La gesta de Castella
No me parece el mismo, aunque nunca me gustó.
Se me reprocha mucho que apenas hable de Castella. Lo entiendo pero no me sale. No me quiero poner borde. Ni sacar la artillería pesada. A mis ojos Castella es un "Dámaso" en malo, más endeble, pero más atropellado.
Me sé ya su faena de memoria. No sólo es eso, es que en muchas ocasiones lo paso mal viendo cómo ahoga las embestidas, atropella la razón y, lo que es peor, cómo el toro se lo lleva por delante en un péndulo.
Dejar a Campuzano le vino mal. Dejar atrás a Luis Álvarez ha evidenciado más carencias todavía. Los cantos de sirena de los Lozano no sirven ante la cara del toro.
El próximo sábado en Nîmes se enfrenta en solitario a seis toros. Será su última oportunidad para levantar una temporada mediocre.
En Francia echan este anuncio en la tele para promocionar su gesta. No podemos negar que para dar entidad y prestigio a la fiesta los franceses son únicos.

Tanto para nada. Para ver ganado podrido y un puñadito de verónicas de Morenito de Aranda. Por cierto, ¿no os parece que Castella anda algo (bastante) perdido?
Por fin se abre la Puerta Grande cortando dos orejas en un mismo toro. No he sentido demasiadas protestas hacia los trofeos concendidos a Castella, pero lo que de verdad me pide el cuerpo es reivindicar la chapita que tanto apreciamos en la taurosfera.