Juan Manuel Moreno Menor, un taurino de los de antes
Entre las muchas dificultades que entraña informar sobre el mundo del toro es la necesidad de encontrar datos concretos. Falta rigor, falta concisión. Incluso difícil tener con toda seguridad, hasta contrastando con un Ministerio o la Unión de Criadores la cifra concreta de toros lidiados en un año o la cantidad de festejos celebrados en una temporada.
¿Hablar de emolumentos? ¡Anda ya! Eso es casi un tabú. Quizá porque hay más miseria de la que desde fuera podría parecer. Todo el mundo sabe lo que gana Cristiano Ronaldo. En este metaesfera que es el planeta taurino no se dice. "Que luego se levantan enviadias", te dicen. ¿Envidia? ¿De qué? De un dinero ganado jugándose la femoral.
La excepción a todo este humo la ponía Juan Manuel Moreno Menor, que acaba de fallecer . Entre tanta informalidad nunca tenía una llamada por responder. Recado en el contestador, llamada que devolvía. Siempre dispuesto a aportar cifras llevadas con rigor, capaz de explicar conceptos y buscando una unión inexistente en el mundo del toro. Utópico, quizá, prefirió explorarla faceta del toreo a caballo. Más difícil en su logística, artístico, algo más precario hace unos años que ahora, pero con mucho más por construir y menos egos que gestionar.
Gracias a él supe cómo ascendió Ginés Cartagena, qué caballos se compraban mejor o el nacimiento de la ambición de Pablo Hermoso de Mendoza. Juan Manuel Moreno Menor sabía explicar con sencillez lo que para muchos era un rompecabezas. Analítico y cercano, siempre tenía un rato para el que quisiera saber.
Se va un personaje diferente, dispuesto a compartir lo más valioso, el conocimiento. No hay respuesto. Descanse en paz.








