La Comunidad - El Viajero http://lacomunidad.elpais.com/temas/viajes/rss 60 VISTA DE HYDE PARK - I. MI VISITA A LONDRES http://lacomunidad.elpais.com/manolo-1925/2008/7/24/vista-hyde-park-i-mi-visita-londres <p><IMG class=imgcen id=img_0 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/manolo-1925/13-VISTADEHYDEPARKI.jpg">"VISTA DE HYDE PARK, I" La imagen recoge una de las hermosas partes del parque,</p> <p> que para disfrute de los visitantes existen en el mismo; es una zona al fondo, con unas pasarelas, escaleras y maceteros de una exquisitez digna de los Ingleses. </p> Manuel Cascales Guindos Thu, 24 Jul 2008 18:38:03 +0200 http://lacomunidad.elpais.com/manolo-1925/2008/7/24/vista-hyde-park-i-mi-visita-londres Por tierras de Castilla León: Del Castillo de Gormaz a los Picos de Urbión http://lacomunidad.elpais.com/luciargh/2008/7/24/por-tierras-castilla-leon-del-castillo-gormaz-los-picos <p><STRONG>El sábado 19</STRONG>, un día bastante improvisado; amanecimos con oraciones a Alá por megafonía, por Miguel de la Quadra-Salcedo, impredecible hasta en la forma que nos despertamos. Estábamos en el Castillo de Gormaz, uno de los lugares más impresionantes donde hemos dormido aquí en España, y tuvimos algo de tiempo por la mañana para disfrutar de la vista de campos infinitos de la provincia de Soria.<br /> Antes de comer trasladamos el campamento a Berlanga de Duero. Y por la noche, tuvimos tiempo libre para comer como alimañas y comprar cosas innecesarias que en teoría estábamos aprendiendo a despreciar en un mercadillo medieval en El Burgo de Osma. Tartas, crepes, chocolate, helados, pulserillas y diábolos fueron los protagonistas: no importa que no tuvieran nada que ver con el medievo, para eso están las calles del Burgo.</p> <p>Al día siguiente, realizamos un estudio sobre la calidad de las aguas de la zona con voluntarios de la Fundación Gaia. Después de comer la paella del domingo, tuvimos la tarde libre por Berlanga y la celebración del bautizo de León Mitchel, el hijo de nuestro dulzainero favorito, y nuestra presencia lo convirtió en una ceremonia bastante peculiar: incluso algunos ruteros músicos tocaron para el acontecimiento.</p> <p><STRONG>El lunes 21</STRONG>: mañana de desmontaje y de visita a Soria. Allí tuvimos un encuentro con el Alcalde y la directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel, y pudimos recorrer la ciudad siguiendo los pasos de Antonio Machado. Por el camino pasamos por la casa de Marichalar, donde espontáneamente nos abrió las puertas, Álvaro de Marichalar, que ha estado apadrinado en sus aventuras por Miguel de la Quadra-Salcedo. Nos enseñó su casa, nos contó su historia, nos presentó a su familia. Todo un lujo. </p> <p>Luego hicimos una lectura de poemas de Antonio Machado en la ermita de San Saturio, a orillas del Duero, y caminamos en una alameda cercana. Por la tarde nos trasladamos al campamento en los Picos de Urbión y después de montarlo todo, bajamos a la Laguna Negra para escuchar un recital del romance de Alvargonzález de Machado, acompañado de música. Pasamos un poco de frío, pero el sitio y el espectáculo merecían la pena, y mucho.</p> <p>Llegamos tarde al campamento, y bastante reventados, lo que no es muy apropiado para la víspera de una marcha de doce horas. </p> <p><STRONG><IMG class=imgdcha id=img_2 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/luciargh/166624_recorte.jpg">La última marcha</STRONG>. Tuvo partes duras, empezando por una cuesta que nos dejó sin aliento a las 6:30 de la mañana, pero en total fue genial: las caminatas son la mejor ocasión para hablar de cualquier cosa (cocina, política o dibujos animados) con el que llevas delante, que quizás ni es de tu grupo ni de tu nacionalidad, pero sigue el mismo camino. Llegamos pronto a la cima del Pico de Urbión y recargamos nuestras cantimploras den el nacimiento del río Duero, y después de comer bajamos hasta la Laguna Negra (dos tardes previas de tiempo libre y una lección bien aprendida sobre las raciones de comida militar hicieron que casi todos comiéramos comida no oficial).<br /> Llegar y poder decir "he conseguido terminar hasta la última caminata" no tiene precio.</p> luciargh Thu, 24 Jul 2008 17:07:51 +0200 http://lacomunidad.elpais.com/luciargh/2008/7/24/por-tierras-castilla-leon-del-castillo-gormaz-los-picos Reporte.04: Hippies en Ko Chang http://lacomunidad.elpais.com/yoluiso/2008/7/24/reporte-04-hippies-ko-chang <p><SPAN style="COLOR: black"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman"> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><SPAN style="COLOR: black"><?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /><o:p></o:p></SPAN></p> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><SPAN style="COLOR: black"><SPAN style="mso-spacerun: yes"></SPAN><SPAN style="mso-tab-count: 1"></SPAN>El volumen de la televisión de los autobuses camboyanos es directamente proporcional a la necesidad que uno tenga de descanso. Cuanto más necesita uno dormir más alto ponen unos video-clips horrorosos de baladas estridentes que te hacen pensar que incluso las penas de prisión que por aquí se estilan no son tan desproporcionadas para los autores de tales aberraciones.<o:p></o:p></SPAN></p> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><SPAN style="COLOR: black"><br /> <SPAN style="mso-spacerun: yes"></SPAN><SPAN style="mso-tab-count: 1"></SPAN>Fue en uno de estos autobuses con cortinas de fantasía con el que llegamos a Sihanoukville, un pueblecito costero de bonita playa, al final de la cual se encuentra el Tranquility Place, hospedaje que hace honor a su nombre y es regentado por Ian, afable británico que hasta allí ha llevado sus huesos y los de su familia.<o:p></o:p></SPAN></p> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><SPAN style="COLOR: black"><br /> <SPAN style="mso-spacerun: yes"></SPAN><SPAN style="mso-tab-count: 1"></SPAN>Ian nos mostró dos habitaciones, a cinco y diez euros. La diferencia estaba en el aire acondicionado. Nos decidimos claramente por la primera, porque pagar diez euros por una habitación doble en primera línea de playa nos pareció un abuso. Nos llamó la atención que la televisión tenia todos los canales ingleses de pago y que en la mayoría estaban retransmitiendo partidos de fútbol de aquel país. Sin embargo Ian nos comentó, mientras leía prensa deportiva y no perdía detalle de un Everton-Arsenal, que su familia sería muy feliz... ¡si no es porque echa de menos el fútbol!<o:p></o:p></SPAN></p> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><SPAN style="COLOR: black"><br /> <SPAN style="mso-spacerun: yes"></SPAN><SPAN style="mso-tab-count: 1"></SPAN>Resumiendo, que Ian tenía, de todos los establecimientos de la playa, el único que poseía un autentico refrigerador, con lo que es facil imaginar lo que supuso estar tumbado al sol en aquella playa maravillosa, con una jarra helada de cerveza, pensando el frío que tiene que hacer en Madrid, mientras te ofrecen fruta, langosta o collares. Creo que me gusta Sihanoukville.<o:p></o:p></SPAN></p> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; COLOR: black; FONT-FAMILY: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA"></p> <p></SPAN></FONT></FONT></SPAN> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><SPAN style="COLOR: black"><IMG style="WIDTH: 564px; HEIGHT: 467px" height=519 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/yoluiso/Sihanoukville.jpg" width=610></p> <p></SPAN></p> <p><SPAN style="COLOR: black"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman"></FONT></FONT></SPAN> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><SPAN style="COLOR: black"><br /> <FONT size=3><FONT face="Times New Roman"><SPAN style="mso-spacerun: yes"></SPAN><SPAN style="mso-tab-count: 1"></SPAN>Como la puesta de sol estaba siendo espectacular, nuestra voluntad se tornó laxa y nos dejamos convencer para darnos un masaje en la misma playa, qué manera de sufrir. Hora y medía de masaje después, pagamos el euro y medio que costaba al cambio y al incorporarnos descubrimos el cielo totalmente oscuro y la playa iluminada por cientos de velas, antorchas y fuegos artificiales. El panorama era fascinante. A ritmo de <I style="mso-bidi-font-style: normal">reagge</I>, cenamos en una barbacoa junto a una hoguera y decidimos que ya era hora de presentar en sociedad a nuestro viejo amigo Johnnie Walker, quien fue recibido con vítores y alabanzas entre la concurrencia del hotel, entre la que se encontraba un español llamado Manolo, hippie de profesión.<o:p></o:p></FONT></FONT></SPAN></p> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><SPAN style="COLOR: black"><br /> <FONT size=3><FONT face="Times New Roman"><SPAN style="mso-spacerun: yes"></SPAN><SPAN style="mso-tab-count: 1"></SPAN>Manolo tendrá unos cuarenta años y tiene un aire a Keith Richards, pero más estropeado. Según nos contó, 'trabaja de temporada', es decir, sin descanso durante los meses de verano y con ello saca suficiente para vivir el resto del año, por lo que se pasa meses viajando. Al final Jiménez del Oso tenía razón cuando al decir que había en el universo otras formas de vida. Creo que voy a llegar a Madrid bailando claqué y cantando 'Mama, quiero ser hippie'. Le dijimos que nuestra próxima parada era la isla tailandesa de Ko Chang y nos recomendó ir a la playa de Lonely Beach porque 'mola mucho, tíos, que es mogollón de hippie'. De esta forma, después de despedirnos del Sr. Manolo y del Sr. Walker, D.E.P, trazamos nuestros planes de acuerdo a su propuesta.<o:p></o:p></FONT></FONT></SPAN></p> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><SPAN style="COLOR: black"><br /> <FONT size=3><FONT face="Times New Roman"><SPAN style="mso-spacerun: yes"></SPAN><SPAN style="mso-tab-count: 1"></SPAN>Como todas las habitaciones desocupadas del hotel se encontraban abiertas, esa noche dormimos en la del aire acondicionado y cuando amaneció, sintiéndonos unos vándalos, regresamos a nuestro humilde alojamiento de cinco euros.<o:p></o:p></FONT></FONT></SPAN></p> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><SPAN style="COLOR: black"><br /> <FONT size=3><FONT face="Times New Roman"><SPAN style="mso-spacerun: yes"></SPAN><SPAN style="mso-tab-count: 1"></SPAN>Comenzaba entonces sin sospecharlo una larga jornada de viaje. Desde Sihanoukville tomamos un barco hasta un pueblo cerca de la frontera, a la que llegamos en el remolque de una camioneta. Hecho el trámite del lado camboyano, fuimos a pie hasta el puesto fronterizo tailandés. Desde allí, un mini bus comunal nos llevo hasta Trat, donde cogimos un taxi al puerto y allí un ferry hasta la isla. <P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><SPAN style="COLOR: black"><o:p> </o:p></SPAN></p> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><SPAN style="COLOR: black"><br /> <SPAN style="mso-spacerun: yes"> </SPAN><SPAN style="mso-tab-count: 1"> </SPAN>Se dice muy rápido, pero habían transcurrido más de quince horas de viaje cuando un tuc-tuc local nos dejo en un oscuro camino anunciándonos alegremente: '¡Lonely Beach!'. </SPAN><SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; COLOR: black; FONT-FAMILY: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA"><br /> <SPAN style="mso-spacerun: yes"> </SPAN><SPAN style="mso-tab-count: 1"> </SPAN></SPAN><SPAN style="COLOR: black"><br /> <SPAN style="mso-spacerun: yes"> </SPAN><SPAN style="mso-tab-count: 1"> </p> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><SPAN style="COLOR: black"><br /> <SPAN style="mso-spacerun: yes"> </SPAN><SPAN style="mso-tab-count: 1"> </SPAN>¡Y tan lonely! Como que allí no había nadie. Comenzamos a andar buscando un alojamiento, pero pasada la media noche solo habíamos encontrado rusticas cabañas, todas ellas ocupadas. Cargando las cada vez más pesadas mochilas, arrastrando las cada vez más fatigadas piernas, llegamos hasta una especie de construcción de madera y paja con escasa iluminación, donde un <I style="mso-bidi-font-style: normal">thai </I>devoto de Bob Marley nos ofreció por fin un alojamiento. Se trataba de una cabaña de bambú y techo de paja, con suelo -no de piedra, sino de piedras-, dos colchones -por el tacto, también de piedra- y una triste bombilla de luz naranja-mortecina que apenas alcanzaba a iluminar los últimos insectos de la pared. <o:p></o:p></SPAN></p> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><SPAN style="COLOR: black"><br /> <SPAN style="mso-spacerun: yes"> </SPAN><SPAN style="mso-tab-count: 1"> </SPAN>El baño, que se encontraba a un buen paseo de distancia, directamente carecía de iluminación, y se componía básicamente de un agujero en el suelo y una especie de palangana en la que flotaba un cazo que hacia las veces de ducha. Denegué por tanto a mi maltrecho cuerpo el baño que a gritos me pedía y fui a degustar una cerveza tibia junto a un grupo multinacional de hippies cortados por el mismo rasero que Manolo. 'Bienvenidos a la familia', decían, yaciendo todos por el suelo en similar estado de relajación. 'Habéis tenido suerte, porque este es el mejor sitio de Ko Chang. Es como para pasarse aquí tres meses'. <o:p></o:p></SPAN></p> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><SPAN style="COLOR: black"><br /> <SPAN style="mso-spacerun: yes"> </SPAN><SPAN style="mso-tab-count: 1"> </SPAN>Yo no se si era por mi estado de cansancio extremo o porque al intentar ponerme las lentillas en esas condiciones me había metido una hormiga en un ojo, pero al pensar en vivir como los Picapiedra tan solo un día más me daban ganas de arrancarle la cabeza a alguno de aquellos hippies. ¡La madre que parió al Manolo! Desearía que se pudriese en el infierno si no es porque quizás lo considerase como 'muy hippie, tío'.<o:p></o:p></SPAN></p> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"></SPAN></SPAN></FONT></FONT></SPAN></p> </P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P> yo-luiso Thu, 24 Jul 2008 15:33:49 +0200 http://lacomunidad.elpais.com/yoluiso/2008/7/24/reporte-04-hippies-ko-chang Reporte.03: Camboya y los templos de Angkor Wat http://lacomunidad.elpais.com/yoluiso/2008/7/24/reporte-03-camboya-y-templos-angkor-wat-2 <p><SPAN style="COLOR: black"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">No es por presumir, pero soy el que menos cosas tiene de todos los que viajan por Camboya.</FONT></FONT></SPAN></p> <p><SPAN style="COLOR: black"></SPAN><SPAN style="COLOR: black"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">El puesto fronterizo de Poi Pei es un auténtico caos. Los coches y el asfalto tailandeses dejan su paso a la tierra y a unos enormes carros de madera cargados de sacos y arrastrados por unos tipos de gorro puntiagudo. </FONT></FONT></SPAN></p> <p><SPAN style="COLOR: black"></SPAN><SPAN style="COLOR: black"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">Tras pasar el tramite del lado tailandés, se atraviesa un polvoriento puente hacia el puesto camboyano, donde antes de llegar fuimos asaltados por un sonriente militar que nos invitó amablemente a entrar en lo que dijo era su oficina. Allí nos explicó que teníamos que pagar unos veinte dólares por los visados. Pero como no teníamos dólares americanos, ni riales camboyanos, ni baths tailandeses, Jesús que noche, yo le enseñé un billete de cincuenta euros para ver si le sonaba. Él, como si le hubiese mostrado un billete del Monopoly, me preguntó que qué era eso y le respondimos que era dinero y servía para canjearlo por bienes y servicios. Nos pidió el pasaporte, cogió el dinero y nos dijo por señas que le diésemos el billete, que se iba a buscar una moto, porque dentro del territorio camboyano conocía un lugar no muy lejos donde podría cambiarlo para después desplazarse a otra oficina donde se encontraban físicamente los visados y después del pago oportuno regresaría a donde nos hallábamos con nuestros pasaportes, visados y el cambio de los cincuenta euros. O eso entendimos, que había que echarle tiempo y no poca <SPAN style="mso-spacerun: yes"></SPAN>imaginación. </FONT></FONT></SPAN></p> <p><SPAN style="COLOR: black"></SPAN><SPAN style="COLOR: black"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">En todo caso, si hay algo que nos ha enseñado el siglo XX es que los militares camboyanos son muy suyos para sus cosas, por lo que decidimos no contrariarle y nos quedamos en aquella cabaña con decoración asiático-austera mientras un enjambre de moscas revoloteaban tras nuestras orejas.</FONT></FONT></SPAN></p> <p><SPAN style="COLOR: black"></SPAN><SPAN style="COLOR: black"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">Veinte minutos más tarde, y contra todo pronóstico razonable, aquel hombre volvió con los pasaportes en regla y el cambio del dinero, ahorrándonos el trámite posterior, que por lo que comprobamos era mucho más largo y tedioso.</FONT></FONT></SPAN></p> <p><SPAN style="COLOR: black"></SPAN><SPAN style="COLOR: black"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">Nuestro principal destino en Camboya era, por supuesto, Angkor Wat. Un conjunto de templos tan solo comparable a las Pirámides, <?xml:namespace prefix = st1 ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags" /><st1:PersonName w:st="on" ProductID="la Muralla China">la Muralla China</st1:PersonName>, el Taj Mahal o Machu Picchu. Pero para llegar allí teníamos que atravesar una carretera de barro, piedras y baches sólo comparable a las obras de Madrid, y el autobús que nos debía transportar hacía ya mucho que había visto sus mejores días. Alrededor de <st1:PersonName w:st="on" ProductID="la Segunda Republica">la Segunda Republica</st1:PersonName>, los vería. De hecho, no tenía siquiera un espacio para el equipaje, por lo que uno de aquellos rudos jemeres iba metiendo nuestras mochilas por la ventana mientras otro las reubicaba al final del vehículo. Como no cesaba de subir gente al autobús y el pasaje estaba apiñado, me ofrecí a sustituir al operario de dentro y fui colocando estratégicamente todas las mochilas en la parte de atrás, de manera que una vez que el autobús estuvo completo y arrancó, recolocamos Isra y yo el equipaje para poder ir tumbados durante las casi las siete horas que tardó en cubrir la distancia de doscientos cincuenta kilómetros. Como unos reyes.</FONT></FONT></SPAN></p> <p> <SPAN style="COLOR: black"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman"><?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /><o:p></o:p></FONT></FONT></SPAN></p> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><SPAN style="COLOR: black"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT></o:p></SPAN></p> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm -11.65pt 0pt 0cm"><SPAN style="COLOR: black"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman"><SPAN style="mso-spacerun: yes"><IMG style="WIDTH: 565px; HEIGHT: 423px" height=406 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/yoluiso/166501_Angkor_2.jpg" width=565></SPAN><o:p></o:p></FONT></FONT></SPAN><br /> <SPAN style="COLOR: black"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman"></FONT></FONT></SPAN></p> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm -11.65pt 0pt 0cm"><SPAN style="COLOR: black"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">Los templos de Angkor son realmente impresionantes. Enormes construcciones comidas en parte por la selva que desafían al tiempo si bien alguna de ellas pierde la apuesta y se encuentra en claro estado de deterioro. Llegamos antes del amanecer y vimos salir el sol completamente solos en uno de los templos. Para mí, insisto, es una de las maravillas del mundo. </FONT></FONT></SPAN></p> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm -11.65pt 0pt 0cm"><SPAN style="COLOR: black"><FONT face="Times New Roman" size=3></FONT></SPAN> </p> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><SPAN style="COLOR: black"><o:p><FONT face="Times New Roman" size=3><IMG style="WIDTH: 572px; HEIGHT: 329px" height=163 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/yoluiso/166500_Angkor3.jpg" width=477></FONT></o:p></SPAN></p> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><SPAN style="COLOR: black"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">Nuestro siguiente destino ha sido Phnom Penh, capital de Camboya. Nos alojamos en el humilde Hotel Indochina, situado frente al río y en la zona más europea, con construcciones francesas de estilo colonial. Una zona muy bonita que esconde en parte la autentica realidad de esa ciudad, con casas de madera desvencijada, mendigos mutilados por los Jemeres Rojos y mucha miseria. El Palacio es muy vistoso y tiene una pagoda con el suelo de plata, pero fuera de sus muros hay demasiados niños durmiendo en la calle.</FONT></FONT></SPAN></p> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><SPAN style="COLOR: black"></SPAN></p> <p><IMG style="WIDTH: 571px; HEIGHT: 284px" height=332 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/yoluiso/166499_PhonPhem.jpg" width=692></p> </P></P></P></P></P></P></P></P> yo-luiso Thu, 24 Jul 2008 12:21:26 +0200 http://lacomunidad.elpais.com/yoluiso/2008/7/24/reporte-03-camboya-y-templos-angkor-wat-2 ¿por qué escribimos más y otras veces menos? http://lacomunidad.elpais.com/lara-zhivaga/2008/7/24/-por-escribimos-mas-y-otras-veces-menos- <p> Me dijeron que escribir un blog es sustituto de un sentimiento profundo de expresar, descompensado en la vida... Si tienes algo o alguien en quién o en dónde expresarlo, el blog pasa a un segundo plano.</p> <p>El arte y el teatro me han apartado de mi blog, pues han ocupado todos los minutos <DIV style="TEXT-ALIGN: center">de mi corazón ansío de expresarse, pero supongo que siempre necesitaré este espacio de escritura para desahogar mi creativa cabeza..</p> <p>Os enseño una foto que ha recibido muy buenas críticas y que sin duda me inspira. Atardecer en Tenerife, al sur, en mi falda, en mi vida. La brisa me atusa la cabeza y el corazón.</p> <p>gracias por los que estáis por ahí de vez en cuando y seguís este huequito de mi.</p> <p><IMG class=imgcen id=img_0 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/lara-zhivaga/n822495137_587745_8124.jpg"></DIV> </p> lara-zhivaga Thu, 24 Jul 2008 11:07:46 +0200 http://lacomunidad.elpais.com/lara-zhivaga/2008/7/24/-por-escribimos-mas-y-otras-veces-menos- ASLAN, EL PÈQUEÑO LIMPIABOTAS KURDO http://lacomunidad.elpais.com/danogor/2008/7/24/aslan-pequeno-limpiabotas-kurdo <p><meta http-equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"><meta name="ProgId" content="Word.Document"><meta name="Generator" content="Microsoft Word 11"><meta name="Originator" content="Microsoft Word 11"> <link rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CNogy%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"><!--[if gte mso 9]><xml> <w:WordDocument> <w:View>Normal</w:View> <w:Zoom>0</w:Zoom> <w:HyphenationZone>21</w:HyphenationZone> <w:PunctuationKerning/> <w:ValidateAgainstSchemas/> <w:SaveIfXMLInvalid>false</w:SaveIfXMLInvalid> <w:IgnoreMixedContent>false</w:IgnoreMixedContent> <w:AlwaysShowPlaceholderText>false</w:AlwaysShowPlaceholderText> <w:Compatibility> <w:BreakWrappedTables/> <w:SnapToGridInCell/> <w:WrapTextWithPunct/> <w:UseAsianBreakRules/> <w:DontGrowAutofit/> </w:Compatibility> <w:BrowserLevel>MicrosoftInternetExplorer4</w:BrowserLevel> </w:WordDocument> </xml><![endif]--><!--[if gte mso 9]><xml> <w:LatentStyles DefLockedState="false" LatentStyleCount="156"> </w:LatentStyles> </xml><![endif]--></p> <p><!--[if gte mso 10]> </p> <p> <![endif]--><strong>El pueblo Kurdo pertenece al reservado club de los sin tierra, o mejor, los sin patria. Su antiguo país, Kurdistán, desapareció hace centenares de años a causa de las intrigas históricas. Desde entonces, los kurdos luchan por conseguir un pedazo de tierra en la que poder crecer como nación. Por ahora, son considerados terroristas o ciudadanos de segunda en aquellos países en los que se divide la antigua Kurdistán: Siria, Irán, Irak y Turquía. Como le ocurrió al pueblo judío y ahora al palestino, estos "sin patria" son perseguidos, humillados y asesinados allá donde vaya pero bajo su piel Kurda late un corazón humano.</strong> </p> <p> Llegamos a <strong>Estambul </strong>desde <strong>Tesalónica </strong>tras más de catorce horas de viaje en un tren que avanzaba a paso de tortuga. El viaje mereció la pena, todo <strong>un mundo exótico</strong> se erguía ante nuestros ojos que maravillados contemplaban <strong>la grandeza </strong>de lo que el hombre ha hecho con sus manos.</p> <p> El sol estaba poniéndose y sus últimos rayos acariciaban los edificios de la capital turca ofreciendo <strong>un espectáculo único</strong>; como si se tratase de <strong>la mano de Midas</strong>, allí donde se posaba un haz de luz solar, el material iluminado se convertía en oro. Para verlo mejor, nos desplazamos hasta lo alto del puente que cruza <strong>el Bósforo</strong>. Después de <strong>saciarnos de belleza visual</strong> y aprovechando que el estrecho que se abría camino bajo nuestros pies separaba el mundo occidental del asiático, quisimos saber <strong>cómo era Asia</strong>.<br /> <img src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/danogor/DSCN1463.JPG" id="img_0" class="imgcen" width="539" height="405">Caminamos durante una hora dejándonos encandilar por todo lo que veíamos. Llegamos una plaza en la que una <strong>vieja iglesia romana</strong> coronaba la cima de un ascenso interminable. Grupos de personas se diseminaban por la superficie de aquel lugar y <strong>un grupo de niños</strong> jugaba al <strong>fútbol </strong>con un viejo balón. Dejamos nuestras mochilas y nos unimos al grupo de niños, que de buen grado, accedieron a dejarnos jugar. Al rato, u<strong>n niño de tez morena</strong> me dijo que quería unirse al juego; en lugar de contestarle, le pasé el balón. El dueño de la bola corrió a por su pelota, la recogió y nos dijo que <strong>el niño no podía jugar</strong>. -<em>Es kurdo</em>- nos dijo. Todos nos quedamos en blanco y <strong>dejamos de jugar</strong> para hablar con el pequeño kurdo.</p> <p> -<em>Me llamo Aslan que significa León</em>- nos dijo el pequeño mientras cogía un cajón de limpiabotas -<em>Los turcos no nos quieren porque somos de kurdistán y no tenemos país</em>- Sentado sobre su cajón <strong>nos habló de lo dura que había sido su vida</strong> a su temprana edad. Aslan <strong>se ofreció de guía</strong> para mostrarnos el verdadero Estambul, lejos de los turistas. Le seguimos.</p> <p> Estrechas callejuelas con gente sentada a la puerta de sus casas, viejas tiendas de alimentación, bares con personas tomando té y fumando en shisa. A<strong>quello era la capital de Turquía</strong>. Aslan estaba emocionado, se agarraba a nuestras manos mientras paseábamos y bromeaba diciendo que <strong>éramos sus papás y sus mamás</strong>. Después de tanta caminata nos entró hambre y decidimos <strong>cenar </strong>en la margen del Bósforo. Nos sentamos en un chiringuito en el que servían <strong>Kebabs de pescado</strong> y Aslan se apartó para no molestarnos mientras comíamos. Nos partió el corazón. -<em>Aslan, ¿Qué haces?, ¿Es que no quieres cenar con nosotros?</em>- le preguntó Sergi. El joven León hizo una mueca de vergüenza pero <strong>finalmente se sentó con nosotros</strong>.</p> <p><img src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/danogor/DSCN1465.JPG" id="img_2" class="imgcen" width="540" height="710"><em>Este es Aslan hablando con Sergi</em></p> <p> Con los estómagos llenos, dimos un último paseo por la ciudad. Delante de nosotros <strong>un coche de policía</strong> frenó bruscamente y un par de agentes salieron del vehículo en dirección a Aslan, que empezó a correr. Conseguimos agarrarle y <strong>le abrazamos</strong>. Con tono severo le preguntamos a la policía qué querían, y en el mismo tono nos respondieron que ese niño era un ladrón. <strong>Encolerizados</strong> le dijimos que estaba con nosotros y que no había robado nada; nos juntamos al pequeño limpiabotas kurdo que tenía los ojos fijos en el suelo. Los agentes, frustrados, <strong>nos advirtieron que tuviésemos cuidado</strong> y se fueron. Aslan nos abrazó.</p> <p> Llegó la hora de la despedida y <strong>la pena nos inundó el pecho</strong>. Al día siguiente volvíamos a Europa, a <strong>nuestra cómoda vida de occidentales,</strong> en nuestras seguras casas mientras que <strong>el pequeño Aslan tendría que seguir peleando con su entorno para sobrevivir</strong>. Las lágrimas recorrían la cara de nuestro joven amigo que se resistía a marchar. <strong>Le cayeron decenas de besos y abrazos,</strong> y pequeños obsequios que llevábamos en los bolsillos. Regresamos al hotel en silencio pensando en Aslan.</p> <p> Han pasado tres años desde aquello y muchas veces me pregunto <strong>qué habrá sido de aquel niño</strong> condenado a una vida dura simplemente por no tener nación. Me consuela saber que su inteligencia le sacará de todos los problemas en los que se meta, aun así, <strong>le deseo un futuro digno de ser vivido</strong>. </p> </!--[if></!--[if></!--[if></meta></meta></meta></![endif]--></![endif]--></![endif]--> David Nogales Thu, 24 Jul 2008 10:49:45 +0200 http://lacomunidad.elpais.com/danogor/2008/7/24/aslan-pequeno-limpiabotas-kurdo Dos mochilas por Marruecos -6- http://lacomunidad.elpais.com/kovalam90/2008/7/24/dos-mochilas-marruecos-6- <p><IMG class=imgcen id=img_0 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/kovalam90/Mayo´08103.jpg"></p> <p> Todo en Essaouira fue delicioso y perfecto. Desde la temprana llegada en un día luminoso, atemperado el calor por una brisa que subía cargada de mar, hasta el alojamiento en un sencillo apartamento que una familia había construido sobre su vivienda para ayudar a la economía familiar, pasando por la toma de contacto con el zoco, un recorrido por la primera mitad de su calle principal en la que escaseaban los souvenirs pero abundaban las zapaterías, las carnicerías y esas tiendas en las que uno es capaz de encontrar casi cualquier cosa.</p> <p> No había forma de caminar deprisa, el propio cuerpo se resistía a cualquier esporádica intención de acelerar el paso; desde el primer momento, y sin mediar palabra, estuvimos de acuerdo en ralentizar el andar... y prolongar nuestra estancia. Para rubicarlo nada como un café en aquella pequeña plaza transformada por los locales fashion que ocupaban uno de sus lados, dejando la mente vagar del puesto de vistosas telas a la música chill out, de la gaviota que asomaba bajo las arcadas, al vendedor de teteras, del cielo turquesa a los gatos que jugaban entre nuestros pies.</p> <p> Es solo en la parte más baja del zoco, y en la plaza donde este muere, donde los turistas vamos adquiriendo más y más presencia, pues estamos en un destino típico de excursión de un día desde Marrakesh, y las tiendas de recuerdos y las terrazas de los restaurantes lo invaden casi todo. Pero a media tarde los autocares emprenden el regreso y los que nos quedamos estamos en franca minoría.</p> <p> Creo que Essaouira tiene tres almas, y todo visitante debería disponer de tiempo para disfrutar con tranquilidad de todas.</p> <p> La primera es popular, llana, trabajadora incansable y cargada de historia pues gira alrededor de su puerto. Atrás quedaron los tiempos de ser importante enclave comercial portugues y llamarse Mogador, hoy solo barcos en reparación, redes y capturas ocupan sus muelles,pero las torres de defensa y la muralla nos recuerdan los tiempos de piratas, lucrativo monopolio del comercio de tinte púrpura y luchas por apoderarse de él. Es la "postal" de la ciudad y pocos resisten la tentación de pagar un precio muy foráneo por comerse una parrillada de pescado a pie de lonja.</p> <p> La segunda vive en los talleres bajo la muralla, en las casas de los escritores, en los estudios de los pintores, en las tertulias intelectueles, en sus tres festivales de música, en sus decenas de galerías de arte y en sus tiendas de sorprendentes y exquisitas discografías. Poca gente pasea por las calles en donde habita ese alma, cuando para mí son las que cobijan las imágenes que dejan más profunda huella.</p> <p> El silencioso patio de los artesanos abierto al sol y las gaviotas, aquel otro, cubierto, donde un quinteto ensayaba una pieza para el recital de la noche, el torreón que cobijaba la exposición de pintores andaluces y marroquies, los callejones en penumbra que sorprendían con locales y hoteles inesperados, la recogida plaza de la farmacia antigua donde se podía descansar y oir buen jazz a la sombra de un inmenso arbol...</p> <p> La tercera es aún muy joven y ha nacido a la vera de la inmensa playa que se estira infinita hacia el sur, tiene mucho más futuro que pasado, solo se compone de algunos hoteles y tranquilas terrazas, todavía no se ha prostituido en los brazos de los mastodontes de cemento y los chiringuitos, y permite dar solitarios paseos viendo hundirse el sol en un mar de plata mientras cientos de gaviotas acompañan a los barcos en su regreso a puerto. Ella refleja el deseo de este país de apostar fuerte por el turismo más allá de kashbas y medinas,y solo cabe desear que aprendan de las barbaridades en las que hemos incurrido nosotros y sepan preservar lo que ahora mismo tienen.</p> <p> ¿Se nota mucho que Essaouira me enamoró?</p> kovalam90 Thu, 24 Jul 2008 09:00:06 +0200 http://lacomunidad.elpais.com/kovalam90/2008/7/24/dos-mochilas-marruecos-6- Instante http://lacomunidad.elpais.com/undos333/2008/7/24/instante <P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><SPAN style="mso-ansi-language: ES-TRAD; mso-fareast-font-family: 'ヒラギノ角ゴ Pro W3'"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman">Pasa el tiempo, avanza el día. En el camino, unos pájaros picotean algunas semillas que ha esparcido el viento. Un silencio especial llena la tarde. Allá en el horizonte, sobre unas montañas, unas nubes blancas, inmensas, cubren el cielo.<?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /><o:p></o:p></FONT></FONT></SPAN></p> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><SPAN style="mso-ansi-language: ES-TRAD; mso-fareast-font-family: 'ヒラギノ角ゴ Pro W3'"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman"><SPAN style="mso-spacerun: yes"> </SPAN>Algunas veces la vida es una bendición -piensa el Sr. Osaki-, mientras escucha el murmullo que producen los latidos del corazón del mundo.<o:p></o:p></FONT></FONT></SPAN></p> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><SPAN style="mso-ansi-language: ES-TRAD; mso-fareast-font-family: 'ヒラギノ角ゴ Pro W3'"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman"><SPAN style="mso-spacerun: yes"> </SPAN>Ha estado cinco horas caminando y decide que este es un buen momento para sentarse a descansar. Saca un trozo de pan y un pequeño cuenco de madera, envuelto en un trapo, que contiene un puñado de arroz hervido. Come despacio, con las manos, concentrado de un modo profundo en la comida. Sabor, olor, forma, color, textura... Permanencia y vacío alrededor de cada grano. Un lagarto se acerca y el Sr. Osaki lo observa. Su cuerpo, de color verde intenso, lanza destellos de felicidad al mundo. Se para el tiempo.<o:p></o:p></FONT></FONT></SPAN></p> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><SPAN style="mso-ansi-language: ES-TRAD"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman"><SPAN style="mso-spacerun: yes"> </SPAN>No falta nada, no sobra nada -piensa el Sr. Osaki-. La vida es sólo esto. Un instante de paz en el camino y esperar, con la serenidad del que sabe que no existe el futuro, que acabe el día.<o:p></o:p></FONT></FONT></SPAN></p> </P></P></P></P> Angel Pasos Thu, 24 Jul 2008 07:32:23 +0200 http://lacomunidad.elpais.com/undos333/2008/7/24/instante Cosas entrañables cotidianas http://lacomunidad.elpais.com/laudine/2008/7/24/cosas-entranables-cotidianas <P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="FONT-SIZE: 14pt; FONT-FAMILY: Georgia"><SPAN style="mso-spacerun: yes"><IMG class=imgcen id=img_0 src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/laudine/166416_fotolibelula2.jpg"> </SPAN>Hoy fue un día generoso. En una tierra de brumas, siempre me sorprende un amanecer con sol. Desde mi casa he visto de nuevo a los perros correr y ladrar por el parque de la universidad. En la vida, algunas tardes, es mejor no mover las cortinas y dejar que el salón se adocene de bichos imposibles mientras miras esa planta número 20, a la izquierda, que también se acabará muriendo resecada por efecto de la calefacción. Sin embargo hoy, otra vez, he tenido un día espléndido.<SPAN style="mso-spacerun: yes"> </SPAN>Los niños del tercero, sobre todo el mayor, han llorado como siempre a las nueve y cuarto, mientras que una hora después volví a escuchar el golpeteo con la fregona, en mi puerta, de la mujer que limpia los portales. Por la ventana percibí el aroma a espaguetis a la carbonara proveniente de la cocina de mi vecina, una mujer gordita y rubia con una sonrisa preciosa<SPAN style="mso-spacerun: yes"> </SPAN>que huele a hierba fresca cuando entra en el ascensor. Me miré los pies. Suelo hacerlo apenas unos segundos cuando me encuentro con algún otro vecino a quien no quiero decirle que hace un tiempo extraño o que hace un tiempo precioso o que hace un tiempo de mierda o que hace un tiempo que quién nos lo iba a decir hace diez años, mientras esperamos que se abra la puerta del garaje. En esto llega la cartera, que sustituye al inútil que me pierde todos los paquetitos maravillosos llenos de sueños que me envían mis amigos de Barcelona, y me mira con sus ojos de persona noble y <SPAN style="mso-spacerun: yes"></SPAN>muy cansada. Si tuviera confianza le regalaría un pinchito pequeño con huevos de codorniz y chorizo picante que levanta el ánimo a 300 muertos, por decir una cantidad. Sé que hoy no hay nada para mi excepto el sol entre las nubes, los gorriones que comen las migas de pan que les tiro, mi compañero esperándome en el parque con las manos dibujando niños y toboganes;<SPAN style="mso-spacerun: yes"> </SPAN>mi madre, que me lleva de paseo y me regala sus recuerdos como perlas, y un mensaje en el contestador automático que me recuerda que a las 16,30 tengo hora en la peluquería para retocarme las mechas y hacerme las uñas (qué expresión tan extraña).<?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /><o:p></o:p></SPAN></p> <P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><SPAN style="FONT-SIZE: 14pt; FONT-FAMILY: Georgia"><SPAN style="mso-spacerun: yes"></SPAN>Pasan los años, y así como se me encoge y se me arruga la piel en ocasiones incluso a la vez que el corazón, al mismo tiempo los días se me presentan más generosos y me vuelven más humilde. Entonces cosas tan ñoñas como el sonido de la ropa girando en la lavadora durante el centrifugado, o las carcajadas del vendedor el cupón, que justo tiene su puesto debajo de mi ventana , van y me llenan de flores las palmas de las manos, hasta ese momento ocupadas cono un bote vacío de suavizante. ¡Qué felicidad!. No pierdo la esperanza de ver caminando por la calle a algún ejecutivo con un flotador con cabeza de pato puesto sobre ese traje que esconde las manchas de sudor de la camisa, en dirección, por fin, a la orilla del mar de nuestra infancia. <SPAN style="mso-spacerun: yes"></SPAN>Es lo bueno que tienen las cosas entrañables cotidianas. Que no sólo vuelven por Navidad. <SPAN style="mso-spacerun: yes"></SPAN><o:p></o:p></SPAN></p> </P></P> laudine Thu, 24 Jul 2008 05:10:12 +0200 http://lacomunidad.elpais.com/laudine/2008/7/24/cosas-entranables-cotidianas SAHARA OCCIDENTAL (CAMINO DEL SUR) http://lacomunidad.elpais.com/el-peor-viaje-de-mi-vida/2008/7/23/sahara-occidental-camino-del-sur- <p>Tengo la sensación de que ahora comienza el verdadero viaje. Unos días de calentamiento en el Marruecos turístico, el Marruecos facil para dirigirme hacia el sur.</p> <p> Dejo Agadir para dirijirme a Tan-Tan. 355 Kilómetros hacia el sur, casi en la frontera del disputado Sahara Occidental.</p> <p> Divido las etapas hacia la frontera con Mauritania en viajes de unas 5 o 6 horas en autobús, no tengo prisa.</p> <p> Salimos de Agadir a las 10 am en la moderna y fiable compañía Supratours.</p> <p> Nada mas comenzar el viaje el copiloto pone unos videos musicales de cantantes locales que me causan admiración. Por que Marruecos no compite en Eurovisión sino ganaba seguro. Un cantante bigotudo (importante) toca el violín apoyado en la rodilla y acompañado de dos horondas señoritas que sudan profusamente mientras bailan, alcanzando en algunos momentos un trance mistico-religioso. Impresionante, no puedo dejar de mirar. El copiloto me hace un gesto cómplice y me pregunta que me parecen las chicas, a lo que contesto con un pulgar alzado que estupendas, no quiero herir su sensibilidad.</p> <p> Pero el viaje en autobús deparaba más momentos entretenidos. A mitad del camino y en medio de la nada el autobús aparca en la cuneta y el conductor y copiloto se bajan a compra sandías. El vendedor les da a catar el producto y mientras pesa las sandías el copi se come media a grandes bocados. Varios pasajeros aprovechan el parón para comprar también. Finalmente continuamos la marcha, alguno de ellos con el estómago lleno.</p> <p> Dos veces paramos en controles de policía y en las dos ocasiones se llevan mi pasaporte para la oficina. Comienza el acoso policial lo que será una constante hasta cruzar la frontera con Mauritania.</p> <p> Llegamos a Tan-Tan a las 5 de la tarde. Chequeo en un hotel de la calle principal y doy un paseo haciendo tiempo para la cena. Descubro que no hay nada en esta ciudad salvo un par de cuarteles, 3 cafés y 1 restaurante-pizzería.</p> <p> Soy el centro de atención en un sitio donde parece que nunca ha parado un turísta. Tengo la sensación de estar en esos pueblos de los Westerns donde no les gustan los desconocidos. Espero en el saloon a que aparezca el Sherif y me invite a abandonar el pueblo.</p> eplavara Wed, 23 Jul 2008 19:06:56 +0200 http://lacomunidad.elpais.com/el-peor-viaje-de-mi-vida/2008/7/23/sahara-occidental-camino-del-sur-