29 Ago 2008
27 Ago 2008
Convertir una afición en profesión no deja de ser un servilismo doloroso, porque cuando el arte que llena el espíritu acaba siendo un medio de vida, necesariamente tiene que perder sinceridad.
Siempre me ha parecido más bonito lo que hace un aficionado que la perfección de un profesional. Porque el aficionado, despojado de egoísmos materiales, busca el placer estético donde los otros encuentran una solución de sus necesidades humanas.
El aficionado consciente de su condición, jamás hará concesiones a los demás, ni caerá en la monotonía de convertir el arte en oficio. Al revés: Cuando más sólo esté más orgulloso se siente y con más profundidad vive lo que hace.
Tienen vibración sentimental los tres naturales de esos que llamamos "señoritos del toreo" que la faena completísima de cualquier figura. Aunque aquellos lo hagan delante de una becerra y éstos tengan la responsabilidad del toro, del público y de la vida en juego. La gran faena de un gran torero es un eslabón más de la dilatada cadena de aciertos. Y los aplausos son el lógico premio del trabajo bien hecho.
Pero esos tres naturales de la becerra pueden ser el principio y fin de un hermoso sueño. Y aunque el sueño tenga segundas partes, los tres naturales quedarán clavados en el alma del recuerdo con su fondo de gente y de paisaje, con precisión de fecha, de hora y de matices.
Cuando pasen los años y la gente, cuando se muera la becerra, y cuando el protagonista no tenga más horizonte que un despacho o una vida cercada por ataques de reuma, en su alma seguirán teniendo ritmo aquellos tres naturales, aquella tarde y aquella encina que a él le parecía asomada a la placita para verlo torear.
Cuando el toreo deje sus miedos en la naftalina de unos trajes con el oro envejecido, volverá a ser aficionado y se perderá también por los senderos de la evocación, deteniéndose un poco en cada una de aquellas 30 o 40 faenas que tuvieron importancia. El torero, igualado en canas con el señor del despacho y del reuma, tratará de soñar con lo que fue y lo que pudo ser. Pero aquella faena perdida entre otras cuarenta hermanas gemelas, será una sensación imprecisa, traducida al presente. Será el camino grato de 40 pases convertidos junto a otros 6.000 en un cortijo y un batín de seda. O será el remordimiento de verse "sin tabaco" y volver la vista con pena hacia las tardes de gloria que no fue capaz de cuajar en un bienestar por culpa e la "mala administración".
No es lo mismo la obligación que la devoción. No es lo mismo torear por vocación que vivir de torear. Convertir en deber algo que nos gusta es uno de los mayores sacrificios del hombre.
Imaginaos la lucha de algunos toreros cuando llegan las cinco en punto de la tarde y no tienen más remedio que salir a matar dos toros. Y tiene que ser forzosamente a las cinco en punto de esa tarde calurosa. No cabe esperar a la inspiración. No cabe dejar el ensayo para mañana como hacen los cómicos cuando están de mal humor. O escribir el artículo por la noche. Tampoco sirve cambiar de tema o elegir el que más convine: tienen que ser los dos toros de todas las tardes que saldrán como a ellos les dé la gana sin que el hombre tenga más salida que explicar ante ellos una ciencia, al mismo tiempo que a los tendidos debe llegar un conjunto de armonías y emociones.
A esta constante preocupación le faltan todavía esos cientos de kilómetros que separan un plaza de otra, ese dormir sin dormir, mecidos por los baches de la carretera; y por si falta algo, puede un hombre pasar así tres o cuatro años y acabar debiéndole 20.000 duros al apoderado.
No es fácil ser torero. No es tan bonito como piensan algunos tener por oficio algo que antes ha sido sólo un ideal poético.
Si a los que son figuras del toreo los dejaran volver a empezar (sin el fantasma de los millones por medio) se conformarían con ser aficionados. Con torear de tarde en tarde, con muchas vísperas delante de cada faena y muchos días después para recordarlas pase a pase, como se recuerda la primera tarde de amor o el primer día que nos fugamos del colegio para fumar el primer cigarro.
Por eso hay tanta diferencia entre el aficionado y el profesional. Entre el poeta que sueña y recuerda y el hombre sin nervios que ha convertido el arte en oficio. Porque, para muchos, torear no es más que eso: un trabajo que empieza a las cinco en punto.
Alfonso Navalón
Publicado en EL RUEDO el 15 de diciembre de 1965 y recuperado por el blog SOMOS ECUADOR
24 Ago 2008
Se pretendía, y se ha hecho, cambiar el reglamento taurino de Castilla y León. Para empezar me aburre mucho que cada Comunidad Autónoma tengo su reglamento. Sobre todo cuando afecta al desarrollo de la corrida en general, como es el caso del reglamento andaluz con la suerte de varas.
El único cambio que merece la pena es el del reglamento vasco y la necesidad de cortar dos orejas en un mismo toro para salir en hombros.
Resulta que el nuevo reglamento permitía indultar toros en cualquier plaza que fuese fija, dejando de lado las categorías que hasta hora había. Es decir, se abría mucho, demasiado, la mano.
23 Ago 2008
Parece que la empresa de Jaén no está muy por la labor de que "El Payo" tomé la alternativa en su feria . Para el torero sería un golpe, tras una temporada destacada en España le permitiría hacer las Américas y volver a su tierra, México, como matador.
De este modo, vendría a España en 2009 con muy buen rodaje y quizá algún dinerito.
De todo San Isidro ha sido uno de los que más me gustó.
22 Ago 2008
Ayer reapareció José Tomás, mañana lo hará Cayetano. Ambos en Málaga.
El que ha vuelto a los ruedos con más ilusión que ninguna y más escaso de facultades, quizá por eso las cornadas, es Julito Aparicio. Qué pena que se dé cuenta de lo mucho que podía haber dado tan tarde...
Algunas fotos de su último percance, en Baeza, proporcionadas por David Cordero (chapeau!).
20 Ago 2008
José Tomás reaparece este miércoles en Málaga. El mismo 20 de agosto cumple 33 años. Esperemos que no termine hecho un "ecce homo".
Este martes, Esplá, mito andante de la torería cumplió 51.
Felicidades a dos toreros diferentes. ¡Qué falta hacen, gusten más o menos, en tiempos de toreros clónicos!
18 Ago 2008
Hace más de un año Carmen Esteban sacó un libro diferente, de un tema recurrente, Manolete, su mito, amores, personalidad y toreo. No es lr primer libro sobre "El monstruo" pero sí el primero dedicado a romper topicazos.
En la misma línea que "Lupe, el sino de Manolete", Carmen, relata en su blog como fue ese último verano de Manuel Rodríguez Sánchez .
Altamente recomendable.
17 Ago 2008
Se pasan la temporada eludiendo la competencia, intentando no tener que verse las caras nunca, evitando el choque frontal. Mejor ir cada uno por su lado... Ahora va "El Juli" y dice que la competencia beneficia a la Fiesta.
¿Por qué no quiere lo mismo en San Isidro? Guardemos las declaraciones hasta entonces .
12 Ago 2008
Admiro a Curro Vázquez desde mi infancia. De Cayetano me gusta su cita por lo mucho que recuerda a su tío. Me dicen mis amigos que es imposible hablar con Cayetano o con el rubio torero de Linares, pero mientras las noticias sean para cultura y no traten de "corazoneo", me responde siempre al teléfono .
"Madrid, la que da y quita", se decía. "En Madrid, que atoree San Isidro" sentenció "El Guerra". Así es el toreo y su colección de tópicos cada día más rotos.
San Isidro, la primera feria del mundo, vista por los ojos de la blogger Rosa Jiménez Cano, periodista, entusiasta de los toros y la blogosfera.
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