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    <body>Inserto en el blog el art&#237;culo de este diario firmado por Jes&#250;s Duva, por su importancia:

 &lt;H1&gt;El Holocausto pas&#243; por Espa&#241;a&lt;/H1&gt; &lt;H3&gt;&lt;/H3&gt;&lt;!-- google_ad_section_end() --&gt; &lt;DIV class=firma&gt;&lt;STRONG&gt;JES&#218;S DUVA&lt;/STRONG&gt; &lt;EM&gt;&lt;/EM&gt;01/02/2009 

&lt;/DIV&gt; &lt;DIV class=limpiar&gt; &lt;DIV class=votos&gt; &lt;DIV class=comentarios_s&gt;&lt;A class=popup_299x644 title=Enviar href="http://www.elpais.com/envios/enviar_noticia/index.html?xref=20090201elpdmgrep_4.Tes&amp;amp;type=&amp;amp;anchor=elpepusocdmg&amp;amp;d_date=&amp;amp;aP=modulo%3DEnviar%26params%3Dxref%253D20090201elpdmgrep_4.Tes%2526type%253D%2526d_date%253D%2526anchor%253D" jQuery1233475818934="34"&gt;&lt;/A&gt;&lt;/DIV&gt;&lt;/DIV&gt;&lt;!-- ***** Fin Votos y comentarios ***** --&gt;&lt;!-- ***** Presentacion ***** --&gt;&lt;/DIV&gt; &lt;DIV class=contenido_noticia&gt; &lt;DIV class=estructura_2col_1zq&gt; &lt;DIV class=presentacion&gt;Entre 20.000 y 35.000 jud&#237;os europeos lograron salvarse de la persecuci&#243;n de Hitler huyendo a trav&#233;s de la Pen&#237;nsula con el apoyo de espa&#241;oles an&#243;nimos. Tres supervivientes cuentan su historia a EL PA&#205;S

&lt;/DIV&gt; &lt;DIV class=margen_n&gt;&lt;!-- ***** Fin Presentacion ***** --&gt;&lt;!-- ***** Entradilla ***** --&gt;&lt;!-- google_ad_section_start() --&gt;Miles de jud&#237;os -entre ellos gran n&#250;mero de ni&#241;os- escaparon del terror nazi a trav&#233;s de Espa&#241;a. Hay historiadores que calculan que entre 20.000 y 35.000 jud&#237;os huyeron del genocida Adolf Hitler cruzando el territorio espa&#241;ol a partir del a&#241;o 1940. Lo hicieron aprovechando la &lt;I&gt;tolerancia&lt;/I&gt; del r&#233;gimen del dictador Franco, que sin embargo tuvo buen cuidado de que ninguno de ellos echara ra&#237;ces, sino que simplemente utilizaran Espa&#241;a como una escala en su &#233;xodo.

&lt;!-- ************* Fin Destacados **************** --&gt;&lt;!-- ************* El dato **************** --&gt;&lt;!-- ************* Fin El dato **************** --&gt;&lt;!-- ************* La cifra **************** --&gt;&lt;!-- ************* Fin La cifra **************** --&gt;&lt;!-- ************* La frase **************** --&gt;&lt;!-- ************* Fin La frase **************** --&gt;&lt;!-- ************* Las claves **************** --&gt;&lt;!-- ************* Fin Las claves **************** --&gt;Paul Buchinger, hoy residente en Estrasburgo, y Charles David, domiciliado en Par&#237;s, fueron dos de esos ni&#241;os que se zafaron del ogro nazi pasando a Espa&#241;a. Ambos formaron parte de la misma expedici&#243;n, en 1944, pero su existencia sigui&#243; diferentes caminos y hasta hace poco m&#225;s de un a&#241;o no volvieron a encontrarse. Hoy, a pesar de ser septuagenarios, conservan en su memoria recuerdos muy v&#237;vidos de su fugaz traves&#237;a por la Pen&#237;nsula: la colaboraci&#243;n de los pasadores de frontera, los granjeros que les escondieron durante unos d&#237;as, sus paseos por la plaza de Catalu&#241;a de Barcelona y el Tibidabo, la ropa limpia, las naranjas, el chocolate... y esa crema untuosa que ellos llamaban &lt;I&gt;beurre&lt;/I&gt; y que los espa&#241;oles se empecinaban en llamar mantequilla. Todo un lujo para unos ni&#241;os forzados a huir de sus casas y en un pa&#237;s -Espa&#241;a- que acababa de salir de una cruenta Guerra Civil.

Siegfried Meir, otro ni&#241;o jud&#237;o que perdi&#243; a sus padres en el terrible campo de exterminio de Auschwitz, fue prohijado por un republicano espa&#241;ol en Mauthausen. Y eso le cambi&#243; la vida. "Se llamaba Saturnino Navazo Tapias. Soy agn&#243;stico, pero creo que Navazo era un santo. &#201;l me hizo salir del agujero", afirma Meir, que a sus 75 a&#241;os tiene aspecto de elegante &lt;I&gt;play boy,&lt;/I&gt; con barba y larga cabellera blanca.

El Holocausto -o el espectro del Holocausto- tambi&#233;n pas&#243; por Espa&#241;a, aunque la inmensa mayor&#237;a de los espa&#241;oles no se enteraron de que las v&#237;ctimas eran jud&#237;os. Para ellos, aquellos hombres, mujeres y ni&#241;os escu&#225;lidos y atemorizados que llegaban del otro lado de los Pirineos no eran m&#225;s que refugiados. Y para la Cruz Roja y el r&#233;gimen de Franco eran "ap&#225;tridas". As&#237; que nadie entendi&#243; jam&#225;s aquella paranoia franquista del "contubernio judeomas&#243;nico".

El 27 de enero pasado se conmemor&#243; en Europa el D&#237;a de la Memoria del Holocausto y la Prevenci&#243;n de los Cr&#237;menes contra la Humanidad, fecha escogida en recuerdo de la liberaci&#243;n del campo de concentraci&#243;n de Auschwitz (el 27 de enero de 1945). En Espa&#241;a se ha recordado durante la semana pasada a los salvados y a sus salvadores.

Se calcula que un mill&#243;n y medio de ni&#241;os fueron asesinados durante el Holocausto en la Alemania nazi de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Paul Buchinger pod&#237;a haber sido uno de ellos, pero se libr&#243; de la muerte gracias a que pudo escabullirse a tiempo. "Mi familia viv&#237;a en Limoges (Francia). Viv&#237;amos escondidos por miedo a los nazis. Un d&#237;a de 1944, un joven jud&#237;o ofreci&#243; a mis padres la posibilidad de pasar a sus hijos a Espa&#241;a a trav&#233;s de los Pirineos. El 25 de mayo de 1944 mis hermanos y yo cogimos un tren a Toulouse".

"En junio, nos llevaron a Perpi&#241;&#225;n y desde all&#237; a la frontera. Un grupo de ocho ni&#241;os fuimos entregados a dos catalanes que contrabandeaban mercanc&#237;as y pasaban refugiados. Estuvimos dos d&#237;as dando vueltas por el monte hasta cruzar la frontera. Dorm&#237;amos en cobertizos y beb&#237;amos agua de los arroyos", recuerda Buchinger con dolor.

Una vez en Espa&#241;a, el peque&#241;o fue separado de su hermano. El grupo fue dispersado y cada ni&#241;o fue llevado a una granja. Al d&#237;a siguiente, cada campesino se ocup&#243; de trasladar a su protegido hasta el tren, que conducir&#237;a al grupo hasta Barcelona. "Nos dijeron", relata, "que deb&#237;amos estar muy calladitos durante el trayecto, que no habl&#225;semos y que hici&#233;semos como que dorm&#237;amos para que nadie se enterase de que &#233;ramos extranjeros. Pero el trayecto era largo y era muy dif&#237;cil callar a los m&#225;s peque&#241;os".

Los chiquillos fueron recibidos en Barcelona por el doctor Samuel Sequerra, un prominente jud&#237;o residente en Lisboa, emisario de la American Jewish Joint Distribution Committee&lt;I&gt; &lt;/I&gt;(Joint), una organizaci&#243;n fundada en 1914 para ayudar inicialmente a los jud&#237;os de Europa Oriental y de Palestina a causa del estallido de la Primera Guerra Mundial. Fueron llevados a una pensi&#243;n de Barcelona. "Me abri&#243; la puerta un chico que se desmay&#243; nada m&#225;s verme. &#161;Era un vecino m&#237;o que hab&#237;a salido de Limoges un mes antes! Despu&#233;s nos llevaron a una villa, alquilada por la Joint. Era una especie de orfanato en el que permanecimos durante tres meses. All&#237; nos ense&#241;aron geograf&#237;a, historia y hebreo. Pod&#237;amos hacer lo que quisi&#233;ramos. Por ejemplo, ir de excursi&#243;n al Tibidabo", dice Buchinger con un punto de nostalgia.

En agosto de 1944, el presidente de la Cruz Roja Espa&#241;ola pidi&#243; que se proveyera de documentaci&#243;n a un grupo de "ni&#241;os ap&#225;tridas", entre los que estaba Buchinger. Y as&#237; fueron trasladados a Estoril (Portugal) y desde all&#237; a C&#225;diz, Gibraltar, T&#225;nger y Haifa (Israel), donde lleg&#243; una expedici&#243;n de 50 ni&#241;os y 350 adultos.

Charles David fue detenido con su madre en Toulouse en mayo de 1944. Su madre fue deportada a Auschwitz mientras que &#233;l fue llevado poco despu&#233;s a la frontera franco-espa&#241;ola junto con una docena de ni&#241;os m&#225;s. Desde all&#237; fueron llevados a Andorra y Lleida, donde recibieron ropa y alojamiento. A continuaci&#243;n fueron conducidos al orfanato de Barcelona y de all&#237; a C&#225;diz, donde embarcaron en el buque portugu&#233;s &lt;I&gt;Guin&#233;&lt;/I&gt;, que les traslad&#243; a Israel.

David permaneci&#243; cinco a&#241;os en Israel y despu&#233;s regres&#243; a Francia, donde se reencontr&#243; con sus dos hermanos y con sus padres (su madre, prisionera en el campo de Theresienstadt, cerca de Praga, fue liberada por soldados rusos). Al cabo de tantos a&#241;os, una de las cosas que Charles David recuerda de su odisea es que en Lleida "hab&#237;a muchos mutilados" de la Guerra Civil.

La historia de Siegfried Mier, que resid&#237;a en Francfort (Alemania), es diferente, pero en ella tambi&#233;n tiene un papel protag&#243;nico un espa&#241;ol. El peque&#241;o Meier, travieso y rebelde desde su m&#225;s tierna infancia, fue deportado, junto con sus padres, al campo de exterminio de Auschwitz cuando ten&#237;a s&#243;lo siete a&#241;os ("me han dicho que deb&#237;a tener esa edad por el n&#250;mero que a m&#237; me tatu&#243; la SS en un brazo", dice).

"Llegamos a Auschwitz-Birkenau y los hombres que desnudaban a los prisioneros le dijeron a mi madre: 'Esconda al ni&#241;o porque si le ven los nazis le llevan a la muerte'. As&#237; estuve dos meses oculto en una de aquellas literas colectivas hasta que mi madre muri&#243; a causa del tifus", rememora Mier. "Despu&#233;s, los dem&#225;s presos me dijeron que no pod&#237;an seguir ocult&#225;ndome y me aconsejaron que me presentara al recuento de prisioneros. Y as&#237; lo hice. A los alemanes les ca&#237; en gracia y me convirtieron en su mascota, hasta tal punto que me hicieron un pijama de rayas a medida", cuenta hoy en Madrid, como si eso le estuviera sucediendo ahora mismo. "&#161;Me ocurrieron cosas surrealistas...!", a&#241;ade.

"Al cumplir nueve a&#241;os, me sacaron del campo de mujeres y me llevaron al de hombres, donde cog&#237; el tifus. Me metieron en el barrac&#243;n de los mellizos, en el que el doctor Mengele hac&#237;a sus experimentos. All&#237; me pusieron muchas inyecciones, pero Mengele no lo deb&#237;a hacer tan mal porque jam&#225;s he estado enfermo", rememora el setent&#243;n Meir, entre socarr&#243;n y sarc&#225;stico. Su padre muri&#243; reventado a patadas de los nazis.

Cuando entraron las tropas rusas en Auschwitz, Meir fue subido a un convoy que fue atacado por partisanos yugoslavos, lo que oblig&#243; a &#233;l y a otros muchos prisioneros a seguir camino a pie. Sin que sepa muy bien c&#243;mo, dio con sus huesos en el campo de concentraci&#243;n de Mauthausen (Austria), donde de nuevo cay&#243; en gracia a los carceleros tras presenciar la rabieta que cogi&#243; cuando pretend&#237;an raparle el pelo. Tan simp&#225;tico les pareci&#243; el chico que le vistieron con un traje de bombero y le metieron en el barrac&#243;n de los republicanos espa&#241;oles.

"Entre ellos estaba Saturnino Navazo Tapias, que me aconsej&#243;: 'Di que eres mi hijo. Si te preguntan, dices que vives en la calle de Don Quijote, n&#250;mero 49, de Cuatro Caminos, en Madrid'. En 1945, al ser liberado de Mauthausen, me fui a Toulouse con Navazo y otros. All&#237;, cuando ten&#237;a 14 a&#241;os, aprend&#237; el oficio de sastre. En Auschwitz s&#243;lo estaba hecho para robar. Navazo me convirti&#243; en una buena persona y comprendi&#243; por qu&#233; yo era un ladr&#243;n. Yo siempre quise demostrarle que reconoc&#237;a lo que hab&#237;a hecho por m&#237;. Ese hombre, que muri&#243; a los 80 a&#241;os, fue un padre para m&#237; y jam&#225;s me peg&#243; pese a que le hice cosas horribles", declara Meir.

Con el correr del tiempo, el ni&#241;o de Auschwitz se instal&#243; en Ibiza, donde se enriqueci&#243; con una cadena de restaurantes y varias tiendas de moda &lt;I&gt;ad lib &lt;/I&gt;-"copiaba la ropa india de las chicas que ven&#237;an de Katmand&#250;"-; fue cantante de cierto &#233;xito, amigo del m&#250;sico Georges Moustaki, y actor frustrado porque "los directores de cine le ve&#237;an triste" pese a su aspecto de gal&#225;n glamuroso. "Hoy estoy arruinado", confiesa con su mirada acuosa tras las gafas.

Haim Avni, profesor de la Universidad Hebrea de Jerusal&#233;n y autor del libro &lt;I&gt;Espa&#241;a, Franco y los jud&#237;os,&lt;/I&gt; y el historiador Bernd Rother, de la Fundaci&#243;n Willy Brandt de Berl&#237;n, autor de &lt;I&gt;Franco y el Holocausto,&lt;/I&gt; coinciden en que al dictador "le resultaba indiferente el tr&#225;nsito de jud&#237;os a trav&#233;s de Espa&#241;a". Sin embargo, el r&#233;gimen franquista se cuid&#243; mucho de impedir el asentamiento de estas personas, como lo prueba el hecho de que no permit&#237;a entrar a ning&#250;n nuevo contingente de refugiados hasta que el anterior no hubiera abandonado el territorio espa&#241;ol. "Al terminar la Guerra Civil, Franco se vanagloriaba de haber salvado a miles de jud&#237;os sefard&#237;es, pero eso es una gran mentira", remacha Avni. En contraste con la posici&#243;n de Franco, el dictador portugu&#233;s Antonio de Oliveira Salazar s&#237; permiti&#243; el establecimiento de jud&#237;os en su pa&#237;s.

"Los guardias civiles atend&#237;an correct&#237;simamente a los fugitivos jud&#237;os. Y hay, incluso, el caso de un rabino franc&#233;s que nada m&#225;s cruzar la frontera se identific&#243; como jud&#237;o y, cuando fue llevado preso a Pamplona, los funcionarios de la c&#225;rcel pusieron en su ficha: "israel&#237;". Los espa&#241;oles ve&#237;an a los jud&#237;os como extranjeros. El drama de la persecuci&#243;n nazi no estaba presente entre los espa&#241;oles", declaran a d&#250;o los estudiosos Avni y Rother. Y agregan que, en su opini&#243;n, la ayuda de los espa&#241;oles a las v&#237;ctimas se bas&#243; en la solidaridad humana: "No tiene rasgos de lucha contra el antisemitismo".

Sin embargo, hay casos que parecen indicar un mayor compromiso. Casos como el de Lola Touza Dom&#237;nguez, una cantinera de Rivadavia (Ourense), quien, junto con sus hermanas Amparo y Julia, era el &#250;ltimo eslab&#243;n de una cadena que desde 1941 encubri&#243; a cientos de jud&#237;os en su &#233;xodo desde los Pirineos hasta Portugal.

Hay casos como el del vigu&#233;s Eduardo Mart&#237;nez Alonso, que particip&#243; en la evacuaci&#243;n de jud&#237;os a trav&#233;s de Galicia, aprovechando su condici&#243;n de m&#233;dico de la embajada brit&#225;nica en Madrid. Muchos de ellos eran refugiados que hab&#237;an dado con sus huesos en el campo de concentraci&#243;n de Miranda de Ebro (Burgos) tras haber entrado en Espa&#241;a huyendo de la barbarie nazi.

El pasado 17 de diciembre, Espa&#241;a pas&#243; a ser miembro del Grupo de Trabajo de Cooperaci&#243;n Internacional para la Educaci&#243;n, Memoria e Investigaci&#243;n del Holocausto, conocido por las siglas ITF (International Task Force). En las pr&#243;ximas semanas, la embajadora especial para las Relaciones con las Organizaciones Jud&#237;as, Ana Salom&#243;n, har&#225; un llamamiento a quienes ayudaron en Espa&#241;a a los jud&#237;os a escapar del Holocausto. El objetivo: recabar su testimonio y recuperar parte de la memoria hist&#243;rica colectiva.&lt;/DIV&gt; &lt;DIV class=margen_n&gt;&lt;/DIV&gt; &lt;DIV class=margen_n&gt;&lt;A href="http://www.elpais.com/articulo/reportajes/Holocausto/paso/Espana/elpepusocdmg/20090201elpdmgrep_4/Tes"&gt;http://www.elpais.com/articulo/reportajes/Holocausto/paso/Espana/elpepusocdmg/20090201elpdmgrep_4/Tes&lt;/A&gt;

&lt;/DIV&gt;&lt;/DIV&gt;&lt;/DIV&gt;

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    <body>&lt;STRONG&gt;&lt;IMG id=img_0 src="http://escuela.elpais.com/img/profesores/fichas/duva_162x162.jpg"&gt;&lt;/STRONG&gt;

&lt;STRONG&gt;Jes&#250;s Duva&lt;/STRONG&gt; es un periodista de Tordesillas (Valladolid) que se ha especializado en el periodismo de sucesos. Puedes leerlo en El Pa&#237;s. Suele ser un gustazo porque, adem&#225;s de los datos, ofrece reconstrucciones de lo sucedido. Se curra los testimonios, los testigos y suele ir m&#225;s all&#225; de lo que dice el gabinete de prensa de la Polic&#237;a o la Guardia Civil. Suele publicar reportajes en Domingo, el suplemento de El Pa&#237;s, y algunas reconstrucciones de cr&#237;menes sin resolver, los fines de semana en el mismo peri&#243;dico. &lt;STRONG&gt;Manuel Marlasca &lt;/STRONG&gt;&lt;A id=link_1 title=http://marlascarendueles.blogspot.com/2007/10/el-pais-cita-nuestro-reportaje-del-robo.html href="http://marlascarendueles.blogspot.com/2007/10/el-pais-cita-nuestro-reportaje-del-robo.html"&gt;dice que &lt;/A&gt;Duva "es uno de los mejores reporteros de nuestro pa&#237;s. Lleva ya tres d&#233;cadas impartiendo magisterio de periodismo del bueno y de honradez profesional".

Acaba de publicar Emboscada en Fago, un libro de apenas 190 p&#225;ginas en el que reconstruye lo que sucedi&#243; en este pueblo del Pirineo oscense hace ya m&#225;s de a&#241;o y medio. Muri&#243; asesinado el alcalde &lt;STRONG&gt;Miguel Grima &lt;/STRONG&gt;y fue detenido su convecino &lt;STRONG&gt;Santiago Mainar&lt;/STRONG&gt;. Y alrededor, un trasfondo de envidias, revanchas, supuestos abusos de poder, luchas soterradas entre los apenas 30 vecinos del pueblo. Un fil&#243;n para una novela. Duva la escribe. En realidad, Emboscada en Fago es un sucesi&#243;n de testimonios y documentos oficiales (testimonios, declaraciones judiciales) pero narrados y articulados como si se tratara de una historia de ficci&#243;n. Lo mejor es que detr&#225; de cada dato, detr&#225;s de cada apreciaci&#243;n est&#225; la garant&#237;a de que es verdad, de que el autor no ha elegido la marca de un coche por casualidad, que las descripciones no nacen de la nada, que los personajes, como dir&#237;a &lt;STRONG&gt;Manuel Rivas&lt;/STRONG&gt;, tienen reflejo en el registro civil. Es verdad que en ocasiones parece que al autor se le va la mano y arroja apreciaciones que parece imposible que haya podido comprobar ("Al ir a bajar de su Mercedes, nuevamente sinti&#243; el trallazo en sus lumbares. Por un instante, s&#243;lo por un instante, pens&#243; que deber&#237;a haber hecho caso a Celia y haberse quedado en casa. Ya no era un jovencito" p.14. "En la consola vio el tel&#233;fono m&#243;vil que se hab&#237;a comprado poco antes de Navidad. Lo cogi&#243; y estuvo tentado de llamar a Celia. pero desech&#243; la idea. en un abrir y cerrar de ojos estar&#237;a ante ella". p. 19). Pasajes como estos son los que te echan un poco para atr&#225;s, te sacan del relato. &#191;C&#243;mo puede saber esto el autor si la &#250;nica persona que puede corroborarlo muri&#243; sin poder cont&#225;rselo a nadie? &#191;Son l&#237;citas estas concesiones cuando se trabaja con material extra&#237;do de la realidad y se busca la exactitud? &#191;Era necesario incluir estos pasajes "novelados" en una obra claramente period&#237;sitica? 

En cualquier caso, 'Emboscada en Fago' (editorial Debate) merece la pena. Mucho. Si te gusta el periodismo de sucesos, claro. Si te gusta el periodismo, tambi&#233;n. Hay incluso un tir&#243;n de orejas a la profesi&#243;n en una carta que la familia de Grima envi&#243; a los peri&#243;dicos regionales. Los medios como fabricantes de morbo, eterna acusaci&#243;n. 

&lt;STRONG&gt;&lt;FONT color=#990000&gt;Sigue nadando&lt;/FONT&gt;&lt;/STRONG&gt;
&lt;A id=link_0 title=http://www.diariodelaltoaragon.es/?mod=noticias&amp;amp;mem=detalle&amp;amp;idnoticia=310319 href="http://www.diariodelaltoaragon.es/?mod=noticias&amp;amp;mem=detalle&amp;amp;idnoticia=310319"&gt;Entrevista en Diario del Alto Arag&#243;n&lt;/A&gt;

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