César Rincón, tributo 20 años después
El año 91 volvieron las esencias , se recuperaron las distancias y el toreo de siempre, el clásico, el que no pasa de moda pero en ocasiones se olvida llevó a César Rincón a la cúspide. Quizá fue al contrario, él fue el que no llevó a los demás a los cielos con su colocación y valor, con una entrega sincera como hacía tiempo que no se daba.
Aquella temporada consiguió abrir la Puerta Grande de Las Ventas en cuatro ocasiones. Cuatro de cuatro. Tantos triunfos como paseíllos.
Sus compatriotas se reunieron el viernes para rendirle tributo y reconocer su gesta. Para muchos, el nombre de César Rincón, va unido al de Colombia, su país. Fue conmovedor ver un vídeo de sus inicios, con solo 11 años, entrenando y probándose con una becerra. Rincón es el único ahijado de Antoñete que ha llegado a la altura de su padrino. Antonio, Carine, os eché de menos. El único que tomó su toreo como modelo para dar la vuelta al mundo sin artificios, sin inventos, sin aditivos. Con la colocación, los lances que nunca pasan de moda para llegar a lo más alto. El encuentro fue íntimo, con taurinos, sí, pero sin irse de las manos una atmósfera pensada para que el maestro se encontrara con quiénes han estado a su lado estas dos décadas.
La historia de Rincón es la de la lucha continúa con el toro, al que siempre respetó, y con la vida. Sin perder la sonrisa y la palabra afable. Pocos toreros hablan tan sincero y tan bonito.
En un corrillo durante el homenaje, junto a Juan José Rueda nos comentaba: "El otro día me llamó un amigo desde Estados Unidos. Decía que han encontrado una vacuna para la hepatitis C. Si la hubiera tenía cuando la necesitaba...". Esa fue una de las pruebas, de las cornadas más difíciles de su vida. Una transfusión le tuvo entre la vida y la muerte mucho tiempo. Salió adelante y volvió a los ruedos, como antes de irse.
Como aficionada, estoy en deduda. Uno de mis primeros recuerdos taurinos es la Beneficencia junto a Ortega Cano, la tercera puerta grande de las cuatro consecutivas, la que le hizo ganar dinero ya de verdad. La faena de Bastonito o su despedida en Barcelona dan cuenta de la sinceridad y pureza de este diestro sin igual.
César Rincón, un hombre hecho a sí mismo.








Hace un ratito, 



El Vito ha sido uno de los grandes descubrimientos de estos días en las Azores. Aficionado a los toros hasta la médula ha vivido anclado a este mundo de manera férrea.
