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    <body>&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;?xml:namespace prefix = st1 ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags" /&gt;&lt;st1:PersonName w:st="on"&gt;&lt;SPAN style="FONT-FAMILY: 'Century Gothic'"&gt;&lt;/SPAN&gt;&lt;/st1:PersonName&gt;&lt;/FONT&gt;

 &lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"&gt;&lt;SPAN style="FONT-FAMILY: 'Century Gothic'"&gt;&lt;FONT size=3&gt;&#8220;Me convert&#237; en vagabundo por la cantidad de vida que hab&#237;a dentro de mi, por la pasi&#243;n de viajar que palpitaba en mi sangre y que no me dejaba tranquilo.
Emprend&#237; el camino porque no puede evitarlo, porque no llevaba en los bolsillos de mis vaqueros suficiente dinero para un billete de tren, porque no pose&#237;a el mismo car&#225;cter que aquellos que trabajan toda su vida en un &#250;nico empleo de largas jornadas laborales.
Y, en fin, porque es implemente m&#225;s f&#225;cil irse que quedarse&#8221;.&lt;?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/SPAN&gt;

 &lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"&gt;&lt;SPAN style="FONT-FAMILY: 'Century Gothic'"&gt;&lt;FONT size=3&gt;Jack London
&lt;EM&gt;The Road,&lt;/EM&gt; 1907&lt;/FONT&gt;&lt;BR style="mso-special-character: line-break"&gt;&lt;BR style="mso-special-character: line-break"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;

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    <title>Sabidur&#237;a: Me convert&#237; en vagabundo</title>
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 &lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 10pt"&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 9.5pt; LINE-HEIGHT: 115%; FONT-FAMILY: 'Verdana','sans-serif'"&gt;El pasado jueves 1 de octubre arrancaba el 42 festival internacional de cine terror y fant&#225;stico de Sitges 2009 y como es habitual y sin pase previo period&#237;stico un servidor ha acudido al hotel Meli&#225; que hay situado en dicha ciudad y donde siempre celebran dicho festival. Hoy s&#225;bado tocando las 20:30 me he podido encontrar a uno de los protagonistas de la serie "Hay Alguien ah&#237;", el conocido actor Eduard Farelo que en la serie interpreta a Diego Pardo, cabeza de Familia. Entre otras cosas he podido ver en directo el programa que emite el segundo canal de Televisi&#243;n de Catalu&#241;a llamado "Sala 33" donde entrevistaban al parecer dos directores cuyos nombres no me he podido acordar, m&#225;s tarde y dirigi&#233;ndome hacia el bar del hotel me encuentro a uno de los m&#237;ticos actores americano cuya carrera es muy conocida por todos los seguidores del gran actor, hablo de Jack Taylor cuyo homenaje se ha realizo hoy por la tarde en la zona de ruedas de prensa. El festival continuara atrayendo a m&#225;s actores y actrices y a su vez proyectara todas las pel&#237;culas presentadas en el festival este a&#241;o y hasta el 12 de octubre. &lt;/SPAN&gt;

&lt;IMG id=img_0 src="http://www.lahiguera.net/cinemania/actores/jack_taylor/fotos/6546/jack_taylor.jpg"&gt; 



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    <title>Especial SITGES 2009.</title>
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Enrique Hernandez Monta&#241;o
Novela hist&#243;rica
Ed. Nowtilus

&#8220;La verdadera historia de Jack El Destripador&#8221;.

Es el gancho de esta novela que nos lleva ala Inglaterra Victoriana, al barrio de East End, donde las clases sociales se vieron separadas de forma mas acusada y la l&#237;nea del bien y del mal era un atisbo en la mente de aquellos que se cre&#237;an seguros en sus casas.

Mi impresi&#243;n es buena, casi muy buena. La exposici&#243;n de los hechos que llevaron a Jack  El Destripador a ser un asesino famoso trascendiendo &#233;pocas, es narrada por personajes distintos, con nombres y apellidos, desde perspectivas diferentes. 
Merece la pena, pues muchos detalles de la oscura historia del asesino de Londres, quedan desveladas en esta novela de intrigas, poderes y miserias.

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    <title>ENTRE LAS SOMBRAS</title>
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    <body>&lt;p style="text-align: center;"&gt;&lt;img class="aligncenter" alt="" src="http://lh5.ggpht.com/_y7p5ps8SYe8/Sn6-FqfUt5I/AAAAAAAAA2k/qAF8KTg4Qh4/s400/crisis.jpg"&gt;




 













&lt;p style="text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;&#201;ste es un relato sobre c&#243;mo puede uno empezar a leer un libro que trata de un jud&#237;o nacido en una isla griega, encontrar despu&#233;s un acumulador de orgones en un patio de Nueva Orle&#225;ns y terminar corriendo detr&#225;s de un alem&#225;n que ten&#237;a m&#225;s de L&#225;zaro que de ciego. S&#237;ganme y ver&#225;n que es cierto lo que les digo.&lt;/strong&gt;





 













&lt;p style="text-align: justify;"&gt;A veces, cuando leo un libro, siento la necesidad de releer, de manera simult&#225;nea, otro ya casi olvidado, bien sea porque me lo evoque alg&#250;n pasaje o por otras razones, a veces misteriosas razones. Lo cierto es que volver a esa segunda obra me potencia el &#8220;sabor&#8221; de la primera, realizando la misma funci&#243;n que un poco de sal sobre un huevo frito o un mojo pic&#243;n en unas papas arrugadas. O un calzo en la pata de una mesa que se tambalea. As&#237; fue como tuve la necesidad de ir a una biblioteca cercana para buscar la novela &lt;em&gt;En el camino&lt;/em&gt;, de Jack Kerouac.
Antes de mi visita a la biblioteca, llevaba un par de d&#237;as entusiasmado con la novela&lt;em&gt; Solal&lt;/em&gt;, de Albert Cohen. Una aut&#233;ntica delikatesse, publicada en la d&#233;cada de 1930, salpicada de sabidur&#237;a, sandeces y ocurrencias. Nada mejor para penetrar en los secretos de la conducta humana que un poco de humor bien administrado por un autor perspicaz que sabe meter la pata en el momento preciso. Si la lectura se realiza durante los rigores del verano, estas cualidades literarias se agradecen a&#250;n m&#225;s. Y yo estaba encantado.




 













&lt;p style="text-align: center;"&gt;&lt;img class="aligncenter" alt="" src="http://lh5.ggpht.com/_y7p5ps8SYe8/Sn644gF8SlI/AAAAAAAAA2U/Ah2n1hTiwmE/s400/cohen.jpg"&gt;




 













&lt;p style="text-align: center;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Albert Cohen (1895-1981) y dos portadas de ediciones francesas de&lt;/em&gt;&lt;em&gt; su &lt;/em&gt;Solal.&lt;/strong&gt;




 













&lt;p style="text-align: center;"&gt;





 













&lt;p style="text-align: justify;"&gt;Cuando iba por la mitad de la obra, se present&#243; sin avisar la necesidad de buscar&lt;em&gt; sal &lt;/em&gt;para la &lt;em&gt;yem&lt;/em&gt;a. Ya me entienden, un calzo. No es que me aburriera la lectura de &lt;em&gt;Solal&lt;/em&gt;, al contrario; pero necesitaba tener a un viejo conocido al alcance de la mano, un copiloto. Las peripecias de Solal, el protagonista de la novela de Cohen, se mezclaban con mis recuerdos de Sal, el protagonista-narrador en primera persona de &lt;em&gt;En el camino&lt;/em&gt;. Lo cierto es que son pocas las cosas de una historia que recuerdan a la otra, exceptuando que:
a. Ambos relatos son protagonizados por un joven que anda dando tumbos de ac&#225; para all&#225; &#8211;uno en Europa y otro en Am&#233;rica&#8211;;
b. Algunos personajes suelen leer con el libro en las rodillas; y
c. La comida falta de vez en cuando.




 













&lt;p style="text-align: justify;"&gt;Los cr&#237;ticos hablan de que Solal busca profundas respuestas a preguntas existenciales profundas y achacan al protagonista de En el Camino id&#233;ntico delito. No lo creo. Basta que una obra se haga famosa para alguien comience a pregonar estas mismas majader&#237;as sobre su protagonista: desde El Alonso Quijano de Cervantes hasta la Madame Bovary de Gustave Flaubert, desde el Aureliano Buend&#237;a de Gabriel Garc&#237;a M&#225;rquez hasta el viejo Santiago de Ernest Hemingway. &#161;Qu&#233; man&#237;a trascendentalista!




 













&lt;p style="text-align: justify;"&gt;




 













&lt;p style="text-align: justify;"&gt;





 













&lt;h2&gt;&lt;strong&gt;HENRY JAMES Y COHEN VS. HENRY MILLER Y KEROUAC&lt;/strong&gt;&lt;/h2&gt;
 &lt;p style="text-align: justify;"&gt;El empleo del humor s&#237; podr&#237;a ser coincidente, pero las t&#233;cnicas narrativas empleadas envuelven lo c&#243;mico en papeles de regalo diferentes: la psicolog&#237;a de sus personajes es revelada por Kerouac a trav&#233;s de una prosa que batalla de manera vana y espl&#233;ndida contra lo mejor de Ernest Hemingway o fisgonea por los ojos de las cerraduras en las pensiones del Montparnasse golfo de Henry Miller. En cambio, Cohen est&#225; m&#225;s cercano a Henry James cuando se trata de apretar las tuercas narrativas en los malos pensamientos de cualquier personaje.
Lo cierto es que esta lectura conjunta, puede que hasta estereosc&#243;pica, me ha proporcionado buenos ratos, mientras hu&#237;a del calentamiento insular. Me goc&#233; en Cohen, por sus juegos malabares que despliegan la vers&#225;til mentalidad mediterr&#225;nea entre las g&#233;lidas nieblas del protestantismo europeo; en Kerouac, por su implacable demolici&#243;n del embrutecimiento sedentario, usando como arma un nomadismo motorizado y delirante, bendecido con unas gotas de channel existencialista que se convierte en detonador y combustible del sed&#225;n literario que arrastra al lector sin mojigater&#237;as, sin concederle un minuto de tregua.




 













&lt;p style="text-align: justify;"&gt;




 













&lt;p style="text-align: center;"&gt;&lt;img class="aligncenter" alt="" src="http://lh4.ggpht.com/_y7p5ps8SYe8/Sn6rht9rN5I/AAAAAAAAA2A/lZ024l4quqs/s400/Hudson_sedan_1949.jpg"&gt;




 













&lt;p style="text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Hudson sedan 1949, el mismo modelo que conduce Dean Moriarty en la novela de Kerouac.&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;





 













&lt;p style="text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;
&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;




 













&lt;h2 style="text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;SOLAL, EN EL CAMINO&lt;/strong&gt;&lt;/h2&gt;
 &lt;p style="text-align: justify;"&gt;Estoy cayendo en la cuenta de que ser&#237;a conveniente informar de su contenido a quienes no hayan le&#237;do alguna de estas dos obras o refrescar la memoria a los que ya las conozcan.
La novela Solal relata las andanzas y amor&#237;os del chiflado joven Solal, un jud&#237;o nacido en una isla griega a principios del siglo XX o finales del siglo XIX, como el propio Albert Cohen. Una de sus primeras acciones, cuando contaba con s&#243;lo diecis&#233;is a&#241;os, es fugarse de su isla con la esposa del C&#243;nsul franc&#233;s, convertirla en su amante y abandonarla a las veinticuatro horas. A partir de aqu&#237;, su vida se vuelve una ca&#243;tica sucesi&#243;n de aventuras que le conducen a Par&#237;s, a Barcelona, a Londres, a..., Todo ello imbuido y propiciado por la imprevisi&#243;n y la despreocupaci&#243;n total de Solal, perfecto ejemplo de la cigarra frente a la hormiga. A su vera, encontramos a personajes tan amenos como el tunante Comeclavos, su mentiroso t&#237;o Saltiel o el aguador Salom&#243;n, gordo y simple como un cura. Tampoco faltan los esperp&#233;nticos Maussane o Lord Rawdon, altos cargos pol&#237;ticos de Francia y Gran Breta&#241;a, retratados con fina iron&#237;a por Cohen.
La obra principal de Jack Kerouac est&#225; referenciada en Wikipedia, obra digital comunitaria que todo intelectual de val&#237;a debe despreciar, nunca citar y siempre consultar:





 













&lt;p style="padding-left: 60px; text-align: justify;"&gt;&#8220;El libro comienza presentando al impulsor de la mayor&#237;a de las aventuras que tienen lugar a lo largo de la novela, Dean Moriarty, pseud&#243;nimo de Neal Cassady, quien fuera el alocado hipster que se convirti&#243; en h&#233;roe de todos los beats. El narrador es Sal Paradise, &#225;lter ego de Kerouac, fascinado por su ecl&#233;ctico grupo de amigos, por el jazz, por los paisajes de Norteam&#233;rica y por las mujeres. En el primer p&#225;rrafo de la novela se puede leer&lt;em&gt; Con la aparici&#243;n de Dean Moriarty comenz&#243; la parte de mi vida que podr&#237;a llamarse mi vida en la carretera&lt;/em&gt;, en el que Moriarty ya es presentado como el instigador e inspirador de muchos de los viajes de Sal.
La ciudad de Nueva York es el punto de partida de la aventura, donde poco antes de la llegada de Moriarty, Kerouac/Paradise conocer&#237;a a Carlo Marx (sobrenombre de Allen Ginsberg), quien pronto se convertir&#237;a en su mejor amigo en la ciudad. Sal define a Dean como el estafador santo de mente brillante y a Carlo como el estafador po&#233;tico y doloroso de mente oscura. Carlo y Dean hablan de sus experiencias con sus amigos por todo el pa&#237;s y Sal se queda fascinado con ellos y con otros que ir&#225; conociendo m&#225;s tarde en sus viajes.&#8221;




 













&lt;p style="text-align: justify;"&gt;





 













&lt;h2&gt;&lt;strong&gt;EL SOL NACIENTE HA SIDO LA RUINA DE MUCHAS POBRES CHICAS&lt;/strong&gt;&lt;/h2&gt;
 &lt;p style="text-align: justify;"&gt;Durante el tiempo transcurrido entre las dos veces que he le&#237;do &lt;em&gt;En el camino&lt;/em&gt;, tuve ocasi&#243;n de visitar algunos de los escenarios donde se desarrolla la obra. En realidad, si se viaja a los Estados Unidos, lo dif&#237;cil es no pasar por alguno de esos lugares, porque la novela no deja carretera sin recorrer, entre Nueva York y Luisiana, entre Nueva York y California, entre Nueva York y Texas,&#8230;




 













&lt;p style="text-align: justify;"&gt;&lt;img alt="" src="http://lh5.ggpht.com/_y7p5ps8SYe8/Sn6wwWONwaI/AAAAAAAAA2M/pNjykyIyfTs/s800/En%20el%20camino.jpg" width="591" height="127"&gt;




 













&lt;p style="text-align: justify;"&gt;La primera vez que fui a Nueva Orle&#225;ns, llevaba en la cabeza los vapores de Mark Twain combinados con la id&#237;lica descripci&#243;n de una casa que aparece en la obra de Kerouac. Supongo que tambi&#233;n habr&#237;a alg&#250;n retazo de &lt;em&gt;La casa del Sol Naciente&lt;/em&gt;, en la tard&#237;a versi&#243;n de The Animals, canci&#243;n muy adecuada para acompa&#241;ar a Dean y Sal en alguna de sus correr&#237;as por los alrededores de la calle Canal.





 













&lt;p style="padding-left: 90px; text-align: justify;"&gt;Hab&#237;a una casa all&#225; en Nueva Orle&#225;ns,
la llamaban El Sol Naciente.
Ha sido la ruina de muchas pobres chicas
y yo, oh Dios, soy una.
Mi madre era costurera
ella cosi&#243; estos pantalones vaqueros nuevos
mi amante era un vagabundo, Se&#241;or,
all&#225; en Nueva Orle&#225;ns.
Ahora la &#250;nica cosa que un vagabundo necesita
es una maleta y un ba&#250;l
y el &#250;nico momento en que est&#225; satisfecho
es cuando est&#225; bebido.




 













&lt;p style="text-align: justify;"&gt;De modo que esperaba encontrar, en las riberas del r&#237;o Misisipi, una multitud de chicas en jeans, paseando junto a largas hileras de casas pintadas de colorines, a semejanza de las que hay en Cura&#231;ao o las que enga&#241;an a los turistas en el barrio bonaerense de La Boca. Sin embargo, la realidad era muy distinta: resultaba imposible aproximarse al r&#237;o por otro lugar que no fuese el embarcadero donde amarran el Natchez y el resto de los vapores tur&#237;sticos con ruedas de palas: mi primera noche en la ciudad del jazz tuve que pasarla durmiendo sobre una maleta para impedir que me la robaran en una habitaci&#243;n con la puerta forzada centenares de veces: en un hotel de mala muerte, ubicado m&#225;s en el intestino que en el coraz&#243;n del Barrio Franc&#233;s: lejos del Hilton de la calle Canal, lejos de la calle Bourbon, lejos del parque Louis Armstrong y lejos de los pringosos macdonalds junto a las paradas del tranv&#237;a. Aquel hotel era uno de esos sitios donde tanto le encantaba a Norman Mailer situar a Lee Harvey Oswald, el asesino oficial de John Kennedy, el cual siempre he pensado que ten&#237;a, mira qu&#233; casualidad, un sorprendente parecido f&#237;sico con el autor de &lt;em&gt;On the Road.&lt;/em&gt;




 













&lt;p style="text-align: center;"&gt;&lt;img alt="" src="http://lh5.ggpht.com/_y7p5ps8SYe8/Sn2_vD1HX8I/AAAAAAAAA1I/Udu2AO5BdQE/s400/KEROUAC%20Y%20OSWALD.jpg" width="374" height="308"&gt;




 













&lt;p style="text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Jack Kerouac y Lee Harvey Oswald. &#191;Se parecen f&#237;sicamente?&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;




 













&lt;p style="text-align: justify;"&gt;Uno de los personajes de &lt;em&gt;En el camino&lt;/em&gt; vive en la orilla opuesta del Misisipi, en direcci&#243;n a Barataria, en una vieja y bella casa, donde hay un acumulador de orgones. En el p&#225;rrafo siguiente, finalic&#233; mi lectura ese d&#237;a. Justificadamente, porque era cerca de la tres de la tarde y me entraron ganas de comer. Fue en ese instante cuando me invadi&#243; una tremenda a&#241;oranza por la comida cay&#250;n de Nueva Orle&#225;ns y, a falta de la sabrosa carne de caim&#225;n, me prepar&#233; un gran gumbo con pollo, tan picante que todav&#237;a lloro de s&#243;lo recordarlo. Despu&#233;s, me sent&#233; a la mesa y con el libro sobre mis rodillas evoqu&#233; el memorable desencuentro que tuve con los acumuladores de orgones de la mano de un ciego que val&#237;a su peso en oro alem&#225;n.




 













&lt;p style="text-align: justify;"&gt;




 













&lt;p style="text-align: justify;"&gt;





 













&lt;h2&gt;&lt;strong&gt;EL CIEGO EN EL CUATRO LATAS&lt;/strong&gt;&lt;/h2&gt;
 &lt;p style="text-align: justify;"&gt;Sucedi&#243; en Alemania, en el a&#241;o 1984. Iba con una amiga desde Bremen hasta Berl&#237;n. Ten&#237;amos coche, pero si encontr&#225;bamos gente que quisiera viajar con nosotros, la gasolina nos saldr&#237;a gratis. El mismo Kerouac hab&#237;a utilizado este m&#233;todo unos treinta a&#241;os antes. Por medio de una agencia de auto-stop, aparecieron dos personas: una estudiante que iba a pasar el fin de semana corri&#233;ndose una juerga en los subvencionados territorios que encerraba el Muro y un ciego joven, rubio y sonriente.
Llegado el d&#237;a, recogimos a ambos. Siento no recordar demasiado de la chica. Del invidente s&#237;: iba vestido con un elegante traje blanco, unas gafas negras y un bast&#243;n que mov&#237;a incesantemente, aunque no estuviera caminando. En realidad, el bast&#243;n parec&#237;a vestirlo m&#225;s que la chaqueta. Mi amiga y yo entendimos que se dirig&#237;a a Berl&#237;n para recoger un &#243;rgano que le hab&#237;an fabricado. Le pregunt&#233; si pretend&#237;a traer el &#243;rgano en el coche, un peque&#241;o Renault 4 latas. Respondi&#243; que s&#237;. Las medidas era, aproximadamente &#233;stas: 1,50 m x 1,00 m x 1,30 m. A m&#237; me parec&#237;a mucho bulto para tan poco coche, pero como el veh&#237;culo no era m&#237;o, opt&#233; por cerrar el pico.
Por su parte, el ciego no daba pie con bola. Durante el viaje, cada vez que nos deten&#237;amos, el hombre se iba golpeando en todos los postes, mesas, sillas, puertas, ni&#241;os y ventanas que hubiera a su paso. A veces, no parec&#237;a sino que se desviaba de su camino para ir a tropezar con algo. Nos ten&#237;a el coraz&#243;n encogido.




 













&lt;p style="text-align: center;"&gt;&lt;img class="aligncenter" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/_y7p5ps8SYe8/Sn6zMkcGshI/AAAAAAAAA2Q/nv1MJXk8HyM/s400/4l.jpg" width="338" height="225"&gt;




 













&lt;p style="text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Yo me preguntaba c&#243;mo cargar&#237;amos el &#243;rgano en el 4 Latas...&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;





 













&lt;p style="text-align: justify;"&gt;Adem&#225;s, como nunca encontraba su cartera, me vi en la obligaci&#243;n de pagar sus comidas y bebidas con mi dinero. No com&#237;a poco el caballero, pero yo no quer&#237;a ser desconsiderado con una persona tan desvalida como parec&#237;a aquel presunto Jos&#233; Feliciano criado en la nieve. Qui&#233;n sabe si alg&#250;n d&#237;a me dedicar&#237;a una canci&#243;n, rememorando un h&#250;medo viaje en que no dej&#243; de llover ni un solo minuto. Incluso, tuve la delicadeza de ponerle una moneda cuando se detuvo a jugar a las m&#225;quinas tragaperras en una zona de descanso. Siempre fui muy atento&#8230;
Llegamos a Berl&#237;n sin que parase de llover. Dejamos a los pasajeros en sus respectivos destinos y nosotros fuimos a un apartamento en el elegante barrio de Kreutzberg. Afortunadamente, cuando llegamos todav&#237;a no hab&#237;an derribado aquel edificio en ruinas y pudimos pasar all&#237; dos noches sin mojarnos.




 













&lt;p style="text-align: justify;"&gt;





 













&lt;h2&gt;&lt;strong&gt;UN ACUMULADOR DE ORGONES Y UN MILAGRO&lt;/strong&gt;&lt;/h2&gt;
 &lt;p style="text-align: justify;"&gt;El domingo por la tarde, nos dirigimos a recoger al ciego en una direcci&#243;n de Charlottenburg. Pese a que la lluvia era d&#233;bil, no hab&#237;a cesado de caer agua. Aparcamos en Kastanienallee, aunque m&#225;s propio ser&#237;a decir que atracamos. All&#237; estaba el hombre de las gafas negras y el vestido blanco, sonriendo beat&#237;ficamente debajo de un inmenso paraguas. Su traje continuaba inmaculado, pese a la que estaba cayendo.




 













&lt;p style="text-align: center;"&gt;&lt;img class="aligncenter" alt="" src="http://lh4.ggpht.com/_y7p5ps8SYe8/Sn67dBSF9MI/AAAAAAAAA2Y/BT_mUIeHbbU/s800/kastanienallee.jpg"&gt;




 













&lt;p style="text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Kastanienallee, una avenida de Charlottenburg, un barrio se&#241;orial de Berl&#237;n.&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;





 













&lt;p style="text-align: justify;"&gt;Nos hizo se&#241;as de que entr&#225;ramos en un portal. No hab&#237;a ascensor. Comenzamos a subir escaleras. Los pisos de esta zona berlinesa poseen una altura considerable. En la cuarta planta, ten&#237;amos que recoger el encargo. Lo que yo me pregunta era: &#191;C&#243;mo rayos vamos a bajar el &#243;rgano por estas escaleras, sabiendo de antemano que el muchacho no va a ser de gran ayuda?
&#8211;&#191;No pesar&#225; demasiado? &#8211;le pregunt&#233;.
&#8211;No hay problema, lo llevaremos desarmado.
&#8211;&#191;Desarmado? &#191;C&#243;mo vas a desarmar un &#243;rgano?
&#8211;&#191;Un &#243;rgano? &#8211;se asombr&#243; mi ciego&#8211; &#191;Qu&#233; &#243;rgano?
&#8211;&#191;No es un &#243;rgano? &#191;Entonces, qu&#233; es, una guitarra?
&#8211;Es un org&#243;n.
&#8211;&#191;Un org&#243;n?
&#8211;Una m&#225;quina acumuladora de orgones.
&#8211;&#191;Como las de Wilhem Reich?
&#8211;Una de esas, pero modernizada y mucho m&#225;s potente.
Pens&#233; que quiz&#225;s el pobre muchacho ten&#237;a esperanzas de recuperar la vista meti&#233;ndose dentro del acumulador. No quer&#237;a ser descort&#233;s, pero mov&#237; la cabeza y exager&#233; la cara de asombro, sin poder evitarlo. Al fin y al cabo, no podr&#237;a verme.
&#8211;Bueno &#8211;coment&#233; en un tono que debi&#243; sonar muy falso, sin poder sospechar que estaba pronunciando la profec&#237;a de un milagro&#8211;, supongo que con ese aparato uno se cura de cualquier cosa.
Tocamos en la puerta durante diez minutos. No se abri&#243;. Esperamos casi una hora m&#225;s en el rellano, pero tampoco apareci&#243; nadie por all&#237;.





 













&lt;p style="text-align: center;"&gt;&lt;img class="aligncenter" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/_y7p5ps8SYe8/Sn2_LE3JHfI/AAAAAAAAA0s/-nBa7IGZSic/s800/ACUMULADOR.jpg"&gt;
&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Wilhem Reich sentado en su acumulador de orgones.
&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;




 













&lt;p style="text-align: justify;"&gt;





 













&lt;p style="text-align: justify;"&gt;El ciego se lamentaba. Nosotros trat&#225;bamos de consolarlo. Finalmente, lo convencimos para regresar a Bremen. La chica hab&#237;a llamado por la ma&#241;ana, diciendo que el resac&#243;n le aconsejaba no moverse durante unos d&#237;as de Berl&#237;n.
El viaje de vuelta fue igual que el de ida, con el a&#241;adido de algunos ignorantes comentarios sobre Reich, el m&#225;s pintoresco psicoanalista alem&#225;n: impresionante ejemplo de c&#243;mo una persona inteligente y cuerda puede convertirse en un chivo loco si se le ocurre llevar las teor&#237;as psicol&#243;gicas a sus &#250;ltimas consecuencias.
Nos acerc&#225;bamos a nuestro destino. Segu&#237;a lloviendo. Yo pensaba que aquel viaje era para no olvidarlo. Pero todav&#237;a me esperaba la sorpresa m&#225;s grande.
Decidi&#243; apearse mi ciego en la estaci&#243;n de ferrocarril de un pueblo cercano a Bremen. Como su tren partir&#237;a desde el otro lado del and&#233;n, yo tambi&#233;n abandon&#233; el coche para ayudarle a bajar las escaleras del paso subterr&#225;neo. Justo cuando empez&#225;bamos a descender, los altavoces anunciaron la salida de su tren.
El ciego empez&#243; a correr como un loco. Bajaba los escalones de tres en tres. Pronto, me dej&#243; atr&#225;s. Pens&#233; que se matar&#237;a. Cuando sub&#237;a las otras escaleras, se le cay&#243; la bufanda y, antes de que yo llegara, el tipo dio media vuela, se quit&#243; las gafas, se fue hacia la bufanda sin titubear, la recogi&#243; del suelo y sali&#243; disparado escaleras arriba.
Yo me qued&#233; all&#237;, helado, parado durante varios minutos en mitad del subterr&#225;neo, sinti&#233;ndome el mayor pendejo del mundo, sin saber qu&#233; pensar ni poder entender las razones que tiene una persona para hacerse el ciego durante d&#237;as.




 













&lt;p style="text-align: center;"&gt;&lt;img class="aligncenter" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/_y7p5ps8SYe8/SoDAJe95YKI/AAAAAAAAA3c/CfpP9UnHP-8/s400/TheManintheWhiteSuit-EalingStudios.jpg"&gt;




 













&lt;p style="text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;El ciego empez&#243; a correr como un loco. Bajaba los escalones de tres en tres. &lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;





 













&lt;p style="text-align: justify;"&gt;Regres&#233; por fin al coche y all&#237; entend&#237; el enigma: adem&#225;s de comer y beber a mi costa, tambi&#233;n se ahorr&#243; el precio del viaje porque mi amiga tampoco le hab&#237;a cobrado su parte para la gasolina: le hab&#237;a dado pena recoger el dinero de la escasa pensi&#243;n de un pobre muchacho invidente. &#161;Bastante ten&#237;a con vivir en la oscuridad, el pobrecito! Probablemente, el fabricante de orgones tuvo que olerse algo parecido y puso pies en polvorosa.
De sobra s&#233; que Reich no es culpable de este enga&#241;o, sin embargo nunca m&#225;s su obra, incluyendo su vistoso an&#225;lisis de los caracteres, ha gozado de mis enteras simpat&#237;as.
Lo que me resucit&#243; todos estos extravagantes recuerdos fueron los siguientes p&#225;rrafos del s&#233;ptimo cap&#237;tulo de &lt;em&gt;En el camino:&lt;/em&gt;





 













&lt;p style="padding-left: 60px; text-align: justify;"&gt;&#8220;De pronto se sinti&#243; cansado y entr&#243; en la casa desapareciendo en el cuarto de ba&#241;o para su fije antes de la comida. Volvi&#243; con los ojos vidriosos y muy tranquilo, y se sent&#243; bajo la l&#225;mpara encendida. La luz del sol se colaba d&#233;bilmente por las rendijas de la persiana.
&#8211;O&#237;dme, &#191;por qu&#233; no prob&#225;is mi acumulador de orgones? Dar&#225; sustancia a vuestros huesos. Cuando salgo de &#233;l siempre corro al coche y me lanzo a ciento cincuenta por hora a la casa de putas m&#225;s cercana. &#161;Jo, jo, jo! &#8211;Era su risa de cuando no se re&#237;a de verdad.
El acumulador de orgones es una caja normal y corriente lo bastante grande como para que un hombre se siente en una silla dentro de ella: una capa de madera, una capa de metal, y otra capa de madera recogen los orgones de la atm&#243;sfera y los mantienen cautivos el tiempo suficiente para que el cuerpo humano absorba m&#225;s de la dosis usual. Seg&#250;n Reich, los orgones son &#225;tomos vibratorios de la atm&#243;sfera que contienen el principio vital. La gente tiene c&#225;ncer porque se queda sin orgones. Bull pensaba que su acumulador de orgones mejorar&#237;a si la madera utilizada era lo m&#225;s org&#225;nica posible, as&#237; que ataba hojas y ramitas de los matorrales del delta a su m&#237;stica caja. Estaba all&#237;, en el caluroso y desnudo patio: era una absurda m&#225;quina disparatada cubierta de hojas y de mecanismos de mani&#225;tico. Bull se desnud&#243; y se meti&#243; en ella, sent&#225;ndose a contemplar el ombligo.&#8221;*





 













&lt;p style="text-align: justify;"&gt;Si no fuera tan mal pensado, yo deber&#237;a haberme preguntado si mi ciego recobr&#243; la vista debido a alguna misteriosa conjunci&#243;n entre el cuatro latas y la misteriosa m&#225;quina que le hab&#237;a construido y sustra&#237;do el i&lt;em&gt;ngeniero&lt;/em&gt; berlin&#233;s. Tal vez influyera la humedad, qui&#233;n sabe.
Y si no fuera tan bien pensado, yo deber&#237;a creer que al traductor de esta edici&#243;n espa&#241;ola de 




 













&lt;p style="text-align: justify;"&gt;





 













&lt;h2&gt;&lt;strong&gt;POSTDATA&lt;/strong&gt;&lt;/h2&gt;
 &lt;p style="text-align: justify;"&gt;&lt;img class="alignleft" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/_y7p5ps8SYe8/Sn8WnfXeYdI/AAAAAAAAA3A/EDnZ8zHK0Dg/s800/kerouac100.jpg" width="108" height="164"&gt;





 


 



&lt;p style="text-align: justify;"&gt;&lt;em&gt;On the Road &lt;/em&gt;se tradujo al espa&#241;ol dos a&#241;os despu&#233;s de su publicaci&#243;n en los Estados Unidos, con el t&#237;tulo de &lt;em&gt;En el camino&lt;/em&gt;. La primera edici&#243;n espa&#241;ola se hizo en Argentina, en 1959. En Alemania se titul&#243; &lt;em&gt;Unterwegs&lt;/em&gt; y en Holanda, &lt;em&gt;Op Weg&lt;/em&gt;. Otras traducciones de sus t&#237;tulo son &lt;em&gt;Sur la route&lt;/em&gt;, en franc&#233;s; &lt;em&gt;Sulla strada&lt;/em&gt;, en italiano; &lt;em&gt;Pela estrada fora&lt;/em&gt;, en portugu&#233;s; &lt;em&gt;A la carretera&lt;/em&gt;, en catal&#225;n; etc.
En 1975, apareci&#243; en Espa&#241;a una versi&#243;n en c&#243;mic llamada &lt;em&gt;En la carretera&lt;/em&gt;, editada por Star Books.
En este mismo a&#241;o (2009), Anagrama ha publicado bajo el t&#237;tulo &lt;em&gt;En la carretera. El rollo mecanografiado original&lt;/em&gt; la traducci&#243;n de&lt;em&gt; On the road. The original scroll&lt;/em&gt;, editada por la editorial Viking a partir del manuscrito original de Kerouac, con los nombres reales de los personajes que intervienen en los viajes descritos, sin las censuras que se hab&#237;an practicado en algunas escenas homosexuales o en la suprimida escena del mono sodomita. Igualmente, esta edici&#243;n pseudofacsimilar parece que respeta la puntuaci&#243;n original del autor, que no ten&#237;a puntos-aparte ni demasiadas comas. Todav&#237;a no he recorrido este libro que merece, al menos, una lectura cuidadosa.
Como se aprecia en la foto, Kerouac escribi&#243; su novela en un largo rollo de papel, en alusi&#243;n a la Ruta 66. Lo hizo en s&#243;lo tres semanas, con la &#250;nica ayuda de una vieja m&#225;quina de escribir Underwood, una cafetera y la calidez de su segunda esposa.





&lt;p style="text-align: justify;"&gt;________________________________




&lt;p style="text-align: justify;"&gt;* Kerouac, Jack: &lt;em&gt;En el camino&lt;/em&gt;. RBA. Barcelona. 1995 (original: 1955 y 1957). P&#225;gina 175.

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    <title>LA MARAVILLOSA M&#193;QUINA DEL CIEGO SOLAL o unos comentarios ocasionales sobre una lectura bifocal de Jack Kerouac y Albert Cohen</title>
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    <body>&lt;FONT color=#990000&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;FONT color=#990000&gt;Lentamente me quit&#233; la capa, negra como la noche, y la puse a flotar sobre la arena en medio de la plaza. No sonaron timbales ni clarines, si acaso, los bufidos del animal escrutando las sombras, buscando a su enemigo. Lo cit&#233; de lejos, mirando al tendido, y se vino hacia m&#237;, ajeno a la suerte que el destino iba a depararle, decidido a embestirme con su hambre de gloria. Tres ver&#243;nicas m&#225;s tarde, recort&#233; sus urgencias con un oportuno afarolado y otra media ver&#243;nica y un molinete m&#225;s, antes de permitir que se alejara resollando su temprana frustraci&#243;n, buscando el burladero. &lt;/FONT&gt;

&lt;FONT color=#990000&gt;Cambi&#233; de tercio y, a falta de un caballo y su correspondiente picador, yo mismo le asest&#233; tres rejonazos que dejaron desnuda su ambici&#243;n y ti&#241;eron de sangre el redondel. Aquel blanco chorreao, de grana y oro, ya nunca ser&#237;a el mismo. &lt;/FONT&gt;

&lt;FONT color=#990000&gt;Cambi&#233; de nuevo el tercio y, uno tras otro, con maestr&#237;a y gracia, le coloqu&#233; tres pares en lo alto. El primer par de palitroques en desagravio por los tantos toros muertos en siglos de festejos tan inmundos; el segundo par de banderillas, a la salud de la fiesta nacional; y el tercer par de garapullos, por si no comprend&#237;a el acertijo e insist&#237;a en llamar arte a la tortura.&lt;/FONT&gt;

&lt;FONT color=#990000&gt;El animal busc&#243; las tablas, rumiando la inminencia del fracaso, mientras yo, chistera en mano, saludaba desde el centro del coso los desiertos tendidos, y un torero pasodoble rubricaba mi art&#237;stica faena. &lt;/FONT&gt;

&lt;FONT color=#990000&gt;Muleta en mano acomet&#237; el &#250;ltimo tercio en tandas cortas, medidas y elegantes.&lt;/FONT&gt;

&lt;FONT color=#990000&gt;Soltando ga&#241;afones y derrotes volvi&#243; hacia m&#237;, busc&#225;ndome la espalda. Lo recib&#237; con un pase de pecho y otro m&#225;s mirando hacia el tendido. Despu&#233;s un natural, cuatro redondos y un desplante maestro de rodillas. &lt;/FONT&gt;

&lt;FONT color=#990000&gt;Cambi&#233; de mano para una nueva serie. Cuatro manoletinas en silencio, otro pase de pecho hasta cuadrarlo y, entonces, saqu&#233; el acero oculto en la muleta. Ya estaba medio muerto el animal pero, irgui&#243; el testuz a falta de un respiro, como si me pidiera un nuevo aire, un imposible gesto de piedad. &lt;/FONT&gt;

&lt;FONT color=#990000&gt;Para que descansara la cabeza, puse a sus patas la bolsa del dinero, un titular glorioso a ocho columnas, un cortijo andaluz, un relicario, una tonadillera, un par de coplas, una mantilla negra&#8230; y cuando al fin, jadeante, reclin&#243; su amenaza en busca de la fama, le asest&#233; en todo lo alto una estocada que hizo rodar al torero por el suelo. &lt;/FONT&gt;

&lt;FONT color=#990000&gt;Despu&#233;s, a falta de un buen rabo, le corte los dos huevos y, yo mismo, me saqu&#233; a hombros de la plaza.&lt;/FONT&gt;

&lt;/STRONG&gt;&lt;/FONT&gt; &lt;HR id=null&gt; 

 &lt;DIV class=pretitulo&gt;&lt;STRONG&gt; &lt;DIV class=pretitulo&gt;Cronopiando&lt;/DIV&gt; &lt;DIV class=titulo&gt;Diario &#237;ntimo de Jack el Destripador: &#161;Torero&#8230;torero&#8230;torero&#8230;!&lt;/DIV&gt;


&lt;/STRONG&gt;&lt;/DIV&gt; &lt;DIV class=autor&gt;&lt;TD&gt;&lt;A class=autor href="http://www.rebelion.org/mostrar.php?tipo=5&amp;amp;id=Koldo Campos Sagaseta&amp;amp;inicio=0"&gt;&lt;FONT color=#0055ee&gt;Koldo Campos Sagaseta&lt;/FONT&gt;&lt;/A&gt;&lt;/TD&gt;&lt;/DIV&gt; &lt;DIV class=fuente&gt;&lt;A class=fuente href="http://www.rebelion.org/" target=_blank&gt;&lt;FONT color=#0099cc&gt;Rebelion&lt;/FONT&gt;&lt;/A&gt;&lt;/DIV&gt;


 &lt;DIV class=entradilla&gt; &lt;TABLE width="90%" align=center border=0&gt; &lt;TBODY&gt; &lt;TR&gt; &lt;TD class=entradilla&gt;(Tomado del libro &#8220;Diario &#237;ntimo de Jack el Destripador&#8221;, de Koldo Campos Sagaseta, ilustrado por J.Kalvellido y editado por Tiempo de Cerezas, que ser&#225; puesto a circular el pr&#243;ximo 15 de julio durante la Semana negra de Gij&#243;n)&lt;/TD&gt;&lt;/TR&gt;&lt;/TBODY&gt;&lt;/TABLE&gt;&lt;/DIV&gt; &lt;HR id=null&gt;</body>
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    <body>&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;Me siento en un momento de tranquilidad aparente,de calma que precede a la pr&#243;xima e incesante lucha diaria con el fin nada desde&#241;able de no pensar en nada,de no hacer nada,en definitiva,de dejar pasar el tiempo por una vez,sin que sea &#233;l quien me deje pasar a m&#237;,como hace siempre.Y me encuentro con el &#8220;problema&#8221;-dichoso problema-de tener que pensar en un regalo para ti.&lt;/FONT&gt;

 &lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"&gt;&lt;?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt; &lt;/FONT&gt;&lt;/o:p&gt;

 &lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;Bien-me digo en voz alta,aunque no mucho-creo que debe ser un regalo que cumpla las tres condiciones que para m&#237; son inexcusables a la hora de entregar un presente a alguien querido,que no sea un acto fundamentado en un cumplido por obligaci&#243;n social.Dichas tres caracter&#237;sticas,a mi juicio,obligan a uno mismo a encontrar algo que,en primer lugar,guste,o al menos,est&#233; en la sinton&#237;a del obsequiado.La segunda,que tenga un significado,que conlleve un contexto hacia esa persona a la que queremos demostrar alg&#250;n sentimiento interno.Y la tercera y &#250;ltima finalidad del acto de regalar a esa persona querida y amada es demostrarle,precisamente a trav&#233;s de dicho obsequio,alguno de sus principales valores humanos que posee,ensalzarle con un objeto,en este caso material,y agradecerle que en el fondo,no deje de ser un espejo para el obsequiante.&lt;/FONT&gt;

 &lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt; &lt;/FONT&gt;&lt;/o:p&gt;

 &lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;Esas tres verdades&lt;I style="mso-bidi-font-style: normal"&gt; regalatorias&lt;/I&gt; destinadas a ti las encontr&#233; en Martin Eden,de Jack London,puesto que s&#233; que te gusta leer,que valoras el haber pensado en ti de una manera especial y particular,y sobre todo,y de una manera excepcional,porque he podido corroborar por medio de distintas y variadas fuentes,que el libro,aparte de otras vicisitudes,recoge una actitud vital ante la propia vida ejemplarizante,vigorosa,rebosante de coraje,lucha interna y fragor diario ante lo que nuestra propia existencia nos va colocando delante de nuestros ojos.M&#225;s all&#225; de interpretaciones personales,e incluso del desenlace de la novela,el cual se aleja del objetivo personal a la hora de hacer este regalo,este libro representa lo que acabo de expresar tres l&#237;neas atr&#225;s,virtudes que contienes entre otras con claridad manifiesta.&lt;/FONT&gt;

 &lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt; &lt;/FONT&gt;&lt;/o:p&gt;

 &lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;Espero que lo disfrutes como yo lo he hecho al regal&#225;rtelo y que sepas valorar en &#233;l,primeramente una buena novela con la que llenar tu sill&#243;n,y de seguido un halago por mi parte,porque es la mejor forma que he encontrado de agradecerte y de reconocerte esos valores que desprendes con gratuita habitualidad. &lt;/FONT&gt;

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    <body>       &lt;div class="PostContent entry-content"&gt;     &lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;img src="http://www.lacoctelera.com/myfiles/earendil/tropic-thunder.jpg" class="imgcen" width="300" height="450"&gt;
 &lt;big&gt;
 &lt;/big&gt;&lt;big&gt;Puede que la cr&#237;tica no haya tratado con unanimidad a esta gran pel&#237;cula, pero Ben Stiller demuestra ser m&#225;s espabilado en esta obra que en ninguna otra de su carrera... No s&#243;lo nos brinda un mont&#243;n de carcajadas, tambi&#233;n cocina con iron&#237;a t&#243;picos, man&#237;as y malas formas de gran parte del entramado hollywoodiense que a m&#237;, personalmente me pareci&#243; sensacional... 

&lt;/big&gt;&lt;hr size="2" width="100%"&gt;&lt;big&gt;
Bromas aparte, Jack Black, Nick Nolte, Tom Cruise o Downey Jr. son impagables partenaires de un hipervitaminado Ben Stiller y cuando terminas de ver la peli te sientes seguro de haber tenido una delirante, surrealista y algo casposilla experiencia, muy recomendable si se tienen ganas de disfrutar alejando de nuestras mentes otro tipo de bombardeos, como la actual y aburrida televisi&#243;n, o las innumerables noticias de inutilidades pol&#237;ticas, bancarias y demas "falsos famoseos" que llenan como plagas cualquier medio de comunicaci&#243;n...&lt;/big&gt;&lt;big&gt;&lt;/big&gt;&lt;/div&gt;   &lt;/div&gt;</body>
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    <body>&lt;IMG class=imgcen id=img_0 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/cardenoli/jason.jpg"&gt;Se me van acumulando las promesas. Buena se&#241;al. He de reconocer que investigo y busco, pero tambi&#233;n comparto y tengo mis fuentes. Una de mis favoritas son mis amigos y conocidos. He mamado mucho de mi hermano y heredado parte de sus colecciones y gustos, recientemente una chica se ha colado en mi vida descubri&#233;ndome nuevos universos sonoros y luego est&#225;n los amigos, algunos viejos, otros de m&#225;s reciente adquisici&#243;n.


Hoy abro el correo y me encuentro un mail de uno de mis m&#225;s viejos &#8220;hermanos&#8221;, un tipo de gustos refinados, innovador donde los haya y buzo profesional de los confines sonoros. S&#243;lo me pasa un link, cero palabras. Supongo que entre verdaderos amigos no hacen falta. No hay presentaci&#243;n, s&#243;lo m&#250;sica. Buen acierto, se agradece cuando la gente sabe lo que te va a gustar y no pierde tiempo en chorradas.


Jason Mraz, ah&#237; queda eso. Un tipo de Virginia de 31 a&#241;os y tres discos. Ha colaborado con Jack Johnson, Dave Mathews y ha teloneado a los Rolling Stones. Debut&#243; en 2002 con &#8220;Waiting for My Rocket to Come&#8221;. Su gran salto lleg&#243; en 2005 con su segundo disco, &#8220;Mr A-Z&#8221;, con el que escal&#243; hasta el puesto 5 del Billboad 200. Y en este 2008 que se escapa aparece &#8220;We sing, we dance, we steal things&#8221; (Escuchalo en &lt;A id=link_0 title=http://www.playfork.com/trackToAlbum?q=toptracktoalbum&amp;amp;cr.artistid=82eb8936-7bf6-4577-8320-a2639465206d&amp;amp;cr.artistname=Jason+Mraz&amp;amp;cr.track=I%2527m%2520Yours href="http://www.playfork.com/trackToAlbum?q=toptracktoalbum&amp;amp;cr.artistid=82eb8936-7bf6-4577-8320-a2639465206d&amp;amp;cr.artistname=Jason+Mraz&amp;amp;cr.track=I%2527m%2520Yours"&gt;PLAYFORK&lt;/A&gt;), su single de presentaci&#243;n llega al puesto seis en la lista de sencillos en EEUU, incluso llega a tocar en Oslo en la entrega de los premios Nobel. Ah&#237; queda. &#8220;Im yours&#8221;. Rock suave con toques soul, mel&#243;dico, r&#237;tmico, lindo. Feliz A&#241;o.

Jason Mraz - I'm Yours - Hard Rock Calling 2008





 &lt;OBJECT  height=344 width=425&gt;&lt;PARAM NAME="movie" VALUE="http://www.youtube.com/v/ryentN-MyLE&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1"&gt;&lt;PARAM NAME="allowFullScreen" VALUE="true"&gt;&lt;PARAM NAME="allowscriptaccess" VALUE="always"&gt; &lt;embed   src="http://www.youtube.com/v/ryentN-MyLE&amp;hl=es&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/OBJECT&gt;
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    <title>Promesas (X) - Jason Mraz</title>
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    <body>&lt;STRONG&gt;&lt;IMG class=imgcen id=img_0 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/cardenoli/orlando.jpg"&gt;Bueno, ten&#237;a que sacarlo. A modo de avance. Dejemoslo as&#237;. Mientras termino de corregir mi primera novela, "Olvidate de Orlando", os adelanto una peque&#241;a parte, un cap&#237;tulo, un sue&#241;o. Parte de mi pasi&#243;n por la m&#250;sica se refleja en mis sue&#241;os, y estos a su vez, se reflejan en mi escritura. El siguente estracto corresponde a uno de los "Sue&#241;os surrealistas" de mi libro. Espero que os guste.&lt;/STRONG&gt;



Johnny Cash acelera su viejo Playmouth. Tennesse es verde, brillante. Los &#225;rboles cortan el sol. Johnny canturrea, yo fumo. Est&#225; joven pero en mala forma, hasta arriba de anfetas, con grandes ojeras. Me habla de Jerry Lee, de Elvis. R&#237;e alto. Yo pienso en Dean Moriarty al volante. Conducen parecido. Muy r&#225;pido. Con gestos bruscos. Miro en los asientos de atr&#225;s y rescato una botella de Jean Bean. Preferir&#237;a Jack Daniels.
-Es lo que hay, neno- El espa&#241;ol de Cash es rudimentario y con acento gallego.
-Da igual-
Bebo. Durante unos veinte kil&#243;metros nadie habla. Pero vamos a gusto.
-Oye, Johny, t&#237;o, te falta un disco en directo- Le se&#241;alo.
-Puede-
-Dylan acaba de hacer uno, es lo que se lleva, colega, y t&#250; eres bueno, tienes carretera-.
-Cierto, amigo-.
-Podr&#237;as grabar uno en tu casa de Jamaica, hacerlo con gente de all&#237;-
-Paso de Jamaica, desde que me entraron a robar en casa con toda la familia las navidades pasadas no he vuelto-
-No jodas. Bueno que te parece grabar en una c&#225;rcel, deja los espirtuales a un lado y canta algo para esa gente, t&#250; te las das mucho de haber estado encerrado-.
De pronto frena de golpe.
-&#191;Quer&#237;as Jackie? Pues ven-
Nos bajamos frente a una licorer&#237;a a las afueras de Nashville. Voy vestido de vaquero, pantal&#243;n y chaleco blanco, botas con espuela y tac&#243;n. Largas patillas. Sombrero de ala. Un cigarro ladeando en la comisura de los labios y acento tejano. Hay unos treinta metros por un camino arenoso hasta el local. Entramos. Un viejo medio calvo con frondoso bigote, una chica que parece su nieta juega con un caballito de madera tirado por una cuerda y un chico negro ordena el pedido en el almac&#233;n.
-Hola, buenos d&#237;as- Saluda Cash. Y le sigo.
-Buenas-
-Tres botellas de Jack Daniels y otras tres de Jean Beam-
-Enseguida-
-&#191;Qu&#233; miras viejo?-
-Veras, se&#241;or Cash, somos grandes admiradores de usted. Nos encant&#243; Roustabout-
-Ese disco no es m&#237;o. Es de Elvis-
-Oh, disculpe, no quer&#237;a&#8230;
-Da igual, &#191;Cu&#225;nto es?
-Oh, nada, gratis, para usted-
&#191;Cu&#225;nto le debo?
-Nada, de verdad, no se preocupe-
-Me quiere decir de una vez cuanto le debo por tres botellas de Jack Daniels y tres de Jean Beam-
-20 d&#243;lares-.
-Ahora volvemos-
Johnny sale de la tienda hacia el coche. Yo le sigo. Vamos a la parte trasera. Busca en una chaqueta y saca la cartera. Abre una bolsa de deportes sucia y saca dos Colts plateadas. Me da una.
-Est&#225;s listo, muchacho-
-Ehh, claro-
Volvemos a entrar en la tienda, el polvo se levanta en el camino de tierra. El sol abrasa. Se oye un p&#225;jaro a lo lejos. Entramos y el hombre de bigote se acojona al vernos armados. Cash dispara primero a las estanter&#237;as.
-Me cago en el puto Elvis de mierda, en diez a&#241;os va a ser una bola de sebo endrogada- Grita como un loco y sigue disparando. Las botellas estallan por todos los lados. Yo disparo a la caja registradora y comienza una lluvia de cuartos de d&#243;lar. El mozo negro sale del almac&#233;n con una recortada y dispara a Johnny en la pierna.
-Hijo de putaaaaaaa-
Me apunta y le dispar&#243; entre los ojos. Sus sesos caen al suelo en un charco de alcohol, sangre y dinero. Voy hac&#237;a Cash mientras el tendero recoge el rifle, dispara y no me da, vuelve a dispararme, me da en el hombro de pasada. Johnny le dispara tres veces, el primer disparo revienta una botella de ron, el segundo rebota en el mostrador, el tercero le alcanza al pecho. La ni&#241;a corre, la alcanz&#243; en una pierna. Cash se levanta y con la bota en el cuello del bigotudo carga el arma. Aparta la mirada y pone su sombrero negro de parapeto cuando le dispara en la cara. 
-V&#225;monos, mierda- Me grita Cash. Recojo las dos bolsas de papel con nuestro pedido, dejo en su lugar los veinte d&#243;lares y me mont&#243; en el coche.
-Conduce t&#250;- Me grita Johnny totalmente colgado de anfetas.
Arranco y nos alejamos de la ciudad. Est&#225; atardeciendo, sopla una reconfortante brisa. El hombre de negro va tumbado atr&#225;s. Se ha vendado la herida haciendo tiras de una vieja camisa. Fuma un cigarro sonriente. Bebe grandes tragos de bourbon. Yo aceler&#243; y Cash empieza a cantar. 
-When I was just a baby, my mamma told me son always be a good boy, don&#8217;t ever play with guns, but I shoot a man in Nashville just to watch him die. Con eso y un buen punteo tengo tema para mi directo desde la c&#225;rcel&#8221;. 


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