Alguien les tuvo que contar a los toreros de hoy que los Cuadris eran otra cosa, que se comían a alguien, que merendaban niños y arrancaban la cabeza a los picadores.
No fue así, pero las cosas, vistas desde otro ángulo, después de mucho repetir, empiezan a parecer lo que nos dijeron que eran.
Sólo el cuarto planteó problemas de salida. A Salvador Cortés en el quinto es posible que se le fuera uno de los toros de la feria. La corrida ha sido noble, algo justa de fuerzas pero que se vino arriba en la muleta.
No es cuestión de hacer sangre con tres matadores que apenas torean y se ven desbordados. No creo que sea tanto culpa suya como de quién les contrata. ¿Cómo van a decir ellos que no si se lo ofrecen? ¿Cómo van a pedir otro ganado? Y, si por un casual dijeran que no, ¿sabéis cuál sería el resultado? No volver más y que encima dijeran que habían rechazado la oportunidad.
Por eso me sabe tan mal que al término del festejo la gente tirase almohadilla. Hombre, que no han robado a nadie, que no son Curro Romero, que nadie se ha dejado el suelto en la reventa. Seamos si no serios, al menos medio justos. A todos nos da rabia que los toros se vayan sin torear, pero más aún da cuando nadie quiere matar estas ganaderías y quedan fuera del circuito. Algún incentivo habrá que dar a los que como mínimo tratan de mejorar y dar la cara.
Esto del prisma tiene su aquel. La foto de Julio Aparicio hasta ahora la habíamos visto desde el callejón, donde están los fotógrafos. El 'fotón' de Cristóbal Manuel tiene otra cara , quizá más dura, desde la meseta de la enfermería.

Esta cruda imagen la firma Juan Miguel Sánchez Vigil, no sólo blogger en Larga Cambiada , sino también un profe que me cambió la forma de ver la fotografía. Si por casualidad alguno de los lectores del blog estudia en la Complu que se apunte con él en la asignatura de "Documentación fotográfica". Si, como fue mi caso en 2001, consigues pasar una feria a su vera en la meseta de la enfermería tendrás una experiencia inolvidable. Hay maestros que lo son y te enseñan a dudar constantemente.
Durante mi paso por la última edición de "El Cossío" la batuta de Sánchez Vigil me enseñó otra forma de trabajar, otro método. Resumiendo, una óptica diferente para encarar y desenvolverse en el mundo laboral.