puteadas
estaba en la Laguna Céjar, una salada preciosidad de la naturaleza, de agua transparente, en la mitad del desierto. es tanta la sal que uno flota aunque no lo quiera. el agua es helada, pero, como milagrosamente, al fondo está hirviendo. se produce una extraña sensación, la parte superior del cuerpo se congela y en los pies el calor es tal que quema. en fin, estábamos ahí con dos españoles. uno de ellos fue el primero en entrar y era tal el frío del agua que el tipo lanzó una seguidilla de pu...
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