Céret y los toros
Durante el verano EL PAÍS cambia un poquito. Viene "de serie" con la refrescante Revista de Verano. Cada día se descubre una "ventana" con un lugar para descubrir en vacaciones.
Céret, en efecto, parece querer abarcarlo todo: el llano y la montaña, la quietud de la jubilación y la inquietud radicalmente joven de las vanguardias artísticas, Francia y España, los plátanos y los alcornoques, las cerezas y las mimosas, la petanca y los toros (con Béziers, Nîmes y Arles, configura el cuadrilátero de las temporadas estables a la española en tierras francesas), la música contemporánea (celebra por estos días un festival dedicado a ella) y la popular, muy especialmente la sardana, que se toca mucho en sus plazas, una de las cuales está dedicada a la danza, con un monumento diseñado por Picasso.
