¿Qué fiesta queremos?
Con esto no quiero decir que me gustasen, ni que estuviesen bien, sino que no podimos pedir siempre lo mismo. Ni las mismas faenas.
Los toros de ayer domingo no era para tanda de derechazos por aquí y naturales por allá. Eran para otra cosa. Robleño siguió el patrón habitual y casi corta una oreja. Sus dos compañeros de cartel no. Salieron abroncados.
En Madrid se nos llena la boca hablando de diversidad de encastes, de lidia sobre las piernas, de "hay que poder a los toros". Se les puede reprochar, si me apuran que El Fundi y Ramos no evidenciaron las condiciones de los toros. Habrá quien necesite gafas con lupas de microscopio para ver lo que se intuía con facilidad del comportamiento de los morlacos. Habrá quién goce ver tarascadas a la altura del cuello en lugar de poder de los toros. En muchos momentos, yo también he defendido esta postura. Me gusta la emoción en la fiesta, no sólo la emoción estética, pero con un sentido, con un porqué.
Sin embargo, no entiendo qué pasó en la plaza. Si pedimos lo mismo con este ganado que con el criticado "monoencaste" se consiguen dos hechos negativos. Que se interprete que queremos más monoencaste para promover el pegapasismo. Que los toreros no lidien los toros como merecen y hagan la faenita "standart".
¿Merece estos pitos Ramos por quitarle las moscas al toro? Amo mi plaza, pero no comprendo ciertas actitudes.
