<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<posts>
  <post>
    <IP type="integer">88.16.202.246</IP>
    <author-id type="integer">1615</author-id>
    <blog-id type="integer">1657</blog-id>
    <body>En este blog hemos dedicado atenci&#243;n a uno de los m&#225;s horribles genocidios cometidos en el pasado siglo XX, el del r&#233;gimen de Pol Pot o de los jemeres rojos. Para los interesados en profundizar en la cuesti&#243;n el corresponsal del diario "El Mundo" en China y en la ONU, Mark Aguirre, ha publicado en El Viejo Topo, la obra: &lt;EM&gt;Camboya. El legado de los jemeres rojos&lt;/EM&gt;. Aguirre es un hombre que conoce muy bien el mundo. Fue profesor de sociolog&#237;a en M&#233;xico y residi&#243; en Yemen. Tambi&#233;n ha estado en Phnom Penh en el peridodo durante el cual el Tribunal de las Naciones Unidas que juzga a los l&#237;deres de los jemeres rojos se establec&#237;a en la capital camboyana. Ser testigo de todo este proceso le ha permitido escribir este libro.</body>
    <closed-comments type="boolean"></closed-comments>
    <closed-trackbacks type="boolean"></closed-trackbacks>
    <comments-count type="integer">2</comments-count>
    <created-at type="datetime">2009-11-25T16:36:56Z</created-at>
    <date type="datetime">2009-11-25T16:32:00Z</date>
    <id type="integer">411323</id>
    <last-comment-date type="datetime">2009-11-25T16:55:57Z</last-comment-date>
    <myfile-id type="integer"></myfile-id>
    <nicetitle>el-legado-los-jemeres-rojos</nicetitle>
    <published-at type="datetime">2009-11-25T16:36:56Z</published-at>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <status type="integer">1</status>
    <title>El legado de los jemeres rojos</title>
    <updated-at type="datetime">2009-11-25T16:55:57Z</updated-at>
  </post>
  <post>
    <IP type="integer">0.0.0.0</IP>
    <author-id type="integer">23381</author-id>
    <blog-id type="integer">14821</blog-id>
    <body>&lt;IMG class=imgcen id=img_1 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/nuri-9/Bicicletacestasfir.JPG"&gt;


Las bicicletas son un medio de transporte habitual en los pa&#237;ses asi&#225;ticos. Y &lt;STRONG&gt;Camboya&lt;/STRONG&gt; no es la excepci&#243;n. Lo curioso es observar como acarrean todo tipo de mercanc&#237;as, a veces en un precario equilibrio. Todo tipo de objetos y animales se acumulan y apilan en arquitecturas imposibles que casi ocultan al conductor: cestas, frutas, pescados, barras de pan, palanganas, mazorcas de ma&#237;z, le&#241;a, flores, ca&#241;as de bamb&#250;...


&lt;IMG class=imgcen id=img_0 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/nuri-9/Bicicletacestas2fir.JPG"&gt;

Tambi&#233;n es habitual ver a monjes budistas con su t&#250;nica azafr&#225;n, y familias enteras sobre las bicis. Recuerdo haberme cruzado con una bicicleta con un padre, tres hijos y un beb&#233; en brazos de la madre, que todav&#237;a dispon&#237;a de una mano libre para saludar a la extranjera que los miraba asombrada.


&lt;IMG class=imgcen id=img_0 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/nuri-9/Bicis400fir.JPG"&gt;

La foto de las bicicletas con cestas es de &lt;STRONG&gt;Battambang&lt;/STRONG&gt;, la segunda ciudad m&#225;s grande de &lt;STRONG&gt;Camboya&lt;/STRONG&gt; despu&#233;s de &lt;STRONG&gt;Phnom Penh&lt;/STRONG&gt;, con el aspecto de una poblaci&#243;n peque&#241;a y tranquila a orillas del &lt;STRONG&gt;r&#237;o Sangker&lt;/STRONG&gt;.
All&#237; coincidimos con una &lt;STRONG&gt;celebraci&#243;n del final de la estaci&#243;n de las lluvias&lt;/STRONG&gt;. Al anochecer la multitud se agolp&#243; en las orillas para dejar sus ofrendas en el r&#237;o. Las ofrendas eran peque&#241;as balsas de bamb&#250; con comida, flores y velas. En la oscuridad de la noche se ve&#237;an decenas de ofrendas bajando por el r&#237;o, como luces oscilantes arrastradas por la corriente. Luego la gente se dispers&#243;, y regresaron a sus casas, a pie o en bicicletas. Ese es uno de los muchos recuerdos que tengo Camboya.


&lt;IMG class=imgcen id=img_3 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/nuri-9/Bicicletani&#241;os2fir.JPG"&gt;

&#169; Copyright 2009 Nuria Millet Gallego
</body>
    <closed-comments type="boolean"></closed-comments>
    <closed-trackbacks type="boolean"></closed-trackbacks>
    <comments-count type="integer">29</comments-count>
    <created-at type="datetime">2009-06-13T19:26:59Z</created-at>
    <date type="datetime">2009-06-14T08:30:00Z</date>
    <id type="integer">336402</id>
    <last-comment-date type="datetime">2009-06-23T07:36:36Z</last-comment-date>
    <myfile-id type="integer"></myfile-id>
    <nicetitle>bicicletas-camboya</nicetitle>
    <published-at type="datetime">2009-06-14T08:30:06Z</published-at>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <status type="integer">1</status>
    <title>BICICLETAS DE CAMBOYA</title>
    <updated-at type="datetime">2009-06-23T07:36:37Z</updated-at>
  </post>
  <post>
    <IP type="integer">0.0.0.0</IP>
    <author-id type="integer">30475</author-id>
    <blog-id type="integer">17866</blog-id>
    <body>&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;Me encuentro en Phnom Penh, en la calle 155, entre la 432 y la 440, aparentemente seria una direcci&#243;n normal y corriente, pero para la mayor&#237;a de camboyanos es m&#225;s que todo esto. Justo delante m&#237;o, tengo la puerta de acceso a la prisi&#243;n Tuol Sleng, conocida como S-21, ahora convertida en museo del horror, donde el r&#233;gimen de los khmeres rojos, bajo el mandato de Pol Pot, llevaron a cabo uno de los exterminios m&#225;s brutales acaecidos en el sudeste asi&#225;tico. Poco antes de entrar recuerdo la descripci&#243;n que el escritor Robert D. Kaplan hizo de este sitio en su libro &lt;I style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&#8220;Viaje a los confines de &lt;?xml:namespace prefix = st1 ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags" /&gt;&lt;st1:PersonName ProductID="la Tierra" w:st="on"&gt;la Tierra&lt;/st1:PersonName&gt;&#8221;&lt;/I&gt;. 
&lt;/FONT&gt;
&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;-&lt;I style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&#8220;&#8230;en una galer&#237;a de pinturas en la que se mostraran los horrores del siglo XX, Camboya ser&#237;a la imagen perfecta. Con sus grandes palmeras datileras, sus verdes arrozales y sus oscuras nubes monz&#243;nicas, azotada por las violentas fuerzas de la ideolog&#237;a comunista y la guerra de clases, por el colonialismo y el anticolonialismo, m&#225;s los ut&#243;picos ideales de la izquierda intelectual francesa, extremados fuera de toda proporci&#243;n por la peculiar tendencia asi&#225;tica al positivismo y a la fr&#237;a abstracci&#243;n. Entre 1975 y 1979 el resultado de esa constelaci&#243;n de fuerzas fue uno de los mayores holocaustos de la historia. Bajo el r&#233;gimen comunista de la &#8220;Kampuchea Democr&#225;tica&#8221;, entre un mill&#243;n y mill&#243;n y medio de seres humanos, de una poblaci&#243;n de 8 millones, fueron fusilados, muertos a palos, dejados morir de hambre, obligados a trabajar hasta la muerte, o fallecieron v&#237;ctimas de enfermedades, en el m&#225;s intenso y espantoso intento de transformaci&#243;n social que la historia jam&#225;s registr&#243; ...&#8221; &lt;/I&gt;&#8211;

&lt;/FONT&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;No es la primera vez que me encuentro en una situaci&#243;n como esta, a punto de entrar en un campo de exterminio humano. Desgraciadamente en Europa podemos encontrar unos cuantos de estos, personalmente he podido y querido visitar tres, Dachau, Mathaussen y Auschwitz. Cualquiera puede decir que es una manera de hacer turismo un poco macabra y que seguramente no hace falta hacerlo, pero yo lo veo como una parte de la historia mundial, y creo que mucha m&#225;s gente tendr&#237;a que hacerlo, y respeto y entiendo perfectamente quien no quiera ni crea que lo tenga que hacer, de la misma manera que espero que se me entienda a mi.

&lt;/FONT&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;Cruzo la puerta de la entrada y lo que primero veo es un jard&#237;n bastante verde y bien cuidado, con sus palmeras y rodeado de edificios blancos, ahora ya un poco deteriorados por el paso del tiempo, nadie hubiera dicho que ah&#237; dentro se llegar&#225;n a torturar a tanta gente. Antiguamente este edificio era una escuela de secundaria, con el nombre de Tuol Svay Prey, y que vio como sus aulas eran convertidas en salas de interrogatorios. A&#250;n se pueden ver los palos de gimnasia donde los Khmeres Rojos colgaban a la gente cabeza abajo. Normalmente al principio de la visita se visualizar un documental donde se explica un poco de historia y se pueden ver algunas im&#225;genes bastante crudas de lo que pasaba entre aquellas paredes y en el propio pa&#237;s. Decido dejarlo para el final, m&#225;s que nada es que en estos momentos lo est&#225;n pasando en alem&#225;n, claro que bien mirado, es igual en que idioma lo den, ya que el contenido es igual de impactante.

&lt;/FONT&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;Empiezo el recorrido de izquierda a derecha, voy entrando en un sinf&#237;n de habitaciones donde se torturaba a la gente de la manera m&#225;s humillante posible. Decido subir al piso de arriba, antes me encuentro con un cartel de las normas a seguir por los presos en aquel recinto, entre todas la que me llama m&#225;s la atenci&#243;n es la n&#250;mero 6, &lt;I style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&#8220;esta prohibido gritar cuando se te est&#233;n dando latigazos o se te suministren descargas el&#233;ctricas&#8221;&lt;/I&gt;. Una vez superado el tramo de la escalera vas a parar a un pasadizo exterior con una barandilla de piedra y protegido en su parte superior con una alambrada que llega hasta el techo, que no es para prevenci&#243;n de posibles fugas, sino para evitar que la gente se suicide, ya que a su entender era la forma m&#225;s r&#225;pida de morir y seguramente la mejor. Entro en una habitaci&#243;n donde lo &#250;nico que se ve, son multitud de fotos de la mayor&#237;a de la gente que perdieron la vida en este lugar. Despu&#233;s vienen m&#225;s salas donde se construyeron celdas, aproximadamente de unos ochenta cent&#237;metros por un metro, separadas con tochos y una puerta firme donde en lo mejores casos uno pod&#237;a llegar a tener un poco de luz exterior, realmente este es uno de los lugares m&#225;s impactantes de la visita.

&lt;/FONT&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;Despu&#233;s de ver el documental decido salir de la prisi&#243;n. Cojo un tuc-tuc y me dirijo hacia Choeung Ek, m&#225;s conocido como Killing Fields gracias a la pel&#237;cula &lt;I style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&#8220;Los gritos del silencio&#8221;&lt;/I&gt;, los llamados &lt;I style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&#8220;Campos de &lt;st1:PersonName ProductID="la Muerte" w:st="on"&gt;la Muerte&lt;/st1:PersonName&gt;&#8221;&lt;/I&gt;, lugar donde llevaban a los presos cuando lo iban a matar, se encuentran situados a unos &lt;st1:metricconverter ProductID="14 kil&#243;metros" w:st="on"&gt;14 kil&#243;metros&lt;/st1:metricconverter&gt; de la capital. Seguramente muchos de ellos, deseaban que llegase este momento, pero una vez all&#237;, seguro que no se imaginaban el horror que les esperaba, ya que sus exterminadores lo realizaban de la manera m&#225;s brutal que uno se pueda imaginar. Despu&#233;s de divertirse con ellos, hac&#237;an que ellos mismos se cavasen su propia fosa. La imagen m&#225;s horrible de este sitio, aparte de un templo con unas grandes vidrieras donde se encuentran guardadas y expuestas miles de calaveras, unas ocho mil, clasificadas por edades, es seguramente la de un &#225;rbol donde todav&#237;a se puede ver la marca de la sangre dejada por los ni&#241;os que eran golpeados contra el.

&lt;/FONT&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;Visto esto, ahora si que ya tengo bastante, me vuelvo hacia Phnom Penh, seguramente necesito ver un poco de poblaci&#243;n viva, a&#250;n a riesgo de ser tan ca&#243;tica como lo es esta ciudad. As&#237; que decido recrearme un poco y me voy a dar una vuelta por el Mercado Ruso. Un lugar donde puedes encontrar pr&#225;cticamente de todo. Al final salgo y me dirijo hac&#237;a el centro, esto si, con un curioso mapa de los templos de Angkor en la mochila.&lt;/FONT&gt;







</body>
    <closed-comments type="boolean"></closed-comments>
    <closed-trackbacks type="boolean"></closed-trackbacks>
    <comments-count type="integer">4</comments-count>
    <created-at type="datetime">2008-11-07T19:17:37Z</created-at>
    <date type="datetime">2008-11-07T19:13:00Z</date>
    <id type="integer">229706</id>
    <last-comment-date type="datetime">2008-12-15T08:37:35Z</last-comment-date>
    <myfile-id type="integer"></myfile-id>
    <nicetitle>s-21</nicetitle>
    <published-at type="datetime">2008-11-07T19:17:37Z</published-at>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <status type="integer">1</status>
    <title>S-21</title>
    <updated-at type="datetime">2008-12-15T08:37:35Z</updated-at>
  </post>
</posts>
