El año 91 volvieron las esencias , se recuperaron las distancias y el toreo de siempre, el clásico, el que no pasa de moda pero en ocasiones se olvida llevó a César Rincón a la cúspide. Quizá fue al contrario, él fue el que no llevó a los demás a los cielos con su colocación y valor, con una entrega sincera como hacía tiempo que no se daba.
Aquella temporada consiguió abrir la Puerta Grande de Las Ventas en cuatro ocasiones. Cuatro de cuatro. Tantos triunfos como paseíllos.
Sus compatriotas se reunieron el viernes para rendirle tributo y reconocer su gesta. Para muchos, el nombre de César Rincón, va unido al de Colombia, su país. Fue conmovedor ver un vídeo de sus inicios, con solo 11 años, entrenando y probándose con una becerra. Rincón es el único ahijado de Antoñete que ha llegado a la altura de su padrino. Antonio, Carine, os eché de menos. El único que tomó su toreo como modelo para dar la vuelta al mundo sin artificios, sin inventos, sin aditivos. Con la colocación, los lances que nunca pasan de moda para llegar a lo más alto. El encuentro fue íntimo, con taurinos, sí, pero sin irse de las manos una atmósfera pensada para que el maestro se encontrara con quiénes han estado a su lado estas dos décadas.
La historia de Rincón es la de la lucha continúa con el toro, al que siempre respetó, y con la vida. Sin perder la sonrisa y la palabra afable. Pocos toreros hablan tan sincero y tan bonito.
En un corrillo durante el homenaje, junto a Juan José Rueda nos comentaba: "El otro día me llamó un amigo desde Estados Unidos. Decía que han encontrado una vacuna para la hepatitis C. Si la hubiera tenía cuando la necesitaba...". Esa fue una de las pruebas, de las cornadas más difíciles de su vida. Una transfusión le tuvo entre la vida y la muerte mucho tiempo. Salió adelante y volvió a los ruedos, como antes de irse.
Como aficionada, estoy en deduda. Uno de mis primeros recuerdos taurinos es la Beneficencia junto a Ortega Cano, la tercera puerta grande de las cuatro consecutivas, la que le hizo ganar dinero ya de verdad. La faena de Bastonito o su despedida en Barcelona dan cuenta de la sinceridad y pureza de este diestro sin igual.
En los años 90 trajeron aire nuevo a la afición, sobre todo en el ambiente universitario. Javier López-Galiacho, primero en el CEU y después en la Universidad a través de la universidad Rey Juan Carlos, supo fomentar un lugar de debate sin tapujos, de verdad comprometida y de apoyo para salvar la fiesta.
En ediciones anteriores el Círculo Mazzantini tuvo a bien premiar con el Premio Joaquín Vidal a Juan Antonio Arévalo, Jaime de Pablo Romero, Luis Espada, Luis Francisco Esplá y Antoñete. El propio Joaquín Vidal lo recibió y después dio nombre al galardón. Desde entonces, ha tenido este reconocimiento Curro Romero, Victorino Martín y Pepe Luis Vázquez.
Como se puede ver, con solo leer los nombres, la seriedad y oportunidad de estos premios no tiene nada que ver con la costumbre de invitar a una figura a una peña para freirle a fotos.
En esta edición la afición de Madrid, guardiana de las esencias, es la elegida para seguir con el peso de un templo cuyos cimientos necesitan una reforma.
Personalismos al margen, alguien tenía que recogerlo. Juana García Estebaranz, aficionada querida y conocida por todos por su rigor, será la encargada.
El próximo jueves 17 de febrero la afición de Madrid tiene una cita en la Fundación de la Universidad Rey Juan Carlos. A las 19h en la Plaza de Manuel Becerra.
Las bambalinas tienen sustancia. Por ejemplo: Carmen Tello me contó que Curro Romero sigue siempre que puede a José Tomás y que le tomó mucho cariño al saber que de pequeño tenía una foto suya en la habitación. El camero insistía en enviar su cariño a José Tomás y su familia.
Andrés Vázquez hizo hincapié en que El Cid tendría que estar en mejor situación para ser un digno rival de José Tomás. Le preocupa el estado anímico de El Cid. A él, un novillo cuando aún estaba en la escuela de Saleri le partió la femoral. Salvo la vida, pero perdió casi un año y "todavía tengo la pierna más floja, con menos músculo". Sólo contaba 17 años.
Por falta de tiempo no pude contactar con Cayetano y Morante, pero ambos accedieron a hablar de José Tomás. Lamentablemente no puedo decir lo mismo de dos toreros levantinos. Desde sus respectivos entornos se me hizo saber que ambos toreros sólo hablan de sí mismos. (Me ahorro los comentarios).
El Juli, rival directo de José Tomás, reiteró su admiración por el torero. Fue agradable, educado y cercano.
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José Tomás, personalidad y compromiso El mundo del toro destaca su transcendencia más allá de los ruedos
Julián López El Juli, último niño prodigio y figura consagrada, es el único torero que ha plantado cara a José Tomás, sólo tiene palabras de admiración hacia su rival: "Es un torero grandioso, histórico, lo admiro como admiro a los grandes de la tauromaquia". Castigado con varios percances lamenta la herida del compañero: "La cornada ha sido de una dureza extrema, nos ha dado un buen disgusto".
Grandes figuras del toreo han sufrido percances parecidos y saben de las consecuencias. La cornada está en el presupuesto cuando se visten de luces.
César Rincón renovó el toreo a comienzos de los 90. En tiempos de toreo de cercanía, volvió a dar distancia y ventajas al toro. Lo pagó con sangre. Su cornada más grave fue en Palmira (Colombia), rotas la femoral y la safena, recibió transfusiones de la afición: "Había sangre en la enfermería pero demasiado fría como para poder ponérmela. Gracias a la gente estoy vivo". Aun así lo pasó mal, a causa de la transfusión contrajo una hepatitis que a punto estuvo de costarle la vida.
La rehabilitación fue forzada: "Me cogió el 2 de noviembre y el 8 de diciembre estaba toreando en Quito. Es una cuestión de mentalidad, no tenía nada, nada nada. No había alternativa".
El torero colombiano desgrana las claves del toreo de José Tomás: "Se pone en el sitio donde todos deberíamos ponernos para ser figura. Da nobleza y verdad a la fiesta". Ese "sitio" del que habla muchos aficionados lo han simplificado de manera más gráfica: "pone el cuerpo donde los demás ponen la muleta". José Tomás, al cruzarse al pitón contrario a la mano con que cita al toro como manda la técnica del toreo, va un paso más allá. Si el toro acepta la invitación el dominio sobre la embestida es absoluto. Si se da cuenta de lo que sucede entre muletazo y muletazo, el torero queda a merced del animal.
Curro Vázquez se vio reflejado en José Tomás. Corría el año 82 y un toro de Moreno Silva le dejó 22 días en el hospital y dos meses para volver "a medias" -explica- "porque seguía con inflamación". El rubio torero de Linares apodera a Cayetano Rivera y Morante de la Puebla, dos matadores en competencia directa con José Tomás, del que destaca su valor y pureza. "Es difícil que un torero sea tan puro y tan popular al mismo tiempo. Lo conozco desde niño por mi amistad con su abuelo y ya era así. Ya tenía esa personalidad con las vacas".
Este carácter es parte de su éxito pero, en ocasiones, lleva a atropellar la razón. Luis Francisco Esplá también se rinde a los encantos del astro de Galapagar: "Mantiene la esencia del toreo. Prefiero el lírico al épico. Es un revulsivo por ser un torero clásico y heterodoxo a la vez".
Sólo Curro Romero ha mantenido el mismo halo de mito viviente que rodea a José Tomás. Para el Faraón de Camas su ambición y personalidad no tienen límites: "Se ha propuesto estar en la historia del toreo con letras de oro. Tiene cualidades innatas pero también una gran personalidad". De heridas y hospitales también puede hablar. En Almería un toro le partió la safena "la sangre salía como si fuese un grifo sin zapatilla" -se lamenta- "era agosto y perdí toda la temporada".
Santiago Martín El Viti, torero que más veces ha cruzado la Puerta Grande de Las Ventas, 14 ocasiones, destaca a José Tomás como "el torero más importante del momento". Asegura sentir la cornada como en sus propias carnes pero que el torero "volverá al mismo sitio porque es muy fiel a su concepto".
Entre las ganaderías predilectas del diestro se encuentran El Pilar y Núñez del Cuvillo. Cuatro toros de esta última divisa le hirieron en una misma temporada. No le importó. El ganadero, Álvaro Núñez Benjumea, sólo tiene palabras de agradecimiento: "Ha llevado el toreo a otra dimensión. Castiga con suavidad. Además, da importancia a la Fiesta, apasiona, hace de cada tarde un hecho irrepetible".
Durante el descanso voluntario del torero entre los años 2002 y 2008 se sucedieron los aspirantes al trono, novedades pasajeras que no consiguieron llenar el vacío de la afición. Toño Matilla fue el empresario que le contrató en su reaparición en Barcelona. La afición catalana encontró un resorte y ahí estuvo su ídolo. También ha sido el primero en sufrir su ausencia. Estaba contratado en Jerez el 8 de mayo. "A primera vista no es un torero rentable para el empresario, cobra mucho dinero", confiesa. En cambio, no falta en las plazas que explota porque "crea ambiente, se venden más abonos y se beneficia al comercio local".
Andrés Vázquez confiesa que José Tomás fue alumno suyo durante un suspiro: "Vino a la escuela de Madrid unos días, pero quien de verdad le enseñó a torear fue El Choni , que era muy amigo de su abuelo y de Manolete". Es el único que se atreve a exigir un paso más al diestro: "Me gustaría que alternase con todos los compañeros y que variase el tipo de toro que mata".