<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<comments>
  <comment>
    <IP type="integer">86.201.121.159</IP>
    <blog-id type="integer">12839</blog-id>
    <created-at type="datetime">2009-01-23T14:42:25Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">998985</id>
    <message>Toreros igual ......dineros !!!!!!!! </message>
    <name>bruno</name>
    <post-id type="integer">268002</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri></uri>
    <user-id type="integer">0</user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">79.148.75.234</IP>
    <blog-id type="integer">12839</blog-id>
    <created-at type="datetime">2009-01-27T09:31:17Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">1006783</id>
    <message>Alo mejor no se manifiestan porque saben que en este pa&#237;s se piensa con las tripas y sin duda les pasarian factura en la plaza, al margen de su trabajo.</message>
    <name>juan albaicin</name>
    <post-id type="integer">268002</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri></uri>
    <user-id type="integer">0</user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">84.120.12.53</IP>
    <blog-id type="integer">12839</blog-id>
    <created-at type="datetime">2009-04-27T15:04:23Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">1189380</id>
    <message>


Publicado por Jos&#233; Luis Moreno-Ruiz en   
GREGORIO T&#201;BAR &#8220;EL INCLUSERO&#8221; 



TORERO EN LA PLAZA, CIUDADANO EN LA CALLE

Fui por &#250;ltima vez a una plaza de toros en octubre de 1990, corrida postrera de la temporada en Las Ventas aquel a&#241;o. Lo recuerdo bien pues poco antes, el 27 de septiembre, hab&#237;a nacido mi hija Susana.
Aquella tarde, Gregorio T&#233;bar &#8220;El Inclusero&#8221;, &#8220;El Inclu&#8221;, para los amigos, cort&#243; una oreja a m&#233;rito: con un toro reserv&#243;n y peligroso, encharcado el piso de plaza por la lluvia. Una vez m&#225;s, al d&#237;a siguiente, en El Pa&#237;s, Joaqu&#237;n Vidal escribi&#243; que era &#8220;El Inclusero&#8221; un torero enorme. Catedr&#225;tico del toreo, le hab&#237;a dicho ya en otra ocasi&#243;n.
Como tantas otras veces, aquel triunfo de poco le vali&#243; a &#8220;El Inclusero&#8221;. Los empresarios taurinos, que como probablemente se barruntar&#225;n incluso quienes lo desconocen todo acerca de la llamada fiesta nacional, suelen ser bastante fascistas, no tuvieron nunca mucha estima por &#8220;El Inclusero&#8221;. Ni siquiera en Madrid, donde fue siempre un torero favorito de la afici&#243;n de Las Ventas (afici&#243;n, gracias a la cual, pesara a quien pesara, tore&#243; m&#225;s de cincuenta tardes en esta plaza).
Bueno, vean la foto de &#8220;El Inclusero&#8221;, ciudadano Gregorio T&#233;bar P&#233;rez, en la calle, en una manifestaci&#243;n celebrada a buen seguro en su Alicante, y acertar&#225;n a comprender el porqu&#233; de esa tirria, absolutamente injusta desde una perspectiva exclusivamente taurina, que le ten&#237;an los empresarios del gremio.
Hace dos a&#241;os se retir&#243; en la plaza de toros de su Alicante. Ni siquiera con ese motivo la empresa de Las Ventas le puso en una corrida para que pudiera despedirse de su afici&#243;n. Incluso, pues, cuando se iba Gregorio de los toros, siguieron veng&#225;ndose de su honestidad, de su hombr&#237;a de bien. Y de su torer&#237;a indiscutible.
En un relato in&#233;dito titulado "Un poeta embarazado y otras historias feroces", rindo modesto homenaje a &#8220;El Inclusero&#8221;, poni&#233;ndolo como personaje en un fragmento. Poca cosa. Me alegra pensar que el verdadero homenaje se lo rend&#237; tantas veces en la plaza, grit&#225;ndole ol&#233;.
Vaya aqu&#237; ese fragmento:

Mortensen a veces llegaba a la revista acompa&#241;ado de un matador de toros amigo suyo, Gregorio T&#233;bar El Inclusero. Mortensen, sin embargo, no iba a los toros desde hac&#237;a m&#225;s de diez a&#241;os. Despreciaba las corridas de toros. Se manifestaba a favor de su abolici&#243;n, incluso cuando hablaba con su amigo El Inclusero. Y al tiempo despreciaba en mofa m&#225;s que hiriente a quienes se manifestaban por lo mismo.
&#8212;Ya, casi, lo &#250;nico que admiro de Chesterton &#8211;dec&#237;a&#8211;, al que tambi&#233;n he tenido la desgracia de traducir, es su denostaci&#243;n de los socialistas vegetarianos. Tiene alg&#250;n p&#225;rrafo memorable sobre eso en Los cuentos del Arco Largo. 
Luego, s&#250;bitamente serio, afirm&#243; una vez, cont&#243; varias veces, a veces se repet&#237;a un poco:
&#8212;El espect&#225;culo de la tortura p&#250;blica de un animal es inadmisible. Hay que tener cuidado, sin embargo&#8230; O&#237; a Pepe Luis V&#225;zquez, en una entrevista de televisi&#243;n, que en octubre de 1940 tore&#243; en Madrid una corrida a la que asisti&#243; Himmler&#8230; Bien, pues contaba que cuando subieron los toreros a cumplimentar, Himmler se hallaba indispuesto, incluso se hab&#237;a mareado algo al ver sangrar a los toros. El llamado ecologismo puede ser un tr&#225;gala ideal para unos cuantos santurrones nazis de esos que pretenden mover el mundo con la energ&#237;a e&#243;lica de sus pedos vegetales. Y abonar la vida con cagadas de vacuno. Desconfiad siempre de quienes propugnan y auspician la vida en el campo, la llamada vida sana, una p&#250;trida mentira: la estad&#237;stica no miente jam&#225;s, por mucho que digan lo poetas y las echadoras de cartas: muere m&#225;s y peor, adem&#225;s de antes, la gente que vive en el campo o que gusta de frecuentarlo habitualmente: mejor una oficina que plantar lechugas, incluso las oficinas siniestras y desoladoras que son las redacciones period&#237;sticas: el ox&#237;geno es el m&#225;s cruel, constante y f&#233;rreo, en tanto que oxidatorio, de los agentes cancer&#237;genos que nos acechan: leed de vez en cuando alguna revista m&#233;dica especializada: eso, creedme, no hace da&#241;o, al contrario. 
El Inclusero no se mostraba de acuerdo con Mortensen en lo de la tortura p&#250;blica de un animal; no era vegetariano, claro, pero s&#237; socialista; rara avis, en verdad, un torero socialista, cosa que le hab&#237;a acarreado vetos a cientos en los despachos de los empresarios taurinos, por lo que ya toreaba poco y corridas muy duras, de esas que no quieren las llamadas figuras del toreo, que suelen ser ni&#241;atos aflamencados y amariconados, valga la redundancia. El Inclusero, por ello, prefer&#237;a hablar de literatura. En un almuerzo Carlos del Manuel qued&#243; encantado: jam&#225;s hab&#237;a supuesto la existencia de un matador de toros que se supiera de memoria versos y m&#225;s versos no s&#243;lo de Antonio Machado, que eso hasta Joan Manuel Serrat, sino de Walt Whitman, lo que no quiere decir que el torero fuese maric&#243;n, rara avis tambi&#233;n en esto: hay muchos toreros maricones, una especie de repujamiento del machismo.
Mientras tom&#225;bamos una copa, tras los postres, un buen rato pasaron diciendo versos del vate, empalm&#225;ndolos, con perd&#243;n.
Mortensen y yo les observ&#225;bamos en silencio, fumando. 
Publicado por Jos&#233; Luis Moreno-Ruiz en    </message>
    <name>Enrique Martinez</name>
    <post-id type="integer">268002</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri></uri>
    <user-id type="integer">0</user-id>
  </comment>
</comments>
