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    <body>Dexter Filkins ( 1961) ha sido corresponsal en las guerras de Afganist&#225;n e Irak para el New York Times desde 1998. Fue finalista del premio Pulitzer en 2002 y lo gan&#243; en 2009 (junto al resto del equipo de corresponsales del peri&#243;dico destinados en Pakist&#225;n y Afganist&#225;n). 

Recientemente editorial CRITICA ha publicado su &#250;ltimo libro, &lt;EM&gt;La guerra eterna&lt;/EM&gt;, sobre sus &#250;ltimos 9 a&#241;os en Irak y Afganistan. En ese tiempo rellen&#243; 651 cuadernos de apuntes de los que ha seleccionado lo mejor para incluirlo en el libro.

Comienza con la entrada por la noche de 6.000 marines en la ciudad de Faluya en 2004 . Filkins avanza con los soldados como uno m&#225;s y ve peligrar su vida en m&#225;s de una ocasi&#243;n. Los americanos utilizan la canci&#243;n "Hell Bells" (Campanas del Infierno) del grupo de Heavy Metal australiano AC/DC a todo volumen como un apoyo al ataque por sorpresa.

En el siguiente cap&#237;tulo se retrotrae a 1998 para contar las salvajadas de los Talibanes cuando ten&#237;an el poder en Afaganistan. Algunos p&#225;rrafos me dejan sin aliento y me obligan a detener la lectura, y no por una mala puntuaci&#243;n.



 &lt;BLOCKQUOTE&gt;Durante las hambrunas era habitual o&#237;r hablar de gente que vend&#237;a a sus hijos para pagar comida. Estaba el chico de Sheberghan que hab&#237;a intentado fugarse con una chica que codiciaba un se&#241;or de la guerra; hab&#237;an atado cada una de las extremidades del muchacho a un caballo y a estos se les hab&#237;a echado a correr en distintas direcciones. Hab&#237;a millones de minas terrestres como las del campo de Gulalai, un estrato tras otro de ellas, arqueolog&#237;as enteras de minas; sovi&#233;ticas, despu&#233;s de los muyahidines sobre ellas, despu&#233;s de los talibanes, despu&#233;s nuevamente de los muyahidines, mu&#241;ecas explosivas, &lt;EM&gt;Bouncing Bettys&lt;/EM&gt;* y minas de pl&#225;stico que seguir&#237;an estallando mil a&#241;os despu&#233;s, por que no se pudren como los cad&#225;veres. Hubo un momento en el que cada d&#237;a 25 personas pisaban minas terrestres en Kabul, y mientras tanto los se&#241;ores de la guerra estaban ocupados plantando nuevos campos de ellas a toda prisa. Afganist&#225;n era como el rat&#243;n de laboratorio que pulsa el interruptor una y otra vez para electrocutarse. Quiz&#225;s s&#243;lo fuera desesperaci&#243;n.

* Tipo de mina terrestre que al activarse sale haciendo espirales hacia el aire hasta situarse a la altura del pecho y explotar.



&lt;/BLOCKQUOTE&gt;
&lt;IMG src="http://graphics8.nytimes.com/images/2008/08/24/magazine/24filkinsa-600.jpg"&gt;

El periodista Dexter Filkins &lt;EM&gt;armado&lt;/EM&gt; con su boligrafo. 

Fuente foto: nytimes.com




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    <title>LA GUERRA ETERNA; Dexter Filkins.</title>
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    <body>Estados Unidos. Pakist&#225;n es la principal preocupaci&#243;n (Jim Lobe - ipsnoticias.net)

Mientras el debate en Estados Unidos sobre la pol&#237;tica exterior se ha concentrado fundamentalmente en Afganist&#225;n e Ir&#225;n las &#250;ltimas dos semanas, Washington est&#225; abocado a fortalecer los lazos con un aliado clave de ambos pa&#237;ses: Pakist&#225;n.

El Congreso legislativo finalmente dio lugar a una legislaci&#243;n que triplicar&#237;a el actual nivel de ayuda no militar estadounidense a Islamabad en los pr&#243;ximos cinco a&#241;os, a una tasa anual de 1.500 millones de d&#243;lares. S&#243;lo una fracci&#243;n de los 11.000 millones de d&#243;lares provistos a Pakist&#225;n bajo la administraci&#243;n del presidente George W. Bush (2001-2009) fueron dedicados a fines civiles.

Si bien esta asistencia adicional probablemente ayudar&#225; a impulsar la da&#241;ada imagen de Washington entre el p&#250;blico general pakistan&#237;, el proyecto de ley omiti&#243; provisiones clave que habr&#237;an garantizado generosas preferencias comerciales para las exportaciones de zonas donde el movimiento islamista Talib&#225;n ha ganado m&#225;s reclutas.

La aprobaci&#243;n de la ley, que se espera el presidente Barack Obama la firme esta semana, llega en medio de reportes de que el ej&#233;rcito pakistan&#237; se prepara para lanzar una gran ofensiva &#8211;desde hace tiempo estimulada por Washington&#8212;contra el Talib&#225;n pakistan&#237; y el mayor baluarte de la red radical Al Qaeda en Wazirist&#225;n del Sur.

Esta nueva campa&#241;a, que pretende continuar con las conquistas del ej&#233;rcito en los distritos de Bajaur y Mohmand, de las &#193;reas Tribales Federalmente Administradas, y en el valle de Swat, en la Provincia de la Frontera Noroccidental, busca adem&#225;s aprovechar el clima generado con el asesinato el 5 de agosto &#8211;al parecer por un avi&#243;n no tripulado estadounidense&#8212;del l&#237;der talib&#225;n pakistan&#237; Baitullah Mehsud y los supuestos enfrentamientos dentro la dirigencia del movimiento islamista desencadenados por esa importante baja.

Aunque Washington esperaba que los militares pakistan&#237;es se movieran antes a Wazirist&#225;n del Sur, se entusiasm&#243; con los &#250;ltimos &#233;xitos de las fuerzas de Islamabad en Wazirist&#225;n y la Provincia de la Frontera Noroccidental.

"Si Wazirist&#225;n del Sur es efectivamente lo que viene, eso ser&#237;a un avance significativo", dijo Bruce Riedel, especialista en Asia meridional y ex analista de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) que presidi&#243; la revisi&#243;n de la pol&#237;tica con Afganist&#225;n y Pakist&#225;n realizada cuando Obama lleg&#243; a la Casa Blanca.

"Se est&#225; ejerciendo m&#225;s presi&#243;n hoy sobre el refugio de Al Qaeda (en Wazirist&#225;n) que nunca antes desde 2003 y 2004", dijo el lunes a una audiencia ante la Instituci&#243;n Brookings.

Elogi&#243; tanto al ej&#233;rcito pakistan&#237; por su reciente agresividad contra el Talib&#225;n como el creciente uso de aviones no tripulados por parte de Washington contra supuestos l&#237;deres de Al Qaeda y talibanes.

Al mismo tiempo, alert&#243; que ni Al Qaeda ni el Talib&#225;n deber&#237;an ser considerados nada menos que grupos sumamente peligrosos.

Eso qued&#243; claro en Pakist&#225;n el lunes, cuando un atacante suicida disfrazado de militar deton&#243; una bomba en la entrada de la sede del Programa Mundial de Alimentos (PMA) en Islamabad, matando a por lo menos cinco trabajadores.

El PMA ha sido el principal proveedor de suministros de asistencia a las alrededor de dos millones de personas que huyeron del valle de Swat cuando el ej&#233;rcito lanz&#243; una campa&#241;a de contrainsurgencia a comienzos de este verano boreal.

Este ataque hab&#237;a sido precedido por otros dos atentados con bomba que mataron a por lo menos 16 personas en el noroeste pakistan&#237;, y que el Talib&#225;n reivindic&#243; se&#241;alando que eran en represalia por el asesinato de Mehsud.

Tambi&#233;n hab&#237;a sido precedido por una entrevista hecha realizada por cinco periodistas pakistan&#237;es al aparente sucesor de Mehsud, Hakimullah Mehsud, y a otros l&#237;deres talibanes clave en la localidad de Sararogha, en Wazirist&#225;n del Sur. El reportaje avergonz&#243; a funcionarios de inteligencia estadounidenses y pakistan&#237;es, quienes aseguraban que Hakimullah hab&#237;a sido asesinado en una batalla tras la muerte de Baitullah.

"Estamos plenamente preparados para esa operaci&#243;n", dijo Hakimullah a los periodistas, en referencia a la campa&#241;a pendiente del ej&#233;rcito contra baluartes del Talib&#225;n en Wazirist&#225;n del Sur.

Si bien la supervivencia de Hakimullah y su confianza probablemente hayan desilusionado a los funcionarios en Washington, el gobierno de Obama est&#225; mucho m&#225;s esperanzado ahora sobre la direcci&#243;n de los acontecimientos que en el &#250;ltimo invierno boreal, cuando los talibanes tomaron Bajaur y quedaron apenas a 100 kil&#243;metros de Islamabad. Expertos independientes alertaron entonces que ese pa&#237;s con poder&#237;o nuclear y con un cada vez menos popular presidente, Asif Zardari, pod&#237;a colapsar.

El Talib&#225;n pakistan&#237; se hab&#237;a convertido en la m&#225;s grande amenaza del pa&#237;s, y esto llev&#243; a una mayor cooperaci&#243;n militar y de inteligencia entre Pakist&#225;n y Estados Unidos, como demostr&#243; la creciente efectividad de los ataques con aviones no tripulados.

No obstante, esa cooperaci&#243;n sigue siendo profundamente impopular dentro de Pakist&#225;n, seg&#250;n las &#250;ltimas encuestas. De hecho, una consulta realizada a casi 5.000 pakistan&#237;es entre fines de julio y comienzos de agosto por el Instituto Republicano Internacional, y publicada la semana pasada, concluy&#243; que 80 por ciento de los encuestados se opon&#237;an a la cooperaci&#243;n con Washington en la "guerra contra el terrorismo", contra 61 por ciento registrados en marzo.

Un porcentaje levemente menor tambi&#233;n se opon&#237;a a los ataques con aviones estadounidenses no tripulados.

Pero las mismas encuestas tambi&#233;n han mostrado un fuerte cambio de opini&#243;n contra el Talib&#225;n y Al Qaeda. Casi nueve de cada 10 consultados dijeron considerar a ambos grupos un "serio problema" para Pakist&#225;n, cuando el a&#241;o pasado llegaban apenas a la mitad. Setenta por ciento dijeron apoyar la campa&#241;a contrainsurgente del ej&#233;rcito, contra menos de 30 por ciento hace dos a&#241;os.

Es en ese contexto que Washington espera mejorar su propia imagen ante el p&#250;blico pakistan&#237;, en parte incrementando sustancialmente la ayuda no militar y haciendo m&#225;s para asegurar que sus beneficiarios efectivamente la reciban. El Departamento de Estado (canciller&#237;a) anunci&#243; la semana pasada que tratar&#237;a de no canalizar la ayuda a trav&#233;s de contratistas privados, acusados de corrupci&#243;n.

Pero el Congreso puso algunas condiciones al paquete de ayuda. Por ejemplo, el desembolso de la mitad de los fondos depender&#225; de que el representante especial para Afganist&#225;n y Pakist&#225;n, Richard Holbrook, certifique que Islamabad hace "progresos razonables" en algunas metas, como reformas democr&#225;tica, combate a la corrupci&#243;n y mejoras de los servicios de educaci&#243;n p&#250;blica y salud, especialmente para las mujeres y adolescentes.

(fuente: http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=93542)</body>
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    <body>Obama: el fin de la guerra contra el terror (Aldo Civico - spanish.safe-democracy.org)

(Director del Center for International Conflict Resolution de la Universidad de Columbia, en Nueva York)

La expresi&#243;n &#8220;guerra contra el terror&#8221; desapareci&#243; del vocabulario de los altos funcionarios de la administraci&#243;n de Obama. El cambio no es s&#243;lo un asunto de sem&#225;ntica. Es estrat&#233;gico.

En su discurso, hace pocos d&#237;as, en el Council on Foreign Relations, Hillary Clinton ofreci&#243; una rama de olivos a los Talibanes que decidan abandonar las armas. En marzo de este a&#241;o, el presidente Barack Obama coment&#243; que Washington podr&#237;a estar interesado en negociaciones con miembros de los Talibanes.

La disposici&#243;n a negociar forma parte de una nueva estrategia en la lucha contra organizaciones terroristas, muy diferente respecto a la era de George W. Bush.

La expresi&#243;n &#8220;guerra contra el terror&#8221; desapareci&#243; del vocabulario de los altos funcionarios de la administraci&#243;n de Obama. Un correo electr&#243;nico a los miembros de la plana mayor del Pent&#225;gono especific&#243; que &#8220;la nueva administraci&#243;n prefiere evitar el t&#233;rmino de Guerra Larga o Guerra Global contra el Terror&#8221;. El cambio no es s&#243;lo un asunto de sem&#225;ntica. Es estrat&#233;gico.

George W. Bush utiliz&#243; primero la frase &#8220;guerra contra el terror&#8221; unos d&#237;as despu&#233;s de los ataques del 11 de septiembre. Antes, el Congreso la hab&#237;a definido como &#8220;la lucha de una civilizaci&#243;n&#8221;. La expresi&#243;n subray&#243; la gravedad de las amenazas y fue un llamado a la solidaridad de los civilizados contra los b&#225;rbaros.

- Ret&#243;rica en blanco y negro.

Esta ret&#243;rica en &#8220;blanco y negro&#8221; reflejaba el convencimiento de que el terrorismo no es solamente una t&#225;ctica inmoral, sino tambi&#233;n una condici&#243;n inmoral, y que como tal debe ser eliminada. De hecho, la respuesta correcta contra el terrorismo ten&#237;a que ser &#8220;militar&#8221;.

Pero la &#8220;guerra contra el terror&#8221; defini&#243; mal el fen&#243;meno, y se demostr&#243; contraproducente. Dio la idea de un enemigo unificado y transnacional, cuando la variedad de tipos de organizaciones terroristas es muy amplia. Al Qaeda no es Hamas. Unific&#225;ndolos todos en un solo movimiento, se exager&#243; la amenaza, y se unific&#243; a grupos muy distintos, transformando a criminales en guerreros santos.

El Pent&#225;gono, bajo el liderazgo de Robert Gates, ha estado planeando un nuevo acercamiento. El documento de Estrategia de Defensa Nacional de 2008 asign&#243; una gran importancia a la guerra irregular as&#237; como tambi&#233;n al combate convencional.

&#8220;No podemos alcanzar la victoria capturando y matando&#8221;, explic&#243; Gates. El general Petraeus, responsable de la nueva estrategia contrainsurgente, reforz&#243; la idea afirmando que &#8220;cuanto m&#225;s fuerza se utiliza, menos eficaz se es&#8221;. Estos comentarios destacaron un cambio de estrat&#233;gica substancial.

- M&#225;s cerebro y menos fuerza.

Hoy la f&#243;rmula parece ser m&#225;s &#8220;cerebro y menos fuerza bruta&#8221;. Las operaciones militares se subordinan a las iniciativas del llamado &#8220;poder blando&#8221;. De hecho, el documento de estrategia de Defensa Nacional establece que &#8220;m&#225;s all&#225; de la seguridad, los ingredientes esenciales de un &#233;xito a largo plazo incluyen el desarrollo econ&#243;mico, el establecimiento de las instituciones, y el Estado de derecho, as&#237; como la promoci&#243;n de la reconciliaci&#243;n interna, el buen gobierno, proporcionando servicios b&#225;sicos a la poblaci&#243;n&#8230;&#8221;

M&#225;s que la victoria militar, el &#233;xito est&#225; en consolidar la resoluci&#243;n del conflicto.

Un informe publicado por la RAND Corporation en 2008 respald&#243; el nuevo pensamiento en seguridad. El estudio observ&#243; que la manera m&#225;s com&#250;n que un grupo terrorista desaparece &#8211;un 43 por ciento&#8211; es a trav&#233;s de una transici&#243;n hacia un proceso pol&#237;tico. La segunda forma com&#250;n &#8211;40 por ciento&#8211; se basa en la polic&#237;a y la inteligencia, capturando o eliminando a los l&#237;deres principales de estos grupos. El uso de la fuerza militar es eficaz solamente en el 7 por ciento de los m&#225;s que 600 casos examinados.

- La relaci&#243;n paz-seguridad.

El nuevo enfoque de Obama sugiere una relaci&#243;n muy interesante entre seguridad y paz. El terrorismo es a menudo una extensi&#243;n y una radicalizaci&#243;n de un conflicto.

Las ra&#237;ces de un conflicto &#8211;falta de oportunidades pol&#237;ticas, desigualdad econ&#243;mica o inestabilidad social como producto de la modernizaci&#243;n&#8211; son tambi&#233;n causas del terrorismo.

David Kilcullen, consejero del general Petraeus, en una reciente reuni&#243;n en Washington, me dijo: &#8220;cre&#237;amos que la paz era un producto de la seguridad, pero hoy nos damos cuenta que la seguridad es un producto de la paz&#8221;.

Esto nos lleva a un pensamiento riguroso y novedoso sobre las interconexiones entre contraterrorismo, resoluci&#243;n del conflicto y construcci&#243;n de la paz, donde el enfoque primario es el bienestar de la poblaci&#243;n y no solo la eliminaci&#243;n del enemigo.

(fuente: http://spanish.safe-democracy.org/2009/08/19/obama-el-fin-de-la-guerra-contra-el-terror/)</body>
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    <body>&lt;H2&gt;&lt;SPAN style="COLOR: #ff6600"&gt;&lt;IMG class=aligncenter title="David Rohde" height=240 alt="" src="http://farm4.static.flickr.com/3590/3683224069_6f838c07d5_o.jpg" width=577&gt;&lt;/SPAN&gt;&lt;/H2&gt; &lt;H2 sizset="114" sizcache="0"&gt;&lt;SPAN style="COLOR: #ff6600" sizset="114" sizcache="0"&gt;La enciclopedia online intent&#243; que no se filtre informaci&#243;n sobre el rapto, por parte de los talibanes, del periodista &lt;A href="http://en.wikipedia.org/wiki/David_S._Rohde" target=_blank jQuery1246605776083="46"&gt;&lt;FONT color=#105cb6&gt;David Rohde&lt;/FONT&gt;&lt;/A&gt;; reabre el debate sobre el rol de los editores an&#243;nimos y la moderaci&#243;n en casos donde hay vidas en juego.&lt;/SPAN&gt;&lt;/H2&gt; &lt;P sizset="115" sizcache="0"&gt;Durante siete meses, el diario &lt;STRONG&gt;The New York Times&lt;/STRONG&gt; logr&#243; mantener lejos de las noticias el hecho de que uno de sus periodistas, David Rohde, hab&#237;a sido secuestrado por los talibanes. &lt;A class=more-link href="http://techconsumer.wordpress.com/2009/07/03/un-secuestro-no-contado-en-wikipedia-reportaje/#more-1825" jQuery1246605776083="48"&gt;&lt;FONT color=#105cb6&gt;Lee m&#225;s &#187;&lt;/FONT&gt;&lt;/A&gt;

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    <title>Un secuestro no contado en Wikipedia (reportaje)</title>
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    <body>Pakist&#225;n: los Talib&#225;n cada vez m&#225;s cerca del arsenal nuclear (Alberto Priego - spanish.safe-democracy.org)

La gran pregunta es si los Talib&#225;n, que ya forman un gobierno alternativo en Pakist&#225;n, tienen la capacidad para hacerse con el control total del pa&#237;s incluyendo la capital Islamabad.

Si bien es cierto que las relaciones entre Washington e Islamabad nunca han sido f&#225;ciles, la llegada de Obama las ha complicado a&#250;n m&#225;s. Las declaraciones de varios miembros de la administraci&#243;n acusando al gobierno pakistan&#237; de no hacer todo lo que est&#225; en su mano para luchar contra el integrismo han provocado un gran revuelo en Islamabad de cara a la Cumbre Trilateral Afganist&#225;n-Pakist&#225;n-Estados Unidos. Por un lado, Zardari est&#225; presionado por la comunidad internacional para que frene el avance de los Talibanes en Pakist&#225;n. Por el otro, los propios Talibanes, antiguos clientes de los servicios secretos pakistan&#237;es, amenazan con hacerse con el poder haciendo saltar en pedazos Pakist&#225;n. Entre tanto, cada vez es m&#225;s y m&#225;s dif&#237;cil frenar los avances de los talibanes que han llegado a estar a 100 Km. de la capital, provocando el pavor de la Secretaria de Estado norteamericana Hillary Clinton.

- Un distrito estrat&#233;gico.

El pasado 24 de abril, en la Mezquita de la ciudad de Dagger (Buner), se produjo un encuentro entre el insurrecto Maulvi Khalil, el l&#237;der del TTP Maulana Suf&#237; Mohammed y presumiblemente un representante del gobierno pakistan&#237;.

La negociaci&#243;n versaba sobre la necesidad de retirarse del distrito de Buner ante las presiones ejercidas por los norteamericanos que temen que desde este punto los Talib&#225;n pudieran lanzar un ataque sobre Islamabad y hacerse con el poder.

&#8220;Las acusaciones llegan en un momento especialmente cr&#237;tico ya que la Asamblea Nacional acaba de aprobar la conocida como Nizam-e-Adl-Regulation que regula y legitima la implantaci&#243;n de la Sharia en el Valle del Swat marcando un precedente para futuras regiones&#8221;.

Seg&#250;n parece un grupo de unos 500 hombres armadas habr&#237;a lanzado una ofensiva sobre Buner desde el Valle del Swat que se ha convertido en un basti&#243;n desde que Zardari permitiera aplicar la Sharia a cambio de paz. As&#237;, los hombres de Maulana Suf&#237; Mohammed han encontrado una base desde donde lanzar sus operaciones contra otros territorios de Pakist&#225;n e ir imponiendo poco a poco su plan de derrotar al gobierno e implantar un Estado teocr&#225;tico al estilo del dise&#241;ado por Mawdudi. Al igual que ocurre en el Valle del Swat, en Buner se comenz&#243; a corregir conductas sociales &#8220;desviadas&#8221; como permitir a las mujeres ir destapadas, a ni&#241;as asistir a los colegios o a varones ir sin barba. Sin embargo, la presi&#243;n de Estados Unidos que lleg&#243; incluso a amenazar con una intervenci&#243;n militar, provoc&#243; que el gobierno pakistan&#237; lograra la retirada de los milicianos de este territorio.

- Amenaza global y existencial.

Entre los cr&#237;ticos de la administraci&#243;n americana quiz&#225;s la m&#225;s dura haya sido la Secretaria de Estado Hillary Rodham Clinton. La Secretaria de Estado ha calificado la situaci&#243;n de &#8220;amenaza global y existencial&#8221; al tiempo que ha exigido a Pakist&#225;n que retire sus tropas de la frontera con la India y las emple&#233; en el frente norte contra los Talib&#225;n. Al tiempo, otros miembros de la Administraci&#243;n Obama como el Secretario de Defensa o el propio el Enviado Especial a Afganist&#225;n y Pakist&#225;n tambi&#233;n han realizado declaraciones en las que se acusa al gobierno Zardari de decir m&#225;s que hacer en contra de los Talib&#225;n.

&#8220;En Washington la preocupaci&#243;n es cada vez mayor al ver que el gobierno pakistan&#237; no s&#243;lo no controla el pa&#237;s sino que adem&#225;s cede frente a los islamistas cada vez que &#233;stos le plantean el m&#225;s m&#237;nimo desaf&#237;o&#8221;

Las acusaciones llegan en un momento especialmente cr&#237;tico ya que la Asamblea Nacional acaba de aprobar la conocida como Nizam-e-Adl-Regulation que regula y legitima la implantaci&#243;n de la Sharia en el Valle del Swat marcando un precedente para futuras regiones.

Lamentablemente, dicha medida ha contado con el apoyo de pr&#225;cticamente todos los partidos pol&#237;ticos con la excepci&#243;n del PML-N de los hermanos Shariff y del antitalib&#225;n MQM. Desde Occidente la medida se ve con gran recelo aunque Zardari, en su defensa, esgrima dos razones para su aprobaci&#243;n: evitar un ba&#241;o de sangre en Pakist&#225;n y hacer caso a los deseos de una poblaci&#243;n que supuestamente reclama estas medidas. Mientras que la primera es sin&#243;nimo de rendici&#243;n la segunda es claramente falsa habida cuenta de los 500.000 desplazados que se han escapado del terror Talib&#225;n en el Valle del Swat.

- Retirada a cambio de qu&#233;.

La toma del distrito de Buner supon&#237;a una gran victoria para los Talibanes pakistan&#237;es (Tehrik-i-Taliban Pakistan) ya que se trata de un emplazamiento estrat&#233;gico para el asalto de otros seis distritos m&#225;s, incluyendo la capital. Adem&#225;s, al igual que ocurre con el Valle del Swat, Buner es una zona rica en recursos naturales (m&#225;rmol, esmeraldas) sobre los que los talibanes imponen tasas con los que obtener recursos para continuar con su lucha armada. Adem&#225;s, la ya citada cercan&#237;a a Islamabad (100 Km.) y la posibilidad de acceder a la principal fuente de suministro de agua de la capital (la presa del Tarbela) incrementaba la peligrosidad de esta &#250;ltima conquista Talib&#225;n.

&#8220;Las relaciones entre Washington e Islamabad parecen estar m&#225;s tensas que nunca. Las declaraciones de varios miembros de la Administraci&#243;n Obama han sentado mal en el seno del gobierno Zardari que las consideran una injerencia en sus asuntos internos&#8221;

Si bien es cierto que el pasado 24 de abril los Talibanes accedieron a retirarse del distrito de Buner, cabe preguntarse por qu&#233; y sobre todo a cambio de qu&#233;. Aunque las declaraciones de Hillary Clinton provocaron un terremoto en Pakist&#225;n, Zardari decidi&#243; optar de nuevo por la v&#237;a de la conciliaci&#243;n frente al enfrentamiento directo.

Para ello envi&#243; un grupo de apenas 200 paramilitares en lugar de desplazar las divisiones que tiene en la frontera con la India. Si a esto le unimos la llegada a Buner del arquitecto de la paz del Valle del Swat, Maulana Suf&#237; Mohammed, parece claro que Zardari ha optado de nuevo por arrodillarse frente a los Talibanes. De hecho, parece que la retirada de los Talibanes ha sido s&#243;lo formal y no real ya que la poblaci&#243;n local sigue quej&#225;ndose de que son ellos y no la polic&#237;a quienes controlan el distrito.

- Tensas relaciones.

De cara a la Cumbre Tripartita Afganist&#225;n-Pakist&#225;n-Estados Unidos, las relaciones entre Washington e Islamabad parecen estar m&#225;s tensas que nunca. Las declaraciones de varios miembros de la Administraci&#243;n Obama han sentado mal en el seno del gobierno Zardari que las consideran una injerencia en sus asuntos internos adem&#225;s de un apoyo impl&#237;cito a su &#8220;enemigo&#8221;, la India. Por otro lado, en Washington la preocupaci&#243;n es cada vez mayor al ver que el gobierno pakistan&#237; no s&#243;lo no controla el pa&#237;s sino que adem&#225;s cede frente a los islamistas cada vez que &#233;stos le plantean el m&#225;s m&#237;nimo desaf&#237;o.

La pregunta es si los Talib&#225;n, que ya forman un gobierno alternativo en zonas como el Valle del Swat, tienen capacidad para hacerse con el control del pa&#237;s incluyendo su arsenal nuclear. Ante tal posibilidad ya han saltado las alertas en varias canciller&#237;as desde Nueva Dehli hasta Tel-Aviv.

En este contexto parece cierta la frase de Hillary Clinton de que la situaci&#243;n de Pakist&#225;n es una &#8220;amenaza real y existencial&#8221;.

(fuente: http://spanish.safe-democracy.org/2009/05/06/pakistan-los-taliban-cada-vez-mas-cerca-del-arsenal-nuclear/print/)</body>
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    <title>Pakist&#225;n: los Talib&#225;n cada vez m&#225;s cerca del arsenal nuclear</title>
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  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color:#ffff33"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;Paso de Khyber&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;

  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color:#ffff33"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;Hoy, Peshawar, no dista mucho de aquellos a&#241;os. Se ha convertido en una ciudad sin ley donde los soldados tienen miedo a salir a la calle vestidos con uniforme militar y prefieren vestir ropas civiles para confundirse con la multitud, aunque las armas que portan en la espalda les acaban delatando. En el &#250;ltimo a&#241;o la situaci&#243;n ha empeorado de manera radical y las incursiones de las milicias talibanes a la ciudad se han vuelto cada vez m&#225;s frecuentes. Ya no s&#243;lo acuden para aprovisionarse sino que los ataques contra los convoyes de la OTAN, los coches bombas, los asesinatos selectivos y los secuestros tienen demasiada asiduidad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;

  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;img src="../blogfiles/antonio-pampliega/20090423elpepuint_6.jpg" id="img_0" class="imgizqda" width="414" height="305"&gt;&lt;span style="color:#ffff33"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;&#8220;Desde hace ocho meses la situaci&#243;n ha empeorado. Los bombardeos de la OTAN en las &#225;reas tribales tienen aqu&#237; una repercusi&#243;n brutal y lo &#250;nico que hacen es intensificar los ataques de los talibanes en Peshawar. Aqu&#237; hay gente muy religiosa que no duda en responder a los bombardeos con m&#225;s violencia y eso convierte a esta ciudad en un caos. La gente tiene miedo&#8221;, comenta el alcalde de Peshawar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;

  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color:#ffff33"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;La importancia estrat&#233;gica de la ciudad la hace una pieza demasiado valiosa. Y los talibanes, conscientes de ello, han incrementado las hostilidades y sus incursiones en la zona. A&#250;n no han realizado una gran ofensiva para hacerse con el control de la ciudad pero su presencia en las &#225;reas tribales de alrededor es un serio aviso para que el ej&#233;rcito y el gobierno les tengan en cuenta. &#8220;El control de la ciudad est&#225; en manos de los talibanes. La gente no los quiere pero no pueden oponerse a ellos por temor a ser asesinados; ahora la situaci&#243;n ha empeorado porque se han unido a ellos las mafias locales que se est&#225;n beneficiando positivamente de esta uni&#243;n exigiendo a los comerciantes grandes desembolsos de dinero para seguir con vida. La polic&#237;a no hace nada porque tienen miedo a que los asesinen&#8221;, me explica Munair Tal-Hango, empresario hotelero de Peshawar y que en las pr&#243;ximas elecciones se presentar&#225; a senador&#8230; &#8220;Si no me han matado antes&#8221;, apostilla. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;

  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;img src="../blogfiles/antonio-pampliega/talibanes45.jpg" id="img_1" class="imgdcha"&gt;&lt;span style="color:#ffff33"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;De Peshawar parte una carretera que va directamente a Kabul (capital de Afganist&#225;n) atravesando el paso fronterizo de Khyber, el &#250;nico en 2.500 kil&#243;metros que todav&#237;a no est&#225; bajo dominio talib&#225;n. Esta ruta, que se ha convertido en la m&#225;s peligrosa del mundo junto con la carretera que conduce del aeropuerto a la ciudad de Mogadiscio (Somalia), es la principal v&#237;a de abastecimiento de las tropas de la ISAF (Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad en Afganist&#225;n) tiene desplegadas en el pa&#237;s vecino. La OTAN utiliza la ciudad de Peshawar como punto de partido de todos sus convoyes. Las milicias talibanes, ampar&#225;ndose en la noche, ha asaltado en varias ocasiones la terminal de veh&#237;culos Al-Faisal destruyendo varios centenares de camiones con vituallas para las tropas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;

  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color:#ffff33"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;700.000 talibanes luchan en la frontera&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;

  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;img src="../blogfiles/antonio-pampliega/talibanes.jpg" id="img_2" class="imgdcha"&gt;&lt;span style="color:#ffff33"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;A finales de 1994, surgi&#243;, de la nada, un grupo de estudiantes procedentes de las Madrazas (escuelas cor&#225;nicas) cuya intenci&#243;n era reunificar Afganist&#225;n y devolver la paz a una tierra azotada por las miserias de la guerra durante la &#250;ltima d&#233;cada, as&#237; nacieron los talibanes (estudiantes, en urdu). Los alumnos de estas madrazas, en su mayor&#237;a pastunes, hab&#237;an vivido los &#250;ltimos a&#241;os en Pakist&#225;n como refugiados y tras el fin de la guerra contra los sovi&#233;ticos decidieron regresar a su tierra. La gran mayor&#237;a de los integrantes de este grupo eran veteranos de la guerra afgano-rusa&#8230; Al cabo de dos a&#241;os, los talibanes se hab&#237;an extendido por todo el pa&#237;s, derrotando a la Alianza del Norte (grupo formado por las minor&#237;as no pastunes) y reclamaron el liderazgo de Afganist&#225;n. En 1996, el pa&#237;s fue testigo de c&#243;mo est&#225; inveros&#237;mil milicia se hizo con el control del 90% del territorio y proclam&#243; la Rep&#250;blica Isl&#225;mica de Afganist&#225;n.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;

  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color:#ffff33"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;Tras casi dos d&#233;cadas de ocupaci&#243;n sovi&#233;tica, seguida de varios a&#241;os de guerra civil, el ciclo de violencia y caos se vio trastocado por el triunfo de este nuevo movimiento isl&#225;mico. En un principio se aclam&#243; a los talibanes como a los liberadores que promet&#237;an restablecer la ley y el orden, la estabilidad y la seguridad, y convertir las calles del pa&#237;s en un lugar seguro para los ciudadanos. Desarmaron a la poblaci&#243;n e impusieron la sharia (ley isl&#225;mica)&#8230; Pero no fue hasta la toma de Kabul (capital del pa&#237;s) cuando revelaron sus verdaderas intenciones de gobernar el pa&#237;s y de imponer un tipo de islam rigorista y puritano. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;

  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color:#ffff33"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;Con apoyo militar de Pakist&#225;n, financiero por parte de los wahab&#237;es de Arabia Saud&#237; e influenciados por la visi&#243;n pol&#237;tica yihadista radical de Bin Laden, los talibanes&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;promovieron su propia rama del islam revolucionario. Esta radicalizaci&#243;n hizo que muchos l&#237;deres religiosos musulmanes denunciaran las pol&#237;ticas isl&#225;micas de los talibanes. En este contexto pol&#237;tico y cultural, Osama Bin Laden encontr&#243; en el Afganist&#225;n de los talibanes un refugio confortable y una pr&#225;ctica base de operaciones para mover los hilos de su grupo terrorista, Al Qaeda. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;

  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt; &lt;img src="../blogfiles/antonio-pampliega/Peshawar_Khyber_Bazaar.JPG" id="img_5" class="imgcen" width="329" height="247"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%; font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;&lt;span style="color:#ffff33"&gt;Esos mismo talibanes que dieron cobijo al terrorista m&#225;s famoso del mundo contin&#250;an hoy combatiendo a las tropas de la OTAN y al ej&#233;rcito pakistan&#237; en la frontera entre ambos pa&#237;ses. Los milicianos acuden con asiduidad a Peshawar para abastecerse. No es complicado coincidir con alguno en las calles del bazar, pero reconocerlos es una tarea pr&#225;cticamente imposible. Aqu&#237; todos los hombres lucen pobladas barbas, visten con las mismas ropas y su cabeza est&#225; cubierta con sencillas boinas de lana. &#8220;&#191;Qui&#233;n es talib&#225;n y qui&#233;n no? Nadie lo sabe, no llevan un cartel en la frente que lo diga. Puedo ser yo o ese otro hombre que confecciona chalecos&#8221;, afirma khaled, un vendedor de zapatos. Conseguir una entrevista con un talib&#225;n es una complicada misi&#243;n, sobre todo para los periodistas extranjeros. Aqu&#237; la prensa no est&#225; muy bien vista y se la considera parte de la maquinaria propagand&#237;stica occidental&#8230; Pero moverse por los bajos fondos de la ciudad y los sobornos allanan bastante el camino.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;

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    <title>Peshawar, la &#250;ltima frontera de Pakist&#225;n (...II...)</title>
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 &lt;DIV&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 130%"&gt;&lt;FONT size=4&gt;E&lt;/FONT&gt;&lt;/SPAN&gt;n estos d&#237;as recordaba uno de mis viajes como periodista en los que conoc&#237; a Guant&#225;namo, esa ciudad al sudeste de Cuba, que tiene como a quince kil&#243;metros de su capital una base naval estadounidense del mismo nombre y de la cual tanto se ha hablado y se habla en estos momentos debido a la orden del nuevo presidente de la Casa Blanca de cerrar sus horrendas instalaciones carcelarias.

Recuerdo que por aquella &#233;poca recorr&#237; sus calles y me sent&#233; a la sombra de sus parques atra&#237;da por su aire sugerente y su sentido de dignidad, tanto que saqu&#233; m&#225;s de una discusi&#243;n con alguno de los dirigentes de las Industrias locales cuando les coment&#233; que su producci&#243;n artesanal decorativa adolec&#237;a del buen gusto est&#233;tico tan necesario para la formaci&#243;n de elevados valores art&#237;sticos en la poblaci&#243;n. Uff y para qu&#233; fue aquello.

Y sobre eso conversaba con un colega de aula guantanamero con quien estoy pasando un diplomado de periodismo digital y me explicaba sobre el favorable cambio que ha tenido esa peque&#241;a industria y su aporte para los detalles dom&#233;sticos. Pero ahora pienso que el gran problema de Guant&#225;namo no es la creaci&#243;n de bienes de consumo que satisfagan los gustos de las personas sencillas, sino otro, y es esa espada cabrona que pende desde el siglo XIX sobre la vida de los ciudadanos en virtud de una abominable enmienda que nunca Estrada Palma debi&#243; aprobar.

Esa simple raz&#243;n ha hecho que el gobierno de Estados Unidos mantenga en esa base militar que est&#225; en el territorio de Guant&#225;namo una de las c&#225;rceles m&#225;s terribles del mundo. All&#237; permanecen detenidos, o m&#225;s bien enjaulados en condiciones aberrantes, sin proceso judicial ni acceso a abogados, unos 500 prisioneros supuestamente miembros de Al Qaeda y del r&#233;gimen talib&#225;n, a quienes tal parece que no se les va a realizar juicio nunca o estar&#237;an confinados de por vida en el limbo.

Para m&#237; es un crimen la situaci&#243;n concreta de los detenidos en Guant&#225;namo, una violaci&#243;n de toda una serie de normas del Derecho Internacional, pero tambi&#233;n del Derecho Humanitario, porque aun las normas del derecho de la guerra prev&#233;n garant&#237;as judiciales m&#237;nimas cuando alguien puede ser sometido a juicio, condenado o detenido y no es ese el caso de esos prisioneros, pero lo peor de todo es que todo esto sucede en un pedazo de Cuba que nada tiene que ver con esta coyuntura, y sin embargo, nada puede hacer para cambiarla, aunque se experimente como una sensaci&#243;n de impotencia irremediable.

Queda ahora la espectativa ante la orden de Obama de cerrar la c&#225;rcel &#191;Qu&#233; ocurrir&#225; en Guant&#225;namo despu&#233;s? &#191;Seguir&#225; el gobierno de Estados Unidos haciendo uso de aquella enmienda que le otorg&#243; esa bah&#237;a? &#191;A qu&#233; la dedicar&#225; entonces, o a una escuela, o a un centro de diversiones, un casino de juegos o a un sitio comercial para vender tecnolog&#237;a? Ni idea tengo, pero de lo que si estoy segura, y mi colega tambi&#233;n, es que los guantanameros s&#237; sabr&#225;n que hacer con ella.&lt;/DIV&gt;&lt;/DIV&gt;</body>
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 &lt;SPAN class=enlace1&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 9pt; FONT-FAMILY: Verdana"&gt;El &lt;A href="http://www.gacetadejagua.cu/contracuba/agregados/11-s/detalles_11_s.pdf" target=_blank&gt;11 de septiembre de 2001&lt;/A&gt; el terror sacudi&#243; el coraz&#243;n de Occidente. Las Torres Gemelas de Nueva York reducidas a escombros y el &lt;A href="http://www.gacetadejagua.cu/contracuba/agregados/11-s/pentagono.htm" target=_blank&gt;Pent&#225;gono&lt;/A&gt; seriamente da&#241;ado fueron las im&#225;genes del peor ataque sufrido por los Estados Unidos en sus m&#225;s de doscientos a&#241;os de historia.&lt;/SPAN&gt;&lt;/SPAN&gt;

 &lt;SPAN style="FONT-SIZE: 9pt; FONT-FAMILY: Verdana"&gt;Desde que se produjeron los atentados han surgido var&#237;as hip&#243;tesis a las que se suele agrupar bajo la denominaci&#243;n de &lt;I&gt;teor&#237;as conspirativas&lt;/I&gt;, que sostienen que las conclusiones alcanzadas en la investigaci&#243;n oficial no resultan consistentes con los hechos.&lt;/SPAN&gt;

 &lt;SPAN style="FONT-SIZE: 9pt; FONT-FAMILY: Verdana"&gt;En cuanto a los autores, algunas de estas teor&#237;as sostienen que algunos miembros del gobierno de los Estados Unidos conoc&#237;an los planes de atentar contra las torres gemelas pero no hicieron nada para impedirlos. Otras llegan incluso a acusar directamente al propio gobierno de Estados Unidos de planear y ejecutar los atentados.&lt;/SPAN&gt;

 Informaci&#243;n completa en: &lt;A href="http://www.gacetadejagua.cu/contracuba/atentados/wtc.htm"&gt;www.gacetadejagua.cu/contracuba/atentados/wtc.htm&lt;/A&gt; 

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    <title>Las mentiras del World Trade Center</title>
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    <body>Pakist&#225;n. Crisis pol&#237;tica complica negociaciones con Talib&#225;n (Muddassir Rizvi - ipsnoticias.net)

Allah Hussain Mahsud no tiene muchas esperanzas sobre la capacidad de la coalici&#243;n gobernante en Pakist&#225;n, envuelta desde este lunes en una grave crisis pol&#237;tica, para negociar con la milicia islamista Talib&#225;n y poner fin a la insurgencia en las &#225;reas tribales, fronterizas con Afganist&#225;n.

Hussain, un refugiado que se vio forzado a abandonar la norte&#241;a regi&#243;n de Wazirist&#225;n, sacudida por la violencia, ni siquiera cree que sea posible mantener un di&#225;logo con los grupos que han estado combatiendo al ej&#233;rcito en las zonas tribales por m&#225;s de cuatro a&#241;os. 

Los insurgentes del movimiento Talib&#225;n de Pakist&#225;n, liderado por Baitullah Mahsud, han mantenido en jaque a los militares y lograron resistir sus intentos de limitar su actividad en la regi&#243;n fronteriza con Afganist&#225;n. 

La fragilidad de la coalici&#243;n gubernamental agrava aun m&#225;s las dificultades para negociar con los talibanes. 

El lunes, el dos veces ex primer ministro Nawaz Sharif (1990-1993, 1997-1999), l&#237;der de la Liga Musulmana de Pakist&#225;n-N, socio del Partido del Pueblo de Pakist&#225;n (PPP) en el gobierno elegido el 18 de febrero, anunci&#243; que se retiraba de la coalici&#243;n. 

Sharif explic&#243; que lo hac&#237;a a causa del incumplimiento, por parte de la administraci&#243;n, de reponer en sus cargos a 60 jueces removidos por el presidente Pervez Musharraf cuando impuso el estado de emergencia a principios de noviembre de 2007. 

Dirigentes de la coalici&#243;n negaron que el gobierno, que entr&#243; en funciones hace seis semanas, enfrente el riesgo de un colapso, pero analistas pol&#237;ticos estiman que la inestabilidad pol&#237;tica ir&#225; en aumento y podr&#237;a fortalecer a los partidos que apoyan a Musharraf, que hab&#237;an sufrido una dura derrota en los comicios. 

Nueve ministros que responden a Sharif presentaron sus renuncias este martes. Un asesor del primer ministro Yousuf Raza Gilani, del PPP, dijo que antes de aceptarlas aguardar&#237;a el regreso del l&#237;der del partido, Asif Ali Zardari, esposo de la asesinada ex primera ministra Benazir Bhutto (1953-2007), quien se encuentra en el exterior. 

Tanto Sharif como Zardari declararon que pensaban continuar trabajando conjuntamente mientras buscaban saldar sus diferencias respecto de la restituci&#243;n de los jueces en sus cargos. 

La crisis agrava el escepticismo de quienes consideran poco probable llegar a una soluci&#243;n negociada con los insurgentes islamistas. 

"&#191;Con qui&#233;n va a dialogar el gobierno? No existe un liderazgo claro en esos grupos, ni una autoridad establecida para hacer cumplir un eventual acuerdo de paz", dijo Hussain, quien record&#243; c&#243;mo su familia debi&#243; abandonar su hogar ancestral en Wazirist&#225;n a causa de los constantes bombardeos en las monta&#241;as vecinas a la aldea en la que viv&#237;an. Ahora est&#225;n instalados en una improvisada choza en las afueras de Islamabad. 

"Los cohetes ca&#237;an en nuestra aldea cuando los aviones y helic&#243;pteros artillados los disparaban contra los combatientes que se ocultaban en las monta&#241;as", se&#241;al&#243; Hussain. 

"Adem&#225;s hay extranjeros entre ellos, particularmente de Uzbekist&#225;n, que se han multiplicado en los &#250;ltimos a&#241;os. Son impiadosos y no siguen el liderazgo de nadie", agreg&#243;. Su t&#237;o fue asesinado por uzbekos cuando se neg&#243; a brindarles refugio. 

Hussain se encuentra en los miles de desplazados forzosos de las &#225;reas tribales de Pakist&#225;n, quienes sufren una precaria situaci&#243;n econ&#243;mica alejados de sus hogares, en un momento en que el pa&#237;s est&#225; afectado por tasas de inflaci&#243;n y desempleo sin precedentes. 

"Mi padre y yo ganamos un par de cientos de d&#243;lares al mes, que son insuficientes para pagar nuestras necesidades. Mis peque&#241;os hermanos y hermanas ni siquiera pueden ir a la escuela", relat&#243; Hussain, de 22 a&#241;os, quien est&#225; casado y tiene un hijo. 

Aunque quiere retornar a su hogar en Wazirist&#225;n no cree que sea posible en el corto plazo. Sus escasas esperanzas se han visto a&#250;n m&#225;s erosionadas por el fracaso, la semana pasada, de las conversaciones del gobierno con los talibanes. 

"No habr&#225; di&#225;logo si no se retiran las tropas de todas las regiones tribales", dijo un portavoz de la milicia islamista, citado por la prensa. Formul&#243; esa declaraci&#243;n d&#237;as despu&#233;s de que el Talib&#225;n dej&#243; sin efecto el cese del fuego que hab&#237;a anunciado a fines de marzo, cuando el nuevo gobierno ofreci&#243; un di&#225;logo a todos los grupos insurgentes. 

Dos d&#237;as m&#225;s tarde, un atentado suicida con bombas destruy&#243; un cuartel policial en Bannu, una ciudad en la frontera de Wazirist&#225;n. Se considera que fue un mensaje de los talibanes, remarcando que ten&#237;an la capacidad de crear inseguridad en cualquier parte y en cualquier momento. 

Para el gobierno, "retirar las tropas de las &#225;reas tribales es impensable. Es una precondici&#243;n de los talibanes demasiado dura de aceptar", se&#241;al&#243; un funcionario del Ministerio del Interior. 

En 2007, m&#225;s de 750 personas fueron asesinadas en Pakist&#225;n en 56 ataques suicidas, entre ellas la ex primera ministra Bhutto. Los servicios de inteligencia culparon de esos ataques al grupo talib&#225;n liderado por Baitullah Mahsud. 

Analistas creen que la expectativa del gobierno de controlar r&#225;pidamente la insurgencia a trav&#233;s de un di&#225;logo con los talibanes estuvo basada en una visi&#243;n equivocada. "Quieren establecer un sistema basado en su propia rama de la fe musulmana y expandir su influencia a tantas &#225;reas como sea posible", dijo Sarwar Bari, activista por los derechos humanos, de Islamabad. 

Los editoriales en la prensa sugieren que los talibanes se muestran inflexibles, mientras la dirigencia pol&#237;tica asume una actitud como de disculpa en su aproximaci&#243;n hacia ellos. 

Argumentan, asimismo, que las operaciones militares pueden haber sido "pol&#237;ticamente incorrectas" y no haber alcanzado los objetivos, pero que la presencia del ej&#233;rcito en las &#225;reas tribales era una necesidad luego de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington. 

Los insurgentes son agresivos "porque ven que Pakist&#225;n negocia desde una posici&#243;n de debilidad. Esto requiere un cambio de t&#225;ctica y estrategia por parte del gobierno y el ej&#233;rcito", se&#241;al&#243; The Daily Times. 

Los talibanes han sido activos no s&#243;lo en las &#225;reas tribales sino tambi&#233;n en los centros urbanos de la Provincia de la Frontera Noroccidental, lim&#237;trofe con Afganist&#225;n. El fin de semana, emitieron un decreto disponiendo que todos los hombres se dejen crecer la barba en un plazo de dos meses. 

Poco antes, hab&#237;an enviado una carta a todas las peluquer&#237;as de Peshawar orden&#225;ndoles que dejen de afeitar a las personas, ya que, seg&#250;n los talibanes, esa pr&#225;ctica es contraria a las ense&#241;anzas del Cor&#225;n.

(fuente: http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=88399)</body>
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    <body>&lt;img class="imgcen" id="img_0" src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/viajealasantipodas/mezquet-1.JPG"&gt;15 de septiembre, Mazar-i-Sharif, Afganist&#225;n

No s&#233; el motivo. Lo desconozco. Pero admito haberlo buscado; preguntando, leyendo, observando. No obstante, y por mucho que lo lamente, el fen&#243;meno &lt;em&gt;Talib&#225;n&lt;/em&gt; sigue siendo, por desgracia, uno de los principales protagonistas en el entorno social de Afganist&#225;n. 

En alguna ocasi&#243;n creo haber estado cerca de entender el problema -pues realmente los talib&#225;n, mientras sigan existiendo en la forma de grupo armado ultraconservador, son un problema para el pueblo afgano, para el Islam y, por tanto, para el mundo en el que vivimos-, sin embargo, con la experiencia propia de mi viaje a Afganist&#225;n, reconozco no estar todav&#237;a en posesi&#243;n de la verdad. 

Cre&#237; que la opini&#243;n del buen Fida, aquel hombre que me hosped&#243; en su decr&#233;pito abergue de Madyan, en el valle de Swat pakistan&#237;, pod&#237;a ofrecerme una explicaci&#243;n aceptable de por qu&#233; los talibanes llegaron a ser tan fuertes como lo fueron y, en cierto modo, como lo siguen siendo. Fida, con una inimitable mezcla de asco y de pena en su rostro, me contaba que la personalidad del talib&#225;n est&#225; caracterizada por un temprano desarraigo social y, sobre todo, familiar. Se trataba de j&#243;venes que hab&#237;an perdido cualquier v&#237;nculo afectivo con su entorno, muchos de ellos provenientes de los campos de refugiados de afganos en el norte de Pakist&#225;n.

Agruparlos y adiestrarlos fue una tarea que se llev&#243; a cabo minuciosamente en las &lt;em&gt;madrasas&lt;/em&gt; (escuelas isl&#225;micas) de Pakist&#225;n y Afganist&#225;n, all&#225; por los a&#241;os 80, cuando los campos de refugiados en torno a la ciudad pakistan&#237; de Peshawar rebosaban con ciudadanos afganos de toda condici&#243;n que hab&#237;an huido del yugo sovi&#233;tico. All&#237; contaron, no solo con el respaldo de los servicios de inteligencia pakistan&#237;es, sino tambi&#233;n de los EE.UU., Arabia Saud&#237; o la propia China. Todo ello, inicialmente, para conseguir crear una fuerza armada isl&#225;mica capaz de echar de Afganist&#225;n al ejercito de la URSS. y al gobierno t&#237;tere &lt;em&gt;bolchevique&lt;/em&gt; que gobernaba desde Kabul. 

Fida me dec&#237;a esto frot&#225;ndose las cejas nerviosamente y haciendo un esfuerzo por darme a conocer su opini&#243;n, pero con la humildad del que sabe que no puede dar una explicaci&#243;n cient&#237;fica y definitiva sobre un tema para el que el resto del mundo tampoco ha ofrecido una respuesta o soluci&#243;n. 

El entendimiento del movimiento talib&#225;n (que literalmente quiere decir "estudiantes del Islam") tal vez me quedaba grande. Sin embargo, este grupo armado y radical determin&#243; notablemente mis movimientos por Afganist&#225;n durante toda mi estancia en ese pa&#237;s.

&lt;img class="imgcen" id="img_3" src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/viajealasantipodas/tapete-WTC.JPG"&gt;Mis primeros d&#237;as transcurrieron en Kabul, su capital durante siglos y, seg&#250;n pude saber, el &#250;nico lugar donde existe un cierto sentido del "orden" y de "seguridad", todo ello apoyado por agentes extranjeros. En todo el &#225;rea metropolitana de Kabul se encuentra uno con militares de muchos pa&#237;ses: Italia, Francia, Canad&#225;, EE.UU., Grecia, etc. a los cuales se puede observar patrullando las polvorientas calles intimidatoriamente. A este conjunto de fuerzas armadas (junto con las que operan en otras partes del pa&#237;s, como por ejemplo Espa&#241;a en en la regi&#243;n de Herat) se le denomina ISAF (&lt;em&gt;International Security Assistace Force&lt;/em&gt;).

Es tal la diferencia de Kabul con el resto de la naci&#243;n, que en tono ir&#243;nico la gente se suele referir a Hamid Karzai, el presidente afgano, &#250;nicamente como "alcalde" de Kabul, pues es solo aqu&#237; donde realmente tiene cierto poder pol&#237;tico.

En el resto de Afganist&#225;n el poder est&#225; fragmentado, repartido entre diferentes facciones, m&#225;s o menos organizadas pol&#237;tica y militarmente, las cuales bien han decidido convivir pac&#237;ficamente con el r&#233;gimen oficial de Karzai o, por el contrario, presentarle batalla. Estos &#250;ltimos son los talibanes, y la regi&#243;n en la cual tienen su feudo se llama Helmand, en el sur del pa&#237;s (esta regi&#243;n es famosa, y muy codiciada desde tiempos inmemoriales, por contener enormes plantaciones de opio). Todav&#237;a recuerdo muy bien lo que me dijo un pakistan&#237;, de etnia past&#250;n, cuando le coment&#233; mis planes de viajar a Afganist&#225;n. "Si vas a Helmand, tienes un 50% de posibilidades de morir". "Un 50% de posibilidades de morir son muchas", pens&#233;.

Se llamaba Assad y lo conoc&#237; en Chitral, en el norte de Pakist&#225;n. Su vehemencia al hablarme fue tal, que me convenci&#243; de que esa regi&#243;n, cuya capital es Kandahar (ciudad fundada por Alejandro Magno; la palabra Kandahar debe ser entendida como una corrupci&#243;n del nombre original de la ciudad: &lt;em&gt;Alejandr&#237;a&lt;/em&gt;), deber&#237;a ser obviada en este viaje. Por alg&#250;n motivo, y a pesar del escepticismo con el que suelo aceptar los consejos demasiados dramatistas, en esta ocasi&#243;n lo tom&#233; por bueno. No en vano era en Helmand donde, por entonces, un grupo de 22 misioneros cristianos coreanos permanec&#237;an secuestrados por la guerrilla talib&#225;n (ya les vale... de todas las empresas evangelizadoras de las que he sabido, esta debe ser la m&#225;s descabellada). Finalmente, solo uno fue asesinado y el resto fueron liberados ante la enorme presi&#243;n social que se cre&#243; al respecto y -seg&#250;n dicen en Afganist&#225;n- ante el pago millonario del rescate (unos 20 millones de d&#243;lares) al que hizo frente el propio gobierno coreano.

Mi destino despu&#233;s de Kabul ser&#237;a, por tanto, un lugar alejado de Helmand. Sin embargo, no fue un destino falto de inter&#233;s, pues me encamin&#233; hacia una ciudad que constituye una de las muchas joyas que el polvo arrollador de la guerra ha enterrado pero no destruido. Viaj&#233; en minib&#250;s hasta Mazar-i-Sharif.

El nombre de esta ciudad lo dice todo. Mazar-i-Sharif significa "&lt;em&gt;la tumba del elegido&lt;/em&gt;". Y ese elegido no es otro que el cuarto califa del Islam, Hazrat Al&#237;, el primo y yerno del profeta Mahoma (pues cas&#243; con la famosa F&#225;tima, la &#250;nica hija de &#233;ste). Al&#237; debe de ser considerado como el personaje hist&#243;rico que mayor controversia a provocado en el seno de la religi&#243;n mahometana desde que &#233;sta comenzase su arrolladora expansi&#243;n a partir del siglo VII. Fue en torno a su figura que se produjo el cisma musulm&#225;n que dio origen a las dos principales sectas isl&#225;micas: la secta Sunita y la secta Chi&#237;ta. Estos &#250;ltimos son los que consideran a Al&#237; como el aut&#233;ntico maestro de las ense&#241;anzas del profeta Mahoma, el &#250;nico al que el profeta bendijo como su sucesor, y por tanto, como el primer musulm&#225;n de la historia.

El cisma se produjo en vida del propio Al&#237;, y sus seguidores se enfrentaron a los ortodoxos sunitas al proclamar que Al&#237; era el sucesor que el profeta Mahoma hab&#237;a elegido para difundir la palabra de Al&#225;. Fue incluso apodado "El Le&#243;n de Dios". Una vez muerto, en la ciudad irak&#237; de Nayaf, y ante el temor por parte de sus seguidores de que los sunitas se apoderasen del cad&#225;ver para destruirlo -como s&#237;mbolo del fin de la secta chi&#237;ta-, su cuerpo fue montado a lomos de un camello blanco que despu&#233;s fue liberado en pleno desierto, donde muri&#243; en alg&#250;n lugar secreto. De esta forma, el mito de Al&#237;, cuyo cuerpo fue engullido por el desierto para toda la eternidad, mantendr&#237;a viva la fe de los chi&#237;tas en su l&#237;der. 

Tambi&#233;n comenzaba as&#237; el mito de Mazar-i-Sharif, el lugar de la tumba de Al&#237;. La historia de Mazar es una de las m&#225;s intrigantes del mundo isl&#225;mico. Su fundaci&#243;n coincide con la creaci&#243;n de la propia mezquita, en el siglo XV de nuestra era. Seg&#250;n los afganos, el lugar exacto donde se construy&#243; la mezquita -y por tanto la tumba de Al&#237;- fue revelado a un &lt;em&gt;mullah&lt;/em&gt; (cl&#233;rigo musulm&#225;n) del Turquest&#225;n en un sue&#241;o. Desde entonces, los chi&#237;tas de Afganist&#225;n siempre han mantenido que, efectivamente, los restos de Al&#237; descansan honorablemente en Mazar, a pesar de la poca base cient&#237;fica que tenga la historia. As&#237; comenz&#243; la ciudad su existencia, en torno a un lugar sagrado.&lt;span style="color:#cc0000"&gt;
&lt;/span&gt;

&lt;img class="imgcen" id="img_2" src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/viajealasantipodas/massoud.JPG"&gt;La poblaci&#243;n de la ciudad de Mazar-i-Sharif es eminentemente chi&#237;ta, en su mayor&#237;a de etnia &lt;em&gt;hazara&lt;/em&gt; (gentes de rasgos mongoloides y que hablan en lengua persa), los cuales han estado tradicionalmente enfrentados -m&#225;s bien oprimidos- con los sunitas de Afganist&#225;n, especialmente con los habitantes de etnia past&#250;n. Tambi&#233;n abundan los uzbecos, y precisamente a esta &#250;ltima etnia pertenece el principal l&#237;der de la regi&#243;n -y en la pr&#225;ctica su principal gobernante. Se trata del &lt;em&gt;se&#241;or de la guerra&lt;/em&gt; Rashid Dostum, quien fue uno de los principales opositores a la expansi&#243;n del movimiento Talib&#225;n en Afganist&#225;n. 

La foto con el rostro de la Dostum es muy habitual en la ciudad de Mazar-i-Sharif, pero su fama en absoluto puede compararse con la popularidad que ha alcanzado la figura y personalidad de otro l&#237;der &lt;em&gt;muhayed&#237;n&lt;/em&gt;: Ahmad Sha Masoud. Este hombre, cuya fotograf&#237;a se puede encontrar por las principales calles de las ciudades del pa&#237;s, se ha convertido en una leyenda para el pueblo afgano. A pesar de su muerte en el a&#241;o 2001 -tan solo dos d&#237;as antes del ataque contra las Torres Gemelas de Nueva York-, ocasionada por un atentado contra su persona (fue asesinado por unos presuntos periodistas que hicieron estallar una bomba alojada en una c&#225;mara fotogr&#225;fica), Masoud encarn&#243; en vida la lucha y la resistencia contra las fuerzas opresoras de Afganist&#225;n. Primero combatiendo contra la Uni&#243;n Sovi&#233;tica, y despu&#233;s, contra los talibanes. Hoy en d&#237;a, en homenaje a su ejemplo de resistencia, y tambi&#233;n a modo de propaganda por parte del nuevo gobierno -tan necesitado de h&#233;roes nacionales-, la imagen del rostro meditabundo y semblante so&#241;ador de Masoud adorna los mejores lugares en ciudades como Kabul o Mazar-i-Sharif. 

De hecho, la foto de Masoud fue lo primero que me encontr&#233; al entrar en el centro de Mazar-i-Sharif. Hab&#237;a sido un d&#237;a largo, viajando en un minib&#250;s desde Kabul y tras muchas horas de carretera -todo ello sin nada que llevarse a la boca, pues en Afganist&#225;n el &lt;em&gt;Ramazan&lt;/em&gt; hab&#237;a comenzado un par de d&#237;as antes. 

De ese trayecto, lo m&#225;s destacable fue la ascensi&#243;n al Paso de Salang. Este es un importante paso de monta&#241;a en la ruta que une a los pa&#237;ses de Asia Central con Kabul y con Pakist&#225;n. Lo m&#225;s llamativo es lo bien construida que est&#225; la carretera y, sobre todo, los numerosos t&#250;neles y semit&#250;neles que hay dispuestos a los largo de toda la ruta, que cruza de sur a norte el escarpado rango monta&#241;oso del Hindu Kush.

Sin embargo hay un motivo para este magn&#237;fico despliegue de ingenier&#237;a civil, que contrasta dram&#225;ticamente con lo que se encuentra uno en el resto del pa&#237;s. Esta carretera, precisamente, fue construida en tiempos de la Uni&#243;n Sovi&#233;tica, y lo que al principio debi&#243; parecer como un generoso favor que el pueblo ruso hac&#237;a a los afganos, se convirti&#243; poco despu&#233;s en el principal instrumento log&#237;stico que emple&#243; el ej&#233;rcito sovi&#233;tico para llevar a cabo la invasi&#243;n de Afganist&#225;n.

El mismo recorrido que los sovi&#233;ticos hice yo ese d&#237;a, aunque en sentido contrario, hasta llegar a Mazar. El Hotel en el que me aloj&#233;, de nombre Amno, ten&#237;a su parte buena y su parte mala. A estas alturas del viaje, no deber&#237;a preocuparme demasiado el aspecto y condici&#243;n de los hoteles en los que me hospedo, pues he de reconocer que he morado en todo tipo de antros. Sin embargo, este ten&#237;a ciertas particularidades que merecen ser mencionadas. 

Empezando por la parte buena, he de admitir que su localizaci&#243;n era inmejorable en esta ciudad, pues estaba al otro lado de la avenida que delimita el tranquilo parque en cuyo centro se erige, majestuosa, la mezquita de Mazar-i-Sharif. Desde mi habitaci&#243;n se ten&#237;a una estupenda vista de la mezquita y de sus alrededores, siempre frecuentados por millares de blancas palomas que revolotean en torno al templo.

Pero de la parte mala, muchas m&#225;s cosas podr&#237;a decir. Como suele ser habitual, la recepci&#243;n del hotel estaba a cargo de j&#243;venes adolescentes, poco preocupados por conceptos como "calidad", "atenci&#243;n al cliente" o "niveles de satisfacci&#243;n". Fui guiado por uno de estos j&#243;venes al segundo piso, remontando unas escaleras cuya carga de porquer&#237;a e inmundicia desafiaba cualquier empe&#241;o humano por batir r&#233;cords de marraner&#237;a, y all&#237; fui asignado una habitaci&#243;n a cuyo precio me fue imposible rebajarle cuant&#237;a (esta es una de las razones por la que los propietarios de los hoteles deciden contratar a j&#243;venes desinteresados; estos no hacen descuentos a no ser que lo tengan ordenado expresamente). El lugar apestaba. De hecho, tan solo una parte de las habitaciones estaban disponibles para los hu&#233;spedes. Por lo que pude husmear durante mi estancia all&#237;, muchas de las estancias estaban desocupadas y hab&#237;an sido entregadas a las leyes biol&#243;gicas de la descomposici&#243;n bioqu&#237;mica. Sus ventanas estaban abiertas (cuando las hab&#237;a) y todo lo que conten&#237;an, principalmente mobiliario caduco, era devorado sabrosamente por un intimidatorio ej&#233;rcito de termitas e insectos afines. 

Una de las primeras cosas que me encontr&#233; al ascender a la segunda planta fue el espacio propuesto como cuarto de ba&#241;o comunitario, el cual consist&#237;a en un habit&#225;culo provisto de un cagadero, un rinc&#243;n con lo que parec&#237;a ser una salida de agua para ducharse y un diminuto lavabo en el que, en el momento de mi visita, hab&#237;a un hombre barbudo cort&#225;ndose las u&#241;as de los pies, procurando delicadamente que las esquirlas fuesen a parar al sumidero. M&#225;s tarde descubr&#237; que el lavabo, no solo era utilizado para cortarse las u&#241;as de los pies, sino tambi&#233;n para las preceptivas abluciones que todo buen musulm&#225;n debe llevar a cabo con sus pies antes de la oraci&#243;n de turno.

Continuando por el pasillo de la segunda planta, uno se encontraba habitualmente con la cl&#225;sica rata que suele merodear por este tipo de instalaciones decr&#233;pitas, pero aqu&#237;, tan acostumbradas estaban al lugar, que de vez en cuando se las ve&#237;a "paseando" por los pasillos ufanamente, con la lozan&#237;a y el paso m&#225;s propio de grandes mam&#237;feros como caballos o incluso elefantes. Ya en mi habitaci&#243;n, la &#250;nica nota positiva que encontr&#233; -a parte de la ya mencionada vista- fue que hab&#237;a un televisor, pero para mi sorpresa, y una vez estaba ya instalado en el habit&#225;culo, &#233;ste fue requisado delante de mis narices por uno de los j&#243;venes recepcionistas. Ante mi r&#233;plica de que el televisor estaba incluido en el precio de la habitaci&#243;n, el joven no puso mucho empe&#241;o en convencerme de que era la hora del &lt;em&gt;culebr&#243;n&lt;/em&gt; al que eran adictos los empleados y, por tanto, deber&#237;a cederles el aparato, s&#237; o s&#237;. Estaba demasiado cansado como para discutir, sobre todo por el poco peso que realmente ten&#237;a la programaci&#243;n televisiva afgana en mi inter&#233;s, as&#237; que le dej&#233; marchar con la "caja tonta" en brazos. Tal vez, al menos as&#237; podr&#237;a ganarme un favor futuro en compensaci&#243;n por el expolio.

El favor consisti&#243; en un amarillento vaso de cristal que me prestaron para que me preparase un caf&#233; en mi cuarto. Con tan poco me conformaba. Al menos, el hecho de que originalmente hab&#237;a un televisor en la habitaci&#243;n, implicaba que tambi&#233;n hab&#237;a una toma de electricidad, as&#237; que saqu&#233; de mi macuto la resistencia el&#233;ctrica que hab&#237;a comprado en Pakist&#225;n, calent&#233; un poco de agua (proporcionada por el pisoteado lavabo) y degust&#233; uno de los placeres a los que no me gusta renunciar est&#233; donde est&#233;. 

El caf&#233; (instant&#225;neo, por supuesto) me revitaliz&#243; bastante y me ayud&#243; a conseguir las fuerzas necesarias para salir a dar un paseo y para explorar los alrededores y vistas de la mezquita de Mazar. En mi &#225;nimo estaba el aproximarme lo m&#225;ximo posible a ella, aunque ten&#237;a la certeza de que la entrada a un lugar tan sagrado como &#233;ste me estaba vetada por mi condici&#243;n de no musulm&#225;n. Al llegar al recinto en el que se haya el templo, he de admitir que qued&#233; impresionado por la belleza del edificio y de su entorno. Se trata de una mezquita de tama&#241;o m&#225;s bien reducido, cuyo estilo se desmarca sensiblemente del estilo predominante en el resto de Asia Central, pues sus redondeces escasean en favor de unos bellos muros rectil&#237;neos, lisos y bien cargados de detallados mosaicos policrom&#225;ticos. Su delicadeza, colorido -utilizando todos los tonos posibles de azul- y simetr&#237;a la convierten en una aut&#233;ntica joya de la arquitectura religiosa isl&#225;mica. 

En contra de lo que sucede con otras mezquitas de gran relevancia en el mundo isl&#225;mico, en Mazar-i-Sharif, debido a la ausencia de turistas y a la dificultad que encuentran muchos peregrinos en viajar a esta regi&#243;n, el lugar presenta un relajado ambiente, sobre todo en horas vespertinas. Al llegar al patio exterior me entretuve paseando silenciosamente en torno al templo, observando discretamente, embriagado, el paisaje arquitect&#243;nico y tambi&#233;n humano. La mayor&#237;a de hombres se encontraban reunidos en peque&#241;os grupos de conversaci&#243;n, sentados en el suelo, y llam&#243; mi atenci&#243;n c&#243;mo estos grupos estaban de alguna forma polarizados por la presencia y liderazgo dial&#233;ctico de un solo hombre, normalmente un anciano, al que el resto de los reunidos escuchaba atentamente e inquir&#237;a cuando era necesario. El fen&#243;meno Talib&#225;n irrumpi&#243; de nuevo en mi conciencia, y no pude evitar el preguntarme si este tipo de encuentros informales en lugares de oraci&#243;n fueron la base de la expansi&#243;n ideol&#243;gica del movimiento integrista radical talib&#225;n.

Sin embargo, yo estaba convencido de que los talibanes no ten&#237;an mucha fuerza en esta ciudad, si es que ten&#237;an alguna. Mazar-i-Sharif fue una de las ciudades m&#225;s castigadas (con episodios de crueldad extrema) durante el r&#233;gimen talib&#225;n, pero hoy en d&#237;a, una vez liberada, la ciudad intenta recuperarse de los efectos que le report&#243; la represi&#243;n radical de los "&lt;em&gt;turbantes negros&lt;/em&gt;" (as&#237; es como se llamaba a los talibanes). Estos salvajes radicales todav&#237;a tienen cierto poder en el norte de Afganist&#225;n, pero no en Mazar; ya no, y mientras paseaba por sus tranquilas calles, no pod&#237;a si no desear que &#233;stos no volvieran a pisarla nunca m&#225;s... &lt;em&gt;Inshalla&lt;/em&gt;!

Tras pasear por los alrededores de la mezquita y tomar algunas fotos, comenc&#233; a desarrollar una atracci&#243;n cada vez mayor por el edificio principal del templo, en especial por su puerta, de la que no paraban de salir hombres con complacientes rostros. Me aproxim&#233; a ella con cierta reticencia, temeroso de que si me acercaba demasiado, y ante el relajado ambiente que se respiraba en el lugar, podr&#237;a tomar alguna decisi&#243;n de la que tal vez me arrepentir&#237;a poco despu&#233;s. Pero una voz dentro de m&#237; me dec&#237;a que no ten&#237;a nada que temer. Mi semblante era absolutamente afgano. Vest&#237;a el &lt;em&gt;shalwar&lt;/em&gt; que hab&#237;a adquirido en Pakist&#225;n y tambi&#233;n el t&#237;pico chaleco que tanto gusta lucir a los afganos, como si fuera para diferenciarse en apariencia de sus vecinos pakistan&#237;es, que casi nunca lo visten. Adem&#225;s, hab&#237;a reducido mi arbustosa barba a un elegante y bien arreglado bigote, m&#225;s acorde con el estilo juvenil de los hombres de Afganist&#225;n que, a diferencia de lo que se pueda pensar, son por lo general bastante coquetos y refinados, tal vez como consecuencia de cierta reminiscencia persa en su estilo de vida.


&lt;img class="imgcen" id="img_4" src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/viajealasantipodas/vendedor.JPG"&gt;Nadie a mi alrededor parec&#237;a sospechar sobre mi nacionalidad o mi credo, y as&#237;, poco a poco, casi sin darme cuenta, me encontr&#233; a escasos pasos del umbral de la puerta principal de la mezquita de Mazar-i-Sharif. Si agudizaba la vista desde mi posici&#243;n, casi pod&#237;a vislumbrar la c&#225;mara interior donde se hallaba, en teor&#237;a, el f&#233;retro que conten&#237;a los restos de aquel al que el propio profeta Mahoma hab&#237;a contado su experiencia religiosa, aquel al que el se&#241;alado por Al&#225; hab&#237;a hablado incontables veces sobre la grandeza del dios que se le hab&#237;a revelado, y tambi&#233;n sobre la miseria de los hombres, sus defectos, su ceguera, su crueldad e ignorancia. Pero no pod&#237;a verlo. Una mara&#241;a de hombres ensimismados en vaporosas oraciones se interpon&#237;an constantemente entre m&#237; y el interior del templo. 

La tarde maduraba en Mazar-i-Sharif. Las sombras se largaban y afilaban en torno al edificio, apuntando en su recorrido hacia oriente, como si quisieran indicarme que ese era el aut&#233;ntico camino que deb&#237;a seguir; como dici&#233;ndome que ten&#237;a que irme de all&#237; en aquel preciso momento. Pero conforme el ocaso lo inundaba todo a gran velocidad, el anaranjado y c&#225;lido espacio interior de la mezquita se convert&#237;a, cada vez m&#225;s, en un atractivo reclamo; como si de un gigante y luminoso caramelo, envuelto en m&#225;gica celos&#237;a, se tratara. En pocos segundos me encontr&#233; a m&#237; mismo bajo el umbral de la puerta, ocupando parte de su entrada e incluso dificultando el flujo humano que transitaba por ella. Hab&#237;a llegado hasta all&#237; casi de manera inconsciente, dej&#225;ndome llevar por la atracci&#243;n que sent&#237;a todo mi cuerpo y toda mi alma. Y finalmente, en un momento que se eterniz&#243; en mi memoria pero que no debi&#243; durar m&#225;s de unas d&#233;cimas de segundo, toda mi anatom&#237;a se transport&#243; hasta el interior de la mezquita.

De igual manera a como un cubito de az&#250;car absorbe la superficie de una taza de caf&#233; sin necesidad de ser sumergido por completo en ella, &#250;nicamente poniendo ambas substancias en contacto, as&#237; fui yo absorbido por el interior de la mezquita. Solo que en este caso, yo solo era unas pocas gotas de caf&#233; y el templo era un enorme cubito de az&#250;car. Ahora estaba dentro.

Mis sentidos recobraron el tono de alerta y la vigilia se impuso al estado de enso&#241;aci&#243;n que se hab&#237;a apoderado de mi mente durante los segundos previos. Despert&#233; de mi embotamiento dentro del &lt;em&gt;hall&lt;/em&gt; principal y me mezcl&#233; con el r&#237;o de hombres que flu&#237;an lentamente en direcci&#243;n a la peque&#241;a c&#225;mara funeraria en la que yac&#237;a el f&#233;retro del &lt;em&gt;Elegido&lt;/em&gt;.

Intent&#233; de nuevo hacer un esfuerzo por mezclarme realmente con el entorno, en pasar totalmente desapercibido. Me propuse imitar todos los movimientos y acciones que el resto de fieles llevaban a cabo con solemnes gestos de devoci&#243;n. 

Lo primero que hac&#237;an era dirigirse hasta el otro lado de la sala, donde hab&#237;a lo que creo era un enorme caldero de bronce al cual reverenciaban con efusividad y al que tocaban con su frente en evidente gesto de sumisi&#243;n. Por supuesto no pregunt&#233; a nadie en qu&#233; consist&#237;a el misterio de aquel caldero. Menos a&#250;n cuando me percat&#233; de la inquisitiva mirada que me brindaba un anciano desde el otro lado de la entrada a la c&#225;mara funeraria, sentado en el suelo en compa&#241;&#237;a de otros ancianos que le&#237;an textos cor&#225;nicos. Ignor&#233; su p&#233;trea mirada, pretendiendo que no me intimidaba en absoluto -aunque realmente estaba m&#225;s que nunca en estado de alerta- y continu&#233; mi marcha hacia el interior del mausoleo de Hazrat Al&#237;. Una vez dentro, camin&#233; en torno a la tumba, como el resto de hombres que all&#237; hab&#237;a. Esta se encontraba "enjaulada" dentro de una delicada y brillante caja met&#225;lica, enrejada, muy al estilo de otras tumbas de respetados cl&#233;rigos chi&#237;tas que hab&#237;a visto en Ir&#225;n. El sentido de la rotaci&#243;n en torno a la jaula era anti-horario, y al caminar, uno deb&#237;a tener cuidado con no pisar a alguno de los muchos religiosos que eleg&#237;an la c&#225;mara como privilegiado lugar de oraci&#243;n.

Al salir de la c&#225;mara donde se hallaba el f&#233;retro (probablemente vac&#237;o o lleno de arena del desierto), sent&#237; la necesidad de abandonar la mezquita. No pude resistirme al deseo de salir de all&#237; y de volver a mi habitaci&#243;n, donde podr&#237;a recrearme con el recuerdo de la visita que acababa de realizar. Me sent&#237;a satisfecho y sab&#237;a que lo que acababa de experimentar y de ver eran motivo suficiente para justificar tan largo viaje.

As&#237; pues regres&#233; a mi habitaci&#243;n, donde cen&#233; en solitario -como la mayor&#237;a de musulmanes durante el mes del &lt;em&gt;ramazan&lt;/em&gt;- algo de comida que hab&#237;a adquirido en un puesto callejero de &lt;em&gt;samosas&lt;/em&gt; (el "perrito caliente" de Asia Central). Al d&#237;a siguiente permanec&#237; en Mazar-i-Sharif, aunque por la ma&#241;ana me desplac&#233; hasta la hist&#243;rica ciudad de Balkh, a unos 15 km, la cual es mucho m&#225;s antigua que la propia Mazar. De hecho, esta ciudad, de la que solo quedan en pie parte de sus antiguas murallas de barro, es el lugar donde naci&#243; el profeta Zaratustra, aquel del que ya habl&#233; en los art&#237;culos dedicados a Ir&#225;n, y que pas&#243; a la Historia como el primer gran monote&#237;sta, pues a &#233;l se debe la fundaci&#243;n del &lt;em&gt;Zoroastrismo&lt;/em&gt;, la primera religi&#243;n que postulaba la existencia de un solo Dios y que lleg&#243; a ser oficial en tiempos del Gran Imperio Persa. 

Del zoroastrismo, o de Zaratustra, no hab&#237;a rastro alguno en aquel sumidero de polvo. Tan solo un vendedor ambulante -un aut&#233;ntico charlat&#225;n de tiempos medievales- intentaba atraer la atenci&#243;n de la concurrencia destacando elocuentemente las virtudes de una misteriosa p&#243;cima anaranjada cuyas propiedades deb&#237;an ser muy valoradas en Afganist&#225;n, a juzgar por la atenci&#243;n que le brindaban los all&#237; reunidos. Probablemente se trataba de alg&#250;n remedio contra un dolor muy com&#250;n en el pa&#237;s. Tal vez era una p&#243;cima secreta que ayudaba a la gente a liberarse de alg&#250;n mal. Tal vez era un elixir que favorec&#237;a el olvido, que borraba el pasado.

Ese mismo d&#237;a, al regresar de mi visita a Balkh, compr&#233; un billete de autob&#250;s para regresar a Kabul al d&#237;a siguiente. Part&#237;a muy temprano, a las 4 de la ma&#241;ana, pero la idea me gustaba, pues eso quer&#237;a decir que llegar&#237;a a la capital afgana a media tarde. Esa noche dorm&#237; poco. No lograba conciliar el sue&#241;o y no quer&#237;a perder el autob&#250;s. Pensaba en los talibanes, la &#250;ltima gran lacra del pa&#237;s (si exceptuamos la que actualmente viven, como consecuencia de aquella). &lt;font size="2"&gt;&#191;&lt;/span&gt;Por qu&#233; el ser humano ha llegado a este punto?, &lt;font size="2"&gt;&#191;&lt;/span&gt;Por qu&#233; ten&#237;a la sensaci&#243;n de que el mundo entero hab&#237;a conspirado para que Afganist&#225;n se desangrara poco a poco, y para que la esperanza de sus gentes fuese minada una y otra vez? Algo me dec&#237;a que estaba en el centro de un gran &lt;em&gt;agujero negro &lt;/em&gt;de la Historia, en un vac&#237;o que hab&#237;a sido rellenado una y otra vez con ideas y gentes muy diferentes; demasiadas veces, podr&#237;a decirse. Afganist&#225;n se haya a mitad camino entre Oriente y Occidente... Es una tierra vieja, cansada; tal vez eso pueda explicar algo; tal vez. Pero para m&#237; era hora de partir.

Por suerte, la parada del autob&#250;s se hallaba al otro lado de la calle donde estaba mi hotel, as&#237; que no tuve que deambular por las calles de Mazar-i-Sharif a horas tan intempestivas. Deb&#237;an ser las 3:45 de la ma&#241;ana cuando me aproximaba hasta donde estaba el autob&#250;s. Tan solo hab&#237;a un par de personas en torno a &#233;ste. Conforme cruzaba la ancha calle, escuch&#233; unos ladridos, cada vez con mayor insistencia, y antes de que hubiera llegado al otro lado, me encontr&#233; acechado por la rabia de un enorme perro de color tierra y de raza inconcreta. Se hab&#237;a separado de un grupo que estaba a unos cincuenta metros y hab&#237;a venido corriendo, emitiendo sonoros y rabiosos ladridos conforme se acercaba a m&#237;. En el pasado he tenido que hacer frente a embestidas como esta. Perros callejeros, muchos de ellos de gran tama&#241;o, que bien se sienten en la necesidad de proteger a su amo o, sencillamente, defender su propio territorio, reclamado a base de mordiscos.

De no tener un palo de gran tama&#241;o a mano, lo &#250;nico que uno puede hacer cuando esto ocurre es plantar cara al animal de manera muy prudente, sin hacer movimientos bruscos, buscando su mirada y mostrando ausencia de miedo (ocultando &#233;ste, m&#225;s bien). Esto mismo hice yo, sabedor de que, en el peor de los casos, las personas que hab&#237;a en torno al autob&#250;s acudir&#237;an en mi ayuda. Pero esto no fue necesario. Mir&#233; al animal y el me mir&#243;, deteni&#233;ndose en su carrera, a unos cuatro metros de m&#237;, pero sin dejar de ladrar. Finalmente tambi&#233;n call&#243; sus ladridos y se limit&#243; a observarme, mostrando cierto desfogue en su rabia y salivando abruptamente. Sus caninos ojos me observaron fijamente, como si supieran que yo no pertenec&#237;a a aquel lugar.

Entonces, conforme ambos nos marc&#225;bamos con la mirada, llegaron a mi recuerdo las macabras historias que hab&#237;a o&#237;do y le&#237;do acerca de la toma de Mazar-i-Sharif por parte de la milicia talib&#225;n. Ocurri&#243; en el verano de 1998. La ciudad hab&#237;a sido una de las que m&#225;s resistencia hab&#237;a ofrecido, pero finalmente no fue suficiente. Los talibanes entraron victoriosos en las calles y comenzaron lo que t&#233;cnicamente consiste en una &lt;em&gt;limpieza &#233;tnica &lt;/em&gt;de primer orden. Guiados por su odio a los chi&#237;tas y a la raza hazara, hicieron salir de sus casas a todos los hombres adultos, muchos de ellos a&#250;n ni&#241;os. Padres e hijos; hermanos, t&#237;os, abuelos. No les dieron opci&#243;n alguna. Sencillamente los ejecutaron, a millares. Pero la crueldad no termin&#243; con el despojo injustificado de sus vidas. Los &lt;em&gt;turbantes negros &lt;/em&gt;quisieron dar un ejemplo de poder&#237;o y crueldad y dejaron que los cad&#225;veres de los ejecutados se pudriesen al calor del sol de Asia Central y que fuesen devorados por cuantos perros hubiera en la zona. Todos los carro&#241;eros estaban invitados al fest&#237;n. Y pobre de aquel -o aquella- que intentase recuperar el cuerpo de alg&#250;n ser querido, pues su destino ser&#237;a el mismo: ser devorado en el asfalto, a la vista de la hermosa mezquita del &lt;em&gt;Elegido&lt;/em&gt;, por el sol, por los perros y por los insectos.

Me pregunt&#233; si aquel mismo perro que se estaba interesando en m&#237; habr&#237;a participado en las atrocidades de 1998. De hecho hice estimaciones sobre su probable edad, y a juzgar por su mirada penetrante, por sus rasgos severos y por sus marcados huesos, el can deb&#237;a tener m&#225;s de diez a&#241;os. Consider&#233; m&#225;s que probable su participaci&#243;n en la carnaza humana y sent&#237; angustia. Le d&#237; la espalda y me adentr&#233; en el autob&#250;s, esperando a que el sol del nuevo d&#237;a hiciese desaparecer los nubarrones que me llenaban de dudas. 

Es posible que no aprendiese nada positivo con mi visita a Mazar-i-Sharif, pero supe de su existencia, de su historia y de que, una vez, alguien so&#241;&#243; que &#233;ste era un lugar especial.


&lt;img class="imgcen" id="img_1" src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/viajealasantipodas/mezquet-2.JPG"&gt;
&lt;small&gt;&lt;em&gt;Foto 1: hombres conversando junto a la mezquita de Mazar-i-Sharif&lt;/em&gt;&lt;/small&gt;

&lt;small&gt;&lt;em&gt;Foto 2: tapete con dibujos de las Torres Gemelas de Nueva York en el momento del atentado del 11-S 

Foto 3: cartel en memoria del Comandante de la Alianza del Norte, Ahmad Sha Masoud

Foto 4: vendedor ambulante en Balkh

Foto 5: musulmanes rezando a &#250;ltima hora de la tarde en la mezquita de Mazar-i-Sharif&lt;/em&gt;&lt;/small&gt;

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    <title>Perros de Afganist&#225;n</title>
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