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18
May
2013
COMPLICACIÓN

COMPLICACIÓN
(Del poemario "Lo fugaz retenido")
Núcleo amplio latiendo sin cesar,
vida propiciada en la intensa
marea que nutre nuestros ánimos,
pálpito de memoria, testimonio,
retentiva. Un sentido continuado
que dar, un lamento alargado
que escuchar. Aguas de arroyos
que gritan mares en el esquife
de un pescador. Tras el abrazo,
claustros fecundos a punto
de estallar. Sendas bipolares.
Gran patria abierta donde aguarda
un futuro multicolor en un todo
engarzado, en una nada,
en la entereza pétrea de ese todo
por el todo que es la nada por la nada
que se convierte en ese todo
que por nada de nada forma un todo
en el todo de la nada, ¡ay, señor,
qué confusión u obsesión
para acabar todo esto en nada!
Cabezonería: tú y yo, aeda
displicentes en navegación
estática –viento, tempestad,
ciclón o céfiro apacible-,
acoplados a un firme principio
de amor latente –y eterno-,
en la vedada llama del sol
entre olas bulliciosas
que nos recogen, nos llevan
insistentes, nos traen, nos dañan
y machacan, nos marean.
Tú y yo, de todo a nada…
Una renta atenuada
de efectos somos;
una errata de la creación
mal calculada creando luz,
derritiendo melancolías
en el fuego de la quiebra
particular de cada uno,
o en riqueza de dimensión
existencial adquirida dentro
de este armazón o cascote
coloreado, a menudo
desentonado y yermo,
que es el mundo reflejado
hoy como ayer en ese todo,
en esa nada por el todo
de la nada, alboreado
-deja de complicarte ya,
Teo, la existencia,
¡qué extravagante eres!-,
como un sutil temblor
de aires navegantes
que estremecen -magma
imparable que avanza-
el cielo impecable, bello
y asombroso de la media
tarde, ahí donde ruge
sorprendente a nuestro
alrededor, todo ese estruendo
que produce la totalidad
de la nada...
Lo fugaz retenido.-2006
©Teo Revilla Bravo.
12
May
2013
IRIDISCENCIA O LOCURA
Salvador Dali. "El Corazón de la Locura"
IRIDISCENCIA O LOCURA
El mar, ayer, hoy, emanación cósmica,
misterio entre penumbras, dulzor de paz
enmascarando turbulentos bramidos,
plomo de recónditos corales donde ayer ponías
tus ojos y todos tus sentidos.
Viejas tapas de coral envejecido, cuaderno
que da idea de los versos que leímos…
Lisa piel de agua, regia altivez de reflejos
encrestándose a impulsos de las fuertes
mareas que hubimos. Mar azul, verde o gris,
te describe como imagen luminosa hoy.
Líquidos filtrando cauces, mástiles de puro
humo, fantasmales barcos bravíos.
Bajel a la deriva envuelto en brumas
entre atormentadas algas, definitivamente
volteado, desecho, perdido, desagregado
de la armonía universal que irradió –feliz
acoplamiento- nuestros sentidos.
Iridiscencia de las ondas acuáticas cuando
las aves se buscan al sol declinante de la tarde…
Hoy es ayer, ayer es hoy, y hoy, amor,
no te he visto; mañana, entrañas dolientes
de un niño -nauta de plata y oro-, para la ocasión
revestido. No hay ninguna razón para estar
triste ni alegre ni resentido; pero hoy
ni te advierto ni te noto, ni te adivino.
El problema es no encontrarte. Hipnosis
de la fe y de la luz reticular, abarcando
travesías del lento alocado sino sin destino...
Retina lírica. Azul o añil. Albura. Negro o gris.
Infante que mece su muerte dormido.
Estado sucesivo. Espacioso mar sin límites.
Faro oportuno en la noche, hermosa
observancia de lo irreal fugitivo…
Me haré roca en el infinito de esa luz que asoma.
Quería verte pronto. Quería encontrarte,
poseerte, retenerte… Aunque fuera
con la última luz de la tarde, letargo
en tus ojos hoy adivinados e idealizados,
hoy seguramente bellísimos, mas solamente
presentidos. Es menester que vengas,
que estés, que liberes y lideres el rumbo.
Visión inerme. Magia o señuelo. Somnolencia
de nauta primerizo. Quimera solemne cual
estupidez o grieta clandestina que por el espacio
se agranda. Poeta o muerto que camina
entre odas fragosas de inciertos desatinos,
transcritos en libros ominosos de versos
omitidos. Y, todo ello, ay, amor, eufónicas
florituras entre diversidad de ejes o reflejos
que la mar dibuja, yendo, como siempre fui,
de tumbo en tumbo -ya sabes, no espabilo-,
en la lenta dualidad de los espacios
hoy yertos, hoy marchitos, hoy retenidos.
Viajando con un mapa sin ruta ni geodesia,
sin sismógrafo ni posible auxilio,
tras el exorbitante descubrimiento alborear,
envuelto o protegido por brumas fantasmales
que hilan fino hilo, abrumado, intransferible,
a continuum...
Lo fugaz retenido.-2006
©Teo Revilla Bravo.
08
May
2013
LO NOVEDOSO (algo más sobre la obra artístico-literaria)
|
|||
600 × 399 - Composition No.7 1913 Painting by Wassily Kandinsky | Oil Painting
LO NOVEDOSO.
Lo novedoso, aquello que va rubricado por un marcado carácter y que se nos presenta desde unas coordenadas artísticas distintas a las habituales, atraen poderosamente la atención enseguida: somos seres, por encima de otras consideraciones, curiosos. Investigar, descubrir, topar con la sorpresa e inquirir, es parte de la riqueza y de la conquista de la vida. Cuando es así, cuando nos encontramos ante una obra altamente concentrada, de gran poder de inventiva y bien resuelta a nuestros ojos, sentimos que el hombre y con él la sociedad, avanzan un poquito más por el buen camino, contrarrestando aspectos sombríos. El artista intenta crear, con su obra, acercamiento a su realidad esencial, a sus últimos elementos integradores, a esa alma virtuosa e inquieta en búsqueda permanente de la realización y de la mejora, a través de esa obra que se va generando poco a poco sin mucho ruido, a veces con toques iconoclastas, ojalá que con mucho acierto y valentía.
Barcelona.- Julio.-2012
Teo Revilla Bravo.
04
May
2013
IRREALIDAD

La Tormenta. Obra de Pierre Cot. Pintada en 1880.
IRREALIDAD.
Irrealidad, locura o sueño.
Ciclos irreversibles.
Tiempo diferente e imaginario.
Diminutos astros voraces
en los dormidos ojos,
desperezándose.
Sollozos rosas o azules
Como ritmos candentes
circulando por la noche,
cargan enfebrecidos delirios.
Sombrío, diminuto detalle
natural de tu cuerpo,
sembrado o aletargado
en el mío.
El día -versos-islas,
función transicional-,
asomando va
tras los espejos marinos.
Carencias o desvelos.
Soñar, soñar tus ojos aún
despiertos, aún dormidos.
Anónima, anómala,
envolvente poesía que aviva
las impresiones más irregulares
e inconformistas.
Desiguales versos
fraguados en distancias y olvidos.
Versos que surgen
tenaces e inflamados,
desde lo profundo de un volcán
existencial, como flores
expandiéndose en el nocturnal
silencio diletante
de ardores enardecidos.
Hontanares de existir…
Exploración de los misterios del ser.
En el río de la sangre
donde naufrago entorpecido
por la corriente del extravío,
proyectada sobre mi ánimo,
tu alargada sombra navega.
Me detengo.
Irrealidades, vaguedades,
deslumbramientos,
locuras de amores encontrados
y luego perdidos,
destellos del ser
que quise ser contigo.
Sol, ensueños, bondades
de luces fugaces
que en lontananza aparecen
y desaparecen disipándose.
Océanos abisales, vergeles
escondidos, períodos
irreversibles de radiales
equilibrios.
Sorprendente misterio
eres, alma rota que gira
a contracorriente
entre las sombras
voraces de los paraísos idos.
Extraviados pasantes…
Eres…
humilde violeta oculta,
rendida a la ley de la fragilidad,
en limbos desconocidos…
Lo fugaz retenido.-2006
©Teo Revilla Bravo.
27
Abr
2013
ALGO MÁS SOBRE LA OBRA ARTÍSTICO-LITERARIA: "CRITERIOS DE CALIDAD"

ALGO MÁS SOBRE LA OBRA ARTÍSTICO-LITERARIA:
“CRITERIOS DE CALIDAD”.
Los criterios de calidad en toda obra artístico-literaria, devienen, en gran parte, del momento en que esta obra aparece dentro de un contexto determinado, considerándosela útil en la afinación de un estilo al que se quiere beneficiar por supuestos valores, previamente concertados o preestablecidos desde las sombras controladoras que todo lo quieren dominar. Unos valores –llámenseles de estilo, intelectuales y culturales a la hora de decidir sobre el arte y su destino, en valorar y afirmar contenidos y tendencias, sin admisión de posibles réplicas, ya que todo -y todos- está comprado y hábilmente retribuido por soportes especulativos que dominan oferta y demanda. Hablo de quienes dictaminan, favorecen, discriminan o enjuician (con regio respaldo académico o político), con frecuencia a capricho de unas opciones sobre otras y al hilo de intereses muy concretos y medidos, sin importarles realmente hallar lo esencial comunicativo, esos valores necesarios que de verdad van surgiendo y transformando el arte sin hacer mucho ruido.
Cualquier supuesta obra de arte que pudiera marcar directrices o tendencias novedosas a seguir o considerar, han de venir impulsadas por esos señores o simplemente no ser, salvo milagrosas excepciones. Esto da idea del daño que puede ocasionar en la historia del arte y en su desarrollo a lo largo de los siglos la manipulación constante. Hablo de los que poseen -más para mal que para bien-, el poder de decidir y sobre todo y ante todo, la potestad de influir, crear cátedra y abrir espacios al público.
A mi modo de entender, el hecho artístico no tiene más credibilidad en estos juicios, que la que deviene de círculos determinados muy manifiestos y con fuertes intereses en ciertos esquemas o exploratorios, y que están –esos círculos- en todo momento bien protegidos por las redes que dominan todo el aparato de provechos e intereses que subyugan el arte. Intereses y provechos que varían según la época y según los criterios del momento, pero que incitan a persistir o entrar, casi por obligación, en una corriente determinada previamente valorada como de logro general, lo que no deja de ser una cuestión de prácticas amparadas y protegidas lanzadas con mucho ruido o boato, algo que puede ser volátil y arbitrario a las primeras de cambio como para atribuirles absoluta admiración, veracidad y respeto, como obras determinantes en la cultura de la humanidad. Lo vemos constantemente en ferias de arte, en galerías y en exposiciones más o menos rimbombantes, a través de sorprendentes anuncios o a través de los medios donde aparecen críticos influyentes recomendado a sus pupilos aquello que interesa más como posible transacción, aquello que puede ser venta con pingües beneficios y pueda generar copiosos dividendos, generalmente con efectos engañosamente sutiles y evanescentes sobre público y compradores en general. Todo es subjetivo en el arte y la mayoría de lo que hoy son aparentes relumbres cegadores, acaban al cabo, en la nada de la oscuridad. Todo está condicionado por el consumo y la visión rápida, por el efecto de camelamiento en el que nos quedamos pillados, atraídos por la publicidad sin habernos detenido realmente en la obra para poder vivirla desde la necesaria emoción. Nada puede considerarse de validez universal ni llegar a todo tipo de público y menos de una manera obligada, consumista y rápida, ya que, afortunadamente, entre el espectador, lector u oidor, siempre hay quien sabe elegir por sí mismo huyendo de las francachelas o alborotos, del engaño fácil o de la ortodoxia impuesta por ímprobas academias bendecidas por políticas, determinadas generalmente por fuertes intereses especulativos. Huir de los convencionalismos al por mayor que genera lo mediático con mucho bombo y platillo, ayuda a saber elegir y encontrar valores, más allá de los que intentan meternos a toda costa por los ojos como si fuéramos cómodas estúpidas esponjas. Es esencial ese apartamiento, ese silencio revelador, esa distancia necesaria interpuesta desde la sensatez, no sólo para valorar lo notable creíble que nos impresiona y fascina, sino que también para ayudarnos en la propia creación particular fuera de influencias perniciosas, contaminantes y condicionantes. Hay que saber apartar (y esto es lo difícil como todo en la vida) el trigo de la paja, y sobre todo saber descubrir a tiempo la cizaña; hay que saber protegerse de toda cicuta o perejil de los marjales que aparentemente embellece los caminos, pero que todos sabemos que si se ingiere mata. Un análisis desapasionado, un dejarnos mecer por la melodía del instante, nos pondrá en alerta inmediata y nos acercará mejor a una obra, a un autor, a un artista, a un poeta o músico a quien valorar, de quien aprender, con quien identificarnos y seguir avanzando, a expensas de los grandes carteles publicitarios que parecen cegarnos con sus pantomimas y hábiles disimulados remedos.
Barcelona.-29.-07.-2012.
Teo Revilla Bravo.
21
Abr
2013
DIOSA

3.- Adele Bloch-Bauer I (1907) Gustav klimt
DIOSA.
(Recitado en el VI festival de poesía en el mundo.
Catrillón-Asturias)
Hermosos astros encendidos, lava abrupta
sobre el cielo, centelleante volcán, cósmica ciudad
herética, incógnitas de un páramo errado en mitad
de la nada, rojos claveles de jardines estelares ornando
el orbital espacio, relámpagos entrecortados
desprendiéndose como deslumbrantes ojos de amor
cincelados. Todo eso que desordena la noche detenida
entre el peso de la sombra avara, entre la oquedad
edénica de una portentosa selva que se prolonga.
Al cielo vivo. Al día y a la noche de tu presencia-esencia
activa -pincelada en albas de tantos mares- hoy
ausente, diosa de alas serenas y de pájaros dormidos;
al encuentro de la llave oculta de la puerta que se abre
al misterio insondable de tu viaje-viraje en un recorrido
interminable…
Vuelves a encandilarme y vuelvo a rastrear la incógnita
que hoy, una vez más, te envuelve. No despistes, bella
máscara de acero, con la tarde, y asómate a la ventana
de mis ojos flotantes, esa que ayer por si acaso dejé
entreabierta. Entra, por favor. Hazte real y acomódate
como tantas veces en el sillón familiar; agrúpame luego
entre las estrellas más brillantes del cosmos
en un cultivo de delirios, mujer amada, eco sensorial
donde aspiro a habitar enlazando mirada con mirada,
cuerpo con cuerpo, respiración con respiración; donde
pretendo -ahora da igual realidad que espejismo
o sueño- pródigo de dicha, morir o dormir
en alternancia o simulacro de determinación
y de deseo…
ÓRBITA LITERARIA
Lo fugaz retenido.-2006
©Teo Revilla Bravo.
17
Abr
2013
DIANA SUBLIME

DIANA SUBLIME.
Experimento en tu cuerpo efectos de la primaveral
noche, violines o pianos bien templados, choques
de pasión en la arquitectura única de dos cuerpos
en grato amor armonizados. Embeleso, preludios,
oberturas, Beethoven, Schubert o Chopin, rumbo
musical adormido o aquietado, pétalos de flores
que dejan ver su cáliz tornasolado como renuevo
germinativo, iluminando suaves letárgicos desmayos.
Noche sublimar es pensarte en la cálida estelar guarida
de los afectos acertados, donde nos refugiamos.
Tus manos prodigiosas –haz de gestos-, en dúctiles
contactos sobre la piel, avanzan, avanzan... Leerte.
Reconstruir y adivinar los jeroglíficos concretos
de tu cuerpo. Releerte. Formar ambos, en simbiosis
perfecta abrazados, un deleitable ensortijado
de sublimes letras, magia y amor en armónicas
coincidencias...
Luego, dormir -ternura íntima, bóveda de cálidos
cielos, espacio sensible- plácidamente cumplidos
en el afecto-efecto de acopladas simultaneidades,
viajando circundados por un magnetismo nómada,
hado que nos transporte hacia el paradigma feliz
donde habita el ensueño. Espuma suave de superficie,
mar violáceo que nos recorre y reconforta, germen
de rebeldía constante, asentamiento permanente
en el Edén de los designios, embrión de luz,
necesario maná, fuente de paz, inserción de cuerpos
sin forzamientos en el paisaje viajero y lenitivo
de la aurora boreal que nos acoge radiante,
nos congrega y completa un instante,
para lanzándonos cosmogónicamente enormes...
Viviré en tu vida –espejo inquietante, volumen
de aguas, isla prodigiosa, realidad que se concreta
momento a momento entre espléndidos jardines-;
perteneceré a tu muerte anticipada, acendrada
y cálida, alma y sol, fondo de esplendor en el boscaje
frondoso donde necesariamente me pierdo…
En la diana sublime del corazón, providencial don
prendido en lo más flamante de los misterios que hoy
recorren mi ser, diluvial hito certero de dicha eres…
Lo fugaz retenido.-2006
©Teo Revilla Bravo.
10
Abr
2013
CONSIDERACIONES EN TORNO A LA OBRA PICTÓRICA DE IRENE GOMIS.
CONSIDERACIÓNES EN TORNO A LA OBRA PICTÓRICA
DE IRENE GOMIS.

Este pequeño escrito que se me plantea sobre la sorprendente obra plástica de Irene Gomis, agudiza en el opinante (ese que uno siempre tiene recelos de ser) la visión o instinto de ahondar más en la propia percepción de la misma, concentrado en el trabajo de una artista valiente y arriesgada, que hila, con suaves filamentos de emociones, una madeja de hechizo artístico singular. Estoy ante un discurso estético de íntimo sentimiento, que se despliega sorprendente ante los ojos con suma originalidad y generosidad, desde basamentos creativos muy personificados y sobresalientes, en los que sin querer me dejo envolver y deslumbrar. Fundamentos creativos, desde las que ahora pretendo, a través de mis deducidas limitaciones, debidamente y en lo posible poder comentar.

La obra pictórica de Irene Gomis, abre grandes puertas a un extraordinario panorama atemporal que al instante impresiona: el paisaje de un prodigioso universo artístico y creativo singular. Y lo hace (desde la humildad que confiere a todo mago de la sutileza, de la veladura, de la poesía en color y del poder del encantamiento mediante la atractiva textura), introduciéndonos en un cosmos de ensueños, que parecen reales y posibles. Todo ello, a través de ambientes ciclópeos de una gama de velados sosiegos y neblinas, que son relatos o escenas cargados de un aquietado sensible sortilegio, simbolismo más real que secreto, perceptivo y sugerente, centrado en la aventurada incursión en una atmósfera envolvente y cercana, donde las cosas que la habitan, aparentemente estáticas o insinuadas y como sumidas en aleve fantasía de vaporosos celajes o neblinas, quedan contrastadas, libres o flotantes, envueltas en una hermosa plasmación, que nos congratula con la existencia bucólica de un retiro emocional claramente compartido con la misma autora.

En este rico universo creativo, Irene Gomis, configura, tanto en sus elementos gráficos como en su obra más pictórica y cargada de materia, ideas e imágenes concretas que reafirman una personalidad en constante superación en el dominio de las técnicas elegidas, con las que evoluciona, obra a obra, sorprendiéndonos gratamente desde la humildad y sencillez que su innata calidez y su rica personalidad pictórica y humana desprenden. Los dibujos, esas líneas sutiles y como sublimadas, la estructura de las composiciones que se enaltecen tenuemente con el color, son grafismos acertados; son vértigos sensibles y disciplinados dentro de una armonía fructuosa, sugerida ya en una primera impresión, que queda como un eco deslumbrante e impreciso, permanente y complaciente en quien con atención lo observa. Son dinámicas exhalaciones. Son matices que se abrazan rozando con frecuencia el simbolismo encantador, ese que ofrece con fijación y decisión elementos de serena quietud, que dan respuestas a estímulos que alcanzan y atrapan con mensajes diversos e insinuantes, llegados desde la belleza y el ensalmo como dones de lo atractivo sugerente, algo primordial y necesario en el arte...

Estamos ante una entelequia ideal, que se nos presenta a través del magnetismo o filtro de una pintora en estado de gracia; una pintora con fuerte distintivo personal, favorecida por el don del poder creacional y de la facultad para ilustrar e imaginar el encantamiento poético desde la experiencia propia para hacérnosla llegar serenamente nuestra. Irene Gomis, aporta, así, con cuidadosa exigencia y mimada experiencia, esencias cabales de un conjunto creativo abierto al conocimiento emocional y a la lectura apasionada y complaciente -pensamiento o reflexión expresiva- sobre el hecho artístico. Su obra experimenta una solidez nada rígida sino vehemente, a través de una acción de constante avance en firmeza perspicaz e imaginativa, que no deja nunca indiferente.

Una luz, una atmósfera, sus diversas intensidades en conexión permanente, aparecen formando ambientes trenzados de alígero centelleo –universo prodigioso-, mientras la misma perspectiva de la composición se difumina suavemente acoplándose a la atmósfera niquelada de transparencias, todo ello entre sutiles veladuras. Elementos con los que tenemos (al instante mismo que produce la sorpresa al contemplarlos) la sensación de apreciar una unidad indivisible, algo admirable instintivamente reconocido y felizmente recuperado como ese algo necesario y esencial, que con frecuencia sentimos que nos falta.

Nos encontramos ante una obra con capacidad para olvidar senderos trillados y recorrer otros nuevos, inventivos, acertados, sin líneas divisorias, y sin hacer mucho ruido. Una obra que va formando un gran ámbito de belleza plástica; una fórmula particular de entender y querer expresar –a través del complejo mundo del arte- un ligado de iluminarias y enunciados, que gravitan como sortilegios apacibles bellamente orquestados; algo que ovilla bien con una formulación sobrecogedora y sistemática, de gran calado emocional, ingente en la trama emotiva que la pintora abre ante los ojos.

La flexibilidad y originalidad de sus enunciados confluyentes, es otra característica de su experiencia y de su exigencia, ya que planifica y lleva a la práctica, con meticulosidad, orden y acierto, la difusión de una función diferente de difícil ubicación y rigor a la hora de elaborar ese rico cosmos repleto de naturalidad que ella expresa y plantea fielmente con técnicas precisas y motivadoras. Irene propone al espectador, una especie de teorema de las formas creativas en constante y rica innovación, lucido como entre soledades y silencios que nos crecen, que nos hablan, que nos protegen y habitan. Todo ello, desde intransferibles elementos, sutilmente novedosos sensibles y lúcidos, que avanzan sin hacer ruido desde la impresionable inmediatez de lo admirable evidente.

Se diría, que la labor del artista en Irene Gomis, es romper ligaduras tenuemente, tratando de poner fin mediante la belleza y serenidad de sus obras evolutivas, a inquietudes abisales que siempre aquejan a la condición humana.

Dejémonos substraer, arropados por esa luz mágica generosa y sensitiva, siempre conmovedora y prodigiosa no exenta de efectiva genialidad y hechizo, por esta esforzada y apreciada nigromante del arte.

Barcelona.-2012
©Teo Revilla Bravo.
06
Abr
2013
SENTIR

Sentir que podemos sentir. Pintura de Irene Gomis.
SENTIR.
Enigmas profundos. Intersticios de pausa y silencio.
Incógnitas. Cauce de dos ríos confluyendo en ilusión
y olvido. Muerte ostentosa y prematura. Sentir,
bajo un temblor de desordenes que no tematizan
una pérdida, sino la negación de una imposibilidad
no aceptada, el inquieto retemblar de las pupilas,
el estremecimiento magnético de dos cuerpos que
como rayos deslumbrantes silenciosos se aproximan…
Cárdenas ojeras. Luz antigua de un bello universo
que se volatiza. Badajo ferroso y mudo que no resuena.
Desorden de horas rotas y días heridos por el acero
cortante con que saja la vida, con tensiones
atmosféricas y sin miramientos, al tiempo.
Lo cruento, lo desolado, lo agónico, lo terrible
y a veces clemente, efluvios de un tiempo destruido...
Ni somos ni seremos ya gramática fluvial
de un proceder en curso. Tú, yo, el amor, ebriedad
del vacío; tupida niebla que al momento oscurece
los conceptos y los nubla.
Acércate de nuevo. Que los labios vibren una vez más
ante el frustrado deseo. Suprimir la parálisis
que impone la inalcanzable distancia entre la suprema
muerte y la magnitud de la vida; entre el remanso
y lo torrencial alegórico del inmutable reguero
de emociones, que ello simboliza. Sentir deslizarse
fresca y radiante la dicha del agua como una algarada
por tu cuerpo -volumen, color, espacio-, en la magia
de una complacencia que esgrima con el arma ímprobo
del suspense, un aleve suspiro...
Del mar, en el mar, sentir un vaciamiento espiritual absoluto...
Lo fugaz retenido.-2006
©Teo Revilla Bravo.
31
Mar
2013
ARREBATO

Judith II, (1909). Gustav Klimt
ARREBATO.
Gozo perdurable. Belleza. Volúmenes. Densidades.
Labios como camelias encendidas que se posan
en los ardientes y estremecidos bordes del delirio...
El amor, trabajo de siembras, germen de luces,
boca de rubí activada en el beso a beso, fluido, ansias
de unicidad inmanente, celeridad de todo el ser,
instante de dos en prolongado encendido ensueño
que hace real la fantasía.
Sudores, movimientos, sonidos, abrazos, claves
del deleite en los entrecruzados cuerpos del arrebato…
Verte.
Sentirte como un don en el delirio de las horas,
caídos ambos en una eternidad atesorada en plenitud.
A la vez, fugaces. Permaneciendo inscritos a punta
de delicado cincel sobre lo etéreo evanescente.
Sin fin.
Como pájaros felices en el perfil irregular
de una hermosa verde colina, revelada, ¡oh, misterio
de fascinación! en el reinado inaugural del crepúsculo…
ÓRBITA LITERARIA
Lo fugaz retenido.-2006
©Teo Revilla Bravo.
santullan2006
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