Una peña clandestina
La cita era a las siete en el Bar Bretón, muy cerquita de la plaza de toros. Resulta que no era un bar taurino al uso, sino uno "de chinos". Ellos lo regentan pero tratan con esmero y cariño a la afición. Nos contó Luis Corrales que antes el servicio corría a cargo de unos riojanos, puede que con más conocimientos pero con un menor cariño por la higiene.

En un sótano más propio de la clandestinidad que de la peña José Tomás de Barcelona terminaron de coordinarse y preparar las pancartas que hoy llevarán a la plaza.

Los recuerdos se a amontonan en este poco aireado recinto. Fotos de los Bienvenida, otras del Rey, de Paquirri, de Serafín Marín, y, como no, de José Tomás.
¿Por qué los toros siempre terminan con una aire de caspa? ¿No habría posibilidad de tener un local mejor?

No sé qué habrá salido en la tele (fueron de RTVE para grabar) pero no creo que sea la más moderna o contemporánea, precisamente la que tanto se esfuerzan en promover desde la Plataforma de Defensa de la Fiesta.

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