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    <body>Los que hab&#233;is visto en alguna ocasi&#243;n actuar a &lt;STRONG&gt;Manu Chao&lt;/STRONG&gt;, sab&#233;is que es un torbellino. Un enorme ventilador a cien por hora con un soniquete com&#250;n en todas sus canciones. Los estribllos se mezclan entre canciones, que cada vez &#161;curioso! suenan distintas e iguales. 

Su &lt;FONT color=#ff0000&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;FONT color=#ff0000&gt;concierto&lt;/FONT&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;/FONT&gt; la noche del s&#225;bado pasado en &lt;FONT color=#cc6600&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;FONT color=#cc6600&gt;La Wilaya de Dajla&lt;/FONT&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;/FONT&gt; no fue muy diferente en ese sentido, pero ten&#237;a el valor a&#241;adido de la emoci&#243;n y del lugar. Su presencia en el &lt;FONT color=#33cc00&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;FONT color=#33cc00&gt;festival de cine del S&#225;hara&lt;/FONT&gt; &lt;/STRONG&gt;&lt;/FONT&gt;era un viejo sue&#241;o de la organizaci&#243;n, aunque siempre los conciertos de clausura anteriores han tenido un nivel muy alto: &lt;STRONG&gt;Ferm&#237;n Muguruza &lt;/STRONG&gt;en la del 2003, &lt;STRONG&gt;Javier Ruibal &lt;/STRONG&gt;y &lt;STRONG&gt;Deshechos&lt;/STRONG&gt; en la del 2005, &lt;STRONG&gt;Reincidentes &lt;/STRONG&gt;en la del 2006 y &lt;STRONG&gt;Amparanoia &lt;/STRONG&gt;y &lt;STRONG&gt;Nur&lt;/STRONG&gt; en la del 2007, con la intervenci&#243;n puntual de &lt;STRONG&gt;Mariem Hassan &lt;/STRONG&gt;con Amparo en un momento muy m&#225;gico. &lt;IMG class=imgizqda id=img_0 style="WIDTH: 498px; HEIGHT: 313px" height=409 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/festival-cine-sahara/Fisahara08083.jpg" width=537&gt;


























Para el de &lt;STRONG&gt;Manu &lt;/STRONG&gt;se prepar&#243; el patio de una de las escuelas del campamento (o Wilaya, para que no os li&#233;is). Fue este uno de los primeros colegios que se construyeron en los campoos de refugiados, y lo hicieron en los a&#241;os 70 las &lt;FONT color=#cc33cc&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;FONT color=#cc33cc&gt;mujeres saharauis&lt;/FONT&gt; &lt;/STRONG&gt;&lt;/FONT&gt;con su determinaci&#243;n y coraje (dedicar&#233; un post a la &lt;FONT color=#cc33cc&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;FONT color=#cc33cc&gt;mujeres saharau&lt;/FONT&gt;is&lt;/STRONG&gt;&lt;/FONT&gt;, que son pieza fundamental en la estructuraci&#243;n y permanencia del la Naci&#243;n y el Estado saharaui en el exilio) 

&lt;IMG class=imgdcha id=img_0 style="WIDTH: 473px; HEIGHT: 335px" height=417 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/festival-cine-sahara/129528_Fisahara08093.jpg" width=511&gt;

























No hab&#237;a estrellas porque la luna llena en lo alto (es el puntito luminoso que se ve arriba en esta foto) imped&#237;a el contraste. &lt;STRONG&gt;Manu&lt;/STRONG&gt; estuvo cumbre. El escenario se improvis&#243; sobre un viejo cami&#243;n -que a&#250;n andaba- dispuesto contra una de las paredes del patio del colegio. Era tan peque&#241;o, que los m&#250;sicos, api&#241;ados, se daban codazos sin querer y se rozaban con los instrumentos. 

En un discreto segundo plano, &lt;STRONG&gt;Javier Bardem &lt;/STRONG&gt;aporreaba un peque&#241;o tambor. No fue una invitaci&#243;n puntual para una canci&#243;n o dos, sino que permaneci&#243; sin parar durante todo el concierto de Manu, y ya sab&#233;is que el m&#250;sico franco espa&#241;ol no los da cortos. Hay quien dec&#237;a por ah&#237;, medio en broma, que "como percusionista, &lt;STRONG&gt;Javier Bardem &lt;/STRONG&gt;es muy buen actor". La verdad es que, sin ser un virtuoso del tema, no lo hizo tan mal. 





&lt;IMG class=imgcen id=img_0 style="WIDTH: 539px; HEIGHT: 334px" height=299 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/festival-cine-sahara/129544_Fisahara08107.jpg" width=617&gt;



Y &lt;STRONG&gt;Manu &lt;/STRONG&gt;a lo suyo: "mediceneldesaparecido-megustaelsaharamegustatu-soyunarayaenelmar-manonegrailegal-simedanaelegir-qu&#233;horasonaqu&#237;enelsahara-ayamor,mequedocontigo-megustaelsahara,megustastu-volandovengovolandovoy-proximaestaci&#243;nesperanza-megustaelsaharamegustastu-entretuylariqueza-deprisadeprisamundoperido", porque en &#233;l todo es como una misma y larga canci&#243;n. 



En un momento subi&#243; a actuar con &lt;STRONG&gt;Manu&lt;/STRONG&gt; el grupo saharaui &lt;STRONG&gt;Estrella Polisaria&lt;/STRONG&gt;, que tiene un par de canciones que son un &#233;xito en los campamentos. El otro d&#237;a os habl&#233; de una que se llama como el grupo, &lt;FONT color=#cc6600&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;FONT color=#cc6600&gt;"Estrella polisaria",&lt;/FONT&gt; &lt;/STRONG&gt;&lt;/FONT&gt;esa que empezaba en plan &lt;STRONG&gt;Battiato &lt;/STRONG&gt;y acababa en plan &lt;STRONG&gt;Perales&lt;/STRONG&gt;. Un hit. En los sucesivos viajes, se ha cantado a menudo, pues los visitantes espa&#241;oles ya se han aprendido el estribillo: &lt;EM&gt;&lt;/EM&gt;&lt;EM&gt;&lt;/EM&gt;&lt;EM&gt;&lt;/EM&gt;&lt;EM&gt;Una estrella polisaria me ense&#241;&#243;... &lt;/EM&gt;Esta vez, sin embargo, el grupo saharaui empez&#243; a hacer m&#225;s hincapi&#233; en &lt;FONT color=#990000&gt;"&lt;STRONG&gt;Tu y yo, queremos S&#225;hara libre"&lt;/STRONG&gt;&lt;/FONT&gt; de estribillo muy qued&#243;n tambi&#233;n. 





PD: Veis que ya voy metiendo m&#225;s fotos. Es lo que tiene trabajar con medios. Por eso es admirable que haya podido haber los d&#237;as del festival un ciber en el Campamento de Dajla, donde no hay ni electricidad ni cobertura ni antenas repetidoras. Por cierto, tambi&#233;n he a&#241;adido la que promet&#237; en el post "&lt;FONT color=#009900&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;FONT color=#009900&gt;Un poco de pol&#237;tica"&lt;/FONT&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;/FONT&gt; de los viejos combatientes saharauis. Echad un vistazo.






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    <nicetitle>me-gusta-sahara-me-gustas-tu</nicetitle>
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    <title>Me gusta el S&#225;hara, me gustas t&#250;</title>
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LA CIUDAD china de Guiyu se ha convertido en el vertedero electr&#243;nico de EEUU, Jap&#243;n o Corea del Sur. El periodista se topa con un paisaje de pesadilla que supera lo imaginable. Reciclan material t&#243;xico por una fortuna: tres euros al d&#237;a

JUAN P. CARDENAL. Guiyu (China)

CIUDAD-VERTEDERO. En Guiyu, 192.000 personas, el 80% de la poblaci&#243;n, se dedican al reciclaje de basura electr&#243;nica.

Inconfundibles, penetrantes y mezclados aromas dulzones, acres y del todo metalizados impregnan el aire que se respira. Son la tarjeta de bienvenida de una ciudad llamada veneno. Por Chen Gui Lu, la arteria principal de la ciudad, decenas de camiones y carromatos recorren entre el caos y a toda velocidad los &#250;ltimos centenares de metros antes de su destino. Van atiborrados de viejas m&#225;quinas electr&#243;nicas, provenientes de EEUU, Jap&#243;n o Corea del Sur, listas para su descomposici&#243;n y reciclaje manual: ordenadores, tel&#233;fonos m&#243;viles, impresoras y transformadores, pero tambi&#233;n fotocopiadoras, televisores, aires acondicionados o microondas. Toneladas de pl&#225;sticos y metales reciclables envuelven de vida y de muerte a la ciudad.

Una vez descargada la mercanc&#237;a, miles de personas por toda la ciudad se adherir&#225;n a una cadena perfecta de reciclaje incontrolado. Sin precauci&#243;n de ninguna clase, separar&#225;n materiales, quemar&#225;n pl&#225;sticos y paneles de circuitos impresos, y hasta trajinar&#225;n con productos qu&#237;micos para extraer los metales, con el &#250;nico y bien pagado objetivo de revender a la industria las materias primas recuperadas.
Un engranaje que libera parcialmente al primer mundo de sus desechos electr&#243;nicos, pero que envenena las entra&#241;as de la urbe y cuyas consecuencias pueden llevar directamente a la muerte a muchos de sus habitantes. La ciudad, o mejor dicho, el vertedero electr&#243;nico, se llama Guiyu, provincia de Guangdong, sur de China.

Junto a la entrada de un taller situado a pie de calle, Zhen Hua lleva cuatro horas inhalando los humos t&#243;xicos que despiden los metales soldados a los paneles de circuitos impresos. Los quema sobre una plancha metalizada ardiente para primero ablandar y luego extraer todos y cada uno de sus componentes e ir apil&#225;ndolos por tipos en distintas cajas. El ventilador que tiene enfrente le lanza el humo hacia sus pulmones. &#171;Estoy acostumbrado porque trabajo nueve horas al d&#237;a respirando humos t&#243;xicos&#187;, asegura entre resignado y divertido, mientras separa con alicates un pu&#241;ado de condensadores. Por 60 horas de trabajo semanales y 85 m&#237;seros euros al mes de sueldo, Zhen Hua expone a su salud a un grav&#237;simo riesgo.

Otras 192.000 personas, el 80% de la poblaci&#243;n de Guiyu, dedicadas a los mismos menesteres, corren el mismo peligro. De ellas, 100.000 son emigrantes de las provincias interiores m&#225;s pobres de China.Las conclusiones de un estudio m&#233;dico realizado a estos emigrantes en Guiyu por la Facultad de Medicina de la Universidad de Shantou (Guangdong) dan fe de lo contaminante del trabajo. El 88% de los estudiados presentaban, tras exponerse diariamente al material electr&#243;nico, &#171;nuevas enfermedades o una salud deteriorada&#187;. La mayor&#237;a, males relacionados con la piel, el sistema nervioso, el respiratorio o el digestivo.

De ellos, &#171;el 93% mostraban s&#237;ntomas como v&#233;rtigo o dolores de cabeza&#187; por la inhalaci&#243;n de humos. M&#225;s a&#250;n, una mayor&#237;a de los que incineran los paneles de circuitos impresos y manipulan pl&#225;sticos, tienen eccemas, dermatitis o herpes. Otros, seg&#250;n la citada investigaci&#243;n, sufr&#237;an gastritis cr&#243;nica o &#250;lceras. Eso, sin hablar de los afectados por piedras en el ri&#241;&#243;n en un n&#250;mero mayor al que ser&#237;a normal, quiz&#225;s por consumo indirecto de agua contaminada. Un atroz cuadro m&#233;dico global en el que los ni&#241;os son las primeras v&#237;ctimas.

Frente a los almacenes, calle por calle, grupos de trabajadores separan carcasas de pl&#225;sticos, cables y piezas electr&#243;nicas varias, todo a golpe de martillo, llave inglesa o destornillador. A sabiendas que la ley es ahora m&#225;s severa, trabajan cubiertos por lonas y con discreci&#243;n, con pocas concesiones u hostilidad con los extranjeros.

VIGILADOS POR TELEVISION

Lo que se intuye fuera es mucho m&#225;s obvio una vez en el interior de los almacenes. En uno de ellos, tres j&#243;venes en silencio trabajan bajo dos monitores que recogen las im&#225;genes de un circuito interno y casero de televisi&#243;n. En las pantallas, se distingue a sendas trabajadoras quemando paneles electr&#243;nicos en alg&#250;n otro habit&#225;culo del almac&#233;n.

Tras la pertinente ceremonia del t&#233; y una conversaci&#243;n pre&#241;ada de buenas intenciones, un empresario accede a ense&#241;ar las entra&#241;as de su almac&#233;n a su falso comprador. Tras atravesar una nave con monta&#241;as de chatarra japonesa, alcanza una habitaci&#243;n trasera, parcialmente aireada, donde ilegalmente arden pl&#225;stico y metales.&#171;Fuera no podemos quemar, por lo que lo hacemos dentro y controlamos a los trabajadores a trav&#233;s de los monitores&#187;, advierte el empresario.

Los humos por la incineraci&#243;n de pl&#225;sticos -quema que se realiza para detectar a trav&#233;s del olor de qu&#233; pl&#225;stico se trata- emiten dioxinas extremadamente cancer&#237;genas, porque se intercalan en las cadenas de ADN, y son fuente de numerosas enfermedades respiratorias. Por su parte, la quema de metales provoca la inhalaci&#243;n de humos provenientes de esta&#241;o, plomo, bario, cadmio, cobre, berilio y otros metales, todos extremadamente t&#243;xicos.

Tantos a&#241;os de contaminaci&#243;n impune han dejado Guiyu bajo m&#237;nimos medioambientales. Tanto, que sus habitantes deben comprar cubas de agua para consumir porque el r&#237;o de la localidad es un aut&#233;ntico pozo negro. En su ribera y junto a una granja de patos, se acumulan centenares de metros de basura descontrolada, que se quema permanentemente provocando un espeso humo negro.

El caudal, que luce un sospechoso color negro verdoso, est&#225; plagado de metales pesados que han contaminado tambi&#233;n el suelo y las aguas subterr&#225;neas. Seg&#250;n Greenpeace, el suelo de Guiyu contiene una concentraci&#243;n de bario 10 veces m&#225;s alta que la admitida por la
Agencia de Protecci&#243;n Medioambiental como cr&#237;tica. La de esta&#241;o, es
152 veces m&#225;s alta; la de plomo, 212 veces; y la de cromo, 1.338 veces.

Como Zhen Hua, muchos otros habitantes de Guiyu intentan sobrevivir dej&#225;ndose la salud en esta industria de ejecuci&#243;n tan primitiva y da&#241;ina. Las cosas ya no son como hace tres a&#241;os, cuando en Guiyu imperaba la ley de la selva y los camiones cargados de basura electr&#243;nica llegaban de madrugada, sin parar y en caravana, seg&#250;n recuerdan los lugare&#241;os. Ahora, pese a que las autoridades locales han legislado para frenar los desmanes medioambientales, al menos 200 camiones descargan en Guiyu cada d&#237;a.

La organizaci&#243;n ecologista Greenpeace en China estima que el 80% de la basura electr&#243;nica mundial se exporta a Asia y que el 90% de esa cantidad acaba en China en ciudades-vertedero como Guiyu. Aqu&#237;, seg&#250;n Greenpeace, se manipularon un mill&#243;n de toneladas de residuos electr&#243;nicos en 2003.

Con tanto material, hay trabajo para casi todos. Especialmente para emigrantes como Zhao Lin Shun, que cada amanecer agarra su bicicleta destartalada para recorrer la ciudad y ofrecer sus servicios en cualquier almac&#233;n para descargar la chatarra. Por cada cami&#243;n que vac&#237;a, para lo que invierte unas cuatro horas, le pagan unos dos euros. Gana 100 euros de media al mes -hasta 200 si hay mucho trabajo-, pero sufre lo indecible en los meses malos, cuando no puede sacar adelante a una familia de mujer y tres hijos con apenas 60 euros. &#171;Con esa cantidad es imposible vivir; por eso cuando tengo tiempo y me falta el dinero, tambi&#233;n me dedico a reciclar&#187;, asegura Zhao.

SALUD DE CRISTAL

Con 34 a&#241;os, un castigado aspecto f&#237;sico delata su salud de cristal.&#171;Mi cuerpo est&#225; d&#233;bil y sufro desmayos. Tambi&#233;n tengo dolor de cabeza y tos. Incluso escupo sangre&#187;. Desde que lleg&#243; a la ciudad hace cuatro a&#241;os, ha pasado por el hospital al menos una vez cada mes. Y ya que en la comunista China la sanidad se paga religiosamente, en ocasiones tuvo que apretar los dientes entre las cuatro paredes de su maltrecho hogar porque no pod&#237;a pagar el m&#233;dico. &#171;S&#233; que es un veneno para mi cuerpo, pero no tengo otra opci&#243;n&#187;, remata en su casa, rodeado de su mujer y tres hijos de entre ocho meses y 14 a&#241;os.

De miserias como la de Zhao, se aprovechan los empresarios locales para armar un beneficioso negocio. Por la compra de la chatarra electr&#243;nica pagan cantidades relativamente peque&#241;as. Sin maquinaria espec&#237;fica -la descomposici&#243;n de los materiales se realiza a mano- sin requisitos de seguridad ni medioambiente, todo el proceso recae en la mano de obra m&#225;s barata. Por una jornada laboral de nueve o 10 horas, pagan entre 1,7 y tres euros. Una vez reciclados los materiales, las ventas a la industria reportan grandes dividendos a los empresarios.

Tanto dinero ha entrado en la ciudad que ha cambiado por completo su fisonom&#237;a en una d&#233;cada. &#171;Hace 10 a&#241;os, cuando empez&#243; todo, no hab&#237;a edificios altos ni asfalto en las calles. S&#243;lo exist&#237;a un colegio. Era una poblaci&#243;n agr&#237;cola que plantaba arroz y ma&#237;z y la gente era b&#225;sicamente pobre&#187;, dice un taxista, testigo de la evoluci&#243;n de Guiyu.

Ahora, la urbe est&#225; repleta de edificaciones nuevas, con 12 escuelas de primaria y cuatro de secundaria, todo un lujo en la China rural.
Tambi&#233;n hay ya muchos ricos que hacen alarde de ello: consumen productos de marca y fuman cigarrillos Furong, los m&#225;s caros del mercado. Y ya que el &#233;xito hay que digerirlo, gastan como el que m&#225;s.

Al calor del dinero fresco, ha brotado toda una ciudad paralela donde hay hoteles, restaurantes, nuevos comercios y karaokes.En un pa&#237;s donde la prostituci&#243;n llega a todos los rincones, tampoco faltan las j&#243;venes emigrantes insinu&#225;ndose en los hoteles, karaokes o peluquer&#237;as. Son una segunda y triste oleada de emigrantes, carne necesitada con edades vergonzantes, que completan el c&#237;rculo de un &#171;enriquecimiento glorioso&#187; que habr&#237;a hecho temblar al mism&#237;simo Deng Xiaoping.

Una ciudad pr&#243;spera pero en la que los ricos no quieren vivir.Advertidos por los problemas de contaminaci&#243;n de Guiyu, los empresarios insisten en que es el centro del negocio, pero env&#237;an a sus hijos fuera de la ciudad. &#171;Muchos viven con sus familias en otras ciudades como Shantou, a kil&#243;metros de aqu&#237;&#187;, asegura un vecino.

&#171;El Gobierno local se encuentra en una situaci&#243;n dif&#237;cil. Quiz&#225;s una soluci&#243;n ser&#237;a crear una industria de reciclaje a gran escala con buen nivel tecnol&#243;gico&#187;, asegura Lai Yun, responsable de la campa&#241;a de Greenpeace China en Guiyu. Con todo, no arroja toda la culpa sobre la cabeza de las autoridades chinas. &#171;Es obvio que la mayor&#237;a de la basura electr&#243;nica llega a China desde pa&#237;ses que quieren librarse de su propia contaminaci&#243;n, como Jap&#243;n o EEUU. El verdadero crimen no est&#225; en la inclinaci&#243;n de los trabajadores en labrarse una vida y un futuro, sino en el nulo compromiso de esos pa&#237;ses por hacerse cargo de sus desechos t&#243;xicos&#187;, concluye Lai Yun.

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