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    <body>&lt;DIV class=post-header-line-1&gt;&lt;/DIV&gt; &lt;DIV class="post-body entry-content"&gt; &lt;STRONG&gt;La Televisi&#243;n es reduccionista, deforma la realidad y desalienta el ejercicio de pensar. En definitiva es cada vez una caja m&#225;s idiota.&lt;/STRONG&gt; &lt;DIV align=justify&gt;En sus or&#237;genes, la Televisi&#243;n fue concebida en t&#233;rminos positivos, como un instrumento de socializaci&#243;n y educaci&#243;n eficaz, que elevar&#237;a el nivel cultural de todos los telespectadores.

En la actualidad, parece ser que esa nivelaci&#243;n se produce en sentido negativo, pues la Televisi&#243;n parece estar desculturizando y atomizando a los sujetos, y sobre todo anulando su capacidad de reflexi&#243;n, alien&#225;ndolos.
Lejos de ser un medio cultural y de informaci&#243;n, se ha convertido en un instrumento de subinformaci&#243;n y desinformaci&#243;n (Sartori) a base de un manejo de la informaci&#243;n a favor de lo escandaloso o sensacionalista (Bourdieu).

La televisi&#243;n, impulsada por la competitividad, simplifica el contexto y la realidad sociales, con el &#250;nico fin de acrecentar sus audiencias, a base de la eliminaci&#243;n de cualquier noci&#243;n de conflicto o pol&#233;mica en cuanto relaciones sociales, en desmedro de cualquier intento de an&#225;lisis de la realidad social compleja. Es decir, despolitiza el contenido de la informaci&#243;n y con ello a los sujetos, eliminando la reflexi&#243;n de &#233;stos acerca de la sociedad.

Se genera entonces una parcializaci&#243;n de la realidad, donde s&#243;lo es objeto de inter&#233;s de los medios, aquello que resulta promisorio en cuanto a obtener altos niveles de audiencia.
Entonces, se eliminan, censuran o tergiversan de la emisi&#243;n, la informaci&#243;n y de la mente del espectador, partes importantes de la realidad social.
Por lo mismo, Sartori y Bourdieu coinciden en que la televisi&#243;n actual se caracteriza por anular la capacidad de reflexi&#243;n del ser humano y desalentar el ejercicio de pensar, debido a que simplifica la realidad, privilegiando la imagen sobre el contenido y la emoci&#243;n sobre el raciocinio.
La Televisi&#243;n entonces, entra en la l&#243;gica que se&#241;al&#243; McLuhan, en la que los medios de comunicaci&#243;n, buscar&#237;an lo trivial como forma "neutral" para poder ampliar sus audiencias.

Es decir, la televisi&#243;n se convertir&#237;a en una poderosa maquinaria de banalizar la realidad para poder ponerla al alcance de todos, a base del atontamiento de los sujetos.

Actualmente, se ha constituido claramente como un medio de desinformaci&#243;n, que deforma la realidad social, simplific&#225;ndola, deform&#225;ndola y reduci&#233;ndola, en pro de las modelos que son convenientes para generar audiencias masivas y crearles nuevas necesidades rentables.

Bienvenidos a la Sociedad del Espect&#225;culo.&lt;/DIV&gt; 

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    <title>La Sociedad del Espect&#225;culo</title>
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