Chenel, un mago
- Tú quédate ahí que estás muy loca.
- Antonio, que noooo.
- Que te quedes ahí.
Y me quedé en el sitio. Más loca todavía. Fue la primera vez que vi sus confesiones, a prudencial distancia, con Romerito, el semental de la ganadería. Después, intenté subir al salir de clase más veces, a la hora de echar de comer a las vacas. Te iba contando la historia de cada una. Como un ritual. Al final, le daba de comer al Romero sacando bellotas del bolsillo mientras le contaba el día.








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