27 Sep 2008

Evolución contemporánea

Escrito por: pieter-pestman el 27 Sep 2008 - URL Permanente

Hace un par de meses (el 26 de abril, para ser exacto) describí el que hoy día la mayoría de los biólogos consideran el mecanismo más común para la generación de nuevas especies. Este mecanismo se basa en el “aislamiento reproductivo” de poblaciones de una misma especie: si dos poblaciones de una especie no pueden aparearse entre si (debido a la existencia de alguna barrera, por ejemplo geográfica), tienden a desarrollarse de manera distinta y, al cabo de cierto tiempo, son tan diferentes que ya no se pueden considerar una misma especie, sino dos especies distintas.

En este post voy a hablar de algunos aspectos de la evolución actual. Las especies que actualmente poblamos la tierra, somos todas el resultado de evolución, y no existe ninguna razón por pensar que la evolución haya terminado. Más bien, los procesos evolutivos siguen activos, y algunos inclusive son tan rápidos que los biólogos los pueden observar desarrollándose. Así que vamos a ver a continación algunos ejemplos de evolución reciente y actual. (Por cierto, fue por el comentario de Felipe García que me propuse hablar de este tema.)

Antes de continuar, sin embargo, es preciso recapitular cuál es la definición de una especie. En este caso utilizaremos el concepto biológico de especies, que fue propuesto a mediados del siglo pasado por el ornitólogo alemán Ernst Mayr1: una especie es una población de individuos que pueden aparearse exitosamente entre si pero que no pueden reproducirse apareándose con individuos de otras poblaciones. También existe el término “sub-especie”, el cual es un poco vago: se utiliza para designar poblaciones de una especie que parecen estar encaminadas hacia convertirse en especies distintas.

Sub-especies actuales: especies en vías de formación

Son muchas las subespecies que pudiéramos traer a colación para este post. Me limitaré a algunas de la familia de los cánidos (Canidae). Esta familia, que consiste de mamíferos carnívoros con cinco dedos en las patas anteriores y cuatro en la posteriores, incluye géneros tales como Vulpes (los zorros) y Canis. Este último género comprende al lobo gris (Canis lupus), el chacal y el coyote. Y el perro, ¿dónde queda el perro?, os preguntaráis. Bueno, el perro es una subespecie del lobo gris: Canis lupus familiaris. De hecho, el perro es un descendiente directo del lobo, creado por el hombre en el momento que empezara a domesticar los cachorros de ciertos lobos, probablemente en Asia oriental, hace aproximadamente 15.000 años2 (lo que implica que el perro fue el primer animal a ser domesticado por nuestros antepasados). El hombre ha estado seleccionando los perros para que le sirvieron para sus fines específicos, creando así perros de caza, de pastoreo, de vigilancia, etcétera. Este proceso es selección por el hombre, en lugar de selección natural, pero el resultado fue el mismo: la creación de una subespecie que quizás en un futuro se convierta en una especie propiamente dicha.

Otra posible subespecie del lobo gris es el lobo que vive en Canadá y el este de los Estados Unidos3. Inicialmente, los biólogos le asignaron su propio nombre de especie, Canis lycaon, puesto que consideraron que era suficientemente distinto del lobo gris, que vive en el oeste de los Estados Unidos (y en las zonas frias de Asia y partes de Europa). Después se decidió que en la realidad se trata de la misma especie, hasta que hace unos años se volvió a proponer lo opuesto. Estudios genéticos recientes indicaron que en las zonas donde viven tanto el supuesto Canis lycaon como el lobo gris, ocurren a menudo apareamientos entre los dos, de manera que se está intercambiando bastante material genético; esto implicaría que se trata de la misma especie. Sin embargo, también se ha detectado material genético del coyote (otro miembro del género Canis) en ejmplares del “Canis lycaon”, lo que indica que ocurren apareamientos entre dos especies distintas, lo que según la definición biológica del término “especie” no debería pasar. Por lo tanto, aun no se ha podido aclarar si Canis lycaon es una especie distinta, una subespecie, o una mezcla de varias especies – lo que demuestra que no siempre es fácil determinar si dos poblaciones de organismos que se parecen, de verdad pertenecen a una misma especie, o no.

Especies nuevas

¿Cuánto tiempo dura el proceso de la formación de una especie nueva? ¿Se trata de mucho tiempo, digamos cientos de miles de años, o es un proceso más rápido? Bueno, parece que – por lo menos en algunos casos – la aparición de una especie nueva puede ser una cuestión de desde unos miles hasta decenas de años. A continuación os daré algunos ejemplos de especies actuales, utilizando como fuente al paleontólogo Steven Stanley4.

En Hawaii existe un insecto del género Hedylepta que se nutre exclusivamente de plátanos. Puesto que el plátano fue introducido en estas islas sólo hace alrededor de mil años, esta especie debe haberse desarrollado, a partir de otra especie que se nutre de palmas, dentro de este período de tiempo.

Un tipo de camarón planctónico, Cyclops dimorphus, ocurre únicamente en el Salton Sea, un lago en California creado por actividad humana en 1905. Puesto que fue descrita por primera vez en 1953, esta especie debe haberse formado en no más que unas decenas de años.

Asimismo, en el Lago de Lanao, en las Filipinas, viven catorce especies de peces ciprínidos, endémicos de este lago y muy distintos de los ciprínidos que viven en otros lagos en la misma isla de Mindanao. El Lago de Lanao tiene una edad de sólo aproximadamente diez mil años.

Nuevas especies por hibridación

Otro ejemplo de una especie que apareció en, digamos, un abrir y cerrar los ojos, es una mosca de la fruta que se encontró en los Estados Unidos en 1997, en frutos de madreselva asiática. Las moscas de la fruta son parásitos extremadamente especializados, que solamente viven en un único tipo de fruta. Puesto que la madreselva asiática fue importada en los Estados Unidos hace sólo unos 250 años, cabe la pregunta ¿de dónde se originó esa mosca de fruta de la madreselva?

La mosca fue sometida a estudios genéticos5, y resultó que su material genético contiene algunos variantes que pertenecen a una especie de mosca de la fruta que sólo vive en arándanos, pero también contiene otros variantes provenientes de una mosca de la fruta exclusiva de la baya de nieve. Se concluyó que la mosca de la madreselva se originó como producto del apareamiento entre una mosca de arándano y una de baya de nieve (ambas especies son indígenas de América del Norte). Generalmente, este tipo de apareamientos entre especies distintas no conduce a una progenie fértil (piensen en la mula, que es infértil), pero en ciertos casos – más que todo en el reino vegetal – las crías pueden ser fértiles y procrearse, dando origen a una especie que tiene elementos de ambas especies de las cuales descendió. Este proceso se llama hibridación, y este tipo de especie nueva un híbrido. La hibridación es un proceso para la creación de especies nuevas, distinto al proceso de divergencia, descrito al inicio de este post.

Así que la mosca de la madreselva se formó mediante un proceso de hibridación, dentro de los últimos 250 años. Parece ser una especie distinta de sus ascendientes, o por lo menos una subespecie a punto de convertirse en especie.

Conclusión

Este paseo por la evolución contemporánea nos muestra, primero, que el desarrollo de nuevas especies puede ser muy rápido. Es verdad que muchas de las especies actuales necesitaron más tiempo para formarse que los ejemplos que mencioné arriba, pero lo importante es que la aparición de una especie nueva no es necesariamente un proceso lento y gradual.

En segundo lugar, los ejemplos mencionados aquí muestran que la evolución es un proceso que sigue activo. Mucha gente considera a la raza humana como la culminación de la creación. Pero, en la realidad la evolución no se ha parado: continúa y, quien sabe, algún día producira alguna especie nueva que será tan inteligente cómo nosotros (y ojalá que sea más inteligente)...

1. Mayr, E., 1942. Systematics and the origin of species, from the viewpoint of a zoologist. Harvard University Press, Cambridge, Massachusetts.

2. Savolainen, P., Zhang, Y., Luo, J., Lundeberg, J. Y Leitner, Th., 2002. Genetic evidence for an East Asian origin of domestic dogs. Science, 298, 1610-1613.

3. Zimmer, C., 2008. What is a species? Scientific American, 298 (6), 48-55.

4. Stanley, S.M., 1992. The emprirical case for the punctuational model of evolution. En: A. Somit y S.A. Peterson (eds.), The Dynamics of Evolution; pág. 85-102. Cornell University Press, Ithaca, New York.

5. Schwarz, D., Matta, B.M., Shakir-Botteri, N.L. Y McPheron, B.A., 2005. Host shift to an invasive plant triggers rapid animal hybrid speciation. Nature, 436, 546-549.

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1 comentario · Escribe aquí tu comentario

angie

angie dijo

mui calro ((like!!))

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Tiempos de cambio

Este blog está dedicado a la exploración del fenómeno del cambio. Los artículos aquí presentados tienen todos que ver con el cambio, o la evolución, en distintos ámbitos: de las ciencias y la filosofía, de la historia del género humano, de nuestra sociedad, del individuo... Quien les está escribiendo estos artículos, Pieter Pestman, es un geólogo holandés, cuyas actividades profesionales se enmarcan dentro de la historia de la tierra, con los cambios que subió y sigue subiendo, y la evolución de los seres vivientes en la misma.

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