El domingo pasado Morante dijo que no toreaba y se desucbrió el pastel. No fue una genialidad, ni un brote de locura, sino todo lo contrario: una luz entre tanta oscuridad, un golpe en la mesa de la mierda del taurino, aunque le pasará factura.
Se anunciaba en Roquetas de Mar y no había apenas público. El empresario le pidió "un esfuerzo" (cobrar menos) y el torero que nones. Lógico. Se le puede echar en cara falta de tirón en taquilla, pero el precio es el precio.
El problema está en que los dos compañeros torearon gratis. El público recibió su dinero y quedaron a la altura del betún. ¿Dónde está el pundonor?
¿Por qué ocurren estas situaciones? Porque en los contratos de los toreros sigue poniendo "la cantidad convenida" y se liquida en octubre. Todos calladitos y blanquear que aquí nunca pasa nada. Los toreros no se quejan, salvo Morante el otro día cuando iba a cobrar una cantidad inferior a su caché. La culpa es parte del torero, claro, pero sobre todo de un empresario incapaz de dar difusión al espectáculo y presentar una política de precios decente. ¿Conoceis un espectáculo en que den menos por tanto dinero?
Le felicito pero los taurinos no le perdonarán. Como cuando tiene una depresión y los empresario dejan de contratarle porque al retirarse "me hizo una putada".