Futuro y presente de la Fiesta tras la feria de Otoño
Poco a poco Las Ventas comienza a vestir sus carteles con un cierto aire cultural. Esta feria de Otoño, además de los carteles, en la plaza se ha estrenado la sala Cossío, remozada, con biblioteca, y apta para conferencias.
También se ha hecho el esfuerzo de contar con la exposición "Toreador", muy afrancesada, y muy propia de un museo. Dada la calidad de las piezas, me extraña que lo hayan prestado sin demasiados trámites o dificultades. Sigue abierta hasta el día 12, para los amantes de Christian Lacroix, María Franco, Patrick Varin, Christian Gaillard o Eduardo Arroyo.
Dada la encrucijada en que nos encontramos este tipo de promoción resulta mucho más fructífera e interesante que el certificado de defunción del sábado, poco antes de la corrida, por megafonía. En las localidades de Sol (me siento en sol y sombra y en la mía no lo había) dejaron pliegos para recoger firmas, pegados con cinta americana. Bien la intención pero tarde, muy muy tarde. La movilización tiene que ser mucho más profunda y ordenada. Esa misma noche, después de los toros, junto al mercado de Fuencarral, miembros de Pacma recogían firmas para poder constituirse en partido y concurrir a las elecciones. ¿Por qué no vamos a Callao? ¿A las tiendas de Serrano?
Lo que sea menos la imagen nefasta mendigando firmas a los asistentes.
El sábado por la mañana Ignacio Lloret presentó su libro en la citada sala. "El toreo, el arte olvidado", una obra llena de argumentos y plena de actualidad, perfecta para momentos de flaqueza. Cansa mucho que se politicen los toros. Tierno Galván es el mejor antídoto para los complejos.













El mundo del toro ha irrumpido en el ruedo político. El apasionado y apasionante debate a favor y en contra de las corridas ha comenzado esta semana en el Parlamento de Cataluña. Como respuesta, Esperanza Aguirre ha declarado la fiesta Bien de Interés Cultural en Madrid. A la iniciativa se han sumado otras dos comunidades del PP, Valencia y Murcia