12 Oct 2009
12 de Octubre - ¿Cristobal Colón descubrió América en 1492?
¿Cristóbal Colón descubrió América en 1492? ¿O antes que él la descubrieron los vikingos? ¿Y antes que los vikingos? Los que allí vivían, ¿no existían? ¿eran ciegos? ¿eran mudos? ¿América estaba vacía?
Agradecemos este invalorable aporte de la Red Voltaire
Ivette Durán Calderón
12 de octubre, el “descubrimiento” de América y la historia oficial - Eduardo Galeano
Cuenta la historia oficial que Vasco Núñez de Balboa fue el primer hombre que vio, desde una cumbre de Panamá, los dos océanos. Los que allí vivían, ¿eran ciegos?
¿Quiénes pusieron sus primeros nombres al maíz y a la papa y al tomate y al chocolate y a las montañas y a los ríos de América? ¿Hernán Cortés, Francisco Pizarro? Los que allí vivían, ¿eran mudos?
Nos han dicho, y nos siguen diciendo, que los peregrinos del Mayflower fueron a poblar América. ¿América estaba vacía?

Como Colón no entendía lo que decían, creyó que no sabían hablar.
Como andaban desnudos, eran mansos y daban todo a cambio de nada, creyó que no eran gentes de razón.
Y como estaba seguro de haber entrado al Oriente por la puerta de atrás, creyó que eran indios de la India.
Después, durante su segundo viaje, el almirante dictó un acta estableciendo que Cuba era parte del Asia.
El documento del 14 de junio de 1494 dejó constancia de que los tripulantes de sus tres naves lo reconocían así; y a quien dijera lo contrario se le darían cien azotes, se le cobraría una pena de diez mil maravedíes y se le cortaría la lengua.

El notario, Hernán Pérez de Luna, dio fe.
Y al pie firmaron los marinos que sabían firmar.
Los conquistadores exigían que América fuera lo que no era. No veían lo que veían, sino lo que querían ver: la fuente de la juventud, la ciudad del oro, el reino de las esmeraldas, el país de la canela. Y retrataron a los americanos tal como antes habían imaginado a los paganos de Oriente.
Cristóbal Colón vio en las costas de Cuba sirenas con caras de hombre y plumas de gallo, y supo que no lejos de allí los hombres y las mujeres tenían rabos.
En la Guayana, según sir Walter Raleigh, había gente con los ojos en los hombros y la boca en el pecho.
En Venezuela, según fray Pedro Simón, había indios de orejas tan grandes que las arrastraban por los suelos.
En el río Amazonas, según Cristóbal de Acuña, los nativos tenían los pies al revés, con los talones adelante y los dedos atrás, y según Pedro Martín de Anglería las mujeres se mutilaban un seno para el mejor disparo de sus flechas.
Anglería, que escribió la primera historia de América pero nunca estuvo allí, afirmó también que en el Nuevo Mundo había gente con rabos, como había contado Colón, y sus rabos eran tan largos que sólo podían sentarse en asientos con agujeros.
El Código Negro prohibía la tortura de los esclavos en las colonias francesas. Pero no era por torturar, sino por educar, que los amos azotaban a sus negros y cuando huían les cortaban los tendones.
Eran conmovedoras las leyes de Indias, que protegían a los indios en las colonias españolas. Pero más conmovedoras eran la picota y la horca clavadas en el centro de cada Plaza Mayor.

Muy convincente resultaba la lectura del Requerimiento, que en vísperas del asalto a cada aldea explicaba a los indios que Dios había venido al mundo y que había dejado en su lugar a San Pedro y que San Pedro tenía por sucesor al Santo Padre y que el Santo Padre había hecho merced a la reina de Castilla de toda esta tierra y que por eso debían irse de aquí o pagar tributo en oro y que en caso de negativa o demora se les haría la guerra y ellos serían convertidos en esclavos y también sus mujeres y sus hijos. Pero este Requerimiento de obediencia se leía en el monte, en plena noche, en lengua castellana y sin intérprete, en presencia del notario y de ningún indio, porque los indios dormían, a algunas leguas de distancia, y no tenían la menor idea de lo que se les venía encima.
Hasta no hace mucho, el 12 de octubre era el Día de la Raza.
Pero, ¿acaso existe semejante cosa? ¿Qué es la raza, además de una mentira útil para exprimir y exterminar al prójimo?
En el año 1942, cuando Estados Unidos entró en la guerra mundial, la Cruz Roja de ese país decidió que la sangre negra no sería admitida en sus bancos de plasma. Así se evitaba que la mezcla de razas, prohibida en la cama, se hiciera por inyección. ¿Alguien ha visto, alguna vez, sangre negra?
Después, el Día de la Raza pasó a ser el Día del Encuentro.
¿Son encuentros las invasiones coloniales? ¿Las de ayer, y las de hoy, encuentros? ¿No habría que llamarlas, más bien, violaciones?
Quizás el episodio más revelador de la historia de América ocurrió en el año 1563, en Chile. El fortín de Arauco estaba sitiado por los indios, sin agua ni comida, pero el capitán Lorenzo Bernal se negó a rendirse. Desde la empalizada, gritó:
— ¡Nosotros seremos cada vez más!
— ¿Con qué mujeres? –preguntó el jefe indio.
— Con las vuestras. Nosotros les haremos hijos que serán vuestros amos.
Los invasores llamaron caníbales a los antiguos americanos, pero más caníbal era el Cerro Rico de Potosí, cuyas bocas comían carne de indios para alimentar el desarrollo capitalista de Europa.
Y los llamaron idólatras, porque creían que la naturaleza es sagrada y que somos hermanos de todo lo que tiene piernas, patas, alas o raíces.
Y los llamaron salvajes. En eso, al menos, no se equivocaron. Tan brutos eran los indios que ignoraban que debían exigir visa, certificado de buena conducta y permiso de trabajo a Colón, Cabral, Cortés, Alvarado, Pizarro y los peregrinos del Mayflower. (Red Voltaire)
Eduardo Galeano/Periodista y escritor uruguayo, autor de Las Venas Abiertas de América Latina, La canción de nosotros, Días y noches de amor y de guerra, Las palabras andantes, El libro de los abrazos, entre otros.
12 de Octubre: De razas e hispanidades
12 de Octubre: De Razas e hispanidades
Escrito por Jomra Pocas fechas resultan tan polémicas en cuanto a la celebración de un hecho viejo, de un momento histórico que permitió, como parte positiva, la relación entre las personas de dos continentes hasta el momento desconectados (1). Hay heridas aún abiertas, bien resumido por Ortega cuando declara que el 12 de Octubre es día de “duelo” en latinoamérica, no olvidemos lo que significó el “ser descubiertos” por un goloso imperio que en lo último que pensaba era en las personas, y que estaba dispuesta a dominar todo el mundo para, simplemente, enriquecerse. Pero es una fiesta que tiene muchos significados, y que han ido variando a lo largo del tiempo.
Origen de la festividad
En 1913, desde la Asociación Unión Ibero-Americana, presidida por el ex ministro español Faustino Rodríguez San Pedro, distribuye una nota en que se pide a todos los países de latinoamericanos que celebren la «fiesta de la Raza» en conmemoración del descubrimiento de América, viéndose como buena la “civilización” que España “llevó” a América y como buena fecha para celebrar las bases comunes que se disfruta. Hay que tener en cuenta dos cuestiones, Raza no se usaba, en ese entonces, como se usó luego en los regímenes más autoritarios y como se usa actualmente (un contenido biológico-etnitista), aún así, el término se refería a los españoles de los dos continentes, a los criollos, a los herederos de la cultura española en la máxima pureza (ya nos recuerda Galeano cómo en las escuelas uruguayas se enseñaba que el genocidio de los charrúas eliminó un problema para los uruguayos, o sea, para los criollos que ocuparon unas tierras llamadas ahora Uruguay). Incluso, desde un ente que buscaba el hermanamiento entre las distintas naciones de Iberoamérica se proclama la fiesta desde el civilizador y los civilizados, desde quien conquista y domina hacia los conquistados y dominados. En realidad ni siquiera eso, ya que obvia por completo lo preexistente y se fija nada más en la cultura creada tras la conquista, en esas naciones-estado salidas de la nada, construidas por los criollos para seguir sometiendo a los indígenas al margen de la metrópoli (2).
Es curioso que esta iniciativa de celebrar el Día de la Raza como el día de los hispanoamericanos y de España fuera asumido, oficialmente, por un país americano antes que por España (donde Madrid ya lo había asumido como fiesta propia, pero no a nivel nacional). En 1917 el presidente argentino Hipólito Yrigoyen (del Partido Radical) proclama oficial dicha fiesta, como identidad iberoamericana frente al imperialismo de los Estados Unidos. Para Yrigoyen, por lo visto, dicha identidad era mestiza (indígena con los distintos ascendientes ibéricos). En 1915 el espíritu panamericanista llevó a Uruguay a celebrar el Día de las Américas el 12 de Octubre. En España en 1918, bajo gobierno de Antonio Maura y jefatura de Estado de Alfonso XIII, declaró la Fiesta de la Raza al 12 de Octubre. En 1921 Venezuela decretó dicha festividad como nacional, seguido por México (aunque con otro nombre) en 1923 y México en 1928…
Contaminación de la hispanidad
Mucho se discute sobre el término, sobre la amplitud del mismo y demás detalles interesantes (3). Pero no cabe duda que esa hispanidad nos suena al fascismo imperialista de la primera época del Franquismo, cuando más duro resultaba su práctica política y más exaltación nacionalista vivía una España dominada. Hispanidad nos suena a la monarquía católica dispuesta a pasar por encima de todos con tal de conseguir más oro y poder, nos suena, a fin de cuentas, a guerras interminables por tierras, a la mayor mezquindad habida y por haber. Hispanidad, en este contexto, es lo peor que podríamos celebrar.
La guerra civil española recién entraba en posguerra cuando, durante la celebración oficial del Día de la Raza, Francisco Franco habla de “las fiestas de la hispanidad” al referirse a las celebradas el 12 de Octubre. Así que, inoficialmente, la fiesta ya no era llamada día de la Raza, sino de la hispanidad. Hacía referencia a lo más reaccionario del ideario nacionalsocialista español, ese heredado desde las falanges que conformaban El Movimiento Nacional que aupó al general Franco al poder tras una durísima guerra fratricida. En 1958 se declara, ya oficialmente, el 12 de Octubre como día nacional de España bajo el nombre de Día de la Hispanidad. Aún hoy se habla de Fiesta de la Hispanidad aunque oficialmente ya no se llama así (desde 1987, donde simplemente se habla de “Fiesta Nacional de España”).
En la actualidad
En la América (4) de hoy este día nos recuerda el inicio de la conquista, para muchos (no hay que engañarnos) sigue siendo un día de júbilo en tanto que inició el proceso de evangelización y civilización, cultura a la europea y toda la prosperidad (pre)industrial de la época; para otros tantos, comenzó una eterna exclusión, la aculturización, el expolio, la muerte, y la destrucción de todo lo bueno, todo lo que hasta ese momento habían conocido, y la situación no ha cambiado mucho (5). En América, el 12 de octubre es el inicio de la mayor masacre que hemos sufrido, seguidas por una dominación constante.
En España los nacionalismos distintos al español cargan contra la fiesta común, en tanto que consideran un agravio tener que celebrar una fiesta que no sienten como propia, la de una nación que, dicen, les domina. Ya no se recuerda hispanidad como ese término de unión de naciones en la península y allende los mares. Hoy lo hemos visto, manifestaciones en contra de España por una celebración que, en teoría, nació como hermanamiento. Pero de ellos no me quiero ocupar, son otro tema realmente.
Si se quería una fecha de hermanamiento entre los países latinoamericanos y sus antiguas metrópolis, nada peor que elegir el principio del fin. Es como si para celebrar la Alianza de Civilizaciones propuesta por Rodríguez Zapatero con líderes del mundo musulmán se eligiera de fecha el 27 de Abril (celebrando, así, la conquista de Algeciras por el ejército de Táriq Ibn Ziyad tras cruzar el estrecho). Los hechos trágicos no se celebran, se conmemoran con espíritu reivindicativo. Así pues, el 12 de Octubre debe ser un día de lucha, por lo que somos, por lo que queremos ser. Una suerte de primero de mayo panamericanista.
Desde muchos movimientos indígenas se reclama el 12 de Octubre como lo peor de su historia, y no les falta razón, se llora la pérdida del mundo que conocían (no el mejor existente, pero sí el suyo, el que mal que bien controlaban y entendían) para entrar en un proceso de “marca”, donde los gobernantes de los estados nacidos (y naciones según la nomenclatura oficial) se afanaron, desde el primer momento y hasta ahora (en la mayoría de países, se salvan, en la actualidad, muy pocos (6)) en destruir la identidad indígena, como hicieran en el pasado los conquistadores (¿Qué ha cambiado?) donde el indigenismo se sigue viendo como falta de civilización y falta de cultura. No estoy entrando en el resbaladizo terreno de la relatividad cultural, ni mucho menos, sino en el importante de la dignidad personal y el respeto mutuo que todos nos merecemos, donde al indígena se le sigue marcando con un estigma insuperable aún hoy en día. Y se les sigue ninguneando.
Lo que no se debe hacer con el 12 de Octubre, ni con ninguna fecha, es volverlo un día de confrontación nacional, es ilógico plantearlo desde esa perspectiva, sobre todo porque la dominación que sufrió Las Américas durante toda la ocupación (y el legado tan negativo que aún hoy sufrimos) también fue padecido por los pueblos ibéricos (los hispanos en términos de Antonio Sardinha). En España sufrieron los mismos gobernantes que nosotros, murieron en guerras absurdas y vivieron en la miseria mientras pertenecían al imperio más grande y poderoso del mundo. Ni guerra entre pueblos ni paz entre clases, como diría aquél, ya que realmente estamos hablando de relaciones de dominación clasistas, que es lo que pervive en nuestros países con especial fuerza.
Volteando la tortilla en tierras españolas
Es interesante, eso sí, ver cómo en la España de hoy la fiesta del 12 de octubre va tomando color latinoamericano, se ha visto en Madrid un desfile cultural, reivindicativo de la tradición propia, de los inmigrantes de América Latina en las calles. En Salamanca se lleva unos cuantos años celebrando un desfile de este estilo, y este año se amplió con un repertorio de bailes y músicas de nuestras tierras, en un ambiente festivo se “conmemoró la inmigración”, ahora venimos a devolverles el favor parecían decir algunas caras, ustedes trabajaron en nuestras tierras, venimos a hacer lo mismo, pero sin oprimirles ni nada, decían otras. Eso sí, todos parecen decir “conózcannos”, en otras palabras, “no nos marginen, vean todo lo que somos, y no como simples máquinas de construir edificios”. Y todo desde la identidad común hispánica (volviendo al inicio del término, como lo concibió Unamuno entre tantos otros).
Una fiesta de integración que quedará en simple anécdota, hundida en la inoperancia de la simple muestra, donde para el español medio no queda sino en un espectáculo gratuito llevado a cabo por esos sudacas (porque en España no existe una Latinoamérica distinta a Suramérica, mejor dicho, México queda en Suramérica para muchos) que vienen a robar el trabajo, o que sirven para hacer lo básico nomás (la actual campaña por la inmigración busca la identificación del inmigrante como un trabajador poco cualificado sólo útil bajo las necesidades coyunturales de los españoles de clase media y alta). Hay que trabajar mucho en la integración y hay que evitar la aculturización en el camino, hay que recordar que es tanto un dar como un recibir.
Excursos a pié de página:
(1) En este caso hablar de los vikingos resulta inútil en tanto que no lograron crear lazos entre los continentes, al punto que hoy no se sabe con certeza real si llegaron o no a América.
(2) Viene al caso las discusiones sobre lo que realmente fueron las independencias de los estados americanos, esto es, si fueron revoluciones o sólo procesos reformistas. La verdad me quedo con lo segundo, está claro que el poder no cambió de manos, no hubo una verdadera transformación social, se mantuvieron, en esencia, las instituciones y la jerarquía de dominación, simplemente se dejó de depender de una metrópoli lejana y se pasó, al momento, a la imposición de una nación en los estados ya independizados. Reproduzco unas líneas de un artículo que escribí por la independencia del Perú hace un par de meses: «Estados creados, en forma y fondo, por los españoles, comenzaron a sentirse aplazados por una metrópoli que no les hacía caso, y que en su ocaso más patético se veía enfrentado con vecinos amigos y perdiendo todo el poder que llegaron a tener. En esos momentos, un falso nacionalismo antimonárquico invadía los corazones hijos de la metrópoli, sin verdaderos deseos de cambiar las cosas, simplemente querían cambiar el poder de manos. Y lo consiguieron.»
(3) En este sentido es interesante el artículo de José María García de Tuñón Axa “«Hispanidad»: historia y significación de la palabra“, que nos recuerda la propia historia del término; también nos recuerda cómo desde un principio se discutió el término “Día de la Raza”, aunque se apuntaba a que Raza no se refería al elemento biológico, sino a los culturales que unen a los distintos americanos y a los españoles, también a los portugueses, sea dicho. Algo que resulta ciertamente curioso en tanto que ahora el Panhispánico circunscribe Hispanoamérica a los países de habla castellana, frente a Iberoamérica en que sí se incluye a los descendientes de Portugal.
(4) Cabe destacar que desde antes en Estados Unidos se celebra el 12 de octubre como el Día de Colón, fiesta impulsada por la comunidad italoamericana.
(5) Y otra vez me remito a lo que fue la independencia de los países americanos. También procede recordar las palabras de Galeano: «Los indios de las Américas viven exiliados en su propia tierra. El lenguaje no es una señal de identidad, sino una marca de maldición. No los distingue: los delata. Cuando un indio renuncia a su lengua, empieza a civilizarse. ¿Empieza a civilizarse o empieza a suicidarse?».
(6) Y no me refiero a Venezuela, por más que haya cambiado el nombre de esta festividad, allá en 2002 (ó 2003), por “Día de la Resistencia Indígena“.
11 Oct 2009
Ayer: “Día de la Hispanidad”, hoy: “Dia de la resistencia indígena” – Polémica abierta.
Ivette Durán Calderón
Apuntes que vale la pena recordar gracias a los aportes de nuestros amables lectores.
Pocas fechas resultan tan polémicas en cuanto a la celebración de un hecho viejo, de un momento histórico que permitió, como parte positiva, la relación entre las personas de dos continentes hasta el momento desconectados. Hay heridas aún abiertas, bien resumido por Ortega cuando declara que el 12 de Octubre es día de “duelo” en Latinoamérica, no olvidemos lo que significó el “ser descubiertos” por un goloso imperio que en lo último que pensaba era en las personas, y que estaba dispuesta a dominar todo el mundo para, simplemente, enriquecerse. Pero es una fiesta que tiene muchos significados, y que han ido variando a lo largo del tiempo.
Origen de la festividad

En 1913, desde la Asociación Unión Ibero-Americana, presidida por el ex ministro español Faustino Rodríguez San Pedro, distribuye una nota en que se pide a todos los países de latinoamericanos que celebren la «fiesta de la Raza» en conmemoración del descubrimiento de América, viéndose como buena la “civilización” que España “llevó” a América y como buena fecha para celebrar las bases comunes que se disfruta. Hay que tener en cuenta dos cuestiones, Raza no se usaba, en ese entonces, como se usó luego en los regímenes más autoritarios y como se usa actualmente (un contenido biológico-etnitista), aún así, el término se refería a los españoles de los dos continentes, a los criollos, a los herederos de la cultura española en la máxima pureza (ya nos recuerda Galeano cómo en las escuelas uruguayas se enseñaba que el genocidio de los charrúas eliminó un problema para los uruguayos, o sea, para los criollos que ocuparon unas tierras llamadas ahora Uruguay). Incluso, desde un ente que buscaba el hermanamiento entre las distintas naciones de Iberoamérica se proclama la fiesta desde el civilizador y los civilizados, desde quien conquista y domina hacia los conquistados y dominados. En realidad ni siquiera eso, ya que obvia por completo lo preexistente y se fija nada más en la cultura creada tras la conquista, en esas naciones-estado salidas de la nada, construidas por los criollos para seguir sometiendo a los indígenas al margen de la metrópoli.
Resulta curioso que esta iniciativa de celebrar el Día de la Raza como el día de los hispanoamericanos y de España fuera asumido, oficialmente, por un país americano antes que por España (donde Madrid ya lo había asumido como fiesta propia, pero no a nivel nacional). En 1917 el presidente argentino Hipólito Yrigoyen (del Partido Radical) proclama oficial dicha fiesta, como identidad iberoamericana frente al imperialismo de los Estados Unidos. Para Yrigoyen, por lo visto, dicha identidad era mestiza (indígena con los distintos ascendientes ibéricos). En 1915 el espíritu panamericanista llevó a Uruguay a celebrar el Día de las Américas el 12 de Octubre. En España en 1918, bajo gobierno de Antonio Maura y jefatura de Estado de Alfonso XIII, declaró la Fiesta de la Raza al 12 de Octubre. En 1921 Venezuela decretó dicha festividad como nacional, seguido por México (aunque con otro nombre) en 1923 y México en 1928.
Contaminación de la hispanidad
Mucho se discute sobre el término, sobre la amplitud del mismo y demás detalles interesantes. Pero no cabe duda que esa hispanidad nos suena al fascismo imperialista de la primera época del Franquismo, cuando más duro resultaba su práctica política y más exaltación nacionalista vivía una España dominada. Hispanidad nos suena a la monarquía católica dispuesta a pasar por encima de todos con tal de conseguir más oro y poder, nos suena, a fin de cuentas, a guerras interminables por tierras, a la mayor mezquindad habida y por haber. Hispanidad, en este contexto, es lo peor que podríamos celebrar.
La guerra civil española recién entraba en posguerra cuando, durante la celebración oficial del Día de la Raza, Francisco Franco habla de “las fiestas de la hispanidad” al referirse a las celebradas el 12 de Octubre. Así que, inoficialmente, la fiesta ya no era llamada día de la Raza, sino de la hispanidad. Hacía referencia a lo más reaccionario del ideario nacionalsocialista español, ese heredado desde las falanges que conformaban El Movimiento Nacional que aupó al general Franco al poder tras una durísima guerra fratricida. En 1958 se declara, ya oficialmente, el 12 de Octubre como día nacional de España bajo el nombre de Día de la Hispanidad. Aún hoy se habla de Fiesta de la Hispanidad aunque oficialmente ya no se llama así (desde 1987, donde simplemente se habla de “Fiesta Nacional de España”).
Hoy en día
En la América de hoy este día nos recuerda el inicio de la conquista, para muchos (no hay que engañarnos) sigue siendo un día de júbilo en tanto que inició el proceso de evangelización y civilización, cultura a la europea y toda la prosperidad (pre)industrial de la época; para otros tantos, comenzó una eterna exclusión, la aculturización, el expolio, la muerte, y la destrucción de todo lo bueno, todo lo que hasta ese momento habían conocido, y la situación no ha cambiado mucho. En América, el 12 de octubre es el inicio de la mayor masacre que hemos sufrido, seguidas por una dominación constante.
En España los nacionalismos distintos al español cargan contra lafiesta común, en tanto que consideran un agravio tener que celebrar una fiesta que no sienten como propia, la de una nación que, dicen, les domina. Ya no se recuerda hispanidad como ese término de unión de naciones en la península y allende los mares. Hoy lo hemos visto, manifestaciones en contra de España por una celebración que, en teoría, nació como hermanamiento. Pero de ellos no me quiero ocupar, son otro tema realmente.
Si se quería una fecha de hermanamiento entre los países latinoamericanos y sus antiguas metrópolis, nada peor que elegir el principio del fin. Es como si para celebrar la Alianza de Civilizaciones propuesta por Rodríguez Zapatero con líderes del mundo musulmán se eligiera de fecha el 27 de Abril (celebrando, así, la conquista de Algeciras por el ejército de Táriq Ibn Ziyad tras cruzar el estrecho). Los hechos trágicos no se celebran, se conmemoran con espíritu reivindicativo. Así pues, el 12 de Octubre debe ser un día de lucha, por lo que somos, por lo que queremos ser. Una suerte de primero de mayo panamericanista.
Desde muchos movimientos indígenas se reclama el 12 de Octubre como lo peor de su historia, y no les falta razón, se llora la pérdida del mundo que conocían (no el mejor existente, pero sí el suyo, el que mal que bien controlaban y entendían) para entrar en un proceso de “marca”, donde los gobernantes de los estados nacidos (y naciones según la nomenclatura oficial) se afanaron, desde el primer momento y hasta ahora (en la mayoría de países, se salvan, en la actualidad, muy pocos en destruir la identidad indígena, como hicieran en el pasado los conquistadores (¿Qué ha cambiado?) donde el indigenismo se sigue viendo como falta de civilización y falta de cultura. No estoy entrando en el resbaladizo terreno de la relatividad cultural, ni mucho menos, sino en el importante de la dignidad personal y el respeto mutuo que todos nos merecemos, donde al indígena se le sigue marcando con un estigma insuperable aún hoy en día. Y se les sigue ninguneando.
Lo que no se debe hacer con el 12 de Octubre, ni con ninguna fecha, es volverlo un día de confrontación nacional, es ilógico plantearlo desde esa perspectiva, sobre todo porque la dominación que sufrió Las Américas durante toda la ocupación (y el legado tan negativo que aún hoy sufrimos) también fue padecido por los pueblos ibéricos (los hispanos en términos de Antonio Sardinha). En España sufrieron los mismos gobernantes que nosotros, murieron en guerras absurdas y vivieron en la miseria mientras pertenecían al imperio más grande y poderoso del mundo. Ni guerra entre pueblos ni paz entre clases, como diría aquél, ya que realmente estamos hablando de relaciones de dominación clasistas, que es lo que pervive en nuestros países con especial fuerza.
Volteando la tortilla en tierras españolas
Es interesante, eso sí, ver cómo en la España de hoy la fiesta del 12 de octubre va tomando color latinoamericano, se ha visto en Madrid un desfile cultural, reivindicativo de la tradición propia, de los inmigrantes de América Latina en las calles. En Salamanca se lleva unos cuantos años celebrando un desfile de este estilo, y este año se amplió con un repertorio de bailes y músicas de nuestras tierras, en un ambiente festivo se “conmemoró la inmigración”, ahora venimos a devolverles el favor parecían decir algunas caras, ustedes trabajaron en nuestras tierras, venimos a hacer lo mismo, pero sin oprimirles ni nada, decían otras. Eso sí, todos parecen decir “conózcannos”, en otras palabras, “no nos marginen, vean todo lo que somos, y no como simples máquinas de construir edificios”. Y todo desde la identidad común hispánica (volviendo al inicio del término, como lo concibió Unamuno entre tantos otros).
Una fiesta de integración que quedará en simple anécdota, hundida en la inoperancia de la simple muestra, donde para el español medio no queda sino en un espectáculo gratuito llevado a cabo por esos sudacas (porque en España no existe una Latinoamérica distinta a Suramérica, mejor dicho, México queda en Suramérica para muchos) que vienen a robar el trabajo, o que sirven para hacer lo básico nomás (la actual campaña por la inmigración busca la identificación del inmigrante como un trabajador poco cualificado sólo útil bajo las necesidades coyunturales de los españoles de clase media y alta). Hay que trabajar mucho en la integración y hay que evitar la aculturización en el camino, hay que recordar que es tanto un dar como un recibir.

Excursos a pié de página:
En este caso hablar de los vikingos resulta inútil en tanto que no lograron crear lazos entre los continentes, al punto que hoy no se sabe con certeza real si llegaron o no a América.
Viene al caso las discusiones sobre lo que realmente fue la independencia de los estados americanos, esto es, si fueron revoluciones o sólo procesos reformistas. Valoremos lo segundo. está claro que el poder no cambió de manos, no hubo una verdadera transformación social, se mantuvieron, en esencia, las instituciones y la jerarquía de dominación, simplemente se dejó de depender de una metrópoli lejana y se pasó, al momento, a la imposición de una nación en los estados ya independizados. Reproduzco unas líneas de un artículo que escribí por la independencia del Perú hace un par de meses: «Estados creados, en forma y fondo, por los españoles, comenzaron a sentirse aplazados por una metrópoli que no les hacía caso, y que en su ocaso más patético se veía enfrentado con vecinos amigos y perdiendo todo el poder que llegaron a tener. En esos momentos, un falso nacionalismo antimonárquico invadía los corazones hijos de la metrópoli, sin verdaderos deseos de cambiar las cosas, simplemente querían cambiar el poder de manos. Y lo consiguieron.»
En este sentido es interesante el artículo de José María García de Tuñón Axa “«Hispanidad»: historia y significación de la palabra“, que nos recuerda la propia historia del término; también nos recuerda cómo desde un principio se discutió el término “Día de la Raza”, aunque se apuntaba a que Raza no se refería al elemento biológico, sino a los culturales que unen a los distintos americanos y a los españoles, también a los portugueses, sea dicho. Algo que resulta ciertamente curioso en tanto que ahora el Panhispánico circunscribe Hispanoamérica a los países de habla castellana, frente a Iberoamérica en que sí se incluye a los descendientes de Portugal.
Cabe destacar que desde antes en Estados Unidos se celebra el 12 de octubre como el Día de Colón, fiesta impulsada por la comunidad italoamericana.
Y otra vez nos remitimos a lo que fue la independencia de los países americanos. También procede recordar las palabras de Galeano: «Los indios de las Américas viven exiliados en su propia tierra. El lenguaje no es una señal de identidad, sino una marca de maldición. No los distingue: los delata. Cuando un indio renuncia a su lengua, empieza a civilizarse. ¿Empieza a civilizarse o empieza a suicidarse?».

Y no me refiero a Venezuela, por más que haya cambiado el nombre de esta festividad, el 12 de octubre de 2002 , por “Día de la Resistencia Indígena“: (El presidente Hugo Chávez anunciará hoy un decreto que honra a los pueblos indígenas americanos y sus luchas.
El presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías instaurará la fecha 12 de octubre como Día
de la Resistencia Indígena a solicitud de los pueblos indígenas de Venezuela y América, decisión que dará a conocer hoy a través de la emisión de un decreto.
"No queremos hablar más del Día de la Raza, descubrimiento,
encuentros de dos mundos, pueblos nuevos o bárbaros o de civilización o barbarie". Explicó Vivas que estos términos son todos de nociones y carácter colonialista que se han venido imponiendo a través de los textos de educación formal e informal", afirmó el coordinador del Proyecto Guicaipuro, Raúl Vivas Vivas).
Fuente: Bitácora de Jomra. – Las Venas abiertas de América Latina de Eduardo Galeno – José María García de Tuñón Axa.- Archivo Ivette Durán Calderón
Cristobal Colón, el lado oscuro de su historia
Este año llevaron a Colón "a juicio" y lo acusaron de robos y de representación fraudulenta de la corona española. Lo declararon culpable y lo sentenciaron a prisión perpetua.
Los alumnos de jardín de infantes de la clase de Jeffrey Kolowith leen un poema sobre Cristóbal Colón, replican su viaje al Nuevo Mundo en carabelas de papel y mueven una imagen del explorador a lo largo de una línea del tiempo histórica.
Sin embargo, además de aprender sobre la importancia de la llegada de Colón a América, los niños también se llevan una imagen más matizada que la de antaño, de un descubridor noble.
"Les hablo sobre el hecho de que ni siquiera se había dado cuenta dónde estaba", dijo Kolowith. "Hablamos de que era muy, muy malvado y muy autoritario".

La reputación de Colón en las aulas de Estados Unidos se ha deteriorado un poco con el paso de los años y este lunes, en el aniversario del "descubrimiento de América", habrá distritos escolares que no conmemorarán el feriado bautizado en su honor: "Columbus Day" (Día de Colón).
Aunque las clases varían, muchos maestros están tratando de presentar una visión más equilibrada de lo que pasó luego de que Colón llegó al Caribe y de los sufrimientos de los nativos.
"Toda la terminología ha cambiado", dijo James Kracht, decano auxiliar para asuntos académicos de la Facultad de Educación y Desarrollo Humano de la universidad Texas A&M. "Ya no escuchas que la gente use la palabra 'descubrimiento', como solían hacerlo: 'Colón descubrió América'. Porque, ¿cómo podría descubrir América si ya había gente que vivía aquí?"
En Texas, los estudiantes aprenden en quinto grado sobre el "Intercambio" suscitado por Colón, que no sólo se trató de oro, cultivos y bienes enviados de un lado al otro del Atlántico, sino también de las enfermedades que trajeron los colonizadores y diezmaron a la población nativa.
En McDonald, Pensilvania, alumnos de cuarto grado en la escuela primaria Fort Cherry fueron más allá: Este año llevaron a Colón "a juicio" y lo acusaron de robos y de representación fraudulenta de la corona española. Lo declararon culpable y lo sentenciaron a prisión perpetua.
En sus propias palabras, era un mal tipo", dijo la maestra Laurie Crawford. 
Las visiones varían en las diferentes aulas y niveles. Donna Sabis Burns, líder de equipo del Programa de Tecnología y Apoyo Escolar del departamento federal de Educación, hizo un sondeo con maestros de todo el país sobre los materiales de lectura que usan y que tratan acerca de Colón. Descubrió que la mayoría de los libros estaban desactualizados y presentaban a la población taína de forma imprecisa y a veces peyorativa.
El feriado nacional tampoco es reconocido por todos. Las escuelas de Miami, Dallas, Los Angeles y Seattle estarán abiertas, mientras que en Nueva York, Washington y Chicago tendrán el día libre.
La fecha es un tema sensible en los lugares que tienen poblaciones nativas importantes.
"Tenemos una población nativa de Alaska muy grande, así que todo esto de llamar a Colón el fundador de América no le cae bien a mucha gente, incluso a mí mismo", dijo Paul Prussing, subdirector de la División de Enseñanza y Apoyo Educativo de Alaska.
LIVDUCA/Contribución de Dorie Tumer, periodista en Atlanta de The Associated Press12/10/2009
12 Oct 2008
Ivette Durán Calderón - ¿Cristóbal Colón descubrió América en 1492? ¿O antes que él la descubrieron los vikingos? ¿Y antes que los vikingos? Los que allí vivían, ¿no existían? ¿eran ciegos? ¿eran mudos? ¿América estaba vacía?
Agradecemos este invalorable aporte de la Red Voltaire
12 de octubre, el “descubrimiento” de América y la historia oficial - Eduardo Galeano
Cuenta la historia oficial que Vasco Núñez de Balboa fue el primer hombre que vio, desde una cumbre de Panamá, los dos océanos. Los que allí vivían, ¿eran ciegos?
¿Quiénes pusieron sus primeros nombres al maíz y a la papa y al tomate y al chocolate y a las montañas y a los ríos de América? ¿Hernán Cortés, Francisco Pizarro? Los que allí vivían, ¿eran mudos?
Nos han dicho, y nos siguen diciendo, que los peregrinos del Mayflower fueron a poblar América. ¿América estaba vacía?
Como Colón no entendía lo que decían, creyó que no sabían hablar.
Como andaban desnudos, eran mansos y daban todo a cambio de nada, creyó que no eran gentes de razón.
Y como estaba seguro de haber entrado al Oriente por la puerta de atrás, creyó que eran indios de la India.
Después, durante su segundo viaje, el almirante dictó un acta estableciendo que Cuba era parte del Asia.
El documento del 14 de junio de 1494 dejó constancia de que los tripulantes de sus tres naves lo reconocían así; y a quien dijera lo contrario se le darían cien azotes, se le cobraría una pena de diez mil maravedíes y se le cortaría la lengua.
El notario, Hernán Pérez de Luna, dio fe.
Y al pie firmaron los marinos que sabían firmar.
Los conquistadores exigían que América fuera lo que no era. No veían lo que veían, sino lo que querían ver: la fuente de la juventud, la ciudad del oro, el reino de las esmeraldas, el país de la canela. Y retrataron a los americanos tal como antes habían imaginado a los paganos de Oriente.
Cristóbal Colón vio en las costas de Cuba sirenas con caras de hombre y plumas de gallo, y supo que no lejos de allí los hombres y las mujeres tenían rabos.
En la Guayana, según sir Walter Raleigh, había gente con los ojos en los hombros y la boca en el pecho.
En Venezuela, según fray Pedro Simón, había indios de orejas tan grandes que las arrastraban por los suelos.
En el río Amazonas, según Cristóbal de Acuña, los nativos tenían los pies al revés, con los talones adelante y los dedos atrás, y según Pedro Martín de Anglería las mujeres se mutilaban un seno para el mejor disparo de sus flechas.
Anglería, que escribió la primera historia de América pero nunca estuvo allí, afirmó también que en el Nuevo Mundo había gente con rabos, como había contado Colón, y sus rabos eran tan largos que sólo podían sentarse en asientos con agujeros.
El Código Negro prohibía la tortura de los esclavos en las colonias francesas. Pero no era por torturar, sino por educar, que los amos azotaban a sus negros y cuando huían les cortaban los tendones.
Eran conmovedoras las leyes de Indias, que protegían a los indios en las colonias españolas. Pero más conmovedoras eran la picota y la horca clavadas en el centro de cada Plaza Mayor.
Muy convincente resultaba la lectura del Requerimiento, que en vísperas del asalto a cada aldea explicaba a los indios que Dios había venido al mundo y que había dejado en su lugar a San Pedro y que San Pedro tenía por sucesor al Santo Padre y que el Santo Padre había hecho merced a la reina de Castilla de toda esta tierra y que por eso debían irse de aquí o pagar tributo en oro y que en caso de negativa o demora se les haría la guerra y ellos serían convertidos en esclavos y también sus mujeres y sus hijos. Pero este Requerimiento de obediencia se leía en el monte, en plena noche, en lengua castellana y sin intérprete, en presencia del notario y de ningún indio, porque los indios dormían, a algunas leguas de distancia, y no tenían la menor idea de lo que se les venía encima.
Hasta no hace mucho, el 12 de octubre era el Día de la Raza.
Pero, ¿acaso existe semejante cosa? ¿Qué es la raza, además de una mentira útil para exprimir y exterminar al prójimo?
En el año 1942, cuando Estados Unidos entró en la guerra mundial, la Cruz Roja de ese país decidió que la sangre negra no sería admitida en sus bancos de plasma. Así se evitaba que la mezcla de razas, prohibida en la cama, se hiciera por inyección. ¿Alguien ha visto, alguna vez, sangre negra?
Después, el Día de la Raza pasó a ser el Día del Encuentro.
¿Son encuentros las invasiones coloniales? ¿Las de ayer, y las de hoy, encuentros? ¿No habría que llamarlas, más bien, violaciones?
Quizás el episodio más revelador de la historia de América ocurrió en el año 1563, en Chile. El fortín de Arauco estaba sitiado por los indios, sin agua ni comida, pero el capitán Lorenzo Bernal se negó a rendirse. Desde la empalizada, gritó:
— ¡Nosotros seremos cada vez más!
— ¿Con qué mujeres? –preguntó el jefe indio.
— Con las vuestras. Nosotros les haremos hijos que serán vuestros amos.
Los invasores llamaron caníbales a los antiguos americanos, pero más caníbal era el Cerro Rico de Potosí, cuyas bocas comían carne de indios para alimentar el desarrollo capitalista de Europa.
Y los llamaron idólatras, porque creían que la naturaleza es sagrada y que somos hermanos de todo lo que tiene piernas, patas, alas o raíces.
Y los llamaron salvajes. En eso, al menos, no se equivocaron. Tan brutos eran los indios que ignoraban que debían exigir visa, certificado de buena conducta y permiso de trabajo a Colón, Cabral, Cortés, Alvarado, Pizarro y los peregrinos del Mayflower. (Red Voltaire)
Eduardo Galeano/Periodista y escritor uruguayo, autor de Las Venas Abiertas de América Latina, La canción de nosotros, Días y noches de amor y de guerra, Las palabras andantes, El libro de los abrazos, entre otros.
Ivette Durán Calderón - AYER: DIA DE LA HISPANIDAD, HOY: DIA DE LA RESISTENCIA INDIGENA – Polémica abierta.
Apuntes que vale la pena recordar gracias a los apoptes de nuestros amables lectores.
Pocas fechas resultan tan polémicas en cuanto a la celebración de un hecho viejo, de un momento histórico que permitió, como parte positiva, la relación entre las personas de dos continentes hasta el momento desconectados. Hay heridas aún abiertas, bien resumido por Ortega cuando declara que el 12 de Octubre es día de “duelo” en latinoamérica, no olvidemos lo que significó el “ser descubiertos” por un goloso imperio que en lo último que pensaba era en las personas, y que estaba dispuesta a dominar todo el mundo para, simplemente, enriquecerse. Pero es una fiesta que tiene muchos significados, y que han ido variando a lo largo del tiempo.
Origen de la festividad
En 1913, desde la Asociación Unión Ibero-Americana, presidida por el ex ministro español Faustino Rodríguez San Pedro, distribuye una nota en que se pide a todos los países de latinoamericanos que celebren la «fiesta de la Raza» en conmemoración del descubrimiento de América, viéndose como buena la “civilización” que España “llevó” a América y como buena fecha para celebrar las bases comunes que se disfruta. Hay que tener en cuenta dos cuestiones, Raza no se usaba, en ese entonces, como se usó luego en los regímenes más autoritarios y como se usa actualmente (un contenido biológico-etnitista), aún así, el término se refería a los españoles de los dos continentes, a los criollos, a los herederos de la cultura española en la máxima pureza (ya nos recuerda Galeano cómo en las escuelas uruguayas se enseñaba que el genocidio de los charrúas eliminó un problema para los uruguayos, o sea, para los criollos que ocuparon unas tierras llamadas ahora Uruguay). Incluso, desde un ente que buscaba el hermanamiento entre las distintas naciones de Iberoamérica se proclama la fiesta desde el civilizador y los civilizados, desde quien conquista y domina hacia los conquistados y dominados. En realidad ni siquiera eso, ya que obvia por completo lo preexistente y se fija nada más en la cultura creada tras la conquista, en esas naciones-estado salidas de la nada, construidas por los criollos para seguir sometiendo a los indígenas al margen de la metrópoli.
Es curioso que esta iniciativa de celebrar el Día de la Raza como el día de los hispanoamericanos y de España fuera asumido, oficialmente, por un país americano antes que por España (donde Madrid ya lo había asumido como fiesta propia, pero no a nivel nacional). En 1917 el presidente argentino Hipólito Yrigoyen (del Partido Radical) proclama oficial dicha fiesta, como identidad iberoamericana frente al imperialismo de los Estados Unidos. Para Yrigoyen, por lo visto, dicha identidad era mestiza (indígena con los distintos ascendientes ibéricos). En 1915 el espíritu panamericanista llevó a Uruguay a celebrar el Día de las Américas el 12 de Octubre. En España en 1918, bajo gobierno de Antonio Maura y jefatura de Estado de Alfonso XIII, declaró la Fiesta de la Raza al 12 de Octubre. En 1921 Venezuela decretó dicha festividad como nacional, seguido por México (aunque con otro nombre) en 1923 y México en 1928.
Contaminación de la hispanidad
Mucho se discute sobre el término, sobre la amplitud del mismo y demás detalles interesantes. Pero no cabe duda que esa hispanidad nos suena al fascismo imperialista de la primera época del Franquismo, cuando más duro resultaba su práctica política y más exaltación nacionalista vivía una España dominada. Hispanidad nos suena a la monarquía católica dispuesta a pasar por encima de todos con tal de conseguir más oro y poder, nos suena, a fin de cuentas, a guerras interminables por tierras, a la mayor mezquindad habida y por haber. Hispanidad, en este contexto, es lo peor que podríamos celebrar.
La guerra civil española recién entraba en posguerra cuando, durante la celebración oficial del Día de la Raza, Francisco Franco habla de “las fiestas de la hispanidad” al referirse a las celebradas el 12 de Octubre. Así que, inoficialmente, la fiesta ya no era llamada día de la Raza, sino de la hispanidad. Hacía referencia a lo más reaccionario del ideario nacionalsocialista español, ese heredado desde las falanges que conformaban El Movimiento Nacional que aupó al general Franco al poder tras una durísima guerra fratricida. En 1958 se declara, ya oficialmente, el 12 de Octubre como día nacional de España bajo el nombre de Día de la Hispanidad. Aún hoy se habla de Fiesta de la Hispanidad aunque oficialmente ya no se llama así (desde 1987, donde simplemente se habla de “Fiesta Nacional de España”).
Hoy en día
En la América de hoy este día nos recuerda el inicio de la conquista, para muchos (no hay que engañarnos) sigue siendo un día de júbilo en tanto que inició el proceso de evangelización y civilización, cultura a la europea y toda la prosperidad (pre)industrial de la época; para otros tantos, comenzó una eterna exclusión, la aculturización, el expolio, la muerte, y la destrucción de todo lo bueno, todo lo que hasta ese momento habían conocido, y la situación no ha cambiado mucho. En América, el 12 de octubre es el inicio de la mayor masacre que hemos sufrido, seguidas por una dominación constante.
En España los nacionalismos distintos al español cargan contra la fiesta común, en tanto que consideran un agravio tener que celebrar una fiesta que no sienten como propia, la de una nación que, dicen, les domina. Ya no se recuerda hispanidad como ese término de unión de naciones en la península y allende los mares. Hoy lo hemos visto, manifestaciones en contra de España por una celebración que, en teoría, nació como hermanamiento. Pero de ellos no me quiero ocupar, son otro tema realmente.
Si se quería una fecha de hermanamiento entre los países latinoamericanos y sus antiguas metrópolis, nada peor que elegir el principio del fin. Es como si para celebrar la Alianza de Civilizaciones propuesta por Rodríguez Zapatero con líderes del mundo musulmán se eligiera de fecha el 27 de Abril (celebrando, así, la conquista de Algeciras por el ejército de Táriq Ibn Ziyad tras cruzar el estrecho). Los hechos trágicos no se celebran, se conmemoran con espíritu reivindicativo. Así pues, el 12 de Octubre debe ser un día de lucha, por lo que somos, por lo que queremos ser. Una suerte de primero de mayo panamericanista.
Desde muchos movimientos indígenas se reclama el 12 de Octubre como lo peor de su historia, y no les falta razón, se llora la pérdida del mundo que conocían (no el mejor existente, pero sí el suyo, el que mal que bien controlaban y entendían) para entrar en un proceso de “marca”, donde los gobernantes de los estados nacidos (y naciones según la nomenclatura oficial) se afanaron, desde el primer momento y hasta ahora (en la mayoría de países, se salvan, en la actualidad, muy pocos en destruir la identidad indígena, como hicieran en el pasado los conquistadores (¿Qué ha cambiado?) donde el indigenismo se sigue viendo como falta de civilización y falta de cultura. No estoy entrando en el resbaladizo terreno de la relatividad cultural, ni mucho menos, sino en el importante de la dignidad personal y el respeto mutuo que todos nos merecemos, donde al indígena se le sigue marcando con un estigma insuperable aún hoy en día. Y se les sigue ninguneando.
Lo que no se debe hacer con el 12 de Octubre, ni con ninguna fecha, es volverlo un día de confrontación nacional, es ilógico plantearlo desde esa perspectiva, sobre todo porque la dominación que sufrió Las Américas durante toda la ocupación (y el legado tan negativo que aún hoy sufrimos) también fue padecido por los pueblos ibéricos (los hispanos en términos de Antonio Sardinha). En España sufrieron los mismos gobernantes que nosotros, murieron en guerras absurdas y vivieron en la miseria mientras pertenecían al imperio más grande y poderoso del mundo. Ni guerra entre pueblos ni paz entre clases, como diría aquél, ya que realmente estamos hablando de relaciones de dominación clasistas, que es lo que pervive en nuestros países con especial fuerza.
Volteando la tortilla en tierras españolas
Es interesante, eso sí, ver cómo en la España de hoy la fiesta del 12 de octubre va tomando color latinoamericano, se ha visto en Madrid un desfile cultural, reivindicativo de la tradición propia, de los inmigrantes de América Latina en las calles. En Salamanca se lleva unos cuantos años celebrando un desfile de este estilo, y este año se amplió con un repertorio de bailes y músicas de nuestras tierras, en un ambiente festivo se “conmemoró la inmigración”, ahora venimos a devolverles el favor parecían decir algunas caras, ustedes trabajaron en nuestras tierras, venimos a hacer lo mismo, pero sin oprimirles ni nada, decían otras. Eso sí, todos parecen decir “conózcannos”, en otras palabras, “no nos marginen, vean todo lo que somos, y no como simples máquinas de construir edificios”. Y todo desde la identidad común hispánica (volviendo al inicio del término, como lo concibió Unamuno entre tantos otros).
Una fiesta de integración que quedará en simple anécdota, hundida en la inoperancia de la simple muestra, donde para el español medio no queda sino en un espectáculo gratuito llevado a cabo por esos sudacas (porque en España no existe una Latinoamérica distinta a Suramérica, mejor dicho, México queda en Suramérica para muchos) que vienen a robar el trabajo, o que sirven para hacer lo básico nomás (la actual campaña por la inmigración busca la identificación del inmigrante como un trabajador poco cualificado sólo útil bajo las necesidades coyunturales de los españoles de clase media y alta). Hay que trabajar mucho en la integración y hay que evitar la aculturización en el camino, hay que recordar que es tanto un dar como un recibir.
Excursos a pié de página:
En este caso hablar de los vikingos resulta inútil en tanto que no lograron crear lazos entre los continentes, al punto que hoy no se sabe con certeza real si llegaron o no a América.
Viene al caso las discusiones sobre lo que realmente fue la independencia de los estados americanos, esto es, si fueron revoluciones o sólo procesos reformistas. Valoremos lo segundo. está claro que el poder no cambió de manos, no hubo una verdadera transformación social, se mantuvieron, en esencia, las instituciones y la jerarquía de dominación, simplemente se dejó de depender de una metrópoli lejana y se pasó, al momento, a la imposición de una nación en los estados ya independizados. Reproduzco unas líneas de un artículo que escribí por la independencia del Perú hace un par de meses: «Estados creados, en forma y fondo, por los españoles, comenzaron a sentirse aplazados por una metrópoli que no les hacía caso, y que en su ocaso más patético se veía enfrentado con vecinos amigos y perdiendo todo el poder que llegaron a tener. En esos momentos, un falso nacionalismo antimonárquico invadía los corazones hijos de la metrópoli, sin verdaderos deseos de cambiar las cosas, simplemente querían cambiar el poder de manos. Y lo consiguieron.»
En este sentido es interesante el artículo de José María García de Tuñón Axa “«Hispanidad»: historia y significación de la palabra“, que nos recuerda la propia historia del término; también nos recuerda cómo desde un principio se discutió el término “Día de la Raza”, aunque se apuntaba a que Raza no se refería al elemento biológico, sino a los culturales que unen a los distintos americanos y a los españoles, también a los portugueses, sea dicho. Algo que resulta ciertamente curioso en tanto que ahora el Panhispánico circunscribe Hispanoamérica a los países de habla castellana, frente a Iberoamérica en que sí se incluye a los descendientes de Portugal.
Cabe destacar que desde antes en Estados Unidos se celebra el 12 de octubre como el Día de Colón, fiesta impulsada por la comunidad italoamericana.
Y otra vez nos remitimos a lo que fue la independencia de los países americanos. También procede recordar las palabras de Galeano: «Los indios de las Américas viven exiliados en su propia tierra. El lenguaje no es una señal de identidad, sino una marca de maldición. No los distingue: los delata. Cuando un indio renuncia a su lengua, empieza a civilizarse. ¿Empieza a civilizarse o empieza a suicidarse?».
Y no me refiero a Venezuela, por más que haya cambiado el nombre de esta festividad, el 12 de octubre de 2002 , por “Día de la Resistencia Indígena“: (El presidente Hugo Chávez anunciará hoy un decreto que honra a los pueblos indígenas americanos y sus luchas.
El presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías instaurará la fecha 12 de octubre como Día
de la Resistencia Indígena a solicitud de los pueblos indígenas de Venezuela y América, decisión que dará a conocer hoy a través de la emisión de un decreto.
"No queremos hablar más del Día de la Raza, descubrimiento,
encuentros de dos mundos, pueblos nuevos o bárbaros o de civilización o barbarie". Explicó Vivas que estos términos son todos de nociones y carácter colonialista que se han venido imponiendo a través de los textos de educación formal e informal", afirmó el coordinador del Proyecto Guicaipuro, Raúl Vivas Vivas).
Fuente: Bitácora de Jomra. – Las Venas abiertas de América Latina de Eduardo Galeno – José María García de Tuñón Axa.
Ivette Durán Calderón - Ayer y hoy: Hispanidad, significado y evolución del término
El Descubrimiento de América fue trascendental para el país iniciando un periodo de imposición lingüística y cultural en América. Todo ello ocurrió en una época donde estaba finalizando el proceso de construcción del Estado actual, con la integración de los diferentes reinos peninsulares en un único reino.
Con la llegada de Cristóbal Colón a América hubo un periodo de conquistas las cuales dieron fruto al nacimiento del Imperio Español, imperio que duró desde el año 1492 hasta el año 1898.
La idea de Hispanidad se encuentra a veces asociada a la llegada de los primeros españoles a América conducidos por Cristóbal Colón, el 12 de octubre de 1492. Esa fecha es recordada en diversas naciones hispanas, aunque con distintos nombres y significaciones.
Recientemente el término ha sido reemplazado por denominaciones más genéricas como Iberoamérica, Hispanoamérica o expresiones que hacen referencia principalmente a la lengua común como países «de habla hispana», literatura o música «en español». También se ha generalizado la identificación de «lo latino» o «lo hispano», que en Estados Unidos se utiliza como sinónimo de «hispanic» (hispánico). Algunos consideran que también se incluye a los paises Lusófonos, pues Lusitania formaba parte de la vieja Hispania y de hecho aparece como segunda entrada en el diccionario de la Real Academia de la Lengua, Maria Moliner y Enciclopedia Larousse
El nombre de España, tiene origen griego, fue empleado por primera vez en el siglo I antes de Cristo por el geógrafo Artimidoro de Éfeso, conocido por su obra “Enseñanza sobre la descripción de la Tierra” y que denominó a España por aquel entonces Spania. Posteriormente los romanos transformaron ese término en Hispania.
Según muchos investigadores afirman que la palabra España proviene del fenicio Span que significa país de los conejos, por la abundancia de estos animales: otros creen que proviene del término inglés scanner, que significa entrada o llave, por ser la entrada al Mediterráneo y por ser una de las “puertas de Europa”. También se le llamo Iberia, vocablo proveniente de iber que significa río, debido a que estos pueblos se establecían en las orillas de los ríos.
Ha quedado por tanto, establecido que, la palabra «hispanidad» deriva de Hispania, nombre que los romanos dieron a la Península Ibérica una vez conquistada. Por extensión la expresión "hispano" ha terminado abarcando a las personas de habla hispana o cultura de ese origen, que viven en América y España.
El 12 de octubre de 1492, cuando Cristóbal Colón y sus hombres llegaron a América, comenzó la conquista e invasión de gran parte de América por la Monarquía Hispánica. La Corona de Castilla se extendió más allá de su territorio original, al resto de España y a otros continentes, difundiéndose su cultura y la lengua castellana.
Las grandes civilizaciones indígenas americanas (Imperio Inca, Imperio Azteca, etc.) fueron vencidas por los conquistadores españoles, que terminaron por consolidar un inmenso Estado hispano, bajo la forma de dominio colonial. Simultáneamente, durante el primer siglo de la conquista, se produjo una catástrofe demográfica en la que murió la mayor parte de la población americana originaria (indígenas americanos), mientras que se producía un intenso mestizaje sexual entre españoles, indígenas y africanos, que modificó étnicamente al continente.
En 1713 un grupo de españoles peninsulares crearon la Real Academia Española (RAE), protegida por la Monarquía española, para regular y fijar el uso del español (castellano) en todo el territorio bajo dominio imperial.
En 1776 con la Revolución de Independencia de los Estados Unidos comenzó un proceso de descolonización de América. A comienzos del siglo XIX el descontento de las colonias dependientes de España con la metrópoli y la invasión napoleónica de la misma produjo la situación propicia para una rebelión generalizada que se expresó en las Guerras de Independencia Hispanoamericana (1809-1824) en la que la mayoría obtuvo la independencia. Entonces, comienza el período poshispánico que dio a lugar a la creación de los actuales países americanos de habla castellana. Luego de complejos procesos se crearon las siguientes naciones: Argentina, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Chile, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela. En 1844 y 1898 el proceso se completaría con la independencia de República Dominicana y Cuba. Las guerras de independencia y la resistencia de España al reconocer a las nuevas naciones produjo un distanciamiento entre los países hispanoamericanos, término inventado por el sistema colonial.
Desde la década de 1980, en algunos países a los hispanohablantes se les llama también "latinos", aunque desde un punto estrictamente terminológico, la condición de latino corresponde también a países y pueblos con idiomas derivados del latín (franceses, italianos, rumanos, portugueses, españoles), pero que no se encuentran incluidos en esta acepción de la palabra, que la limita a lo hispano.
Hispanidad es un término del español clásico, que a principios del siglo XX había ya caído en desuso. La celebración del doce de octubre como Fiesta de la Raza había sido propuesta en 1913 por Faustino Rodríguez-San Pedro desde la organización Unión Ibero-Americana, , En ella se incluyen 23 naciones y algo más de 472 millones de personas, en África, América, Asia, Europa y Oceanía.
En 1918 alcanzó en España el rango de fiesta nacional; en 1926 el sacerdote español Zacarías de Vizcarra propuso, en un artículo que publicó en Buenos Aires, que "Hispanidad" debiera sustituir a "Raza" en las celebraciones del doce de octubre.
El término oficial en la actualidad es el de Fiesta Nacional de España según Ley 18/1987. La solemne celebración tiene lugar cada 12 de octubre, donde se celebra un desfile militar en la Plaza de Colón de Madrid en el que asisten Su Majestad el Rey junto a la Familia Real y los representantes más importantes de todos los poderes del Estado, además de la mayoría de los presidentes de las autonomías españolas.
Ivette Durán Calderón - La Bandera de la Hispanidad, o Bandera de la Raza Hispánica
Enseña representativa de todos los países hispanos.
Fue creada por Ángel Camblor, capitán del Ejército Nacional (Uruguay), con motivo de un concurso continental organizado por Juana de Ibarbourou en 1932 con el objeto de dotar de una bandera a la Hispanidad. El lema que acompaña a la bandera desde su creación es Justicia, Unión, Paz y Fraternidad, valores que Camblor señaló como representativos de los hispanos.
En dicha bandera, el blanco simboliza la pureza y la paz, el Inti (el dios Sol según la mitología incaica) simboliza el despertar del continente americano y las tres cruces simbolizan el cristianismo, las dos carabelas y la nao con que Cristóbal Colón descubrió el Nuevo Mundo (la Niña, la Pinta y la Santa María). El color púrpura de las tres cruces alude al color característico del león del emblema de la Corona de Castilla, lugar de nacimiento del idioma común.
La Bandera de la Raza Hispánica fue izada por primera vez el jueves 12 de octubre de 1932, en la Plaza de la Independencia de Montevideo (Uruguay) y fue oficialmente adoptada, precisamente por todos los estados de Hispanoamérica como bandera representativa en el marco de la VII Conferencia Panamericana reunida en diciembre de 1933.
10 Oct 2008
Ivette Durán Calderón - Mes de la Hispanidad en USA
Fecha aniversario del grito de "¡Tierra, tierra!" con que Rodrigo de Triana anunció el avistamiento del Nuevo Mundo.
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Desde entonces, el pueblo hispano ha escrito páginas de gloria en todos los campos del saber y hacer humanos en esas tierras.
Si bien la primera tierra avistada fue la isla de Guanahamí, a la que los recién llegados llamaron San Salvador, el resto es historia de hace 616 años.
Coincidiendo con las fiestas patrias de la Independencia de México y de casi toda Centroamérica, Estados Unidos designa cada año un mes entero, desde el 15 de septiembre hasta el 15 de octubre, para celebrar de diversas formas la presencia y las aportaciones de ese pueblo a la existencia y grandeza de la nación: es el Mes de la Herencia Hispana.
Festejar en cierto modo las aportaciones de los hispanos puede parecer incongruente en estos momentos de algarabía y guirigay nacional sobre los inmigrantes, especialmente los hispanohablantes, a los que se acusa con falsedad de muchos males sociales y se les injuria y agrede con total impunidad.
Sin embargo, nadie puede negar las inmensas contribuciones que los hispanos han hecho, hacen y harán a la grandeza de ese país. Desde la segunda lengua, que infinidad de niñeras instilan en los niños a su cargo y que incontables cocineras y empleadas domésticas enseñan a sus amas, la belleza con que un ejército de sastres trabajando en talleres de hambre engalanan a mujeres y niños y un sinfín de jardineros embellecen las calles, cuidadores, albañiles, agricultores y oficios varios coadyuvan al engrandecimiento de este país, y por supuesto la insustituible compañía y afecto de esposas, esposos, parejas e hijos de americanos, los cuales, juntos, en verdad, tienen muchas razones para celebrar a los hispanos.
Desde los miles de soldados hispanos que han dado su vida por la patria, el más de un millón de veteranos y más de 50 mil soldados en las armas en estos momentos, hasta los policías, científicos, periodistas y académicos que han entregado lo mejor de sus vidas al país, es justo reconocer sus aportes.
Literatos, juristas, educadores, pintores, muralistas, cineastas, actores, deportistas, políticos, músicos, empresarios y obreros hispanos han hecho grandes aportaciones al acervo cultural de la nación con su trabajo y dedicación total de cada día .
Como dijo la dominicana Madeline Solano a El Diario/La Prensa, de Nueva York: "En mi opinión, la celebración de la Herencia Hispana es todo lo que hacemos todos los días, es mi vida diaria, mi experiencia con mi familia, la comida, la música, todo lo que hacemos, no porque nos hayan asignado un mes para celebrarlo".
Alberto Sánchez, peruano de 69 años, describió al mismo diario los eventos como "una fiesta de todos los hispanos que vivimos en este país y hemos llegado de todos los sitios". En efecto, la comunidad hispana es lo más diversa que se puede uno imaginar, pero a todos nos une el lenguaje con el que celebramos las alegrías y lloramos las penas nuestras y de los demás.
"De hecho, virtualmente todos los aspectos de nuestra comunidad han sido influenciados por hispanos/latinos americanos, sea en las artes, medicina, comercio y voluntariado", como decía un considerando del condado de Onandoga y de la ciudad de Syracuse, Nueva York, al proclamar el "Mes de la Herencia Hispana" de 2004.
Lo proclamado por el ejecutivo condal y por el alcalde de Syracuse, puede extenderse a todo el país sin miedo a exagerar.
Hoy más que nunca, aunque algunos se empeñen en negar la evidencia y no quieran reconocer que, sin los hispanos en su medio, serían más pobres económica y espiritualmente. En algunos casos, incluso la historia podría hacer sido distinta y este país no ser el que es.
El Mes de la Herencia Hispana es una gran ocasión anual para ensalzar lo hecho por los hispanos en ese gran país. Es conveniente y justo celebrarlo.
Es igualmente una ocasión oportuna para recordar al país y todas las demás etnias que, a excepción de los indígenas, los hispanos ya estaban establecidos aquí cuando llegaron los famosos peregrinos decenas de años más tarde y que, como decía el condado de Onandoga y la ciudad de Syracuse, es imposible moverse por el país en los diversos niveles del comercio humano sin toparse con la presencia y obra de los hispanos.
Por ejemplo, la ciudad más antigua del país es San Agustín, Florida, precioso asentamiento con el fuerte de San Marcos y su Plaza de la Constitución, así, nominada en idioma español, por estar dedicada a la Magna Carta de Cádiz de 1812, que luego inspiró la independencia de los países hispanos de América.
De San Agustín a Texas, Nuevo México y California donde los nombres de sus condados, ciudades, ríos, arroyos y montes hacen que el habitante y simple turista tenga que cobrar conciencia de que, en efecto, estamos en "suelo hispano", como Moisés pisaba "suelo sagrado" alrededor de la zarza ardiente.
Como ejemplo, puede recordarse que 32 de los 58 condados de California tienen nombres en español y varios tienen nombres traducidos del español.
La celebración de Herencia Hispana fue concebida inicialmente como una semana por una Resolución Conjunta del Congreso de Estados Unidos el 17 de septiembre de 1968 y consagrada con la firma del presidente Richard Nixon.
Veinte años más tarde, el 17 de agosto de 1988, el presidente Ronald Reagan extendió las celebraciones a un mes, del 15 de septiembre al 15 de octubre. El período fue ampliado para coincidir con las celebraciones de México, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, y para abarcar la fecha del Día de Colón o Día de la Raza o Hispanidad, o como se prefiera recordar el grito de Rodrigo de Triana.
La ley alentaba a todo el país, especialmente a los educadores y estudiantes, "a festejar ese mes con las ceremonias y actividades apropiadas". Las festividades de estas semanas próximas revelan que el país escuchó y cumple.
Datos del Censo
Había 44.3 millones de hispanos el 1 de julio de 2006, el 15% de la población de EU. Se proyectan 102.6 millones para el 1 de julio de 2050, o el 24% del total.
Esa cifra convierte a Estados Unidos en el tercer país hispanohablante del mundo, detrás de México y Colombia.
El 48% de hispanos reside entre California y Texas (13.1 millones de California y 8.4 millones en Texas).
4.7 millones viven en el condado de Los Ángeles. Quince estados tienen al menos medio millón de hispanos y el 44% de la población total de Nuevo México está conformada por hispanos.
Hubo 9.9 millones de familias hispanas en 2006.
El 62% tenía hijos y el 67% de las parejas estaban casadas.
32.2 millones de hispanos de cinco o más años hablaba español en la casa. Más de la mitad dominaba el inglés.
El 29% de los texanos habla español en casa.
El ingreso promedio de una familia hispana en 2005 era de 35,967 dólares.
El 32.7% de hispanos carecía de seguro médico en 2005.
El 59% de los hispanos de 25 años en adelante tenían al menos el diploma de secundaria; el 12% poseía al menos el bachillerato universitario.
Existen 1.1 millones de veteranos hispanos, y más de 50 mil están sirviendo en estos momentos. (Juan José García / La/Opinión 2008-09-15)
Y si hablamos de hispanohablantes, los últimos datos dicen que en 1990, eran unos 22.4 millones (http://www.ethnologue.com/show_language.... ). En el 2006 American Community Survey (http://factfinder.census.gov/servlet/ADP... ) se estimó que habían 34,044,945 hispanohablantes en los Estados Unidos (con un margen de error de +/- 76,389).
Para ver la distribución por estado, mira aquí: http://en.wikipedia.org/wiki/Spanish_in_...
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