15 May 2012

Mariano: “Tenemos un problema”.

Escrito por: miranda el 15 May 2012 - URL Permanente

Como si de una patente de corso se tratara el gobierno de Rajoy aprovechó su mayoría absolutísima para hacer y deshacer en seis meses de gobierno. Casi once millones de votantes les han provocado una especie de vértigo descontrolado con evidencias palmarias de catarsis los viernes. Un día fatídico, cargado de sombras extendidas hacia las familias. Las secuelas sociales de la espiral reformista desdice la palabra empeñada al captar votos. No se gobierna para todos. Ni siquiera se gobierna. Es la ruleta del capital financiero la que rige lanzando amenazas agoreras sobre la debacle universal. Desde el sometimiento político parten enfoques de conveniencia para paralizar la respuesta social mientras transcurren una tras otra las reformas que lastran las posibilidades y los derechos ciudadanos. Aún así los poderes supranacionales reaccionan con desdén al considerar semejantes medidas como insuficientes. Son intereses insaciables. Marcan una vorágine que esta arruinando la imagen del gobierno. El tecnócrata experto, avezado en economía global, acaba de mostrar su impotencia a la desesperada: “España ha hecho todo lo que estaba en su mano”, clamaba Luis De Guindos en Bruselas. Al Ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, uno de los suyos, José Antonio Monago, lo para en seco: “En Extremadura sabemos hacer las cosas y no tiene que venir a decirnos lo que sabemos hacer”. Entre dimes y diretes la deriva errática del ministro de educación, cultura y deporte, José Ignacio Wert; las peroratas encorsetadas en los púlpitos de María Dolores de Cospedal, y el réquiem de los viernes por Soraya Sáenz de Santamaría van aplacando el respaldo y la euforia hacia el balcón de Génova donde no hace mucho, el último 20 de noviembre, se vitoreaba repetidamente: “Tú sí que Vales”. Encuestas recientes exponen las cifras de un declive presagiado desde el fracaso del PP en las elecciones andaluzas. El tempo de la crisis es implacable. Riega descrédito y desconfianza. A pesar del sacrificio social impuesto en una especie de ofrenda contemporánea a los dioses; a pesar de las tramas legislativas para coartar derechos y protestas, la maquinaria del sistema es demoledora. En medio del arrase con arrastre la ausencia del presidente del gobierno, electo por casi 10 millones de votantes, es inexplicable. Mariano el escurridizo -con solo seis meses presidenciales- es un refugiado a consecuencia de sus propias políticas. Merodea por salones europeos cuando no se parapeta en la Moncloa. En las calles, las propuestas no excluyentes parten del 15M. Llevan un año proclamando insatisfacciones sobre una realidad de políticas enrevesadas. No son tantos, repiten ciertos voceros, si se compara con el voto aplastante de casi 11 millones de ciudadanos, de seres, de españoles quienes observan en tiempos de crisis las peripecias de un presidente ausente o no presente.

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