rechazan la simple idea de crear cualquier tipo de v&#237;nculo por temor al abandono y/o a perder su independencia.

M&#225;s all&#225; del mero prop&#243;sito biol&#243;gico, la intimidad nos brinda una posibilidad de autodescubrirnos, de crecer y de sanar internamente. Es una oportunidad inmejorable para evolucionar de la codependencia al amor. Ahora bien, para ello necesitamos unos cuantos requisitos nada f&#225;ciles de superar, aunque no son imposibles: valor, sinceridad y esfuerzo. Debemos reconocer d&#243;nde estamos, hacernos conscientes de qui&#233;nes somos y aceptar  nuestra situaci&#243;n. Mientras neguemos nuestra realidad y pensemos que son los dem&#225;s el origen de nuestros sufrimientos, mientras pretendamos cambiar al otro a nuestra imagen y semejanza, seg&#250;n nuestros criterios y propia conveniencia, viviremos sumergidos en el "amor" codependiente, es decir en el desamor.

Un paso m&#225;s hacia la sanaci&#243;n, ser&#237;a indicar el camino del autoconocimiento. Entrar en contacto con nuestras propias necesidades y deseos, con nuestras heridas y miedos m&#225;s profundos, aprender a aceptarlos y abordarlos con profunda atenci&#243;n y humildad. Eso nos ayudar&#237;a a valorarnos y confiar m&#225;s en nosotros mismos, fundamental para poder salir de la red codependiente. Y un tercer pelda&#241;o a superar, ser&#225; el autorespeto. Dejar de pretender lo que no somos, ser valientes, honestos y darnos permiso para amarnos con total aceptaci&#243;n.

&lt;i&gt;El amor no es una luna de miel, es una transformaci&#243;n.&lt;/i&gt; Cuando la fase oral termina y declina el deseo impulsivo, entonces  surge la posibilidad de que nazca un amor m&#225;s sereno, maduro, y m&#225;s aut&#233;ntico. Para eso hemos de estar dispuestos a ir m&#225;s all&#225; del ego; someternos a una verdadera revoluci&#243;n interna, ser vulnerables y aceptar la responsabilidad de nuestras heridas, y no vivir de expectativas, estar en contacto con nuestras necesidades y respetarnos por encima de todo. Porque antes o despu&#233;s, la intimidad pondr&#225; en evidencia aquello que llevamos dentro y no podemos o no queremos ver. Por eso el amor nos atrae tanto como nos asusta, porque nos desnuda y nos expone, nos hace tocar el cielo y el infierno, nos invita a compartir, a crecer, a caer y confiar, nuevamente.

La codependencia no s&#243;lo se manifiesta en las relaciones de pareja, sino en todos los &#225;mbitos en los que estamos en contacto con los dem&#225;s; en cualquier situaci&#243;n de la vida cotidiana donde nos podamos involucrarnos con otros individuos. Es por ello, que esta cuesti&#243;n tiene tanta importancia, porque las relaciones son la piedra angular de nuestra vida. Y en este asunto, el vivir desde nuestra autenticidad, desde la atalaya de quienes realmente somos, se plantea como una necesidad absolutamente vital, prioritaria e indispensable.

El trabajo personal en relaci&#243;n a la Codependencia, en esencia, nos pone en contacto con nuestra fragilidad, con esa parte a la que pedag&#243;gicamente se le llama el "ni&#241;o interior". Es un trabajo que exige valor y honestidad. Valor para conectar y mirar de frente aquello que m&#225;s miedo y verg&#252;enza nos da; y honestidad para llegar a darnos cuenta de que la causa de nuestro dolor radica, precisamente, en que para evitar ese dolor nos hemos apartado de nuestro centro y hemos desviado la mirada hacia otro lado, buscando culpables, o tal vez buscando alguna v&#237;ctima propiciatoria que satisfaga nuestras necesidades m&#225;s b&#225;sicas.

&lt;h1&gt;Codependencia: amor o necesidad&lt;/h1&gt;&#191;Puede el amor absorbernos de tal forma que se convierta en una adicci&#243;n?. La respuesta correcta es que si hay adicci&#243;n, no hay amor. Pero parece que hay personas que siempre se enamoran de los m&#225;s conflictivos, de aquellos que est&#225;n m&#225;s desvalidos y que m&#225;s necesitan de nuestra ayuda. Y es aqu&#237; donde entra en juego la codependencia: no lo hacen para amarles desinteresadamente y ayudarles mejorar. Lo hacen por inter&#233;s y necesidad, para sentir que son &#250;tiles y queridos, lo cual es un grave error en s&#237; mismo. Estas relaciones siempre son problem&#225;ticas porque est&#225;n sostenidas en una base enfermiza de desequilibrio y dependencia, y se convierten en destructivas. Cuando esto ocurre, estamos ante el s&#237;ndrome de la codependencia.

Hay muchos tipos de codependencia, la m&#225;s com&#250;n es la de una pareja en la que uno de sus miembros sufre una enfermedad o una adicci&#243;n (alcoholismo, ludopat&#237;a, drogas...), y el otro dedica su vida a cuidarle y a ayudarle, pero sin dejar que se cure completamente, ya que lo que da sentido a su vida es saberse &#250;til y necesitado.

El codependiente siente necesidad y satisfacci&#243;n resolvi&#233;ndole la vida a su pareja, o a los dem&#225;s, esto les hace sentir importantes. Hay otro tipo de codependiente, que es ego&#237;sta y dominante, y no deja crecer nada a su alrededor, un individuo que chupa la energ&#237;a de cuantos est&#225;n a su lado. A este tipo le denominamos "vampiro energ&#233;tico"; otros codependientes son tan celosos que no toleran la presencia de nadie, e incluso pueden infringir malos tratos f&#237;sicos o ps&#237;quicos a su pareja si tienen siquiera la sospecha.
&lt;img src="http://www.tantrasivaita.com/imagenes/textos/codependencia02.jpg" vspace="15" hspace="15" align="left" alt="codependencia"&gt;
A veces hay una violencia soterrada y llena de silencio y de miedo. Es un juego de poder, una lucha en la que cada uno ejerce su forma de control del otro, asumiendo papeles de v&#237;ctima o de salvador. Los expertos coinciden en que quien est&#225; inmerso en una relaci&#243;n de codependencia, nunca se da cuenta de ello por s&#237; mismo, corresponde a un tercero, desde fuera, la responsabilidad de hacerlo evidente. L&#243;gicamente, si la relaci&#243;n es gratificante para ambas partes, si no hay dolor y se afronta lo cotidiano de un modo aceptable, no hay que meterse a juzgar porqu&#233; funciona. S&#243;lo hay que intervenir cuando la relaci&#243;n es un infierno y hace da&#241;o a terceros, o a uno de los miembros de la pareja.

La codependencia puede provocar una serie de s&#237;ntomas psicosom&#225;ticos inespec&#237;ficos, como dolores de cabeza, desarreglos digestivos y menstruales o insomnio; y trastornos psicol&#243;gicos, como depresi&#243;n, obesidad o bulimia... Los primeros s&#237;ntomas de alarma ser&#237;an no estar a gusto y mostrar insatisfacci&#243;n permanente, no sentirse feliz, no querer llegar a casa, falta de deseo y de alicientes... Ante esto siempre cabe preguntarnos &#191;qu&#233; me pasa?.

&lt;h1&gt;El miedo al compromiso&lt;/h1&gt;El miedo a la intimidad y al compromiso, a la dependencia amorosa y a entregarse, que hoy d&#237;a se da con tanta frecuencia, son tambi&#233;n tipos de relaci&#243;n dependientes. A muchas personas, cuando sienten deseo o atracci&#243;n por alguien, o se enamoran, les surge autom&#225;ticamente el miedo a la dependencia y al compromiso. Esto suele sucederles a personas con experiencias dolorosas y frustrantes, o a hijos de padres separados.

Quien teme a la intimidad y al compromiso inicia una relaci&#243;n que desea realmente, pero que corta a medida que el deseo toma forma. As&#237; va iniciando relaciones que nunca se consolidan, y entra en un ciclo que se va repitiendo. Si no se sincera consigo mismo y no afronta cu&#225;les son sus verdaderas necesidades y se arriesga al compromiso, dif&#237;cilmente encontrar&#225; lo que tanto desea y busca: SER FELIZ.

&lt;h1&gt;Las causas de la codependencia&lt;/h1&gt;A menudo, las personas codependientes han sido objeto de alg&#250;n tipo de abuso f&#237;sico o verbal, o sufrieron el abandono de uno de sus padres, o de ambos. El codependiente busca alivio en alguna adicci&#243;n para "anestesiarse" de su dolor. A veces lo hace a trav&#233;s de relaciones personales disfuncionales y, muchas veces, da&#241;inas; o mediante adicciones al dinero, el sexo, la ira, las drogas, la bebida, etc. El codependiente est&#225; atado a lo que le sucedi&#243; en su familia de origen y se siente internamente torturado por ello, aunque la mayor&#237;a de las veces no se da cuenta de lo que le est&#225; sucediendo.

Los ni&#241;os de familias disfuncionales crecieron sin haber escuchado mensajes importantes de sus padres, mensajes de amor, ratificaci&#243;n o confianza. Debido a ello al crecer se sienten abandonados, su baja autoestima les impulsa a buscar la aprobaci&#243;n de otras personas para sentirse mejor consigo mismos. A veces, su hambre de amor y aprobaci&#243;n es tan grande, al llegar a la adolescencia o la adultez, que est&#225;n dispuestos a soportar cualquier cosa con tal de recibir aunque solo sean "migajas" de cari&#241;o y atenci&#243;n.

&lt;h1&gt;Los l&#237;mites y c&#243;mo establecerlos&lt;/h1&gt;Los l&#237;mites emocionales nos capacitan para protegernos y nos permiten conocernos mejor a nosotros mismos, y por tanto, nos facilitan la relaci&#243;n con los dem&#225;s. Poner l&#237;mites nos ayuda a asegurarnos de que nuestro comportamiento es apropiado e impide que ofendamos a los dem&#225;s o seamos ofendidos. Si hemos establecido l&#237;mites normales, nos damos cuenta de cu&#225;ndo estamos siendo abusados. La persona que no ha puesto l&#237;mites no se da cuenta de que est&#225; siendo abusada f&#237;sica, emocional o intelectualmente.

Lamentablemente, los codependientes, y en especial los hijos de alcoh&#243;licos y maltratados, permanecen en relaciones abusivas porque no han sabido establecer l&#237;mites a su comportamiento o al de los dem&#225;s. Para poder recuperarse y recobrar su identidad y su autorespeto estas personas necesitan aprender a establecerlos.

Los padres deben ense&#241;ar a sus hijos a poner l&#237;mites desde que son peque&#241;os. La forma en que un ni&#241;o aprende es diciendo "no" cuando sea preciso, lo cual le ayuda a reafirmar su identidad personal. Los padres "normales" comprenden que las necesidades y los sentimientos de sus hijos deben de ser respetados. Sin embargo, en las familias disfuncionales, la atenci&#243;n la recibe la persona enferma o adicta, y sus hijos amoldan su comportamiento para complacer a esa persona o para evitar disgustarle. Cuando los ni&#241;os se enfocan en sus padres, pasando por alto sus necesidades y sentimientos, no adquieren los recursos necesarios para poder reconocer sus propios sentimientos, saber lo que piensan, quienes son, o para aprender a comportarse en ciertas ocasiones. Esto es, precisamente, lo que hace que la persona no tenga o ponga l&#237;mites, y se convierta en  codependiente.

En muchos casos, los hijos de los alcoh&#243;licos temen las consecuencias si se niegan a hacer algo que ellos consideran injusto o inapropiado. Debido a esto quiz&#225;s jam&#225;s aprendan donde terminan sus l&#237;mites y comienzan los de los dem&#225;s.

Los padres no violan deliberadamente los l&#237;mites de sus hijos; y si lo hacen es porque no tienen un claro sentido de su propia identidad o no comprenden la importancia de ense&#241;ar a sus hijos a poner l&#237;mites. Cuando nuestros l&#237;mites emocionales son violados, nos sentimos devaluados como personas y no podemos aceptar o dar amor de una forma normal y adecuada. Construimos muros en lugar de l&#237;mites, e inclusive rechazamos los halagos que nos hacen y dudamos de cualquier persona que est&#233; tratando de acercarse a nosotros.

La manera de comenzar a establecer o reconstruir nuestros l&#237;mites emocionales es prestar atenci&#243;n a nuestros sentimientos de verg&#252;enza. Si la sentimos con ciertas personas, nos debemos preguntar si nuestros l&#237;mites est&#225;n siendo violados, y examinar nuestros sentimientos para poder saberlo. Si nos damos cuenta de que alguien los ha violado, debemos decirle a esa persona que nos hace sentir mal, aunque en ese momento todav&#237;a no sepamos el por qu&#233;.

Es imprescindible que aprendamos a valorarnos y a consolar y cuidar al ni&#241;o que todos llevamos adentro. Si los sentimientos de temor, ira o dolor nos agobian, debemos buscar ayuda profesional. De ese modo, conoceremos su origen y aprenderemos a cuidarnos, a valorarnos, y a establecer l&#237;mites. Escribir un diario, por ejemplo, puede ayudarnos a conocernos mejor y saber lo que nos gusta o disgusta, y lo que deseamos llegar a ser.

Cuando comenzamos a establecer l&#237;mites, a veces encontramos oposici&#243;n en los que est&#225;n m&#225;s cerca de nosotros, especialmente de aquellos que violaron nuestros l&#237;mites. Quiz&#225;s hasta nuestra relaci&#243;n con ellos se deteriore temporalmente. Sin embargo, con el tiempo, seg&#250;n vayamos san&#225;ndonos, nuestras relaciones mejorar&#225;n. Nadie m&#225;s que nosotros mismos puede establecer los l&#237;mites que necesitamos. El hacerlo quiz&#225;s requiera ayuda o gu&#237;a profesional, pero la responsabilidad total para hacerlo la tenemos cada uno de nosotros, individualmente.
&lt;img src="http://www.tantrasivaita.com/imagenes/textos/codependencia03.jpg" vspace="15" hspace="15" align="right" alt="codependencia"&gt;
&lt;h1&gt;El desprendimiento emocional&lt;/h1&gt;Lo primero que debemos definir al hablar de desprendimiento emocional, son los t&#233;rminos "atadura emocional" o codependencia. Decimos que existe atadura emocional cuando una persona se encuentra aferrada emocionalmente a cosas negativas o patol&#243;gicas de alguien cercano, sea esposo, hijo, pariente, o compa&#241;ero de trabajo.

Esta codependencia se manifiesta de dos maneras, fundamentalmente: un entrometimiento en las cosas ajenas que no le conciernen, y un hacerse cargo de las responsabilidades del otro individuo, lo que propicia su comportamiento irresponsable.

Una de las primeras cosas que se deben hacer cuando se quiere superar la codependencia es iniciar el proceso del desprendimiento emocional. No se trata de distanciamiento f&#237;sico, aunque en los casos de violencia extrema hay que recurrir a &#233;l, sino, m&#225;s bien, de no aceptar conductas inadecuadas, como son la adicci&#243;n a las drogas, agresividad extrema, actos de rebeld&#237;a y maltratos.

Es muy doloroso cuando hay que aconsejar a un padre el desprendimiento emocional de un hijo, y que &#233;ste lo confunda con desamor, desinter&#233;s o ignorancia del problema. La mayor&#237;a de las veces, los padres reaccionan mal porque piensan que se les est&#225; pidiendo que dejen a un lado el dolor que la situaci&#243;n les produce. &#161;No se trata de eso! Ning&#250;n terapeuta puede quitar el dolor a nadie; pero s&#237; le puede eliminar la necesidad obsesiva de intervenir, o de pretender tomar el control de una situaci&#243;n que se le ha ido de las manos.

Las personas que est&#225;n atadas emocionalmente a alguien se sienten responsables por cada una de las cosas que hagan o dejen de hacer los otros. Y piensan que pueden tener el control o pueden evitar que esa persona llegue a cometer actos de irresponsabilidad, como drogarse, conducir ebrio o gastarse la paga del mes en una m&#225;quina tragaperras. El codependiente, entonces, se vuelve protector. Est&#225; siempre tratando de averiguar qu&#233;  pasar&#225;, d&#243;nde estar&#225;, con qui&#233;n, qu&#233; estar&#225; haciendo... Y, as&#237;, deja de vivir su propia vida para vivir en funci&#243;n del otro. Esto afecta su entorno, sus relaciones sociales, familiares y laborales y, por supuesto, su salud. Es un comportamiento patol&#243;gico. Es una enfermedad.

Entrar en el proceso de desprendimiento emocional es indispensable para mejorar la autoestima de cualquier codependiente, pero es necesario, tambi&#233;n, que esa disposici&#243;n nazca de uno mismo. Ninguna persona puede trabajar su autoestima, ni puede cuidarse, ni menos quererse, si primero no hace un distanciamiento de la persona que le est&#225; agrediendo. Por mucho que se preocupe y sufra, no va a lograr nada. No hay madre ni padre que, por medio de amenazas, llanto o ruegos, logre que su hijo deje su adicci&#243;n a las drogas o a las malas compa&#241;&#237;as. Por eso hay que aprender a desprenderse por completo.

Un requisito indispensable para comenzar a trabajar el desprendimiento emocional, es tener conciencia de que uno est&#225; atado emocionalmente a alguien. Desprenderse emocionalmente es "no entrar en el juego", no prestarse al abuso, ni de palabra, ni de obra. Tenemos que hacer nuestra parte, s&#237;, pero muchas veces, nuestra parte es no hacer nada. O hacerlo de una manera positiva, diferente. Cambiar de estrategia, dejar las cosas claras y hacerlo con cari&#241;o y comprensi&#243;n. Esto es desprendimiento. &lt;i&gt;No hay lamentos ni hay reproches, no hay imposiciones ni gritos. Das una soluci&#243;n, pero al mismo tiempo tomas distancia del problema.&lt;/i&gt;

Desprendimiento no es falta de amor. Desprendimiento es no "tragar" m&#225;s con esa situaci&#243;n dolorosa. Cuando no se pueden cambiar las cosas, es m&#225;s sano mirarlas de otra forma. Al cambiar la percepci&#243;n se logra sacar m&#225;s provecho de ellas. Eso es crecimiento. Un cambio de actitud provoca que las personas que nos rodean tambi&#233;n se movilicen hacia ese cambio para tratar de amoldarse a la nueva situaci&#243;n. Esto es sano. Si contin&#250;as atado emocionalmente, tu vida se desbarata, porque tiendes a vivirla desde la anormalidad del otro. Esto es codependencia.

&lt;h1&gt;Contradependientes&lt;/h1&gt;Algunas personas, quiz&#225;s las m&#225;s capaces de percibir sus miedos, aquellas que no logran reprimir sus sentimientos con tanta facilidad, reaccionan aterradas ante su dependencia y se transforman en contradependientes. Los contradependientes temen la intimidad porque, al ser tan d&#233;biles sus fronteras, saben que pueden llegar a perderse en su pareja si se enamoran, y sufrir como ya han sufrido en el pasado. Entonces se alejan del amor y de la gente. Estas personas afirman no necesitar nada de nadie. Aseguran no necesitar amor, y se encierran en su soledad, -tal vez rodeados de gente-, sin permitir que nadie se acerque lo suficiente como para llegar a algo m&#225;s &#237;ntimo. Perciben la cercan&#237;a de los dem&#225;s como una amenaza a su propia integridad.

Mirar atr&#225;s puede ser parte de lo que tengan que hacer en su b&#250;squeda de la identidad perdida. Heridas del pasado, errores transmitidos de generaci&#243;n en generaci&#243;n que se aprenden y se repiten una y otra vez, y que se seguir&#225;n repitiendo, mientras no haya un miembro de la familia que se atreva a analizar en profundidad el comportamiento del clan familiar, y a romper, de una vez por todas, la cadena de codependencia. Y lo peor, es que muchas veces se contin&#250;a reaccionando con esas mismas conductas adictivas y limitantes, a&#250;n sabiendo que son perjudiciales para el propio crecimiento evolutivo.
 
Probablemente, siendo ni&#241;os, escuchamos muchas veces frases como estas: "eso no se hace", "no est&#225; bien hablar de los problemas, gu&#225;rdalos para ti", o  "no es correcto expresar enfado", "no seas nunca ego&#237;sta", "s&#233; siempre fuerte y bueno", y nos hicieron sentir verg&#252;enza y culpa, porque lo que dese&#225;bamos estaba en contradicci&#243;n con lo que deb&#237;amos hacer. Nos inculcaron que est&#225; mal anteponer las necesidades propias a las ajenas, -que eso es ser ego&#237;stas-, sin darse cuenta de que lo que estaban fomentando era la baja autoestima, la dependencia, el considerarnos menos importantes y valiosos que los dem&#225;s. Nos dieron consejos como estos, "haz siempre lo correcto y no cometas errores", "la aprobaci&#243;n de los dem&#225;s es muy importante, tienes que gustarles, tienes que aceptarlos, no dejes nunca que piensen mal de ti"; y nos machacaron con aseveraciones del tipo: "yo s&#233; lo que te conviene, s&#233; lo que necesitas, s&#233; lo que es mejor para ti", forz&#225;ndonos a ir por el mundo con una enorme carga de estr&#233;s, desgastando nuestra energ&#237;a en esconder nuestros verdaderos sentimientos y nuestro yo m&#225;s aut&#233;ntico.

Estas personas deber&#237;an revisar y meditar mucho a cerca de sus decr&#233;pitas y castrantes actitudes, y dejar de buscar culpables removiendo en el pasado, lamentando una y otra vez lo sucedido. Lo sano, lo evolutivo, es abrirse a nuevos modelos de comportamiento en los que el amor y el respeto por uno mismo sean lo primordial, puesto que &#233;sto constituye el fundamento de toda relaci&#243;n s&#243;lida y saludable, sustanciada en la confianza y la autoestima.

Finalmente, ser&#237;a muy injusto dejar de mencionar el lado positivo de la personalidad codependiente. Tras sus problemas de dependencia hay un fondo noble, amable y altruista. Son, a menudo, las personas m&#225;s dulces, pero si su verdadero ser est&#225; siendo negado y reprimido, nunca lograr&#225;n compartir su forma de ser de un modo constructivo. Una vez recuperadas de su codependencia son, sin duda, personas que cualquiera querr&#237;a tener como amigas. Fieles y dignas de confianza, saben tener en cuenta la opini&#243;n de los dem&#225;s. Est&#225;n ah&#237; cuando las necesitas, siempre dispuestas a ayudarte. Son atentas y se preocupan de fomentar los buenos sentimientos entre ellas y los dem&#225;s. Son, en s&#237; mismas, una paradoja, porque casi cualquiera podr&#237;a amarlas.</body>
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