A vueltas con las fotos: La cura de El Cid
Se ha abierto en este blog y en muchos en los dedicados al periodismo un debate sobre si se deben o no dar las fotos del chaval cogido.
Creo que sí. Lo tengo además bastante claro. No porque haya visto medio arrancar la cabeza al Campeño en mi infancia; tampoco porque tengamos grabadas en la cabeza las imágenes de Paquirri o las fotos del Yiyo con "los ojos vueltos", ni me sirve como excusa el ver por televisión la cornada mortal de Manolo Montoliú, sino porque es algo implícito. Los aficionados a los toros tenemos asumido que la muerte, aunque remota es una posibilidad a barajar siempre que hay un animal bravo.
¿Su familia va a comprar el periódico? No lo creo. Tampoco se va a poner ahora mismo a ver la televisión. Cuando aún no se sabía quién era el joven fallecido las autoridades de Pamplona fueron las primeras en difundir las imágenes
No creo haya una muerte en la intimidad cuando estamos en un espectáculo público. Morir en la intimidad es una elección y se respeta, pero no si uno muerte en un encierro que, además da la casualidad, es en uno de los festejos más conocidos a nivel mundial.
Al margen de este revuelo creo que los aficionados a los toros estamos bastante acostumbrados a este tipo de imágenes. Sin ir más lejos, hace un ratito he recibido estas fotos de la cura de El Cid. Resultó cogido en Pamplona y Toromedia, su agencia de comunicación, ha difundido a los medios estas imágenes de Arjona. No me parece tan rato.











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