Puerta Gayola, ¿para qué?
Antonio Nazaré se fue dos veces a "porta gayola" en el cuarto novillo. En el titular y en el sobrero. Sin demasiado lucimiento y con poco sentido.
El primer y tercer novillos tenían más posibilidades. Amigos de Salamanca me había hablado de Román Pérez y lamento tener que decirles que me siento realmente decepcionada. Normalmente, los novilleros del Campo Charro vienen placeados, con oficio... Este citaba dando distancia pero sin cruzarse, echándoselo fuera.... Daba tres y dos de pecho. Dio sensación de falta de capacidad para ligar cinco.
Por no saber, ni puso el toro en suerte al caballo, ni entró en quites, ni se dejó ver mucho al natural. Lo peor de todo es que al noble tercero lo quiso matar en la suerte contraria y viceversa con el sexto.
En fin, que me esperaba otra cosa. José Manuel Mas no me convenció pero al menos quiso.
Pero volvamos a la porta gayola. La porta gayola, casi siempre, los toreros la dan para sí mismos, para demostrarse que pusieron todo de su parte. También como toque de atención, para que el público "se centre".
Son muchos los amigos de esta suerte de escaso rédito, riesgo cierto y nula utilidad en la lidia del animal. La practican con cierta frecuencia: Gómez Escorial, Padilla, Rafaelillo...
Mi favorita fue una de Morante en Sevilla, tanto le exigía la plaza que acabó con el cabreo de rodillas en chiqueros. Allí la "porta gayola" suena solemne cuando el torilero pide silencio: "Que un hombre va a jugarse la vida". ¿Para qué?

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