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"Aqu&#237; mejor que en la "Divina Comedia" podr&#237;a ponerse a la entrada el cartel: "Dejad toda esperanza vosotros que entr&#225;is en este lugar". [...]. 

Me llamaron al vest&#237;bulo donde recib&#237; un colch&#243;n, una manta y cigarrillos. El resto de la tarde la pas&#233; con Policarpo, al que todos llam&#225;bamos Poli. [...]. Al anochecer un suboficial grit&#243; con toda la fuerza de sus pulmones: 

- &#161;Rancho, a formar! 

Entr&#243; un pelot&#243;n del cercano cuartel de artiller&#237;a con inmensos calderos. Cuando destaparon las coberturas vimos una masa fr&#237;a y nauseabunda de garbanzos con patatas. Una expresi&#243;n triste de las caras acompa&#241;&#243; el comentario en las colas: "Otra vez fr&#237;o". Posteriormente comprender&#237;a yo el significado profundo de aquellas palabras. EL rancho, aunque de p&#233;sima calidad, pod&#237;a comerse cuando estaba caliente; fr&#237;o, ni los presos m&#225;s hambrientos se llevaban a la boca media docena de cucharadas. 

Lleg&#243; la hora de acostarse. A la voz de mando cogimos nuestras colchonetas para extenderlas sobre el suelo en los sitios indicados. Entre cada dos filas de lechos dej&#225;bamos un angosto pasillo de acuerdo con las instrucciones recibidas de los cabos de varas. Las potentes bombillas del techo, que antes iluminaban los partidos de pelota, quedaban encendidas toda la noche. El fuerte reflejo her&#237;a los ojos con tal intensidad, que a&#250;n cerr&#225;ndolos era dif&#237;cil evitar la molesta impresi&#243;n en la retina. Pero otras razones imeped&#237;an el sue&#241;o. 

Hacia las diez un silencio profundo cubri&#243; la cancha donde yac&#237;an unos novecientos hombres. Era la calma precursora de la hora de la "Saca". Pasar&#237;an unos treinta minutos cuando o&#237;mos el ruido de un motor acompa&#241;ado del chirrido de frenos al parar frente a la puerta exterior. Un pelot&#243;n de "camisas azules" entr&#243; en la cancha por la puerta del fondo, formando en doble fila. El suboficial que dirig&#237;a la prisi&#243;n voce&#243; lentamente de una lista nombre tras nombre, hasta hacer un total de dieciocho libertades provisionales firmadas por Bellod, el gobernador civil. La firma de la autoridad parec&#237;a dar garant&#237;as de no tratarse de un asesinato colectivo, aunque el m&#233;todo era una mejora t&#233;cnica de la "Ley de Fugas". [...]. 
Pero entonces no sab&#237;amos la suerte fatal de los nombrados en la lista de saca, con la certeza que tendr&#237;amos poco despu&#233;s. Muchos, con la esperanza de poder defenderse en el supuesto juicio nocturno, sal&#237;an confiados y la escena de la partida era corta. El ruido del cami&#243;n al alejarse daba una tranquilidad relativa. Por los negros agujeros de las claraboyas del techo entraba la tristeza de la noche, cientos de ojos se clavaron en esos rect&#225;ngulos, que al perder su negrura tra&#237;an el sue&#241;o para la mayor&#237;a de los presos. A cualquier hora de la noche podr&#237;a reaparecer el cami&#243;n de la muerte, "el veintiocho", como era llamado all&#237;, pero al amanecer, el crimen hu&#237;a de la luz. 

Pasada la tensi&#243;n del momento me pareci&#243; estar en alguna tenebrosa caverna de la cual hab&#237;an salido dieciocho figuras p&#225;lidas, algunas tan flacas que parec&#237;an espectros. Poco despu&#233;s tuve que ir a las letrinas. El espect&#225;culo que contempl&#233; hubiera despertado n&#225;useas en cualquier est&#243;mago por fuerte y sentado que fuera. Dos peque&#241;os lavabos y dos retretes formaban la instalaci&#243;n sanitaria en la planta baja. [...]. A las s&#233;is de la ma&#241;ana un penetrante toque de trompeta nos puso en pie. Inmediatamente despu&#233;s de recoger las colchonetas y arrimarlas contra las paredes, comenzaron las faenas de limpieza. La capa de pelusas medio podridas, revuelta con papeles, escupitajos, colillas, ten&#237;a en algunos sitios varios cent&#237;metros de espesor. Un baldeo seguido con lenta sedimentaci&#243;n de polvo dej&#243; el local preparado para otra jornada, la primera completa para mi."



&lt;img src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/leyendasdelaguerra/PatricioEscobal.jpg" id="img_1" class="imgizqda"&gt;


Pdta y aclaraci&#243;n: El texto est&#225; sacado de otro blog (&#250;ltimamente estoy muy vago pero hoy algo ten&#237;a que postear) la direcci&#243;n original es &lt;a href="http://ejercitonegro.blogspot.com/2008/08/las-sacas-en-el-frontn-beti-jai-de.html" title="http://ejercitonegro.blogspot.com/2008/08/las-sacas-en-el-frontn-beti-jai-de.html" id="link_1"&gt;&#233;sta&lt;/a&gt;. Se trata de un extracto del libro "Las Sacas" de Patricio Escobal (a la izquierda) concretamente el relato de su primer d&#237;a en prisi&#243;n.

Pdta 2: 78&#186; aniversario de la II Rep&#250;blica.&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;  </body>
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    <nicetitle>el-presidio-fronton-beti-jai-logrono-verano-1936</nicetitle>
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    <title>El presidio Front&#243;n Beti Jai en Logro&#241;o. Verano de 1936</title>
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