Me gusta el Sáhara, me gustas tú
Los que habéis visto en alguna ocasión actuar a Manu Chao, sabéis que es un torbellino. Un enorme ventilador a cien por hora con un soniquete común en todas sus canciones. Los estribllos se mezclan entre canciones, que cada vez ¡curioso! suenan distintas e iguales. Su concierto la noche del sábado pasado en La Wilaya de Dajla no fue muy diferente en ese sentido, pero tenía el valor añadido de la emoción y del lugar. Su presencia en el festival de cine del Sáhara era un viejo sueño de la o...





