09 Feb 2008
El hijo de Maradona
“Soy hijo de Maradona”, fue lo primero que me dijo cuando lo conocí. Había quienes se reían, cuando él sentenciaba ello -¡boludos!-. Sin embargo, yo le creí sin siquiera dudarlo. Ayudó mucho el que me lo presentaran luego de jugarnos una pichanga, en mi viejo barrio en el Callao.
Estudiamos juntos desde los 9 años en un colegio parroquial. Aunque la conjugación de estudiamos, suena a multitud: yo, estudiaba, él, peloteaba.
Si bien es cierto aún no nos llevó al mundial, ya lo hará pronto, total todavía es un pichón, carambas tiene a penas 31 años, tiene muchos mundiales para jugar. No hay derecho. Incluso hasta se aprovechaban de él; una vez salió una mujer diciendo a los medios que tenía un hijo suyo, que le pedía que se hiciera el examen de ADN, que tenía que mantener a su bebe. Rony, por cierto, no se hizo tal examen. ¿Y pasar por esa humillación? No, ni fregando. El parecido de Ronicito con el gran peloteador, no era más que mera coincidencia, esos ojos pardos y cabbelos rizados pudo haberlos sacado de cualquier borracho, en cualquier salsódromo en el que su promiscua madre hubiese entrado.
04 Feb 2008
Voy a matarla
Estoy pensando matarla y me aterra. Nunca mi cabeza se había peiando con pensamientos tan violentos; jamás habia planeado siquiera matar una mosca.
Sentí el primer indicio hace como cuatro meses, como premonición de un verano corto. Fuimos a visitar a mi primo Miguel, recientemente operado en el Hospital Rebagliati. No era grave, pero quisimos acompañarlo. Esperando en un pequeño hall del solitario pasadizo 9, Noelia, cambiando el tema de conversación, me habló de la eutanasia. Desde que descrubrí el significado de esa palabra, viendo Mar adentro de Amenábar, siempre la odie. No podía concebir que alguien tuviese el valor de quitarle la vida a otra persona, asi fuera "para evitarle más sufrimiento".
Al principio creí que sus preguntas sólo tenían el fugaz objetivo de saciar una atrasada curiosidad. Pero de pronto se ha interesado por los temas apológicos a la violencia, el sadismo y la muerte. El mes pasado me llevó a jugar Paintball, un juego de pistolas de aire comprimido con pintura, cuyo clímax se alcanza al "matar" al oponente. Ella siempre perdía, es más, sospecho que nunca llegó a cargar su arma.
Ayer, cuando me disponía a dormir, luego de celebrar el Día del Pisco Sour, ella entró al cuarto con un cuchillo en la mano. Sentí que un frío escanear mi cuerpo, desde los pies hasta la cabeza. Me miró, disfrutando mi pánico, como se come la puntita de un barquimiel. Se sonrió y me enseñó una fruta. Me intrigaba mucho saber por qué necesitaba un cuchillo de cocina para pelar una fruta que se podia pelar con la mano. Quise preguntarle si por ahí tenía otra, pero no quise molestarla. Fingí leer un periódico de hace dos semanas y mostrarle tanto interés como para no dorimirme en toda la noche.
Desperté asustado en la mañana, ¿cómo pude haberme dormido? Quizá ya estaba muerto y aún no lo sabía. Miré hacia la mesita de noche buscando mis lentes y lo vi. No se había comido la mandarina de anoche. Estaba ahí, junto al cuchicllo. Me paré lentamente para no despertarla, estaba asustando, y me di cuenta. Ella no quiere matarme; al contrario, quiere provocarme a decidir que yo a mate.
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Telo dije
Maxi SánchezTelo dije es la muestra de la desesperación humana por alcanzar notoriedad en cosas que nunca las tendrá.
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