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    <body>1

Es imposible volvernos instruidos si s&#243;lo leemos lo que nos gusta.

2

Siempre estamos pidiendo nuevos libros, pero en esos que poseemos desde hace mucho tiempo hay inestimables tesoros de ciencia y de entretenimiento que desconocemos porque hemos decidido privarnos de ellos.

3

Hab&#237;a un cantante callejero que ten&#237;a mala voz, pero que lograba cautivar a sus oyentes porque sab&#237;a expresarse, porque uno sent&#237;a en su canto la emoci&#243;n y el placer que &#233;l mismo se causaba, y se los comunicaba a los dem&#225;s.

4

Hay que tratar a las lenguas como a los campos; para volverlas fecundas, cuando ya no son nuevas, hay que removerlas desde lo m&#225;s profundo.

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S&#243;lo buscando las palabras se encuentran los pensamientos.

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Para escribir bien se necesita una facilidad natural y una dificultad adquirida.

7

Cuando el abuso del ingenio va en broma, gusta; cuando va en serio, disgusta. En el primer caso, se abusa para los otros; en el segundo, se abusa s&#243;lo para uno mismo.

8

Las mentes abiertas aguardan lo que un autor quiere decirles... nunca se precipitan demasiado.

9

Hay que entrar en las ideas de los otros si se quiere sacar provecho de las conversaciones y de los libros.

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Tres condiciones son necesarias para hacer un buen libro: el talento, el arte y el oficio. Es decir: la naturaleza, la factura y la costumbre.

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Antes de emplear una palabra hermosa, hazle un sitio.

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Hay que ser profundos en t&#233;rminos claros y no en t&#233;rminos oscuros.

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Lo que es dudoso o mediocre necesita del consenso para agradar a su autor; pero lo que es perfecto lleva en s&#237; la convicci&#243;n de su belleza, de su m&#233;rito.

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Escribiendo demasiado arruinamos nuestro esp&#237;ritu; no escribiendo, lo oxidamos.

15

Evita comprar un libro cerrado.

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El poeta, narrador, ensayista y traductor Luis Eduardo Rivera naci&#243; en Ciudad de Guatemala en 1949. Autor de los libros de poemas &lt;EM&gt;Servicios ejemplares &lt;/EM&gt;(M&#233;xico, 1978), la novela &lt;EM&gt;Velador de noche, so&#241;ador de d&#237;a &lt;/EM&gt;(Par&#237;s, 1988) y de la miscel&#225;nea &lt;EM&gt;El lector ideal &lt;/EM&gt;(Gij&#243;n, Llibros del Pexe, 2004), vive en Par&#237;s desde 1979, donde ha desarrollado una interesante labor como traductor. 

Sobre arte y literatura es un compendio tem&#225;tico de una antolog&#237;a m&#225;s amplia que Rivera tradujo y public&#243; en M&#233;xico (Aldus, 1996). Aquella antolog&#237;a ten&#237;a como base la primera edici&#243;n de los pensamientos de Joubert, la que realiz&#243; su amigo Chateaubriand catorce a&#241;os despu&#233;s de su muerte. Por tanto, Rivera (que tambi&#233;n es responsable del pr&#243;logo y la cronolog&#237;a) traduce a un Joubert filtrado por Chateaubriand. La edici&#243;n, hermosa, limpia, impecable, como todo lo de Perif&#233;rica (felicidades), se completa con una deliciosa historia ejemplar narrada por Paul Auster, el traductor de Joubert al ingl&#233;s.

.

&lt;STRONG&gt;&lt;FONT color=#990000&gt;[JOSEPH JOUBERT, &lt;EM&gt;Sobre arte y literatura&lt;/EM&gt;. C&#225;ceres, Perif&#233;rica, 2007. Edici&#243;n y traducci&#243;n de Luis Eduardo Rivera]&lt;/FONT&gt;&lt;/STRONG&gt;

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&lt;STRONG&gt;&lt;FONT color=#3333ff&gt;[Aforismos] [Huellas: Joubert, Joseph]&lt;/FONT&gt;&lt;/STRONG&gt;

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    <nicetitle>joubert-luis-eduardo-rivera</nicetitle>
    <published-at type="datetime">2009-06-11T05:59:19Z</published-at>
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    <title>Joubert por Luis Eduardo Rivera</title>
    <updated-at type="datetime">2009-09-06T13:20:34Z</updated-at>
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    <body>1

Atormentado por la maldita ambici&#243;n de resumir siempre todo un libro en una p&#225;gina, toda una p&#225;gina en una frase, y esta frase en una palabra. Este soy yo.

2

Cuando se escribe con facilidad siempre se cree tener m&#225;s talento del que se tiene.

3

Todo lo que es exacto es corto.

4

&#191;Y la intemperancia de escribir? Esos libros hechos por ch&#225;chara, si se me permite la expresi&#243;n, esas obras charlatanas.

5

&#191;Por qu&#233; dec&#237;an que no sabe escribir? Claro que sabe escribir, escribe perfectamente. Lo que no sabe es agradar.

6

Obras de arte. El genio las comienza, pero s&#243;lo el trabajo las termina.

7

Hacer accesible la sabidur&#237;a. Acu&#241;arla en m&#225;ximas, en proverbios, en sentencias f&#225;ciles de recordar y de transmitir.

8

La sabidur&#237;a es la fuerza de los d&#233;biles.

9

No elev&#233;is lo que es fr&#225;gil, es decir, no lo expong&#225;is a que caiga.

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Grandes palabras. Ocupan demasiado la atenci&#243;n.

11

Las ideas exageradas de compasi&#243;n, de humanidad, conducen a la crueldad. Averiguar c&#243;mo. 

12

La imaginaci&#243;n ha hecho m&#225;s descubrimientos que los ojos.

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Una verdad que oscurece otras no puede ser verdad.

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Hablan al o&#237;do; yo quiero hablar a la memoria.

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La debilidad que conserva vale m&#225;s que la fuerza que destruye.

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La ambici&#243;n es implacable con todo aquello que no se pone a su servicio. Todo m&#233;rito in&#250;til es despreciable a sus ojos.

17

Saber ser modesto y saber ser orgulloso.

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Cuando se ha encontrado lo que se buscaba, no hay tiempo para decirlo. Entonces hay que morir.

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Hay que morir siendo amable (si es posible).

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&#161;Ay del que se enga&#241;a tarde! Ya no se desenga&#241;ar&#225;.



&lt;IMG id=img_0 style="WIDTH: 212px; HEIGHT: 317px" height=763 src="http://i389.photobucket.com/albums/oo338/palefito/CopiadePortadaJoubertPujol.jpg" width=273&gt;


&lt;/A&gt;Durante mucho tiempo los aforismos de Joubert fueron para m&#237; los de la edici&#243;n de Carlos Pujol. Quiero decir, de ese lujo que es el poeta, novelista, ensayista, cr&#237;tico, editor y traductor Carlos Pujol (Barcelona, 1936). Otro sabio discreto. Un narrador delicioso al que no se le hace justicia. Me pareci&#243; natural que Joubert me viniese dado por Pujol, como si hubiese &#237;ntimas conexiones espirituales entre ambos. Dice del franc&#233;s: "No es un ansioso, ni tiene nada de fan&#225;tico, no se empe&#241;a en triunfar, sin duda tampoco cree que sus reflexiones sean absolutamente necesarias para salvar esto o aquello... Aspira a la luz de la verdad, no al resplandor de la propaganda ni al fuego de la acci&#243;n purificadora. Esta actitud, entre la humildad y la sensatez, entre la iron&#237;a y el desprendimiento, es lo que permite que haya tenido supervivencia. Hoy parece mucho m&#225;s moderno que los rom&#225;nticos, mucho menos contaminado de tics y modas. Inc&#243;modo con los &lt;EM&gt;philosophes&lt;/EM&gt; y con los rom&#225;nticos, Joubert no tiene m&#225;s remedio que ser como es, diferente y personal. Ha envejecido muy bien, quiz&#225; porque empez&#243; a envejecer muy pronto, porque la medida de lo que escribe es su intimidad. No depender, o lo menos posible, de lo de fuera, podr&#237;a ser una f&#243;rmula de la eterna juventud". 

Estos &lt;EM&gt;Pensamientos&lt;/EM&gt; contienen 616 aforismos extra&#237;dos por Pujol de las cartas y cuadernos de notas de Joubert. La ordenaci&#243;n es cronol&#243;gica (aunque hay un &#237;ndice tem&#225;tico al final). Completa la edici&#243;n una breve selecci&#243;n de opiniones sobre el autor franc&#233;s. Entre otros, Joan Perucho, Lorenzo y Miguel Villalonga, Josep Pla, Eugenio D'Ors, Carles Riba o Elias Canetti. 

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&lt;STRONG&gt;&lt;FONT color=#cc0000&gt;[JOSEPH JOUBERT, &lt;EM&gt;Pensamientos&lt;/EM&gt;. Barcelona, Edhasa, 1995. Edici&#243;n, introducci&#243;n y traducci&#243;n de Joseph Joubert.&lt;/FONT&gt;
&lt;/STRONG&gt;.

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    <published-at type="datetime">2009-06-09T06:58:49Z</published-at>
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    <title>Aforismos de Joubert: Carlos Pujol</title>
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    <body>Mirar el mundo desde un rinc&#243;n de timidez o desde un alma dolorida o desde una est&#233;tica ajena a las modas puede ofrecer a cambio la oportunidad de dejar una obra art&#237;stica relevante. A los t&#237;midos, los inseguros, los delicados, los timoratos, los escrupulosos, los heterodoxos, los rebeldes, los m&#237;sticos, los perfeccionistas e insatisfechos de toda laya la fortuna los compensa a veces con una rara lucidez de la que carecen quienes que van pisando fuerte. La energ&#237;a del oportunista se malgasta en astucias, todo ese arduo trabajo del medro que embota la sensibilidad. Luego llega la posteridad con sus compensaciones, y los que en vida triunfaron son borrados de la memoria colectiva, mientras que algunas obras t&#237;midas de artistas t&#237;midos (Joseph Joubert, por ejemplo) obtienen inesperados reconocimientos p&#243;stumos, como si hubiesen sido escritas para los lectores de doscientos a&#241;os despu&#233;s.

Digo a veces, algunos, tal vez. No basta con haber vivido una vida oscura y escrito una obra en los m&#225;rgenes para que la posteridad autom&#225;ticamente otorgue su compensaci&#243;n. Ese es un falso mito que circula como consuelo entre los escritores secretos. Querido escritor secreto: si sue&#241;as con la esquiva gloria, tal vez no seas t&#250; de los elegidos. Sospecho que los de verdad buenos son los que se quedan a solas con su arte, siempre, sin rencor, pase lo que pase. Aunque qui&#233;n sabe. 

Las obras completas de Joseph Joubert son sus cartas y los cuadernos de notas que escribi&#243; durante cincuenta a&#241;os. No public&#243; nada, nunca. No ense&#241;&#243; a casi nadie lo que escrib&#237;a. Aunque en su juventud hizo alg&#250;n amago de escribir "libros bonitos", acordes con las modas de la &#233;poca, muy pronto desisti&#243; de la vulgar tarea de terminar (o comenzar) un libro. "Su pasi&#243;n fue el fragmento, lo conciso, la frase rodeada de silencio" (Juan Malpartida).

No es que a Joubert lo rechazaran los cr&#237;ticos o editores de la &#233;poca. Es que nunca le dio la gana de publicar. Autor sin libro, escritor sin escritos, como dice Maurice Blanchot en &lt;EM&gt;El libro que vendr&#225; &lt;/EM&gt;(y despu&#233;s parafrasear&#225; Vila-Matas en &lt;EM&gt;Bartleby y compa&#241;&#237;a&lt;/EM&gt;). "Fue uno de los primeros escritores totalmente modernos: nunca escribi&#243; un libro. S&#243;lo se prepar&#243; a escribir uno..." 

Joubert se sab&#237;a perezoso, escrupuloso, postergador. No le interes&#243; el &#233;xito social. Fue incapaz de "trabajos largos", estuvo negado para el "discurso continuo". Tuvo una vocaci&#243;n irresistible por el silencio (Thibaudet). Si busc&#243; la verdad fue para poseerla, no para difundirla (Beaunier). A lo sumo para compartirla con unos pocos amigos en paseos y conversaciones. Para ejercer de encantador p&#250;blico hubiera tenido que salir de su vida interior, correr riesgos (Billy), y arriesgarse le daba una pereza invencible.

Adem&#225;s de Chateubriand, su mejor amigo fue un tal Louis de Fontanes, diputado, ministro, senador e incluso poeta, ejemplo eximio de triunfador en vida. Carlos Pujol, en su edici&#243;n de los &lt;EM&gt;Pensamientos&lt;/EM&gt; de Joubert, lo define as&#237;: "Y Fontanes (a quien la posteridad ha olvidado con toda justicia, veng&#225;ndose as&#237; de sus &#233;xitos) resume otros aspectos que Joubert aborrece: el esp&#237;ritu servil, el arribismo, la oportunidad siempre aprovechada para medrar, la mano izquierda, ese habil&#237;simo don para fingir que uno es alguien y, adem&#225;s, necesario. Fontanes, el triunfador, el figur&#243;n del primer Imperio". "A su sombra Joubert se hace a&#250;n m&#225;s retra&#237;do, m&#225;s independiente, m&#225;s vergonzoso y modesto". Se gustaron, quiz&#225; porque los contrarios se atraen y porque era imposible que se hicieran da&#241;o: Fontanes ten&#237;a cosas que, a su manera, Joubert envidiaba, y Joubert era el amigo perfecto para alguien como Fontanes, pues jam&#225;s podr&#237;a ser su competidor en la arena p&#250;blica. Pero quien brill&#243; y estuvo atento a la moda ha sido olvidado, como esa vajilla de los aparadores que cr&#237;a polvo y nunca se usa, y quien escribi&#243; para s&#237; mismo al margen de su tiempo ha encontrado tiempo despu&#233;s sus lectores.  

Joubert no escribi&#243; f&#225;ciles y pulidas m&#225;ximas para hacer brillar su ingenio. No fue un aforista profesional. En su obsesiva b&#250;squeda de la perfecci&#243;n, fue dejando en sus cuadernos retazos, fragmentos, reflexiones fin&#237;simas sobre el arte y la vida que empezaron a ser publicadas (en edici&#243;n reducida y no venal) catorce a&#241;os despu&#233;s de su muerte. Dejando aparte su platonismo (que no entiendo), me gustan su delicadeza, su ligereza, su sensibilidad, su ausencia de sermones, su capacidad de escucha, su exquisita profundidad en todo lo relativo a los libros, la lectura, la cr&#237;tica, la escritura. 

A la solitaria traducci&#243;n de Carlos Pujol se han sumado &#250;ltimamente las de Jos&#233; Antonio Mill&#225;n Alba, Salustiano Mas&#243;, Luis Eduardo Rivera y Manuel Serrat Crespo. Ahora Joubert es algo menos secreto entre nosotros. Cada traducci&#243;n de sus aforismos contiene matices y aromas propios. Empezamos ma&#241;ana. 

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&lt;STRONG&gt;&lt;FONT color=#cc0000&gt;MAURICE BLANCHOT, "Joubert y el espacio", &lt;EM&gt;El libro que vendr&#225;&lt;/EM&gt;. Caracas, Monte &#193;vila Editores, 1992. Traducci&#243;n de Pierre de Place.&lt;/FONT&gt;

&lt;FONT color=#cc0000&gt;ENRIQUE VILA-MATAS, &lt;EM&gt;Bartleby y compa&#241;&#237;a&lt;/EM&gt;. Barcelona, Anagrama, 2000.&lt;/FONT&gt;

&lt;/STRONG&gt;.







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