Rusia-España, un partido para la épica
¡Máma mía, que partido para la épica! ¡Parecía que iba a pasar lo de siempre, que el fatal destino fuera a jugar en nuestra contra, como de costumbre, pero la armada invencible volvió galopar sobre la verdes praderas. Lloré al subir los brazos con la victoria de la roja. ¡Cuanto les hubiera gustado verlo a nuestros ausentes! Ni el pibe Maradona, ni Cruyff, ni Rummenigge, ni Oleg Blokin, ni Van Bast...





