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    <body>&#191;Alguien sabe como funciona esto de los Guinnes?  Ya sab&#233;is que no son ganas de protagonismo, pero de vez en cuando uno piensa que lo que le pasa no le puede pasar a nadie m&#225;s, y quiere su momentito de gloria.

Resulta que ayer fue, &#161;Por fin viernes&#161;.  Yo los d&#237;as de la semana los he rebautizado, y al &#8220;Jo lunes&#8221;, le sigue el &#8220;Ya es Martes&#8221;, y a continuaci&#243;n viene el &#8220;A&#250;n es Mi&#233;rcoles&#8221; el &#8220;Uff Jueves&#8221; y el ya citado&#8221;Por fin Viernes&#8221;.

Pues bien, cuando llega este d&#237;a, y tienes el fin de semana por delante, en ocasiones, bajamos Cristina y yo a Cales Fons.  La idea es dar un paseo, y medio cenar en alg&#250;n sitio.

Muchas veces terminamos en la pizzer&#237;a.  Una botella de vino y dos pizzas, sin postre ni primeros, y un rato de charla frente al mar.  Es suficiente  para ahuyentar fantasmas, para re&#237;rnos un poco de nosotros mismos y poder disfrutar de lo sencillo.  Yo siempre digo que de las cosas f&#225;ciles hay que hacer muchas.  Cenas sofisticadas y complicadas, y eventos multitudinarios, solo son precisos de vez en cuando.

Y cuando vamos a la pizzer&#237;a, siempre pedimos lo mismo, ella una pizza vegetal y yo una &#8220;Di&#225;bolo&#8221;.  La vegetal con muchas pasas y la otra muy picante.

Y es que yo, os tengo que confesar que soy un vicioso del picante.  Si alg&#250;n d&#237;a consigo viajar allende los mares e ir a visitar a mi familia en M&#233;xico o Uruguay, una de las asignaturas que no me voy a perder va a ser la gastron&#243;mica y especialmente las carnes y los picantes.

Y en el asunto de los picantes, ya acumulo m&#225;s de una an&#233;cdota, una, en un restaurante indio, en el que ped&#237; la salsa m&#225;s picante, y mientas com&#237;a, los camareros me observaban desde la barra con cara de sorpresa, y hasta que no vieron que me sacaba el pa&#241;uelo para enjuagarme las l&#225;grimas, no se retiraron satisfechos.

Pues esta vez, comiendo la mencionada pizza, me encontr&#233; con una guindilla en la boca, y me la tragu&#233; acompa&#241;ada de un sorbito de vino, no iba a sac&#225;rmela de la boca.  Vino una segunda y ya tuve m&#225;s problemas, la lengua empezaba a estropajearse y el vino ya menguaba en la copa.

La tercera la dej&#233; en el plato, porque me las vi venir, y empec&#233; a ser selectivo con los bocados. Antes de engullir, mirar.  As&#237;, poco a poco fui separando los trozos de pizza antes de comerlos y buscando y apartando las guindillas.  

No ten&#237;amos prisa, la noche era apacible, el mar ronroneaba a nuestro lado, y en la mesa de al lado, una chica con la cabeza rapada, una camiseta blanca y un pa&#241;uelo de seda en el cuello, cenaba sonriente con sus amigos.  Era preciosa, me costaba no mirar, o mirar sin ser indiscreto y sin ofender. La cabeza afeitada, podr&#237;a ser un efecto de alg&#250;n tratamiento qu&#237;mico, o simplemente est&#233;tico, pero su imagen era impactante. Sus ojos negros resaltaban enormes en aquel &#243;valo perfecto. Me gusta la belleza.  Me hubiera gustado levantarme y decirle que estaba preciosa, pero en estos casos los malentendidos est&#225;n al cabo de la calle y es mejor ser discreto. Ella por otro lado, de la manera que se mov&#237;a y hablaba ya sab&#237;a que era y estaba guapa.

Bocado a bocado, y separando guindillas, se acab&#243; la pizza.  Contadas una a una, hab&#237;an quedado en el plato veinte y ocho.  Mas las dos que me hab&#237;a comido, hac&#237;an un total de treinta.

&#191;Es o no es digno de un r&#233;cord?  &#191;Qui&#233;n de vosotros puede presumir de haberse encontrado &lt;strong&gt;treinta guindillas&lt;/strong&gt; en el plato?

El final, os lo pod&#233;is imaginar, aviso al camarero para que viniera el due&#241;o, el cual no pod&#237;a dar cr&#233;dito a lo que ve&#237;a en el plato.

El cocinar picante es un arte, tiene que ser lo suficiente suave para que se note poco en boca y suficiente potente para dejar su rastro poderoso en el paladar.  Como todas las especias, su desmesura ofende y su justo poder acompa&#241;a.

No se que bicho le debi&#243; picar al cocinero de marras para echar un pu&#241;ado de guindillas en la masa.  Al parecer, el camarero le hab&#237;a puesto en la comanda XXXXL y al pobrecito, no se le ocurri&#243; nada m&#225;s que intentar escarmentar al osado.  &#191;Quieres picante?  &#161;&#161;Pues toma&#161;&#161;

El propietario estaba, o aparentaba estar, bastante compungido y creo que me entendi&#243; perfectamente  cuando, en un intento de ser did&#225;ctico,  le explique la diferencia  entre un guiso y una cochinada. 

La pizza, por supuesto, no me la cobraron y como yo me lo tom&#233; desde un principio con deportividad, todo qued&#243; en una an&#233;cdota, la &#250;nica duda que me queda es lo que tengo que hacer la pr&#243;xima vez que vuelva, creo que voy a pedir una &#8220;Margarita&#8221;, con poco queso y sin tomate, por supuesto, no sea que se me indigeste. 

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    <title>UNA PIZZA DE RECORD</title>
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