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<div><img src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/kefer3/2157359243_3246480b60.jpg" id="img_0" class="imgcen"></div><div>
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</div><div><div><font class="Apple-style-span" color="#CC9933"><div style="text-align:center">Primeros Pasos en la Vía del Zen: II. </div><div style="text-align:center">Obstáculos - 1. Obstáculos Corporales </div></span></div><div><font class="Apple-style-span" color="#CC9933"> </span></div><div><font class="Apple-style-span" color="#CC9933">
</span></div><div><font class="Apple-style-span" color="#CC9933">No obstante, a pesar de esta atracción por el Zen, es usual que al comienzo de la práctica algunas personas experimenten ciertos rechazos hacia algunos aspectos de la práctica del Zen. Aparecen los obstáculos. El superar estos obstáculos depende de la actitud que tome el practicante hacia ellos. De hecho, estos obstáculos no son exteriores u objetivos, sino profundamente subjetivos y corresponden a prejuicios culturales, intelectuales, emocionales y corporales del propio practicante.</span></div><div><font class="Apple-style-span" color="#CC9933">
</span></div><div><font class="Apple-style-span" color="#CC9933">Estos obstáculos son variados y diversos, pero podrían ser sintetizados en tres grupos:</span></div><div><font class="Apple-style-span" color="#CC9933">
</span></div><div><font class="Apple-style-span" color="#CC9933">1. Obstáculos Corporales.</span></div><div><font class="Apple-style-span" color="#CC9933">
</span></div><div><font class="Apple-style-span" color="#CC9933">Lo primero que la mayoría de los principiantes constatan es la dificultad Inicial de postura de zazen. A veces es incluso imposible tomar la postura de zazen, y aunque sea posible, el permanecer inmóvil en zazen durante una sesión de treinta minutos se convierte en una experiencia dolorosa y casi traumática.</span></div><div><font class="Apple-style-span" color="#CC9933">
</span></div><div><font class="Apple-style-span" color="#CC9933">El dolor es una de las primeras barreras que nos encontramos cuando comenzamos a practicar zazen. ¡Con el dolor hemos topado! Hay que decir que el dolor es el mejor consejero espiritual, el mejor amigo. El dolor es un síntoma de nuestro desequilibrio, una luz roja que se enciende y nos dice: “algo no va bien”. Es como una columna de humo que nos indica que en alguna parte hay un fuego. Siguiendo la columna de humo podemos llegar hasta su origen, el fuego, y apagarlo. Por lo tanto, no debes desalentarte por el dolor. Zazen no es una práctica ascética ni mortificadora. Zazen no es en sí doloroso. Pero a veces, sobre todo al principio, el dolor aparece. ¿Por qué?</span></div><div><font class="Apple-style-span" color="#CC9933">
</span></div><div><font class="Apple-style-span" color="#CC9933">
</span></div><div><font class="Apple-style-span" color="#CC9933">Por una parte, hay una realidad fisiológica: nuestros tendones, nuestros músculos, nuestra estructura corporal no está acostumbrada a la postura de zazen. Zazen es un entrenamiento, una superación de uno mismo. Hay un trabajo corporal y este trabajo produce a veces sensaciones dolorosas. En cualquier deporte sucede igual. Nuestros viejos hábitos corporales se resisten a desaparecer. Pero con el tiempo y la práctica, nuestro cuerpo se adapta a la postura de zazen y se instala confortablemente en ella.</span></div><div><font class="Apple-style-span" color="#CC9933">
</span></div><div><font class="Apple-style-span" color="#CC9933">Por otra parte, en el dolor hay un fuerte componente psicológico y mental. Me duele a mí. El “yo” es quien más sufre. Cuanto más fuerte sea la conciencia de ego, más insoportable será el dolor. Cuando la conciencia egótica comienza a calmarse y a disolverse el dolor deja de ser una amenaza seria y se convierte en una simple sensación más.</span></div><div><font class="Apple-style-span" color="#CC9933">
</span></div><div><font class="Apple-style-span" color="#CC9933">Las mentes agitadas sufren más que las mentes serenas. Se ha comprobado que cuando el cerebro alcanza un estado de profunda quietud y serenidad comienza a segregar una sustancia llamada endorfina, una de cuyas funciones principales es disolver las sensaciones agudas de dolor.</span></div><div><font class="Apple-style-span" color="#CC9933">
</span></div><div><font class="Apple-style-span" color="#CC9933">Controlar nuestra mente, conducirla hacia estados de paz y serenidad, entrenar nuestro cuerpo, armonizar la respiración es el camino para superar la barrera del dolor. La paciencia es fundamental.</span></div><div><font class="Apple-style-span" color="#CC9933">
</span></div><div><font class="Apple-style-span" color="#CC9933">Cuando aparecen las sensaciones dolorosas, aquellos que acuden al zazen como técnica de relajación o de bienestar, lo abandonan enseguida. Incluso si uno está realmente interesado por el Zen, la dificultad de la postura le hace pensar en desistir.</span></div><div><font class="Apple-style-span" color="#CC9933">
</span></div><div><font class="Apple-style-span" color="#CC9933">En, realidad, todo el mundo puede sentarse en zazen, al menos que se tenga alguna lesión física importante, si se arma de la perseverancia y del tesón necesario.</span></div><div><font class="Apple-style-span" color="#CC9933">
</span></div><div><font class="Apple-style-span" color="#CC9933">Zazen es también un entrenamiento físico y corporal. Se trata de reestructurar nuestra arquitectura muscular, de modelar nuestro cuerpo con el fin de volverlo apto para una práctica de meditación profunda como es zazen. Nuestro cuerpo es un ser vivo y por lo tanto adaptable y dúctil. Es normal que, acostumbrados a muchos hábitos corporales erróneos, la postura de zazen nos cree dificultades iniciales. Pero estas dificultades van desapareciendo en la medida en que perseveramos y nos trabajamos. No vale decir, como excusa, que la postura de zazen sólo sirve para los japoneses, los chinos y los indios, ya que ellos están acostumbrados desde pequeños a ella. Es necesario saber que tantos los chinos, los japoneses y los indios que nunca han practicado zazen tienen los mismos problemas que los occidentales a la hora de iniciarse en la práctica. También hay que saber que en occidente son miles las personas que practican zazen regularmente y que han hecho de zazen una costumbre habitual es sus vidas.</span></div><div><font class="Apple-style-span" color="#CC9933">Lo único que se requiere es perseverancia y, en los casos más difíciles, ciertos ejercicios de estiramiento antes de sentarse en zazen.</span></div><div><font class="Apple-style-span" color="#CC9933">
</span></div><div><font class="Apple-style-span" color="#CC9933">Otro obstáculo de índole corporal que surge es el apego a las formas. En los centros zen se enseñan ciertos comportamientos corporales tales como gasshô (saludo con las palmas de las manos juntas), sasshu (las manos recogidas delante del pecho para caminar y permanecer inmóvil en la posición erguida), sampai (postración), etc. En un centro está estipulada también la forma de entrar, de salir, de caminar, de sentarse. Después de zazen se suele realizar una ceremonia. </span></div><div><font class="Apple-style-span" color="#CC9933">
</span></div><div><font class="Apple-style-span" color="#CC9933">Algunas personas tienen mucha dificultad a la hora de practicar este comportamiento corporal porque están muy apegadas a las formas corporales, no a las que se enseñan en el centro, sino a las que están acostumbradas. Y en el centro, al realizar con su cuerpo gestos y comportamientos inhabituales, sienten rechazo. Este rechazo hacia el comportamiento corporal de la sala de meditación es la otra cara de la moneda del apego que sienten hacia sus comportamientos habituales.</span></div><div><font class="Apple-style-span" color="#CC9933">
</span></div><div><font class="Apple-style-span" color="#CC9933">Algunas personas no pueden vencer su propia fijación, lo cual les provoca un sentimiento de ridículo y un rechazo tan grandes que terminan por abandonar la sala de meditación. El obstáculo no ha sido vencido.</span></div><div><font class="Apple-style-span" color="#CC9933">
</span></div><div><font class="Apple-style-span" color="#CC9933">La única manera de vencerlo es aceptando sin prejuicios las nuevas formas, adaptarse a ellas, experimentarlas “desde dentro” volviendo al cuerpo flexible para aprender nuevas pautas de comportamiento. Cuando el comportamiento en la sala de meditación es practicado durante algunos meses, uno comienza a descubrir su sentido profundo, no intelectual, sin necesidad de largas explicaciones verbales. No hay que olvidar nunca que la Vía del Zen no es una teoría, sino una práctica, es decir, una experiencia.</span></div><div><font class="Apple-style-span" color="#CC9933">
</span></div><div><font class="Apple-style-span" color="#CC9933">La práctica del Zen con todo el cuerpo provoca un despertar de nuestra conciencia corporal, una reestructuración de nuestros hábitos corporales</span>.</div><div>
</div><div><div style="text-align:center"><font class="Apple-style-span" color="#CC0000">¡¡¡ Sarvamângalam !!! </span></div><div style="text-align:center"><font class="Apple-style-span" color="#CC0000">( ¡¡¡ Que todo sea auspicioso !!! )</span></div></div></div>
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Primeros Pasos en La Vía Zen: II Obstáculos Corporales.
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</div><div><div><div style="text-align:center"><span class="Apple-style-span" style="color: rgb(204, 153, 51);">Zen, Aquí y Ahora.</span></div></div><div><span class="Apple-style-span" style="color: rgb(204, 153, 51);">
</span></div><div><span class="Apple-style-span" style="color: rgb(204, 153, 51);">Más allá de las formas, de los dogmatismos, de las instituciones o de las teorías, el ser humano está buscando un nuevo estado de conciencia (o una antigua conciencia dormida) que le permita liberarse, transformarse, desarrollarse, a partir de la fuente profunda que está en él.</span></div><div><span class="Apple-style-span" style="color: rgb(204, 153, 51);">
</span></div><div><span class="Apple-style-span" style="color: rgb(204, 153, 51);">El Zen no es ni un razonamiento ni una teoría. No es un conocimiento comprensible por el intelecto solamente, es una práctica, una experiencia. A la vez objetiva y subjetiva, ya que no separa estos dos puntos de vista complementarios, de la misma manera que no disocia el cuerpo y el espíritu, la fisiología y la psicología, el consciente y el inconsciente, sino que hace una llamada a la totalidad del ser.</span></div><div><span class="Apple-style-span" style="color: rgb(204, 153, 51);">
</span></div><div><span class="Apple-style-span" style="color: rgb(204, 153, 51);">En este sentido corresponde a las aspiraciones que actualmente orientan la marcha de la civilización moderna, la cual intenta superar las categorías, las separaciones estrechas, las divisiones en todos los dominios.</span></div><div><span class="Apple-style-span" style="color: rgb(204, 153, 51);">
</span></div><div><span class="Apple-style-span" style="color: rgb(204, 153, 51);">“Debemos armonizar los contrarios, remontándonos a su origen. Esta es la actitud Zen, la Vía del Medio: abarcar las contradicciones, hacer su síntesis y realizar el equilibrio”, nos decía Taisen Deshimaru.</span></div><div><span class="Apple-style-span" style="color: rgb(204, 153, 51);">
</span></div><div><span class="Apple-style-span" style="color: rgb(204, 153, 51);">O como dijo anteriormente Rabindranath Tagore: “En el futuro, los occidentales y los orientales formarán una gran sinfonía espiritual. Espero que venga pronto el día en el que toda la Humanidad se armonizará en una ‘comunión universal’.”</span></div><div><span class="Apple-style-span" style="color: rgb(204, 153, 51);">
</span></div><div><span class="Apple-style-span" style="color: rgb(204, 153, 51);">En la época actual, todas las naciones del mundo deben superar el camino unilateral de una ideología o de un nacionalismo estrecho. Las barreras nacionalistas o raciales deben ser abolidas. Debemos apuntar hacia un objetivo común: el del camino universal. Debemos entendernos y armonizar nuestras concepciones con un espíritu abierto. El espíritu moderno de libertad debe deshacerse de las viejas supersticiones, de las creencias y de las estrecheces formales, con el fin de poder encontrar en el fondo de nosotros mismos el origen de una moral auténtica, personal y universal a la vez, ligada a la conciencia profunda de la vida.</span></div><div>
</div><div><div style="text-align:center"><span class="Apple-style-span" style="color: rgb(204, 0, 0);">¡¡¡ Sarvamângalam !!! </span></div><div style="text-align:center"><span class="Apple-style-span" style="color: rgb(204, 0, 0);">( ¡¡¡ Que todo sea auspicioso !!! )</span></div></div></div>
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Zen, Aquí y Ahora.
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