09 Feb 2008

El hijo de Maradona

Escrito por: Maxi Sánchez el 09 Feb 2008 - URL Permanente

“Soy hijo de Maradona”, fue lo primero que me dijo cuando lo conocí. Había quienes se reían, cuando él sentenciaba ello -¡boludos!-. Sin embargo, yo le creí sin siquiera dudarlo. Ayudó mucho el que me lo presentaran luego de jugarnos una pichanga, en mi viejo barrio en el Callao. El chibolito tiraba su pelota. Un, dos, tres, gambeta, cuatro, cinco, defensa al suelo, cadera rota y gol: un maldito genio de la pelotita.

Estudiamos juntos desde los 9 años en un colegio parroquial. Aunque la conjugación de estudiamos, suena a multitud: yo, estudiaba, él, peloteaba. Su padre lo reventaba por cada cero en la libreta, por cada tirada de pera del cole, por ir a jugar. Siguió dándole duro hasta la primera vez que salió en la tele. Lo veía inflar el pecho cada vez que veía a su púber en los diarios y decir: “ese es mi Rony, mi hijo carajo”.

Jugó en la profesional un par de años, hasta que los periodistas -perros- decidieron difamarlo. Que por qué toma trago, por que se amanece, por qué sale con vedettes, por qué se compra zapatos caros, por que tal corte, por qué el diamante en su lóbulo izquierda… cojudeces. Nunca los comprendí. Carambas, él es hijo de Maradona, no sólo un dios con la pelota, también era humano, tenía que divertirse. Pero eso la prensa no lo entendía, tontuelos.

Si bien es cierto aún no nos llevó al mundial, ya lo hará pronto, total todavía es un pichón, carambas tiene a penas 31 años, tiene muchos mundiales para jugar. No hay derecho. Incluso hasta se aprovechaban de él; una vez salió una mujer diciendo a los medios que tenía un hijo suyo, que le pedía que se hiciera el examen de ADN, que tenía que mantener a su bebe. Rony, por cierto, no se hizo tal examen. ¿Y pasar por esa humillación? No, ni fregando. El parecido de Ronicito con el gran peloteador, no era más que mera coincidencia, esos ojos pardos y cabbelos rizados pudo haberlos sacado de cualquier borracho, en cualquier salsódromo en el que su promiscua madre hubiese entrado.

Ayer me lo encontré después de mucho tiempo, jugando en el mismo barrio de siempre, metiéndose sus chelitas y su cevichito. Se le ve bien, aunque ha subido un poquito de peso. Me cuenta que está jugando en un equipo de segunda división, pero que ya pronto se pone las pilas y vuelve a primera y más adelante, de seguro, emigrar a Europa, a un país grande, no como esos cojos que se van a Austria o a Holanda, no. Él tiene planeado jugar en Inglaterra, quizá en el Manchester o en el Arsenal. ¿Y saben qué? Yo le creo. Le tengo fe, por que él la rompe. No por nada es el hijo de Maradona.

04 Feb 2008

Voy a matarla

Escrito por: Maxi Sánchez el 04 Feb 2008 - URL Permanente

Estoy pensando matarla y me aterra. Nunca mi cabeza se había peiando con pensamientos tan violentos; jamás habia planeado siquiera matar una mosca.

Sentí el primer indicio hace como cuatro meses, como premonición de un verano corto. Fuimos a visitar a mi primo Miguel, recientemente operado en el Hospital Rebagliati. No era grave, pero quisimos acompañarlo. Esperando en un pequeño hall del solitario pasadizo 9, Noelia, cambiando el tema de conversación, me habló de la eutanasia. Desde que descrubrí el significado de esa palabra, viendo Mar adentro de Amenábar, siempre la odie. No podía concebir que alguien tuviese el valor de quitarle la vida a otra persona, asi fuera "para evitarle más sufrimiento".

Al principio creí que sus preguntas sólo tenían el fugaz objetivo de saciar una atrasada curiosidad. Pero de pronto se ha interesado por los temas apológicos a la violencia, el sadismo y la muerte. El mes pasado me llevó a jugar Paintball, un juego de pistolas de aire comprimido con pintura, cuyo clímax se alcanza al "matar" al oponente. Ella siempre perdía, es más, sospecho que nunca llegó a cargar su arma.

Ayer, cuando me disponía a dormir, luego de celebrar el Día del Pisco Sour, ella entró al cuarto con un cuchillo en la mano. Sentí que un frío escanear mi cuerpo, desde los pies hasta la cabeza. Me miró, disfrutando mi pánico, como se come la puntita de un barquimiel. Se sonrió y me enseñó una fruta. Me intrigaba mucho saber por qué necesitaba un cuchillo de cocina para pelar una fruta que se podia pelar con la mano. Quise preguntarle si por ahí tenía otra, pero no quise molestarla. Fingí leer un periódico de hace dos semanas y mostrarle tanto interés como para no dorimirme en toda la noche.

Desperté asustado en la mañana, ¿cómo pude haberme dormido? Quizá ya estaba muerto y aún no lo sabía. Miré hacia la mesita de noche buscando mis lentes y lo vi. No se había comido la mandarina de anoche. Estaba ahí, junto al cuchicllo. Me paré lentamente para no despertarla, estaba asustando, y me di cuenta. Ella no quiere matarme; al contrario, quiere provocarme a decidir que yo a mate.

No pude más. Corrí al baño y me encerré. Ahora estoy sentado en la tina de la ducha, esperando a que sea de noche y se vuelva a dormir, para escaparme o no sé. Ella lleva media hora tocando la puerta. Se le nota un poco ansiosa. Grita mi nombre lo más fuerte que puede. Dice que me quiere enseñar un juego que vio ayer, en YouTube. Estoy empezando a creer que ya no sólo mira videos de perreo en ese portal.

Sobre este blog

Avatar de Maxi Sánchez

Telo dije

Telo dije es la muestra de la desesperación humana por alcanzar notoriedad en cosas que nunca las tendrá.

ver perfil »

Últimos Comentarios

Amigos

  • olicarfer45
  • johnny-salomon

Fans

  • cauci66
  • Harumi
  • Servando Pérez Domínguez

Ídolos

Suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):