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    <body>Tras una semana en Sao Paulo, ma&#241;ana regresamos a Espa&#241;a, as&#237; que es hora de echar cuentas, algo que me recuerda que me he quedado sin reales para cenar. Tambi&#233;n estoy sin calcetines y me he dejado algunos temas en la cuenta del debe. Entre ellos, me fastidia irme sin haberme comprado alg&#250;n disco de Jorge Ben y sin visitar el barrio japon&#233;s pese a las recomendaciones de los amigos. Adem&#225;s, tampoco he llegado a hablar de Peabirus, junto a otras muchas cosas, y he ca&#237;do v&#237;ctima de la &lt;em&gt;saudade&lt;/em&gt;: admito que tengo muchas ganas de volver a casa.

En cualquier caso, el balance es positivo: he hecho amigos, conocido gente interesante y ampliado mis conocimientos sobre el medio en el que trabajo. Ya tengo cuenta en twiter y skipe -no de Facebook-, pero ahora que estoy al d&#237;a en esto de la web 2.0, va y llega la 3.0 y vuelvo a estar desfasado.

De hecho, aunque no haya visto a la mayor comunidad nipona que existe fuera de Jap&#243;n, aunque s&#237; a algunos de sus integrantes en la Campus Party, me quedo con el homenaje de comida japonesa que nos dimos la otra noche el resto de periodistas espa&#241;oles y un servidor.

De Sao Paulo, he visto poco. Me se de memoria el trayecto del hotel a la feria de muestras, que antes era de ganado, y he paseado por un barrio pijo en el que hemos acabado por el despis&lt;img src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/campus-party/sushi.jpg" id="img_0" class="imgizqda"&gt;te &lt;em&gt;ma&#241;anero &lt;/em&gt;y la falta de reflejos que da quedarte hasta tarde en el bar. En fin, m&#225;s rascacielos junto a manzanas llenas de chal&#233;s de lujo  y tiendas aburridas en una zona en la que, por cierto, adem&#225;s de perros cursis hay ladrones, pues hemos de lamentar una baja en nuestro viaje, el Iphone de mi estimado colega Pablo Romero y al que dedica este epitafio: "Nacido en Nueva York y muerto en Sao Paulo". Una pena. Sobre todo por las fotos no oficiales de nuestra estancia en Brasil.
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    <title>V&#237;ctima de la saudade</title>
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